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LA MIERDA Y EL ESCARABAJO

 

El Apra representa la miseria de los desalmados, el indigno e inmoral aprovechamiento de una sociedad peruana levantada entre la mentira, la corrupción y la traición. Falsamente democrática, donde los “escarabajos políticos”, creen que el Perú es una enorme mierda que se pueden repartir…”

 

Por: Mirko Senda

 

La patria es una palabra que aprieta el corazón, su semántica debería ser unidad, lealtad y compromiso a ser defendida por aquellos que creen poseerla. Sin embargo;  en el Perú su hueca prosodia lleva el cinismo de escarabajos políticos, que ocultando sus proyectos siniestros y serviles a la oligarquía y el imperialismo no han hecho mas que convertirla en el último refugio de los canallas. El Apra y la derecha toda no aceptan a la patria como un hogar común en ideas y prácticas de identidad, libertad y dignidad por el bien de todos. Alan García es un escarabajo y el Apra una mierda, que en torticeros manoseos han proscrito la política, desacreditado el valor de la patria y aplastado la dignidad del Perú y están dejando a los peruanos en total desamparo.

 

Los ciclos vitales de la vida son similares a los círculos viciosos de la política peruana, en la cadena trófica, los unos se comen a los otros y en la cadena cóprica, los unos se comen la mierda de los otros, aquí soy directo y claro, los aprista hablan como piensa, con esa fraternidad delincuencial que los caracteriza llena de confusión y vacios mentales no hacen mas que proyectar su suciedad en todo lo que tocan, lo que por ley natural, decencia y docencia debería ser el arte de la política y la democracia verdadera. Haya de la Torre, no solo fue un charlatán “progre”, fue un capo que adoctrino a sus sicarios y los organizo en torno al Apra al mismo estilo Siciliano cuya herencia fue la miseria del oportunismo y el silencio cómplice, dejo el órdago de perfeccionar y limpiar la casa, al mismo estilo mafioso que busca siempre blanquear sus capitales y generar rutas de escape, colocando o comprando jueces, militares, políticos de oposición y prensa hasta donde el imperialismo y la oligarquía les permitiese llegar.

 

En esta “larga noche de sangre y lamento” de conquista y gobiernos inútiles y desastrosos, dictadores digitados por el imperialismo yanqui, por enésima vez se ha destapado otra trampa, la farsa sobre la liberación de Crousillat, lanzada como barómetro que mida las reacciones ante la inminente liberación del Terrorista A. Fujimori y camarilla, planificada en Palacio. El hedor a mierda ha sido tan fuerte que Aurelio Pastor Ex-ministro de la injustica y su cómplice Alan García, han tenido que apretar sus traseros, para aguantar la zurrada del moribundo resucitado, del indultado perseguido. Alan García, como buen escarabajo, ha hecho que Pastor se coma toda la mierda, y luego a arrastrado su cabeza como malabarista, pronto se sabrá cuanto costo montar el teatro.

 

De manera simbólica y literalmente hablando en el Apra hay mierda cuantitativa y mierda cualitativa, en la primera recordemos que hay apristas que la cagan y dejan estelas de mierda por todo el perú, por ejemplo las matanzas de Accomarca, Cayara, El Frontón, Lurigancho, Santa Barbara y Santa Monica, los crímenes en el Moqueguazo y el Baguazo, el Tren Eléctrico, el dólar MUC, los Petroaudios, el enriquecimiento ilícito de Alcaldes Apristas como el de Chimbote Valentin Fernández, e innumerables actos delictivos de Alan García, Giampietri, Yeude Simons, León Alegría, Jorge del Castillo, Mauricio Mulder, Alva Castro, étc. episodios que no deben olvidarse y que los jóvenes deberían reclamar justicia, de otro lado existe la mierda cualitativa que representa la alienación y manipulación de la voluntad popular, mediante las promesas incumplidas, el despilfarro del erario nacional, la entrega de nuestro patrimonio a las transnacionales, el populismo, la inmoralidad y corrupción institucional y constitucional que hace ver que el Perú está gravemente enfermo que donde se pone el dedo salta la pus, sin lugar a dudas si hacemos una recopilación exhaustiva de la suciedad política en el Perú, el Apra elevaría su prontuario.

 

El escarabajo, lleva “una vida de mierda”, porque para este coleóptero las heces son su sustento, su trabajo y su nido. El escarabajo García, ha hecho de su mafiosa organización Apra la mejor mierda donde sostenerse y protegerse, desde allí nos  intenta proyectar su personalidad, es verdad que los peruanos tenemos que lidiar con tanta mierda política, con un putrefacto sistema neoliberal que ha pervertido la administración del Estado, lo que nos diferencia del escarabajo García es que él la cuida y la adora, porque allí se revuelca como los cerdos.

 

En política la ingenuidad es un error y la indiferencia un peligro que se paga con dolor y sangre, y los peruanos en especial los jóvenes deberían reflexionar. Los primeros días de marzo el hampa aprista organizo su conclave, sobre la mesa un solo tema a debatir; quienes se encargarían de cuidar la seguridad y limpieza de la “familia”, quienes llevaría las riendas del negocio y de invertir lo robado, y evaluar la lealtad a la “familia”, al mismo estilo de las mafias, los distintos clanes o facciones, hicieron sus alardes bufalescos pero no eran más que un pelotón de escarabajos que se convertían en mierda en cuanto llegaba el escarabajo García. Todos aparentando ser más listos que el jefe, el copista e inefable Víctor R. Haya de la Torre un “político”, apasionado, inteligente, capaz hacer alianzas contra natura o de pactar con sus enemigos acérrimos (revisar la convivencia aprista APRA-Bustamante y Rivero, 1945-1948; la deplorable coalición APRA – UNO, 1963-1968 o la conspirativa alianza burguesa APRA – UN, 2001-2006), teatral en la tribuna, en apariencia frío y calculador, inspirado en  esa corriente Hitleriana que impuso entre sus seguidores. La mafia  APRA siempre destacó por su política AMBIDIESTRA y DEMAGOGICA, la elocuencia intelectual y pragmática de sus líderes les sirvió para engatusar y chantajear al pueblo: Luís Alberto Sánchez, Ramiro Prialé, Larco Cox, Andrés Townsend Ezcurra, el propio Villanueva del Campo y la verborrea de Javier Valle Riestra son parte de esa mierda cualitativa.

 

En aquel congreso del hampa Aprista, se pudo reafirmar que lo que les mueve es sólo el poder y el dinero, a secas, no el interés público, conscientes que no tienen ninguna posibilidad electoral para el 2011, eligieron a Jorge del Castillo, un escarabajo aventajado en lo inútil dispuesto a aceptar la guillotina en las casi seguras alianzas o acuerdos subterráneas a tres bandas con Castañeda Lossio, Alex Kouri y Keiko Fujimori igual estos también pertenecen al mismo basurero de la democracia-rentista. El juego es polarizar la lucha electoral únicamente entre la derecha, total el libreto es el mismo, anular Ollanta Humala hasta desaparecerlo. ¡Jamás olvidar!, el Apra nace de la mierda, a vivido en la mierda y de la mierda a resucitado varias veces, en esto  parte de la culpa la tenemos los peruanos por no haber tenido la fortaleza de decir basta ya!. Los jóvenes deberían investigar y concienciarse, que el Apra es una organización mafiosa de verdad de larga data, dispuesta a perseguir y asesinar a cualquier opositor, pretenden acribillar las ambiciones presidenciales de la izquierda y el nacionalismo, como toda mafia no tolera que nadie se le adelante, lo curiosamente indigno es saber porque “intelectuales,  estudiosos y jueces” se prestan a limpiar sus andanzas criminales.

En el Perú no existe una clase política definida, lo que subsiste son clanes mafiosos en los autodenominados partidos que funcionan como la cosa nostra en el universo delincuencial peruanos, engendros del capital que los niega y los protege, contradicciones subrealistas bien aprovechadas. Puedo afirmar que la derecha toda es un órgano de excrecencia en el sistema democrático, su principal labor consiste en mentir, enfangar, inventar campañas, mentir, realizar análisis antojadizos, colgarse medallas, inventarse historias o distorsionar la realidad, estemos enterados que la derecha es una enorme diarrea….y sus voceros, aduladores y financistas coprófagos tiene los días contados si llueve y se agita el viento rebelde de los peruanos no habrá piedad con ellos.

 

El escarabajo García luego de pretender imponer la Ley del Punto Final, en materia de la guerra interna que sufrió el Perú, hoy ha pedido carta blanca para legislar en materia “antiterrorista”, recordemos que LA GUERRA SUCIA SE INSTITUCIONALIZO, el 14 de agosto de 1985,  el delincuente Alan García tenía un mes en el gobierno, permitió que una patrulla del ejercito dirigida por el teniente Telmo Hurtado asesinara a 69 campesinos en Accomarca (Ayacucho), las fuerzas opositoras, las fuerzas armadas y policiales deberían pronunciarse, de concretarse este pedido el terrorista Alan García reviviría la guerra sucia del pasado, obligarían a las fuerzas armadas a una guerra fraticida de incalculables consecuencias y que sumada a la INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN EN EL ESTADO, el Perú se convertiría en paraíso de tiranos, de la delincuencia nacional e internacional. El pueblo no puede tragarse el vomito, los sapos y las culebras de este escarabajo que se despelleja por agradar al imperialismo.

 

El Apra es mierda, Alan García un escarabajo juntos son el chupo reventado que demuestra que no existe maduración política: transición, alternancia ni democracia interna ni nacional se parece cada vez más a los grupos mafiosos —del narco y el crimen organizado—, que pelean por mantener sus territorios, imponer sus reglas, impedir que un grupo rival les arrebate su feudo y, por supuesto, hacen todo contra sus adversarios. Y utilizan al País como botín para repartirse el patrimonio público con total cinismo y desvergüenza.

 

 

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APRA: EL QUIEBRE FINAL

Por: César Lévano

 

El congreso del Apra ha tenido el final que se merecía: ha elegido secretario general a Jorge del Castillo. El hombre del sometimiento a las transnacionales y los banqueros; el cómplice de Rómulo León; el defensor de la minera Majaz contra los comuneros de Piura; el que impidió el impuesto a las sobreganancias de las grandes mineras es ahora el líder máximo del Apra.

 

No puedo olvidar la vez en que Armando Villanueva dijo, en el local del Apra de la avenida Alfonso Ugarte: “El Apra fue y tiene que seguir siendo un partido antiimperialista. No sé qué pensará mi secretario general de esto”.

El secretario general era Del Castillo; la frase era irónica.

 

El currículo del ahora jefe máximo del aprismo está lleno de mentiras. No existen pruebas de que haya militado, como él dice, en el Apra en horas de prueba. Compañeros de la vieja guardia aprista aseguran que fue Rómulo León quien lo llevó a las filas del Apra.

 

En todo caso, el 8 de octubre de 2008, Perú 21 informó de un diálogo de León con Fortunato Canaán, el empresario dominicano de los petroaudios. Lo publicó con este subtítulo: “Exclusivo: Perú 21 obtuvo pasajes inéditos del audio donde el prófugo ex ministro aprista deja entrever que Fortunato Canaán iba a apoyar la futura campaña electoral de Del Castillo”.

 

En los días en que fue presidente del Consejo de Ministros, Del Castillo ideó la fórmula para burlarse de los reclamos laborales o regionales. Primero se negaba rudamente a ceder, por justas que fueran las demandas. Luego, cuando, ante esa actitud tozuda, los reclamantes entraban en huelgas, protestas y marchas, declaraba que no iba a resolver nada frente a actitudes de fuerza. Interrumpida la acción directa de los ciudadanos, Del Castillo suscribía actas de acuerdo, que después tiraba al cesto del olvido.

