Los retos energéticos del sector eléctrico

Un repaso por los retos a los que se enfrenta el sector en los próximos años

Seguro que alguno se pregunta, de vez en cuando, qué están pensando las empresas eléctricas ante el futuro energético. Los retos que manejan los directivos de estas empresas se pueden resumir en tres: (1) Aseguramiento de un suministro de calidad, (2) la clarificación del mercado y los precios y (3) la protección del medio ambiente. Por detrás, subyace otro reto que les toca como sector pero no como actor pricipal, que es el ahorro y la eficiencia. Llamémosle "reto b". Yo tengo el descaro de añadir otro que se obvia, que es (4) la participación ciudadana en las decisiones energéticas.

Para todos aquellos que piensen que entramos en la era de las renovables, del fin del petróleo, de la economía del hidrógeno, que no se confundan… los próximos 50 años, según el sector empresarial eléctrico, seguirá dominado por los combustibles fósiles. Este es el contexto y el aseguramiento del suministro eléctrico y energético debe tenerlo en cuenta, en particular, el hecho de que Europa y, en especial, España, es dependiente del exterior para conseguir estos combustibles fósiles (petróleo y gas). Esto implica que vamos a ser dependientes del exterior para asegurar el suministro energético. La estrategia es la diversificación, tanto de fuentes energéticas como de orígenes. Cuando se habla de diversificación de fuentes, se hablará de reducir el peso del petróleo para que lo ganen otros combustibles fósiles y otras fuentes, como las renovables y la nuclear. Cuando se habla de diversificar orígenes se habla de construir infraestructuras que permitan traer combustibles de otros lugares (nuevas regasificadoras, gasoductos, instalaciones de almacenamiento, etc.), en definitiva, mayor inversión. Desde un punto de vista más empresarial, la estrategia es que las empresas eléctricas se integren en toda la cadena del combustible, desde su extracción hasta la distribución al consumidor.

Como todo esto es un negocio y estamos entre empresas privadas, hay que hablar del mercado y de los precios. El contexto es complejo, con una previsión de precios en subida y con mucha volatilidad. Por supuesto, preocupa todo lo que implica reglas del juego, esto es, la liberalización. Se habla de mercado interno europeo pero, a día de hoy, no es real, y si nos centramos en España, les preocupa que el avance en la liberalización ha sido desigual en la electricidad frente al gas. Eso es muy grave, ya que una empresa gasista (se suele apuntar a Gas Natural) podría ponerse a competir más fácilmente en el sector de la electricidad que una empresa eléctrica en el sector gasista. De ahí, las acusaciones veladas de competencia desleal y, por lo tanto, de querer aclarar de forma definitiva la configuración de los mercados energéticos. Por supuesto, otro problema es definir cómo se deben establecer las tarifas y los precios. ¿Qué hay que hacer? La pretensión empresarial es trasladar al consumidor los costes reales de la energía, pero ¿con cuánto margen de beneficio para la empresa? ¿y en qué parte de la cadena de suministro (combustible,generación, distribución)? Otros frentes sin resolver son la apertura de mercados, desde el europeo hasta el nacional (interconexiones, posibilidad de negocio de unas empresas en otros países) y, finalmente, una tarifa que refleje los costes reales con un sistema de precios equilibrado y eficiente.

Por supuesto, hay que proteger el medio ambiente. Y tenemos un problema, porque en un contexto en creciente consumo de energía y en el que los combustibles fósiles van a seguir dominando, reducir emisiones de CO2 es complicado. Además, las empresas eléctricas se quejan de que el reparto en las exigencias de reducción de estas emisiones no ha sido equilibrado. Conclusión: las empresas apuestan por reparto más equilibrado de las exigencias de Kioto, a corto plazo apostar por las energías renovables y a largo por la nuclear y la captura/secuestro de CO2. Todavía parece no se habla abiertamente de la economía del hidrógeno. Quizás sea porque viene asociada a las energías renovables.

Como decía al principio, por detrás de todos estos retos, se encuentra el ahorro y la eficiencia energética, que parece ser, desde el punto de vista empresarial, una cuestión de posicionamiento corporativo. Aquí, la acción a tomar por el sector es la oferta de servicios de eficiencia y ahorro energético al usuario.

Sin embargo, es ingenuo quedarnos únicamente en estos retos. Es habitual encontrarnos  instalaciones energéticas, que más allá de los permisos, licencias y otros parabienes administrativos, cuenta con la oposición -ya sea fundada o interesada- de un sector de la población civil. El problema, sin duda, es que se ha configurado erróneamente la participación ciudadana en las decisiones energéticas.

Estamos en un contexto de, cada vez, mayor madurez democrática y capacidad de organización: a pesar de que los políticos no tomen en serio del poder popular, somos más conscientes de que, como ciudadanos, tenemos derecho a ser escuchados. Eso lleva a que la sociedad civil se organiza, quiere participar, incluso llegandose a manifestarse para protestar. Incluso ha salido una legislación en la que se garantiza el derecho de acceso a la información ambiental (por ejemplo, emisiones de instalaciones o estado ambiental del entorno). Eso quiere decir que tenemos un sociedad en la que crece el interés por opinar, crecen las ganas de participar, las ganas de quejarse y, más aún, se le está dando herramientas para hacerlo (información ambiental, tecnologías de comunicación, internet, redes sociales). Lo cierto es que se crea una disparidad entre nivel de participación exigida por los ciudadanos y el nivel de participación concedida por las autoridades. Sin lugar a duda, definir qué mecanismos de participación se establecen en una determinada sociedad y las implicaciones que conlleva será un importante reto

 

Artículos del blog:

Los retos energéticos para el sector eléctrico

El cuarto reto del sector energético: el papel de la ciudadanía

VOLVER A PÁGINA PRINCIPAL