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EL CERRO DE SAN PEDRO

A las afueras de la ciudad de Madrid, se encuentra un enclave singular que da comienzo a la elevación del Sistema Central. El Cerro de San Pedro se encuentra en el sector oriental de la Sierra de Guadarrama a aproximadamente 40º 43' de latitud norte y a 3º 42' de longitud oeste, y con 1425 m de altitud sobre el nivel del mar. En él he desarrollado gran parte de mi trabajo de investigación.


El cerro se asienta sobre gneises preordovícicos, los cuales han dado origen a suelos ácidos, poco profundos, arenosos y con poca materia orgánica. Estos suelos pertenecen a la clase xeroránker sobre gneis, asociados a tierras pardas meridionales y litosuelos. El clima de la zona es mediterráneo continental, con una precipitación media anual en torno a los 540 mm, y una temperatura media de 13.2º C.

Dos son las formaciones vegetales contrastadas en la zona. Por un lado, tenemos el pastizal de dehesa de la Dehesa de Moncalvillo y, por el otro, el matorral de caméfitos de Pedrezuela. Sin embargo, ambas zonas, tienen una vegetación potencial de encinar carpetano Junipero oxycedri-Quercetum rotundifoliae.

La Dehesa de Moncalvillo, anteriormente de una mayor extensión, fue dividida en 1591 entre los municipios de San Agustín de Guadalix y Pedrezuela. El primero mantuvo el uso tradicional de pastoreo de dehesa extensivo, y el segundo parceló el terreno y lo repartió entre varios propietarios, no sometiéndose a pastoreo alguno en su mayor parte en los últimos 45 años. La Dehesa de Moncalvillo, con una superficie de 1348 Ha, se ha destinado, al menos en los últimos 20 años, al pastoreo con ganado vacuno y caballar , con una presión de 0.45 cabezas de vacuno/Ha y 0.07 de caballar/Ha.

La vegetacón de ambas zonas difiere sustancialmente. Mientras que la Dehesa de Moncalvillo se encuentra arbolado de Quercus ilex subsp. ballota, la zona de Pedrezuela presenta un matorral de caméfitos, cuya especie dominante es Lavandula stoechas subsp. pedunculata, entre cuyos claros aparece también un pastizal de terófitos. En ambas zonas, sin embargo, se pueden encontrar también pies de Juniperus oxycedrus y Cytisus scoparius, y, en las zonas de vaguada, con mayor acumulación de agua y nutrientes, aparece un pastizal de Agrostis castellana. La dehesa de Moncalvillo tiene una riqueza de 21.1±1.7 especies por cada 4 dm2, y la de las zonas abandonadas del Cerro de San Pedro, de 13.9±1.5 especies por cada 4 dm2.

Debido a la diferenciada historia de uso entre las dos zonas delimitadas en el cerro, constituye un experimento a gran escala de abandono del uso ganadero. Es por ello que ha sido y sigue siendo objeto de estudio por parte del grupo de investigación del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid liderado por la Doctora Begoña Peco Vázquez. Entre los estudios de este sistema se puede encontrar una tipificación exhaustiva de los bancos de semillas y sus dinámicas, estudios sobre los mecanismos de dispersión de dichas semillas, un avance de la descripción de los rasgos funcionales de las especies vegetales ligados al pastoreo y la influencia de las distintas especies de hormigas presentes en la zona sobre la dispersión de semillas.

Hasta el momento no se había abordado el problema de separar los distintos efectos producidos por los herbívoros y hallar su influencia sobre la composición florística. Mediante un experimento de cuatro años, simulé sobre varias parcelas de la zona abandonada de Pedrezuela tres de estos efectos: defoliación, pisoteo y aporte de heces. Los resultados de esta investigación mostraron una convergencia de los cambios en la vegetación producidos por el pisoteo y la defoliación, mientras que el aporte de heces no pareció modificar notablemente el cantuesar. Así, aparecían aspectos importantes en las dinámicas de la vegetación del cerro: el cantuesar se presentaba como una formación muy frágil, con poca capacidad de regeneración, y los efectos producidos por los herbívoros que mayor influencia parecen tener sobre la comunidad son aquellos que suponen una pérdida de tejido vegetal. Estas conclusiones sugieren que la reversión del matorral formado por el abandono ganadero en el Cerro de San Pedro a un pastizal es aún posible mediante la simple introducción de ganado.


El Cerro de San Pedro, además de gozar de un paisaje de incomparable belleza en las cercanías de Madrid, sigue siendo un sistema de elevado interés en el estudio de los pastos mediterráneos, cuya complejidad funcional aún no está lo suficientemente bien entendida. Gracias al extenso estudio al que ha sido sometido, se convierte en un testigo óptimo para el estudio de los efectos del cambio climático sobre las comunidades vegetales, sirviendo de modelo para los distintos escenarios futuros.

REFERENCIAS

Tesis doctorales

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Dobarro del Moral, I. 2009.
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Artículos

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