 

Que, con esos antecedentes, Del Castillo haya sido elegido secretario general del Apra indica hasta qué punto éste ha dejado de ser un partido, aunque sea parcialmente, del pueblo.

 

La quiebra final del Apra, de la que Del Castillo es ejecutor, se expresa no sólo en el ángulo moral, en el pudridero de la corrupción y la abdicación de todo sentido ético y nacional en los Colliques y los puertos. No es sólo eso. Es también la orfandad ideológica.

 

Ninguno de los sectores que en el congreso aprista se disputaron el poder puso algo más que botellazos, combos y patadas. Ninguna idea de fondo estuvo en debate.

 

Después de todo, los que pelean por un sueldo fiscal o un faenón no necesitan de ideas. Y los compañeros reclutados en los barracones del Callao no requieren de la cabeza; les basta con el cabezazo.

Con Del Castillo el Apra es, ya sin tapujos, el partido que el fascismo peruano necesita. Habrá que oponerle un frente único ancho, popular y combativo.

 

CÉSAR VALLEJO: ARTÍCULO SOBRE HAYA DE LA TORRE

EN ALEMANIA BEBIENDO DEL FASCISMO

Esta carta dirigida a José Carlos Mariátegui como un precioso artículo de César Vallejo, informando sobre la permanencia de Haya de la Torre en Alemania, refleja pues la genialidad de Vallejo para dar una información tan metafórica, que necesita un severo análisis con los datos de la época que así lo hace el Dr. Alfredo Alberdi Vallejo. LEA DETENIDAMENTE, NO SE VA A ARREPENTIR. REPRODUZCO LOS DOS; PRIMERO EL ARTÍCULO DE VALLEJO Y LUEGO EL ANÁLISIS DEL DR ALBERDI VALLEJO: (Las notas aclaratorias para su mejor comprensión están entre parentesis de color azul)


VARIACIONES SOBRE BERLÍN


Por: César Vallejo


No sé si antes de la guerra venían más gentes latinas de América a Berlín. Hoy casi no viene nadie. Unos días de permanencia en la capital alemana me han hecho ver que el número de hispano-americanos se puede contar aquí por los dedos de la mano. 

 

Me refiero a las personas que residen y no a las que pasan como balas por Berlín. Estas últimas son, acaso, numerosas. De Buenos Aires, de México, de Bogotá, de Santiago de Chile, no faltan turistas apurados, cuyas horas alemanas se festinan entre la aduana, Unter den Linden y otra vez la aduana. 


¿Por qué no quieren los de América permanecer en Alemania? ¿Porqué la atracción hacia Berlín, no excede del corto calibre de una corta semana? A los nueve días, la gana del tránsito renace y amenaza. Se ha estado en la Opera de Charlottenburg, en el Casanova, en los almacenes de Wertheim, en el Circo Buch, en Friedrichstrasse. Se ha vuelto al hotel muchas veces. Se ha lamentado, una vez más, el pecado católico de soberbia, a que se debe la confusión de las lenguas. El pie de imprenta, al final del carnet hebdomadario, se traduce en un desfile de maletas y de gentes. 


¡A Viena! ¡A Roma! ¡A París! Berlín es hermoso, pero, no se sabe por qué resulta, en resumidas cuentas, pesado e insoportable. ¿Por qué Berlín resulta, pues, espeso y aburrido? 


La capital alemana ha ganado, después de la guerra, en concentración nacional y en depuración internacional. „Todo lo que quedaba de importante en provincias –decía recientemente Henrich Mann– ha acabado por reconcentrarse en Berlín. Además, - agrega Mann- esta capital constituye, por su misma situación geográfica, un centro internacional o, al menos, europeo“. En su mayor parte, Berlín es nuevo.

Calles anchas, circulación holgada y ejemplar, el primer golpe de vista sobre Berlín convence de su evidente superioridad ciudadana sobre París y aún sobre Londres. 


Quizás hay en esta urbe, realmente encantadora y flamante, una fuerte supervivencia del espíritu alemán „d’avant-guerre“. El acero de temple moderno de las nuevas arquitecturas, contiene, indudablemente, la ecuación molecular de la fórmula Krup. 


El metal, -oro y hierro- de la Alemania imperial, no ha desparecido. Ha cambiado, a lo sumo, de formas. Ya no hay acaso cañones en los cuarteles, ni becerros de plata en los ducados, pero hay más aviones y ferrocarriles que durante Guillermo II. Ya no brilla ni truena el carro de oro de los emperadores, pero truena y brilla con deslumbrantes sonoridades y desusado imperio, la máquina de arar, al ascensor, el acorde sincrónico del filme y de la música. Es la supervivencia o, más propiamente, la permanencia del espíritu germano, la creciente afirmación de la raza, en lo que ella tiene de anergía creadora y no en lo que ella tiene o tuvo (el tiempo del verbo no es aquí muy preciso) de política guerrera y de competencia capitalista. 


Sin embargo, al alemán, más que a ningún otro, hay que verle en su conducta personal y en sus actos de carne y hueso, para definir nuestro concepto sobre Alemania. Y hay que verle actuando, no ya fuera de su país, sino dentro de él. Observado en el extranjero, nunca sabremos lo que es un alemán ni lo que es Alemania. Un barrio o una aldea germana son ya documentos definitivos y arrojan inapelables conclusiones.

 

Menos aún. Un restorán, un teatro, una reunión familiar o un café, son bellos gabinetes de observación acerca de lo que es el espíritu alemán. 


¿En qué relación sociológica estará el carácter auténtico del alemán con las creaciones, sin duda, maravillosas de este pueblo? Se le ocurre a uno que en la vida social alemana han de existir tal vez resortes y normas de conducta más o menos contrapuestas a nuestros gustos y manera de ser latinoamericana, circunstancia bastante considerable para obligar a las gentes de ultramar a huir de Alemania o a no estar aquí sino las horas suficientes para aburrirse y desesperar. 


Se le ocurre a uno que el alemán en Alemania ha de ser desagradable, verbigracia, por su mentalidad metafísica, por sus zapatos de cuartel, por sus chorizos colorados e insípidos, por sus categorías lógicas o por su tontería pastoral. 


Algunos grandes pueblos, como ciertos grandes hombres, poseen por debajo de detalles personales aburridos o repulsivos, sugestiones creadoras indudables. 


Berlín, noviembre de 1928. 

César Vallejo 


Fuente: 
“Perú”, Revista para fomentar las relaciones comerciales con el Perú Berlín, (noviembre de 1928). Leipzig, enero de 1929.

También el mismo artículo fue reproducido por la Revista “Marka“, N° 157, Año VI, 27 de mayo de 1980, págs. 37–8,. Lima. 


AQUÍ EL ANÁLISIS DEL ARTÍCULO: 

El APRA Y EL NAZISMO 
APRECIACIÓN SOCIOLÓGICA DEL ARTÍCULO 
“VARIACIONES SOBRE BERLÍN” DE CÉSAR VALLEJO
 
Dr. Alfredo Alberdi Vallejo 
Berlín, Alemania 

1.- Introducción.



LA INTRODUCCIÓN ES LARGA. Este es el resumen:(...)En el año de 1928–9 el poeta habríase detenido cerca de un mes en Berlín (inclusive hay una fotografía del poeta en la Puerta de Brandenburgo) durante el segundo viaje a la Unión Soviética de entonces. 


Esta estadía de César Vallejo en la capital prusiana no era gratuita, sino un encargo de la “Comintern” a través de José Carlos Mariátegui para observar in situ la actividad política del entonces “compañero” Haya de la Torre quien vivía en 1928 en el domicilio particular del general Faupel y no con los estudiantes peruanos becarios que habitaban la “Casa Latinoamerica” de la “Fasanen Strasse”, edificio destruído en la Segunda Guerra Mundial.(En este lugar que fuese edificio destinado a la vivienda de los becarios latinoamericanos que viajaban a Berlín, actualmente es propiedad de un Banco alemán, queda muy cerca a la estación del “Zoologischer Garten”, unas décadas antes en una de sus paredes del edificio había pintado el mapa de Latinoamérica que era el símbolo de la Liga de Fomento Económico Alemania y Latino América). 

La revista “Perú” donde apareció el artículo de Vallejo, ha fenecido en su primer número, ¿pero quiénes fueron los editores de esta efímera publicación? Al proponernos descrifrar el “misterio” llegamos a ubicar la autoría de los esposos Faupel quienes consiguieron financimiento económica de la Liga de Fomento Económico Alemania y América Latina cuyo símbolo era el mapa de Latinoamérica dentro de un círculo, el mismo que usaba el apra en su bandera fundacional. 


¿Pero quiénes fueron los Faupel?


El general Wilhelm Faupel y su distinguida “Mamá de los estudiantes íbero–americanos” 
fueron miembros del Partido Nacional Socialista Alemán (nazi); residieron algún tiempo en el Perú; la señora Edith Faupel obtuvo su “doctorado” en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, sin embargo fueron borrados cualquier rastro de esta persona, los papeles legales y la tesis que sostuvo dicha militante nazi desaparecieron por orden de las autoridades universitarias (L. A. Sánchez) después de la derrota nazi en la II Guerra Mundial.(Muchos estudios sobre las relaciones germanas con el Perú no mencionan a la señora Faupel ni hacen constar que fuera “estudiante sanmarquina”, sin embargo Jorge Basadre Grohmann, menciona que aquella fue su estudiante en 1928 –no escribe que le fue otorgado a la susodicha el título doctoral– y más tarde fue ella que le acogió a Basadre en Berlín durante el gobierno nazi, cfre. Jorge Basadre G. La Vida y la Historia: ansayos sobre personas, lugares y problemas. 3ra. Edic. Lima, Edit. Copé, Lima, 2007. Existen varias fotrografías de los “estudiantes peruanos” en Berlín, entre ellos destaca Víctor Raúl Haya de la Torre en varias ceremonias: “en el homenaje a la Mamá de los peruanos y conmemorando el aniversario Patrio del Perú” en la casa de Babelsberg donde residía Haya junto a los esposos Faupel. Cfre. “Revista Alemana” Año VIII, Nros. 33, 34 y 35, Hamburg, junio 1940). 

Mas, algunos documentos y fotografías se conservan aún en los legados de muchos peruanistas alemanes, especialmente en los legados de Max Uhle y los del mismo Faupel en la ciudad de Berlín. 


Edith Faupel, del partido nazi, con un grupo de “estudiantes” peruanos (en el círculo Haya de la Torre) brindando al ser distinguida la susodicha con la medalla Caballero de la Orden “El Sol del Perú” por Enrique Gildemeister, Ministro de Educación del Perú. Fuente: Revista HH. 


2.- La Revista “Perú” y la Liga de Fomento Económico Alemania y América Latina. 

El artículo de Vallejo intitulado: “Variaciones sobre Berlín” fue publicado en la Revista “Perú”, Leipzig, Enero de 1929, “revista para fomentar las relaciones comerciales con el Perú”. 


Nos preguntamos: ¿Cuál fue la orientación de esta revista y cómo llegó Vallejo a publicar un artículo en ella?. Respondiendo a estas preguntas el mismo autor puntualiza sus conceptos en diferentes acápites de dicho artículo por lo que proponemos aquí una síntesis consecutiva, reconstruída por nosotros. 


2.1 La revista fue apoyada financieramente por la entonces Liga de Fomento Económico Alemania y América Latina con sede en Berlín, Potsdamer Str. 28, entidad que existió desde 1916 hasta 1938.

Miembros integrantes y regentes de esta institución económica fueron los esposos Faupel. 


La distinguida Edith Faupel, obtuvo el grado doctoral en Economía, en 1928, en la Universidad de San Marcos de Lima, con la tesis: “Fracaso económico del bolcheviquismo”. El excelentísmo señor Wilhelm Faupel, general prusiano, asesor en Chile, Bolivia y Perú (posteriormente) en la formación de sus respectivos ejércitos de los nombrados países, fue miembro fundador del Instituto Iberoamericano y segundo director de dicha entidad berlinesa, emimente miembro ejecutivo del Partido Nacional Socialista y luego embajador nazi en la Argentina en 1938, fellecido por suicidio, junto a su esposa, en 1945 al igual que los otros jerarcas nazis.( La nazi Edith Faupel sustentó su tesis titulada: “Causas del fracaso económico del bocheviquismo” en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima “para optar el Grado de Doctor en Ciencias Políticas y Económicas” el 1° de Mayo de 1929. Como se lee del título de aquella tesis, la palabra “bolcheviquismo” fue traducción de la Faupel que mucho tiempo los líderes apristas usaron el término y esas ideas para referirse a los bolcheviques. El sustento teórico de la nombrada tesis de Faupel fue la traducción y tergiversación del economista judío–alemán Robert Liefmann, profesor por entonces de la Universidad de Freiburgo, quien luego fue víctima del nazismo, pese a sus principios contrarios a los de Marx y Lenin, con la complicidad de su predilecta lectora que no hizo nada por salvarle de la deportación al “Camp de Gurs” dejándole morir en el campo de concentración de Moorlaàs, Pirineos franceses). 


También, los Faupel, fueron los especialistas nazis sobre el Perú e “Iberoamérica”, protectores, mentores e influyentes ideológicos en la persona de Víctor Raúl Haya de la Torre (por entonces, 1928, simpatizante y admirador del partido de Hitler), fundador del APRA –acción popular revolucionaria americana– y líder del PRI –partido revolucionarioinstitucional – de México. (El señor César Lévano en su artículo sobre este tema mal supone que el coronel Julio César Guerrero haya sido quien le haya inducido a Vallejo escribir y publicar ese artículo en la citada revista. No hemos hallado jamás documento alguno donde exista una relación con el “polemólogo peruano”, como le llama Lévano, que no fue más que el secretario del Mariscal Andrés A. Cáceres cuando estuvo de Ministro Plenipotenciado del Perú en la capital de Prusia y pasó a limpio sus memorias del citado militar ayacuchano. Esa suposición, por el solo hecho que existe un artículo en la misma revista del citado militar peruano, no tiene sustento válido. Cfre. César Lévano: “Vallejo; Moscú – Berlín 1928” en: “Revista Marka”, Año VI, N° 157 del 27 de mayo de 1980, Lima, pág. 37). 


2. 2 Aparece el artículo de Vallejo en el momento de la ruptura entre Mariátegui- Haya de la Torre. El artículo de Vallejo no puede ser más claro en el deslinde con las posiciones nazistas de Haya de la Torre. El fundador del aprismo fue el encargado de presentar a Vallejo a los Faulpel quienes eran miembros del Partido Nacional Socialista y editores de la revista “Perú”. (En otra de las tantas suposiciones del citado Lévano éste plantea que: “puede haber servido a Vallejo para obtener algunos marcos imprescindibles”; esta suspicacia es del todo inexacta. Vallejo entregó este artículo a los editores (los Faupel) a través de Haya de la Torre. La mala fama creada a Vallejo como a un “pobre de solemnidad”, dispuesto arañar cualquier centavo de donde viniera es falsear la verdad de los hechos; si bien es cierto que el poeta peruano luchó a favor e identificado con los pobres esto no quiere decir que fuese un mendigo (lumpen) que se vendiese a cualquier postor por un plato de lentejas, Vallejo trabajaba escribiendo, publicando y traduciendo; si no era rico es por que no se arrastraría por arribar a una posición como cualquier neoliberal de nuestros días). 


3.- La posición de Vallejo: 


Vallejo, en el citado artículo, parte de premisas concretas y explica sus conclusiones sutilmente eleboradas sobre la Alemania y Berlín pre–Nazi, justo es el momento de los prolegómenos hitlerianos en el asalto al poder alemán por aquellos; pregúntase Vallejo sobre los siguientes puntos: 


“¿Porqué no quieren los de América permanecer en Alemanía? ¿Porqué la atracción hacia Berlín, no excede del corto calibre de una corta semana?...¿Por qué Berlin resulta, pues, espeso y aburrido?...¿En qué relación sociológica estará el carácter auténtico del alemán con las creaciones, sin duda, maravillosas de este pueblo?” 

 

Luego de estas preguntas vienen las respuestas no ordenadas consecutivamente en el texto, por lo que hay la necesidad de reconstruir usando la verbalización intencionada del autor para definir la situación social que por entonces se presentaba en Alemania. (Los puntos principales de la ciudad como la “Friedrichstrasse”, la Ópera de Charlottemburgo, el “Circo Busch” fundado en 1891 es una verdadera “fábrica” del espectáculo por la fastuosidad desde sus butacas, tendidos, artista, animales, etc. Y de este mismo circo habla Vallejo en otro artículo escrito en Berlín. También se aprecia todo una señalización comercial de las grandes tiendas fundada en 1890 por Georg Wertheim en el momento del despegue de la gran industria y la expasión topográfica metropolitana de la capital alemana). 


Vallejo plantea: “... al alemán, más que a ningún otro, hay que verle en su conducta personal y en sus actos de carne y hueso, para definir nuestro concepto sobre Alemania...” “Se le ocurre a uno...” : 


3. 1 “...que el alemán en Alemania ha de ser desagradable, verbigracia, por su mentalidad metafísica...”; en otro acápite, para engarzar con este concepto Vallejo dice: “Es la supervivencia o, más propiamente, la permanencia del espíritu germano, la creciente afirmación de la raza, en lo que ella tiene de energía creadora y no en lo que ella tiene o tuvo (el tiempo del verbo no es aquí muy preciso) de política guerrera y de competencia capitalista”. 


3. 2 “...por sus zapatos de cuartel...“ (en otro acápite dice:) “...la Alemania imperial, no ha desaparecido. Ha cambiado, a lo sumo, de formas”.


3. 3 “...por sus chorizos colorados e insípidos...” (y, seguramente se complementa el comentario este con otro concepto que está líneas arriba:) “ ...en la vida social alemana han de existir tal vez resortes y normas de conducta más o menos contrapuestas a nuestros gustos y manera de ser latinoaméricano...” 


3. 4 “...por sus categorías lógicas”... (se complementa con otro acápite:) “El acero de temple moderno de las nuevas arquitecturas, contienen, indudablemente, la ecuación molecular de la fórmula de Krup”. (Posiblemente Vallejo se refiere con la “fórmula Krup” al consorcio alemán “Krupp-Konzern” que busca la “higiene, rapidéz y ahorro de la energía”, además que éstos fueron los productores de armas en las dos Guerras Mundiales, especialmente las producidas por la mano de obra de los presos de los campos de concentración, cañones, granadas, torpedos y morteros conocidas con las fórmulas: 42 cm (Dicke Bertha), batería Skoda 305 mm – haubitze Model 1911, torpedo “14L/16, etc.). 


3. 5 “...o por su tontería pastoral”; es posible que con este calificativo se refiera a la existencia del „Führer“, un guía, un pastor conductor de la grey ovejuna como el nazismo conceptuaba a las masas populares. 


4. Conclusiones: 


4. 1 Vallejo, permanece en Berlín, al parecer, más de un mes, tiempo que aprovecha para observar la parafernalia nazi a la que era afecto Haya de la Torre. (Una vez fracasado el intento de Vallejo por devolver a la descarriada oveja negra al redil antinazista e informado el Partido de Mariátegui sobre esos resultados, el Amauta por una nueva oportunidad más envió hasta Berlín, buscando un acercamiento con Haya de la Torre, esta vez a través de Eudocio Ravines – más tarde éste renegó de la línea mariateguista– quien conversó y vió una manifestación nazi en Berlín junto al fundador del aprismo que escribe lo siguiente: “La presencia de los jefes del Nacional–Socialismo desencadenó una epilepsia colectiva... “¿Qué te parece...? (pregunta Haya a Ravines) “Pues que éste es el peligro que tendrá que enfrentar el mundo libre”... (Haya vuelve a responder:) ¡Qué nazi, hombre!... – repuso, haciendo un gesto despectivo– Dime tú, ¿te imaginas una de estas manifestaciones en Lima? Bosques de banderas, alaridos emocionantes, paramento, estilo nuevo. La gente se volverá loca. Ni piensa en lo que se le dice, ni razona lo que se le propone. Basta el aparato teatral para convencerla. Y si los alemanes son así, imagínate lo que será nuestra pobre gente de allá, que guarda horas y horas con la boca abierta, esperando que prendan el castillo de fuegos artificiales...

 

Al pueblo hay que entretenerlo como a los niños –sentenció con aplomo Haya– darle juguetes, es decir paradas, bandas de músicos, desfiles, fuegos artificiales... y un blanco sobre el cual dispare su odio. Darles interés en la representación, haciéndolos sentirse actores y no meros espectadores. A eso se reduce todo... ¡cállate...! a que cada pobre diablo se sienta persona; cada infeliz un actor; cada individuo del montón, un héroe de la escena. Lo demás, déjate de tonterías: idearios, programas, sistemas... boberías...!” Cfre.

Eudocio Ravines: La gran estafa. 2da. Edi. Edit. Pacífico S. A. Santiago de Chile, 1954, págs. 154 y 155.). 


3. 2 Los conceptos sobre la Alemania pre–nazi y los alemanes de entonces (la gran mayoría adeptos al partido nazi) vertido por Vallejo en su artículo aparecido en Leipzig, no se vuelven a repetir en sus dos artículos más conocidos que escribió durante su permanencia en Berlín: “Keyserling contra Spengler”, fechado en Berlín, noviembre de 1928 (publicado en Lima en enero de 1929 por “Mundial”) y en: “Un circo alemán”, fechado en Berlín, julio de 1928 (publicado en Lima en octubre de 1929 por “El Comercio”). ( Precisamente la singularidad de este artículo de Vallejo, es la de fijar una posición tajante contra los puntos de vista de Haya de la Torre y la admiración al nazismo, sutilmente entreteje comparaciones sociales para entender el espíritu alemán que estaba siendo avasallado por el partido de Hitler. En 1929, momento de la estadía de Vallejo en Berlín, estaba en boga las tesis de Hermann Graf Keyserling (1880 – 1946) a los defensores de las “ideas irracionalistas”; este fue un filósofo intuicionista de la aristocracia alemana que se enfrentó al partido nazi sentenciándole como “irracional”; mientras que Oswald Spengler (1880 – 1936) fue un filósofo matemático adicto a los postulados de Nietzsche y al fascismo, crítico consumado contra el bolchevismo y con marcadas inclinaciones al nacionalsocialismo más algunas críticas veladas a la figura del capitoste nazi (amor–odio). Ambos filósofos coinciden en la “decadencia del occidente”). 


5.- Bibliografía: 

 

BASADRE GROHMANN, Jorge: La Vida y la Historia: ansayos sobre personas, lugares y 
problemas. 3ra. Edic. Lima, Edit. Copé, Lima, 2007 
BASADRE G., Jorge: “La Historia y el historiador”. Mermorias, en: 
http://www.unjbg.edu.pe/maestrobasadre/yepes/doc02.pdf 
LÉVANO, César (1980): “Vallejo; Moscú – Berlín 1928” en: “Revista Marka”, Año VI, N° 
157 del 27 de mayo, Lima, pág. 37. 
LIEHER, Reinhard; MAIHOLD, Günther; VOLLMER, Günter (2003): Ein Institut und ein 
General. 
Verlag Vervuert, Frankfurt/Main. 
RAMOS OLIVEIRA, Antonio (1995): Historia social y política de Alemania. Tomos I y II; 
Primera reimpresión, edit. Breviarios Fondo de Cultura Economica, México, D. F. 
RAVINES, Eudocio (1954): La gran estafa. 2da. Edi. Edit. Pacífico S. A. Santiago de 
Chile.  VALLEJO, 
César (2002) Ensayos y reportajes completos, notas de Manuel M. del Priego, 
1ra. Edic. Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima. 
VALLEJO, César (1992): Contra el secreto profesional. 1ra. Edic. Tropykos, Caracas. 
VALLEJO, César (1987): Desde Europa: Crónicas y artículos, 1923 – 1938; notas Jorge 
Puccinelli, Edit. Fomento de Cultura Peruana, Lima. 
VALLEJO, Georgette de (1978): Vallejo: allá ellos, allá ellos, allá ellos. 1ra. Edic. Zalvac, Lima. 
“EL COMERCIO”, periódico peruano: “El Apra era visto como un grupo ‘nazi’ por EE. 
UU”; del 18 de agosto del 2008.

 

ATROCIDADES Y GENOCIDIOS APRISTAS

Por: Oscar vilca

 

LA HISTORIA NEGRA DEL GENOCIDA ALAN GARCIA, QUE LA PRENSA DE HOY: TELEVISION, RADIO Y PERIDODICOS OCULTAN.


Alan García reclama tener experiencia de gobierno. Recapitulemos en que consistió esta en dos temas claves de preocupación de esta revista: derechos humanos y lucha contra la subversión.


Alan García 1985-2000: barbarie y fracaso


El 28 de julio de 1985 el flamante presidente Alan García en su discurso inaugural, refiriéndose al problema de la violencia política en el país sostuvo enfáticamente que su gobierno no combatiría la barbarie con la barbarie. Insurgía así contra una política antisubversiva condenada desde diferentes sectores por su permanente recurso a prácticas ilegales y violatorias de los derechos humanos y que había sido uno de los factores para que un fenómeno marginal y aislado en sus inicios, empezara a extenderse por el país.


Accomarca y Pucayacu


A los quince días de instalado el nuevo gobierno, el 14 de agosto de 1985, como respuesta a una serie de emboscadas senderistas, se pone en práctica la "Operación Huancayoc". Así, un contingente del Ejército comandado por el sub?teniente Telmo Hurtado, atacó la aldea de Accomarca en el departamento de Ayacucho. 69 campesinos murieron durante el ataque, incluyendo algunas mujeres y niños. Antes, el 7 de agosto, cinco hombres y dos mujeres que habían sido detenidos en un operativo militar fueron llevados a la zona de Pucayacu en un camión del Ejército por un contingente al mando del teniente De la Cruz Salcedo. Los detenidos fueron asesinados con disparos en la nuca. Más tarde se pudo establecer que hablan actuado por órdenes del teniente coronel David Lama Romero, jefe político?militar de Huanta.


La reacción presidencial frente a los sucesos de Pucayacu y Accomarca fue rápida y enérgica. El 15 de septiembre, el Presidente le pidió la renuncia al Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, César Enrico Praelli, después que él negara públicamente estos sucesos y los atribuyera al oportunismo de los políticos. El presidente ordenó, asimismo, que el Comando Conjunto compareciera ante la Comisión de Derechos Humanos del Senado. El 17 de septiembre, se presentaron los generales Sinesio Jarama Dávila, comandante de la Zona de Seguridad del Centro y Wilfredo Morí Orlo, jefe político?militar de la Zona de Emergencia de Ayacucho. Sus testimonios fueron evaluados como insuficientes y no ofrecieron respuesta sobre los hallazgos. Esa misma noche, el gobierno anuncio el cambio del general Jarama a otro puesto y el pase a retiro de Mori.


A fines de septiembre, la Comisión de Derechos Humanos del Senado, presidida por Javier Valle Riestra, viajó a la zona de la masacre y entrevistaron al sub?teniente Hurtado quien se mostró desafiante en sus respuestas, llegando incluso a justificar el crimen "en defensa de Los políticos y de la democracia". Luego de un trabajo bastante sostenido y rápido la Comisión evacuó su informe. En el de mayoría, se defendía la tesis de que los crímenes cometidos debían ser sometidos a la jurisdicción ordinaria y no a la de los tribunales militares, pero ignorando las recomendaciones de la Comisión, el Senado decidió por mayoría terminar con las investigaciones y pasar los expedientes al fuero militar para que fueran juzgados. Como consecuencia de ello el senador Valle Riestra renunció a la presidencia de la Comisión. Los responsables de los hechos terminarían luego básicamente impunes.


La Comisión de Paz


Alan García formo una Comisión de Paz. Sus integrantes fueron monseñor Augusto Beuzeville; Fernando Cabieses, médico vinculado al Partido AprIsta; Diego García Sayán. secretario ejecutivo de la Comisión Andina de Juristas: César Rodríguez Rabanal, psicólogo y Alberto Giesecke, conocido científico. Presidió inicialmente la Comisión el abogado Mario Suárez Castañeda, antiguo militante aprista.


La Comisión trabajó recopilando información y documentación sobre problemas relacionados con los derechos humanos y en la formulación de una política alternativa frente al problema de la violencia. Un primer acuerdo de la Comisión de Paz fue someter a consideración del Presidente, una serie de recomendaciones, las que si bien no fueron explícitamente rechazadas por el gobierno, tampoco fueron tomadas en cuenta. Ante estos problemas y la falta de apoyo claro del Presidente, los miembros de la Comisión de Paz renunciaron de manera colectiva en enero de 1986. Con el fracaso de la Comisión de Paz se desperdició una gran oportunidad de una convocatoria amplia a la ciudadanía que planteara nuevos rumbos a la lucha contra la violencia y por los derechos humanos.


La matanza de los penales


El 17 de junio de 1986, Alan García en la cúspide de su popularidad recibía a delegaciones de todo el mundo que venían a participar, por primera vez en Lima, en un Congreso de la Internacional Socialista. Aprovechando esta circunstancia, presos senderistas de Lurigancho, El Frontón y Santa Bárbara tomaron rehenes, se apoderaron de sus pabellones y anunciaron su decisión de no rendirse, hasta obtener la plena satisfacción de sus demandas.


A las cuatro horas de haberse tomado al primer rehén, el Presidente García convocó una reunión del Consejo de Ministros en Palacio de Gobierno, en la que participaron los jefes de las instituciones militares. Allí se tomó la decisión de entregar al Comando Conjunto el control de los penales en procura de establecerla calma lo más rápido posible.


En la cárcel de mujeres la Guardia Republicana recuperó el control del penal relativamente rápido. Demolieron una pared y lanzaron gases lacrimógenos y paralizantes. En dos horas los rehenes fueron liberados quedando dos internas muertas.


Mientras tanto, en El Frontón, el viceministro del Interior Agustín Mantilla anunciaba que la isla se encontraba bajo el control del Comando Conjunto, afirmando que había sido declarada zona militar restringida. El director del penal, el juez y el fiscal dejaron finalmente sentada su protesta por la presencia de los marinos, a quienes negaron autorización para actuar dentro del penal, declarando que no se responsabilizaban por los resultados de esta intervención. Luego la marina atacó militarmente el Pabellón Azul usando armas de guerra y luego con la ayuda de un helicóptero echaron abajo las paredes. Murieron 3 miembros de las Fuerzas Armadas, uno de los rehenes y 135 prisioneros.


A Lurigancho llegó el escuadrón Llapan Atic de la Guardia Republicana que colocó explosivos alrededor de la pared exterior del Pabellón Industrial donde los senderistas tenían al rehén. A las tres de la mañana. después del ataque con fusiles y granadas, los senderistas se rindieron. Horas más tarde los 124 senderistas que ocupaban el edificio estaban muertos; habían sido asesinados, uno a uno, de un tiro en la nuca. 

El escándalo nacional e internacional frente a este crimen múltiple fue enorme. El presidente García visitó tardíamente, el lugar de los sucesos y haciendo uso de su acostumbrada elocuencia, dijo que frente a éstos sólo cabían dos posibilidades: "o se van ellos (los autores del crimen) o me voy yo".


En los días o meses siguientes nada significativo se hizo por determinar lo sucedido y sancionar a los responsables. Sólo un año después se logró que empezara a actuar una Comisión Investigadora del Congreso y que se le encargara la presidencia al senador opositor Rolando Ames. La Comisión realizó un amplio, riguroso y severo proceso de investigación de lo sucedido, lo que permitió una reconstrucción de los hechos verdaderamente detallada y escrupulosa.


El Informe Ames -que quedó al final en ajustada minoría por las maniobras del APRA- encontró que hubo imprevisión en la actuación del gobierno, así como desgobierno en los penales, permitido por el entonces Ministro de Justicia, Luis Gonzáles Posada. Se demostró que la información proporcionada al país era distorsionada y dirigida a magnificar los hechos. Igualmente se probó que las autoridades gubernamentales ?principalmente a través de la actuación del viceministro Mantilla y los mandos militares- impidieron y limitaron ilegalmente la actuación de las autoridades judiciales y del Ministerio Público.


Encontró, asimismo, que el gobierno dio órdenes que trajeron como consecuencia un injustificable número de muertes. Ello, cuando el Presidente pidió debelar los motines en el plazo más breve y perentorio, sin existir ninguna razón que obligara a actuar con excesiva premura. Se estableció, por otro lado, que la fuerza militar utilizada en el ataque a los amotinados fue desproporcionada e innecesaria en relación al peligro realmente existente. Sólo en el caso de El Frontón los internos tenían tres armas de fuego fuego, en los otros dos penales carecían de ellas. En cambio las fuerzas encargadas de reducir a los internos utilizaron fusiles, ametralladoras, lanzacohetes, bazucas, cañones de 81 milímetros, explosivo plástico y dinamita.


El Informe confirmó que las fuerzas encargadas del debelamiento realizaron ejecuciones extrajudiciales. En Lurigancho se fusiló con un disparo en la nuca a un número superior a 90 internos ya rendidos. En el Frontón, la Marina voló el Pabellón Azul a sabiendas que en su interior se encontraban aún internos con vida. 

Otro aspecto grave que consigna el Informe Ames, es que se pretendió encubrir los delitos realizados por las fuerzas del orden durante las acciones de debelamiento de los motines. El propio presidente García conoció inmediatamente el número de víctimas; sin embargo en lugar de ordenar en ese momento la investigación de esos hechos, felicitó al Comando Conjunto de la Fuerza Armada; asimismo prohibió el ingreso de los jueces y civiles, declarando 'zonas militares restringidas' a los penales. La denuncia sobre lo sucedido, hecha luego de los sucesos por el Presidente se refirió exclusivamente al caso de Lurigancho, pese a que se conocían ya los hechos ocurridos en los otros penales.


El Informe Ames atribuía responsabilidades al Presidente y al Consejo de Ministros, a los oficiales encargados de las operaciones de debelamiento, al personal militar y policial que participó en ellas, al Fiscal de la Nación, César Elejalde, a las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), y al viceministro del Interior. El Informe propuso al Congreso se aplique el antejuicio constitucional a los ministros y a Alan García, al finalizar su mandato.

 

Sin embargo primó la impunidad. La Corte Suprema argumentó que por tratarse de hechos ocurridos en el marco de una zona militar restringida tenía que inhibirse de ver la causa y decidió su traslado a la jurisdicción militar. El caso de El Frontón fue sobreseído por uno de esos tribunales, al no encontrar responsabilidad alguna en lo sucedido. En el caso de Lurigancho sólo se encontró responsabilidad en dos oficiales subalternos de la Guardia Republicana, absolviéndose a los demás acusados. No sólo eso, sino que el Senado ascendería tiempo después al General José Rabanal Portilla, Jefe Militar encargado de debelar el motín de Lurigancho, al más alto rango del escalafón militar.


El círculo de impunidad se cierra en noviembre de 1990, ya durante el régimen de Fujimori, cuando la Cámara de Diputados con una precaria mayoría conformada por el APRA y el movimiento Cambio 90 obtuvo 80 votos contra y 75 a favor de la acusación constitucional contra Alan García. En el debate se hizo evidente que existía un acuerdo político para exculpar al ex-presidente. Según fuentes de prensa de la época una delegación del APRA encabezada por su secretario general, Luis Alva Castro, fue hasta en 3 oportunidades en Palacio de Gobierno y pasada la medianoche a reunirse con Fujimori. 

A callar Cayara


El 13 de mayo de 1988, un contingente de Sendero Luminoso tendió una emboscada a un convoy militar de 20 efectivos en Erusco, provincia de Cangallo, Ayacucho. En el combate resultaron muertos cuatro senderistas, un capitán del Ejército y tres soldados. Al día siguiente el Ejército ingresó en Cayara, la localidad más cercana a Erusco. El contingente militar asesinó al primer habitante que encontró; luego llegó a la iglesia del poblado, donde encontró a cinco hombres que estaban desarmando tabladillo en donde se había celebrado una fiesta religiosa y los fusiló en el acto. Luego reunió a la población en la plaza principal, esperando a que los hombres volvieran del trabajo en el campo. Los hombres y jóvenes fueron separados de las mujeres y niños y en presencia de éstos los soldados obligaron a los hombres a acostarse y los mataron utilizando bayonetas e instrumentos de labranza. El número total de víctimas se ha establecido entre 28 y 31 personas. Acto seguido, los soldados enterraron a los muertos en un lugar cercano.


En el Senado de la República se produjo un debate en el que se reclamaba la constitución de una Comisión Investigadora de los hechos. La mayoría gubernamental se opuso inicialmente a dicho pedido, pero finalmente el Congreso aprobó multipartidariamente la iniciativa, encargándose la presidencia al senador aprista Carlos Enrique Melgar.


La Comisión viajó a Cayara solo un mes después de los hechos y durante los tres días de su estadía en Ayacucho se dedicó fundamentalmente a dialogar con los jefes militares, eludiendo comunicarse directamente con los testigos. El propio senador Melgar sostuvo que él no había entrevistado a los testigos de la masacre porque no era "chulillo de ellos para ir correteando testigos". Dijo también: "(Los de Amnistía Internacional) son imbéciles y corruptos porque están diseminando por el mundo que el Perú es un país de genocidas y eso no se hace; eso es una impostura".


Entre tanto el fiscal Carlos Alberto Escobar quien, pese a las dificultades que la situación tenía, avanzó significativamente en la investigación de los sucesos, fue permanentemente hostilizado por las Fuerzas Armadas, así como por el senador Melgar. Finalmente fue retirado del caso por sus superiores y ante persistentes amenazas de muerte al punto que se vio obligada a buscar asilo en el extranjero. La persecución contra los testigos fue sistemática. Nueve de ellos fueron asesinados. La última fue la enfermera Marta Crisóstomo García, quien fue sacada de su casa en septiembre de 1989 por ocho hombres encapuchados que usaban uniformes del Ejército.


El informe mayoritario de la Comisión Melgar de mayo de 1989 concluyó que "categóricamente no hubo abuso por parte del personal militar en Cayara". Propuso en cambio que se iniciaran acciones legales contra el fiscal Escobar por haber "conducido mal" la investigación. Además, la mayoría expresó sus felicitaciones al Comando Político?Militar de Ayacucho durante 1988, "por su eficiente trabajo y espíritu de lucha en la tarea de pacificar la región bajo su responsabilidad, una misión que lograron completamente, respetando el orden legal de la nación".


El informe en minoría de Gustavo Mohme y Javier Diez Canseco concluye que la masacre fue 'indiscutiblemente' responsabilidad del comandante político militar de la zona, el general del Ejército José Valdivia Dueñas y los soldados que perpetraron la matanza. Además, el informe señala que "todo induce a la suposición que al enfrentar la denuncia pública de la masacre, el Comando Político Militar de Ayacucho tomó la decisión de hacer desaparecer la evidencia".


A fines de agosto de 1989 por presión de la opinión pública, el caso fue reabierto por orden de la oficina de la Fiscalía de la Nación. En manos del fiscal de la provincia de Víctor Fajardo no se logró progreso alguno y en enero de 1990 el caso fue sobreseído. En noviembre de 1990 el Senado de la República pese a la intensa oposición de los organismos de derechos humanos, asciende al General Valdivia, principal acusado en este caso.


La aparición de los paramilitares


Una de las herencias más nefastas del régimen de Alan García fue la aparición de los grupos paramilitares en el país, que contaron con tolerancia gubernamental. Aunque ya habían algunos indicios de su existencia, su primera acción significativa fue el 28 de julio de 1988 con el asesinato de Manuel Febres, abogado defensor del líder senderista Osmán Morote, por parte de un autodenominado "Comando Rodrigo Franco".


El Comando Rodrigo Franco fue el principal gestor de este nuevo tipo de violencia política que se concretó en amenazas de muerte, atentados y asesinatos selectivos. Aparecieron también otras bandas similares de ámbito más bien local "Comando de Aniquilamiento a Senderistas" en Cusco; "Comando Chavín" en Ancash: "Comando Manuel Santana Chiri" en lea: "Comando Haya Vive". "Comando Regional de Aniquilamiento Manuel Cipriano" en Trujillo: "Comando Braulio Zaga Pariona". "Pelotón Punitivo Peruano" y "Aguilas Negras" en Ayacucho.


Uno de los crímenes que más impactó a la opinión pública y que según todos los indicios fue cometido por los grupos paramilitares fue el del secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú, Saúl Cantoral. Otro asesinato político que se le atribuye al Comando Rodrigo Franco, fue el del diputado de la Izquierda Unida, Eriberto Arroyo Mío.


La gravedad que esta nueva manifestación de la violencia política venía adquiriendo, así como las constantes denuncias sobre las posibles vinculaciones que podría tener con el Estado y el partido de gobierno, generaron una importante presión de opinión pública para que se investigue y sancione a los autores de esta organización paramilitar. Se creó así una Comisión Investigadora en el Parlamento, cuyo trabajo fue muy accidentado por los esfuerzos por sabotearlo desde dentro por parte de los parlamentarios apristas que la integraban en mayoría. Finalmente, ante la negligencia de la mayoría que demoraba la presentación del dictamen, los miembros en minoría Sotomarino, Espinoza y Piqueras, hicieron conocer el suyo, en el que sostuvieron que "esta probada la existencia en nuestro país de una organización que desarrolla actividades caracterizadas por su finalidad terrorista no subversiva, que ha reivindicado un número considerable de sus atentados como propios". Asimismo que "existen múltiples evidencias que vinculan a la organización en cuestión con personas investidas de autoridad pública, como son el Señor Ministro del Interior. Máximo Agustín Mantilla Campos, el General Fernando Reyes Roca, el General Raúl Járez Gago y General (r) Edgar Luque Freyre."


El informe en mayoría se presentaría muchos meses después y como era previsible, desconoció la existencia de los grupos paramilitares tratando de desviar la atención de la opinión pública con gruesas acusaciones contra otros parlamentarios.


No les gustaban los estudiantes


La lógica paramilitar continuó entretanto cobrando vidas, ahora con la nueva modalidad del anonimato absoluto y la no reivindicación de los hechos. Entre los casos más crueles de esta nueva forma de violencia en el país, se puede mencionar los que se cometieron contra estudiantes universitarios.


Uno de los casos más graves fue el de dos estudiantes de la Universidad Católica, Luis Alberto Alvarez Aguilar y José Abel Malpartida Páez, cuyos cuerpos destrozados fueron hallados el 28 de julio de 1989, en un descampado cerca a la playa de San Bartolo, 53 kilómetros al sur de Lima. Al día siguiente de su desaparición, la familia recibió una llamada anónima indicando que Luis Alberto Alvarez Aguilar se hallaba detenido en la Comisaría de infantas, en el distrito de San Martín de Porras.


Otro caso similar ocurrió el 12 de abril de 1990, cuando los cadáveres de Oswaldo Haro Castillo de 26 años y Jorge Manuel Silva Seminario de 25, ambos estudiantes de medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fueron encontrados en el interior de una acequia de regadío. a la altura del kilómetro 32 de la carretera Carabayllo?Canta, en la Hacienda Caballero, al noreste de Lima. Habían desaparecido seis días antes cuando salieron de sus domicilios con la finalidad de dirigirse a su centro de estudios.


Los enfrentamientos sin heridos


Otra forma de violación a los derechos humanos bastante grave, fue la de rematar a los heridos luego de enfrentamientos armados con grupos subversivos. El principal indicio de ello provino de los propios comunicados militares, en donde se consignaban para estos enfrentamientos un altísimo número de muertos y ninguno o muy pocos heridos.


Un caso muy notorio fue el acontecido durante el enfrentamiento del Ejército con una columna del MRTA en la zona de Los Molinos, en Junín, en la madrugada del 28 de abril de 1989, cuando efectivos militares se toparon con una columna del MRTA que, oculta en dos camiones, se dirigía a Concepción. El resultado final de la acción arrojó como saldo la muerte de los 62 ocupantes de los camiones y seis miembros de las Fuerzas Armadas. No quedó un solo herido o capturado. Entre los cadáveres habían ancianos, mujeres y niños. 

Al lugar de los hechos y para felicitar a los responsables del operativo viajó el propio presidente García quien se paseó entre los cadáveres, acompañado del ministro de Defensa Enrique López Albujar (luego cobardemente asesinado por el MRTA) y el jefe del Comando Conjunto, general Artemio Palomino Vargas.


Final con Fuga y Tunel


El 9 de julio, a menos de veinte días de la transferencia al nuevo gobierno. Víctor Polay, "Comandante Rolando" y 47 militantes del MRTA lograron fugar del penal de "máxima seguridad" Miguel Castro Castro a través de un túnel de 330 metros construido desde fuera del penal. La construcción contaba con conexiones de agua y desagüe, instalaciones de servicios de alumbrado y un respiradero que facilitaba el trabajo operativo. Por la precisión del diserto del túnel, la policía supuso la participación de personal altamente calificado. 

Mas allá del hecho mismo, la repercusión obtenida por el MRTA, a nivel nacional e internacional, constituyó un duro cuestionamiento no sólo a la estrategia antisubversiva del gobierno, sino también a la capacidad operativa de las autoridades policiales y penales. Más aún, siendo el fin del gobierno de Alan García, le dejó una aureola de fracaso frente a la subversión.


Así, las diversas agrupaciones políticas del país coincidieron en señalar al gobierno y a los ministros del Interior y Justicia, como los responsables de la escandalosa fuga. Pero los aludidos manifestaron que no tenían la obligación moral de renunciar. "No he decidido renunciar" ?dijo Mantilla, ministro del Interior. No creo que en medio de esta guerra como la que estamos viviendo hoy se pueda hablar de responsabilidad política por un hecho por el cual, si hay responsables, serán castigados...". Pese a la indignación creciente, el todavía presidente de la República Alan García Pérez, ratificó su apoyo a sus colaboradores.


Barbarie y fracaso.


Un balance global de lo ocurrido en esos cinco anos, en materia de derechos humanos, nos indica que la detención?desaparición forzada de personas se convirtió en un recurso sistemático de la estrategia antisubversiva, colocando a nuestro país, desde 1987, como el lugar del mundo en donde año a año se produjeron el mayor número de casos de este tipo. Por su lado las ejecuciones extrajudiciales salieron de las zonas de emergencia bajo control militar y comenzaron a repetirse, de manera cada vez más sistemática en otros lugares del país. Surgieron los grupos paramilitares que, según demasiados indicios, estuvieron vinculados a sectores del Partido Aprista y a miembros de las fuerzas de seguridad.


Lo que es más grave, frente a todas estas situaciones la impunidad con que actuaron sus promotores fue la única respuesta. A ello contribuyó no sólo el Poder Ejecutivo, sino también el Judicial y el Legislativo. Ello fue incluso más evidente y arbitrario cuando los casos involucraron en su ejecución a miembros de las Fuerzas Armadas.


Durante estos cinco años la acción contra el país por parte de los grupos subversivos, creció en intensidad. Se extendieron hacia otras regiones del territorio y usaron todas las formas de violencia, en especial aquellas que por su crueldad o repercusión política pudiesen desencadenar una reacción represiva indiscriminada contra la población. La estrategia antisubversiva con que se enfrentó el problema fue, a la luz de los resultados, claramente ineficaz e incluso contraproducente. El permanente recurso de la violación a los derechos humanos y de la impunidad fue uno de ingredientes fundamentales que explican ese fracaso.


El costo fue, para el Perú, demasiado alto. El número de muertos por razones directamente vinculadas a la violencia política llegaban en 1990 a cerca de veinte mil. El costo económico de la violencia y del esfuerzo fallido por acabar con ella, fue estimado conservadoramente para la década en veinte mil millones de dólares, equivalentes al total de la deuda externa del país.


Quizás la actuación de Alan García en este campo se podría resumir en una sola frase: "Hizo lo que dijo que no iba a hacer, porque al comienzo pensaba que si lo hacía iba a fracasar; al final, lo hizo y fracasó".


* Este texto se basa principalmente en el Capítulo II "...y combatió a la barbarie con la barbarie" del libro La oportunidad perdida, publicado por el IDL en 1990.

 

 

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APRA: HISTORIA DE CORRUPCIÓN

CRÍMENES Y MAFIA

 

Por: Luis A. Borja

 

En América Latina pocos son los casos de partidos políticos que registran una historia tan vergonzosa, corrompida y criminal como el Partido Aprista Peruano (APRA)(1). Si el primer gobierno de este partido (1985-1990) mostró su amalgama lumpenesca y reaccionaria, el segundo que se ha iniciado en julio del 2006, viene a ser la confirmación de que el APRA de Alan García Pérez, es el partido de la cachiporra, el balazo por la espalda, el robo, la coima y la mafia enquistada en el Estado. Ahora mismo se acaba de descubrir que el gobierno de Alan García está presionando al gobierno de Chile para no extraditar al mafioso Alberto Fujimori quien como se sabe está en ese país a la espera de una sentencia que lo enviaría directo a una prisión peruana. Este pacto secreto entre el APRA y Fujimori, es la continuación de una alianza que ya se dio en la década del 90 cuando García, acusado de robos y crímenes, fue protegido por el fujimorismo en el poder.


Hace una semana también se ha descubierto que el ministerio del Interior dirigido por Pilar Elena Mazzetti Soler, quien antes de servir al APRA fue ministra de Salud del régimen corrupto de Alejandro Toledo, ha traficado con la compra de 469 camionetas destinadas a la policía. En la compra de los vehículos se fraguo el precio inicial y de 14,988 dólares por camioneta en el mercado actual, se elevó a 29,000 dólares por unidad. Otro reciente escándalo ha significado la revelación que acaban de hacer algunos medios peruanos (16 de febrero), de que el abogado Francisco Peixoto, jefe de los asesores del Ministerio de Justicia es un conocido defensor de narcotraficantes. Uno de sus clientes fue el narcotraficante Enrique Cárdenas, alias “mosquita loca”, hijo “mosca loca”, un narco de talla internacional que estuvo ligado a Vladimiro Montesinos. Lo curioso del caso es que este “súper asesor” (acaba de renunciar por la presión publica) estaba encargado de diseñar los planes políticos, la estrategia y las leyes, para luchar contra el crimen y el narcotráfico. 

Otras perlas del gobierno y del APRA.


¿Saben quién es el actual vicepresidente de la Republica, es decir el que sucedería a García, en el caso de ausencia presidencial?.


Nada menos que Luis Giampietri Rojas un ex almirante de la marina de guerra del Perú (históricamente los dirigentes del APRA siempre han sentido atracción por los uniformados). Este marino, calificado por algunos con el apelativo de la “hiena” dirigió en junio de 1986 el genocidio de prisioneros en el penal de El Frontón. Por este grave motivo está incurso en un juicio penal que se sigue en los tribunales peruanos así como en la Corte Interamericana de Derechos Humanos de Costa Rica. Al caso del vicepresidente hay que agregar una reciente perla de este partido. Resulta que cuatro antiguos miembros del comando “Rodrigo Franco”, ese grupo criminal que funcionó en el primer gobierno de García, trabajan actualmente en el parlamento peruano. Daniel Abugattás y Aldo Estrada, son dos congresistas que acaban de hacer la denuncia, y exigen que se investigue el caso. Son cuatro ex paramilitares, acusados de secuestros, torturas y asesinatos, pero sin embargo ahora son “asesores” de parlamentarios apristas, y es el Estado el que cubre los honorarios de estos matarifes.


Agustín Mantilla, ex secretario general del APRA y brazo derecho de Alan García Pérez, a pesar de los delitos y crímenes cometidos se prepara a ingresar triunfante a la banda que ahora gobierna el Perú. Mantilla, fue ministro del interior en el primer gobierno de García, y ahora esta libre como el viento. Nadie se acuerda de que este personaje tiene cuentas pendientes con la justicia penal del Perú. Sus deudas con la justicia son voluminosas, pero tres son las principales: Crimen masivo de prisioneros de guerra en 1986: organización de grupos paramilitares para asesinar opositores políticos: y relación secreta y mafiosa con Vladimiro Montesinos. En junio de 1986 Mantilla, se vistió en ropa de comando y personalmente dirigió el crimen masivo de cerca de una centena de prisioneros en El Frontón. Mantilla se encargó de dar el tiro de gracia en la cabeza a los prisioneros gravemente heridos. Entre 1985 y 1990, fue el organizador y cabecilla del criminal comando “Rodrigo Franco” causante de varias decenas de asesinatos selectivos. El “Rodrigo Franco”, tenía su cuartel general en el ministerio del Interior, y sus integrantes provenían de la militancia aprista y de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (DINCOTE). En la época del apogeo de Fujimori Montesinos, por encargo de Alan García fue nexo entre el APRA y Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) que dirigía Vladimiro Montesinos, y en razón de esta relación el partido de Alan García Pérez, recibió dinero de la mafia fujimorista para sostener la campaña electoral aprista de 1995.


La vena sangrienta del APRA.


Este partido fundado en 1924 por Víctor Raúl Haya de la Torres, un dirigente político que se hizo conocido por sus posiciones anticomunistas y sus arreglos políticos con los regimenes mas reaccionario y brutales de la historia peruana. Haya de la Torre, escribió en 1928 su “ideario político”, un adefesio titulado “el Antimperialismo y el APRA" en cuyo texto expresa toda su esencia reaccionaria, antipopular y su pro imperialismo. En ese texto catalogado por los apristas de “doctrina”, engañosamente se llamaba a la lucha antiimperialista, pero al mismo tiempo se abogaba para no “abolir radicalmente el sistema capitalista”. Bajo el pretextó de que los países pobres estaban obligados, antes de hacer la revolución, seguir un camino capitalista, se elogiaba la penetración imperialista, que según la “doctrina aprista”, traía progreso a los países del tercer mundo. Bajo el objetivo de sostener el sistema de opresión el APRA redondeó su ridícula “tesis” planteando que la lucha en los “países subdesarrollados”, no era una lucha de clases sino de pueblos, y que eran “los trabajadores “manuales e intelectuales”, lo que deben dirigir esta lucha. Para Haya de la Torre, el proletariado y el campesinado eran apenas masas amorfas que servían solamente para los procesos electorales y nada más.


Pero el APRA por su carácter de clase (no por el origen de su militancia), configura desde su nacimiento una organización política de la burguesía peruana y del imperialismo. De ahí proviene su esencia decadente que todo lo copia burdamente de las metrópolis imperialistas. Su corte populista reaccionario es una copia del fascismo italiano y del nazismo alemán. Haya de la Torre estuvo en Europa en los años 20 en pleno auge de Mussoline y Hitler, y de ellos importó hasta la vestimenta que usaban los militantes apristas. Esta grosera repetición política se expresó en la organización de los chapistas (organización partidaria de niños de 10 y 11 años de edad) y la Juventud aprista (JAP). En el caso de los primeros, por su edad sirven para la manipulación y el adoctrinamiento en la sumisión de los “jefes”, y en el caso de la JAP, estos son entrenados para violentar vandálicamente colegios y universidades. Tantos los pobres niños chapistas como los de la JAP desfilan cada año vestidos de militares con boinas negras y rojas. La costumbre desde los años 50 es que estos marchaban con paso de ganso, y con el brazo izquierdo en alto saludaban al jefe aprista (Haya de la Torre) quien también con el brazo izquierdo en alto desde el estrado principal veía pasar sus huestes partidarias militarizadas. Como ya no esta el jefe (murió de vejez el 2 de agosto 1979), ahora el saludo militarizado es para Alan García Pérez, digno sucesor del megalómano, reaccionario, y mentiroso Víctor Raúl Haya de la Torre. En los años 30 en Italia y Alemania, los fascistas y nazis obligaban a los niños a participar en marchas y acciones políticas. Fue el mismo Haya de la Torre el que instauró la fanfarria aprista en el “día de la fraternidad” (onomástico del “jefe”).


Desde los años 20 diferentes políticos y analistas han acusado con razón al APRA de ser una organización que se viste de “democrática”, pero que en el fondo es un partido fascista. Julio Antonio Mella, comunista cubano (murió asesinado en 1928), en su momento acusó al APRA de ser una versión del fascismo en América Latina. Mella contribuyo a desenmascarar la esencia reaccionaria de este partido que después de la II guerra mundial, se descubrió como una organización al servicio del imperialismo yanqui. Luis de la Puente Uceda, quien encabezó la lucha guerrillera del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), denunció que el APRA era una organización de la oligarquía peruana y que recibía las consignas de las transnacionales. Luis de la Puente Uceda, militó en el APRA hasta mediados de la década del 50 y desde el interior de este partido denuncia la traición de los dirigentes incluido Haya de la Torre. El “jefe” del APRA lo condenó a muerte y envió un grupo de sicarios para asesinarlo. De la Puente Uceda ejecutó a uno de sus atacantes, y así pudo salvarse del complot organizado desde las alturas del APRA. Uceda pasó varios años en prisión por haber liquidado a un esbirro de Haya de la Torre. Cuando recobró su libertad organizo el MIR, y en 1965 inicio la lucha armada contra el gobierno de Fernando Belaunde y sus aliados del APRA. En esta ocasión el Partido de Haya de la Torre pidió la pena de muerte para los subversivos del MIR y de otras organizaciones en guerra.


El APRA y su atracción por los uniformados.


La rebelión de Trujillo de 1931, de la que tanto réditos políticos saco el APRA, fue en realidad una rebelión dirigido no por los dirigentes apristas, sino mas bien el Búfalo Barreto que fue el verdadero héroe de este movimiento que se desarrollo al margen de Víctor Raúl Haya de la Torres quien en los momentos de los preparativos y ejecución de la rebelión se encontraba en una prisión de Lima. En esta rebelión el APRA estuvo en busca de un militar que lidere la rebelión. Este militar fue el comandante Gustavo Jiménez. Como lo anota Guillermo Thordike (El Año de la Barbarie), la dirección del APRA no había sido partidaria de la revuelta organizada por cuenta del Búfalo Barreto, quien además estaba en contra de la decisión de la dirección aprista que quería entregar la jefatura de la revuelta a un militar de carrera (Gustavo Jiménez).


En 1945 el APRA se alió a José Luis Bustamante y Rivero, un representante de la gran burguesía peruana, y mediante esta alianza el APRA cosecho parte de la torta del poder del Estado. En 1948 el partido aprista rompió su alianza con Bustamante y Rivero y junto a los militares complotó contra su antiguo aliado. La accion del APRA propicio el golpe militar del general Manuel Odria, con quien el APRA hizo alianza en años posteriores. En 1956 fue aliado del gobierno conservador de Manuel Prado Ugarteche. Ahí nuevamente el APRA se coló en las altas esferas del poder y pudo colocar varios ministros. En 1960 el APRA se une a la Unión Nacional Odriista (UNO), del reaccionario general Manuel Odria, el mismo militar que los había reprimido durante el golpe contra Bustamante y Rivero.


En 1968, el APRA con Haya de la Torre a la cabeza se presentaron como “opositores” del régimen militar del general Juan Velasco Alvarado, pero como era su costumbre (la escopeta de dos cañones) hicieron un doble juego político. Por un lado atacaban a Velasco, pero por otro lado lo apoyaban. Así por ejemplo Carlos Delgado Olivera, un ex aprista y anticomunista, se convirtió en el ideólogo del régimen velasquista.

Este ex aprista y delfín de Víctor Raúl Haya de la Torre fue el que organizo el Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS), un organismo ambicioso que fue utilizado por la dictadura militar para manipular la conciencia del pueblo peruano. Delgado Olivera fue el inventor de la supuesta “sociedad ni capitalista ni comunista” que los militares repetían sin entender que esto era simplemente una estupidez política. Otro de los hombres del APRA en el gobierno de Velasco fue el general Tantalean Vanini, ministro de Pesquería. En este ministerio se organizó en alianza con el APRA, el grupo paramilitar denominado Movimiento Laboral Revolucionario (MLR). Este grupo estaba integrado por vándalos de las filas del APRA y delincuentes comunes. Su accion estaba dirigida a tomar por asaltos sindicatos clasistas, organismos populares, a violentar huelgas y movilizaciones de trabajadores. Pero el más conocido de los apristas en el velasquismo ha sido Agustín Mantilla, quien ha sido hombre de confianza absoluta de Alan García, organizador de grupos paramilitares, ministro del interior y secretario general del APRA. Mantilla, como el mismo lo recuerda, trabajó en el sector pesquero, ahí donde reinaba el general Tantalean y donde funcionaba el MLR considerado el “brazo armado de la revolución peruana”. Según Mantilla: “Trabajé para el Consorcio Pesquero, dedicado a la comercialización de la harina de pescado, el año 1970 y luego de la expropiación de la industria pesquera, en la Empresa Comercializadora de Harina y Aceite de Pescado (EPCHAP). (2). Como se ha visto brevemente, el APRA se acomoda a todos los ritmos de la historia, y tiene muchas razones para decir como slogan: “el APRA nunca muere”.

 

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GARCÍA EN DECADENCIA

 

Por: César Hildebrandt

 

Sale Aurelio Pastor al patio de palacio de gobierno y dice, como si hablara desde una alfombra roja, que “el gobierno exigirá” una investigación del Congreso en relación a la transferencia de acciones de América Televisión.

Dice esto al costado del primer ministro, Javier Velásquez Quesquén. Éste no añade nada sino que refrenda implícitamente lo dicho con su silencio consentidor y hasta con ese lenguaje corporal que un arlequín envidiaría.

Por la noche, y dado el tsunami político y social producido por esta declaratoria de guerra a los grupos “El Comercio” y “La República”, hace su aparición el señor Luis Miró Quesada Valega, mandamás de América TV, y dice que “nada hará cambiar” la política informativa de América TV.


Más allá de que la política informativa de América TV consiste en cumplir con la voluntad de “El Comercio”, lo cierto es que Miró Quesada Valega parece haber tomado el toro por las astas y, con la ayuda fraterna de Rosa María Palacios, dice lo suyo. Lo dice, claro, con esa vocación por el eco y la repetición y con ese airecillo de indignación aristocrática que sólo los Miró Quesada parecen capaces de alcanzar.


Pero en eso sucede lo increíble: llama Velásquez Quesquén al programa de la señora Palacios y se atreve a jurar, con la desfachatez que se aprende junto a García, que “el gobierno no exige ninguna investigación sobre la transferencia de acciones de América Televisión”.


Realmente estupefacta, la señora Palacios le pregunta, más o menos, cómo se explica entonces lo dicho por Aurelio Pastor, ministro de Justicia.


Velásquez Quesquén dice que no hay nada que explicar, que lo dicho no se dijo, que él habla como presidente del consejo de ministros y que sanseacabó.


Tras un corte comercial, la señora Palacios vuelve a pasar el video del señor Pastor. Lo pasa dos veces y allí está, irrefutable, la cita: “el gobierno exigirá una investigación...”


¿Cosa de locos? No, asunto de mafiosos que empiezan a patinar, a sacar tajadas personales, a no obedecer al capo que se fue de viaje y no dejó directivas claras.


Pastor no le ha cobrado todavía a Crousillat por el fraude del indulto. Pero no hay duda de que, si Crousillat recupera el canal, Pastor cobrará lo suyo: al cash o en especies, en un solo tramo o en espacios, en cherris o con programa propio.


Entonces, por la noche, llega el doctor García de la temblorosa transmisión de mando en Chile y lo primero que dice es que “tiene entendido” que “un ministro habría dicho” que sería una decisión del gobierno ordenar la investigación sobre el cambio de mando en Canal 4.


El presidente niega tres veces- pedrianamente, garcíamente- que sea propósito del gobierno recomendar tal investigación. Nadie le pregunta por qué, entonces, Pastor dijo lo que todos le oímos decir.


García añade que está facultado a revocar la gracia del indulto a Crousillat y que lo hará si los nuevos exámenes contradicen aquellos que le sirvieron, supuestamente, para ser generoso con el recomendado de Ricardo Ghibellini y Roxanne Cheesmann.


Pero en seguida dice que, como ciudadano libre, Crousillat podría negarse a someterse a nuevas pericias clínicas. Para de inmediato matizar: “aunque alguien que se niega a ser examinado está demostrando que tiene algo que ocultar”.


O sea que García, a la cabeza de su gobierno, ya no sabe lo que dice ni sabe cómo borrar lo hecho ni de qué modo encubrir sus jugarretas ni a quién sacrificar para salir ileso de tanto derrape.


Este es el peor momento de García. Este el peor momento de un gobierno que no lo venía haciendo mal en relación a la gran prensa, esa yegua de cascos ligeros que cambia cada cinco años de montura. Y lo increíble es lo que García y sus torpes cortesanos han logrado con el llamado “operativo Crousillat”.


Porque resulta que, gracias a García y su vocación por lo sórdido (allí están sus cercanías con Kouri y “Chimpún Callao”, sus coqueteos con el Fujimorismo civil y armado, su mano tendida a lo peor de la CTP) y gracias a Pastor y a sus viciosos procederes, ahora tenemos que “América Televisión” aparece como la heroína de la fiesta.


Seamos claros: una cosa es que Crousillat sea un súper ratón del fujimontesinismo y otra cosa es que nos creamos el cuento de Miró Quesada Valega.


Ese cuento consiste en tratar de hacernos creer que América Televisión, a raíz de lo sucedido, defenderá la línea impoluta de la que carece, seguirá demostrando el coraje opositor al que renunció hace tiempo y resistirá las presiones políticas que, en los últimos tiempos, siempre sorteó negociando y cediendo.


Como si el Canal de Lan-Chile y Graña Montero fuera todo un ejemplo de independencia.


Si García pensó que su pata Crousillat mantendría en asustado jaque a “El Comercio” y a Canal 4 en plena etapa electoral, se equivocó. Primero, porque no necesitaba apelar a tan esperpéntico personaje: bastaba con seguir pidiéndole a Pepe Graña que, de vez en cuando, morigerara ciertas cosas. Y segundo, porque Crousillat es un auténtico decadente, un matón porteño que sólo podía causar líos como el que ha producido.

La lección final podría ser esta: Alan García, el otrora hábil constructor de ardides, hoy fabrica bumeranes. Y los hace cada día más bonitos.

 

LECCIONES DE FRATERNIDAD

 

Por: Zenón Depaz Toledo

 

Ningún debate doctrinario ni programático. Ni siquiera un elemental plan de acción. Sólo una sorda disputa por los cargos partidarios y las correlaciones de poder para candidaturas electorales. A eso quedó tristemente reducido el XXIII Congreso Nacional Ordinario del Partido Aprista Peruano, sellando así la liquidación simbólica de la pregonada fraternidad, producida antes, cuando su habitual celebración a fines de febrero fuera cancelada para dar paso a una jornada cerrada con grescas que anunciaban vendettas al más puro estilo siciliano.


En ese mismo estilo de mafias y camorra, en pleno Congreso salió a la luz una fábrica de credenciales apócrifas montada por el propio Secretario General, que luego recibiría de su propia medicina al ser “fraternalmente” secuestrado en el momento crucial de las definiciones, para que otros urdieran el desenlace de aquella olla de grillos. El resultado: nueva repartija del poder con bendición de Alan García, quien de ese modo consuma el total vaciamiento ideológico y programático del APRA, que de popular, revolucionario o antiimperialista ya no tiene absolutamente nada, convertido como está en el comodín electoral bajo la manga (“mal menor”, “cambio responsable”) de intereses transnacionales, de los Romero, los Crousillat, y operadores mafiosos como Fortunato Canaán, Químper o León Alegría.


Se trata de un desenlace a la medida de Alan García. Nada de discusiones sobre el proyecto histórico del APRA, cualquiera que este fuese. Ninguna reflexión sobre el país, ni sobre la situación en que este segundo gobierno aprista lo deja, tomando en cuenta nuestra posición con respecto a los proyectos geopolíticos en curso en la región o las tendencias globales. Ningún balance de lo efectuado en Educación, salud o justicia. Ninguna evaluación sobre los escándalos de corrupción que comprometen a toda la cúpula aprista, independientemente de la facción de que se trate, empezando por el propio García, misteriosamente enriquecido y entregado a la frivolidad del poder.


¿Moquegua?, ¿Bagua?, ¿Piura? Ni una palabra. Nunca tuvo aquel partido un Congreso tan vacío de definiciones elementales que no fueran las de los apetecidos cargos partidarios, producidas como resultado de un fraccionamiento orgánico igualmente funcional a los intereses megalómanos de García, obsesionado con volver a ser Presidente de la República, para lo cual no le importa balcanizar el partido de Haya de la Torre, a fin de mantenerse como el indispensable componedor de rencillas insalvables, convertidas en elemento sistémico, estructural, de un partido que alguna vez invocaba como mito articulador la fraternidad y el programa antiimperialista.

 

EL PODER EN EL PERÚ

 

Por: Ph.D Ricardo Paredes Vassallo

 

¿Si el poder fuese mensurable objetivamente, tanto como la riqueza y la producción lo son en cuantía y volumen, cuál sería esa porción que le tocaría al Perú con respecto del mundo? Más claramente, ¿cuál porcentaje del poder mundial correspondería a la nación peruana?  Calculo que ese porcentaje sería exiguo, alegórico y completamente risible. Este es un hecho objetivo, incuestionable y del cual nadie debe sentirse complacido o indiferente. El poder en el Perú no alcanza ni para resguardar a sus propios ciudadanos del hambre, de la desocupación o del caos. ¿Pero cuáles son las razones que subyacen a este hecho casi invariable y cuya tragedia contradice a nuestra riqueza natural y a esa gran historia imperial? A mi juicio, y como ya lo he explicado en mi libro “Los Cholos y el Poder”, esta problemática tiene concomitantes históricas y siempre renuentes, que podría ser escuetamente sintetizadas en los siguientes puntos:

El poder en el Perú es colonial, diseñado para que gobierne y se beneficie una elite. El poder en el Perú no es nacional, es de grupos y no de la nación. La fuerza social de la nación no está canalizada hacia el estado. El estado no se mueve con la fuerza de toda la nación. El divorcio entre gobernantes y pueblo, ocasionado por la usurpación colonial, no ha sido enmendado políticamente. El Poder, visto como esencia y potencia que produce un pueblo cada día, y no solo electoralmente, nunca ha sido empleado para solucionar radicalmente a infinitos problemas sociales.

 

El Perú carece de unidad nacional. Esto es evidente. El Perú, desde su fundación no ha logrado consolidar su unidad política; más bien, los gobernantes y las minorías encargadas de dirigirlo se opusieron a que entre todos se forje esa nacionalidad basada en la natural unidad racial de los cholos. El Perú es una nación de cholos e indios básicamente (en mis libros he combatido para que los peruanos se reconozcan como cholos[1] y que forjen su unidad en base a esta característica poderosa y generalizada en toda la población). 

El estado peruano, y la nación misma, carecen de objetivos políticos, económicos y sociales. Todavía no somos una Nación hecha y derecha.  Las 20 constituciones que se han borroneado, copiado y enmendado a lo largo de 200 años no han podido hacer del Perú a una nación poderosa ni homogénea, ¿por que? Por el hecho que no se puede fabricar una nacionalidad desde un poder mostrenco y que no tenga enraizadas sus bases en la historia, entre la gente misma. El poder en el Perú es epicéntrico y no concéntrico como un buen poder debe ser (la cola no puede mover al perro). Políticamente hablando, los peruanos que viven en los departamentos, provincias, caseríos o distritos, no tienen ninguna influencia sobre el estado. El estado tampoco tiene influencia real sobre éstos. No existe, en dos vías (salvo electoralmente), correspondencia recíproca entre ambos. El estado está presente pero influye escasamente en la vida local de los ciudadanos, como los ciudadanos de las regiones remotas, contiguas y próximas, no influyen sobre el estado y el poder localizado (en Lima). Esto es grave. Y en este punto gravita, precisamente, que el Perú no se haya consolidado como nación.

 

Los que gobiernan y gobernaron al Perú nada, o muy poco, tienen que ver con los gobernados. Esta es la otra razón que esclarece porqué el Perú, dos siglos después de la independencia, no se haya consolidado como nación y que expone, a toda luz, que en el seno de nuestro territorio sagrado se haya impuesto el racismo y la consiguiente explotación y dominio de las mayorías por una minoría golosa y necia.

Nada se ha logrado que sea duradero, que brille con luz propia. Y “nada” es para mí lo contrario a potencia y riqueza, a señorío y a gloria. Lo más colonial en el Perú es su poder. Con ese podercito, del tipo parasitario, lograremos rezar, cantar y bailar bien, pero no dominaremos a nada ni conquistaremos a nadie. No haremos ciencia ni llevaremos la fuerza e independencia a nuestros ciudadanos en todos los confines. Con ese podercito de algunos y solo para pocos, siempre exportaremos materias primas y esclavos. Y lo extraño es que nadie haya pronunciado, hasta hoy, lo que yo escribo e increpo.

 

¿Es que nadie en el Perú ha visto que su tragedia se concatena y es dependiente de esta  mayúscula verdad? Los fundamentos del Perú como nación son enclenques, podridos y  postizos, sus raíces originales fueron arrancadas y trastocadas. No hay unidad racial tras el poder. Los cholos e indios no son dueños de nada. No, ni de su nación ni de su destino. Ahora votan por otros, por los que los dominan (por blancos, chinos o árabes).

           

EL VUELO DE GARCÍA

 

Por: César Hildebrandt

 

Más huachafo que nunca, más sometido que nunca, más teatral que nunca, Alan García vuela a Chile, con autorización del Congreso del Perú, “para supervisar –según afirma la agencia oficial Andina- la entrega de la ayuda humanitaria enviada por el Perú”.


¿Supervisar la entrega de la ayuda humanitaria? ¿Para eso se necesita a un presidente de la república? ¿Es que García sospecha que la ayuda peruana pueda ser derivada a otras manos, como sucedió en Pisco con las donaciones extranjeras y, especialmente, con los 800,000 dólares aportados por el sindicato magisterial mexicano?


Más allá del insulto implícito en esa posible sospecha, García cree haber encontrado la ocasión perfecta para demostrar qué lazos de corazón y qué intereses cuantiosos lo ligan a Chile. Lo que no sabe es que los presidentes no hacen cosas como esta ni son del todo bienvenidos a la hora en que ha habido que balear a algunos de los cientos de saqueadores e imponer el orden, en Concepción, con cinco mil efectivos del ejército “autorizados a tirar a matar”.


Y justo en el momento en que Chile muestra su cara menos agradable, su tercermundismo caché, sus desigualdades maquilladas, sus vicios ocultos y su capacidad de ser brutal a la hora de exigirle a los pobres que esperen, justo, en ese momento, el inoportuno doctor García que padecemos hace maniobras para aterrizar en Santiago y salir en la foto de la catástrofe, a ver si le quita unos minutos de protagonismo a Hillary Clinton.


Bueno, no tengo duda de que la señora Bachelet será protocolar y bien educada y recibirá a García unos minutos (aunque para sus adentros reniegue de un metiche sentimental y de un oportunista lacrimógeno de tal calibre).


¿Es que Joselo, el Canciller de Cobre, no puede decirle a García que hay cosas que no se hacen?


No, no puede. Tiembla Joselo si tiene que decirle a García algo que le vaya a disgustar.


Mientras tanto, como si nada hubiera sucedido, LAN, la empresa del electo presidente de Chile (y ahora también de sus testaferros provisorios), amenaza al club peruano “Universitario de Deportes” con represalias severísimas si es que la “U” luce hoy, en su encuentro con Sporting Cristal, el logotipo de “Star Perú”.

“Star Perú” ha cerrado un trato con la “U”. Ese trato, sin embargo, contraría un contrato global firmado entre LAN y la apestosa “Asociación de Fútbol”, esa mafia que, usurpando intereses individuales, se ha comprometido a que ningún equipo de fútbol peruano luzca otro logo aéreo que no sea el de LAN.


La empresa peruana “Star Perú” es diminuta y su participación en el mercado, a partir de una flota rala, es marginal. Pero la Chilena LAN, con terremoto y todo, nos quiere imponer su virtual monopolio “por la razón o por la fuerza”.


Los directivos de la Asociación, que firman sobre cualquier línea punteada que huela a dinero, han hecho causa común con LAN y han amenazado a la “U” con suspender el torneo si “el contrato marco” no se respeta.

El problema, que podría tener un normal cauce judicial, quiere LAN resolverlo de una patada en la canilla. El gerente de recursos institucionales de la empresa Chilena amenazó ayer “con dejar sin pasajes aéreos” a todos los clubes peruanos si la “U” se atreve a desafiarlos. “Allí veremos cómo es que llegan a sus partidos”, añadió el patán de la estrella.


Y mientras eso ocurre, el doctor García, aconsejado por Velásquez Quesquén, (a) “Teníanos”, y por Alfredo M., (a) “Tenemos”, se va a Chile a sacarse la foto, a dicharachearle a “El Mercurio” y a desacreditar a la congoja.

¿Nadie le ha dicho que la sobriedad es una virtud y la pertinencia un mérito?


No. García no tiene consejeros. Sólo tiene sirvientes y amigos de lo ajeno.

 

 

LA JUSTICIA PERUANA ESTÁ EN ESCOMBROS

Por: Augusto Álvarez Rodrich


¿Le interesa a alguien reconstruirla realmente?

 

El sistema judicial peruano –esa maraña que va desde jueces y fiscales junto con las entidades que los nombran, evalúan y sancionan, hasta policías, abogados y litigantes, entre otros – está en escombros y, por más signos de descomposición que cada día lo confirman, no se percibe voluntad real de emprender el esfuerzo para construir uno que genere confianza en lugar de asco como el actual.

 

La señal más reciente de la hediondez la difundió Panorama el domingo: un audio en el que un miembro del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial –Hugo Salas Ortiz, el representante ahí de la ‘sociedad civil’– pone en evidencia las ‘movidas’ para nombrar a allegados suyos en distintos ámbitos judiciales desde una entidad que, entre otras funciones, sanciona a magistrados.

 

Esta denuncia, junto con varias otras recientes, simplemente confirman el colapso de la justicia peruana. Un epicentro del desastre está en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), donde se ha revelado corrupción –uno de sus miembros coimeaba a los postulantes para favorecerlos –; presión política para beneficiar a gente como el juez Ángel Romero, un buen amigo de Palacio de Gobierno; o sistemas y criterios de evaluación tan sorprendentes que concluyen que alguien como Avelino Guillén, quien le demostró a todo el país gran capacidad y habilidad como fiscal, sale jalado en el examen.

 

Si los integrantes del CNM se encargan de evaluar a jueces y fiscales, el país tiene el derecho de solicitarles, por un mínimo de decoro luego de la constatación del mamarracho que han protagonizado, que cancelen el concurso reciente para jueces y fiscales supremos y que, además, se vayan a su casa por ineptos comprobados y sospecha de componenda inaceptable.

 

Del mismo modo, se les debe exigir a las organizaciones de abogados y a litigantes importantes como las principales empresas privadas la urgente puesta en marcha de acciones para mejorar la ética de sus asociados.

 

Los presidentes de la Corte Suprema , por su parte, en su condición de líderes del Poder Judicial, deben asumir compromisos más claros ante el país que se expresen en resultados concretos porque, más allá de las buenas intenciones que han manifestado magistrados que han ocupado ese puesto, como Javier Villa Stein, Francisco Távara o Hugo Sivina, la verdad es que cada año que pasa la justicia peruana se pone peor.

De la mayoría de políticos, en cambio, no se debería esperar mucho. Ellos debieran dar las leyes y el impulso para el cambio, pero son, en la práctica, el origen principal de la corrupción tan profunda que ha demolido los cimientos del sistema judicial peruano.

 



 


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