Pastor y Lideres

Pastor Maykel Hernandez - 
Soy el pastor fundador bi-vocacional de la Iglesia Biblica de Jesucristo, en Cape Coral, Florida, desde Octubre 2010.  Nací en Ciudad de la Habana, Cuba por los años 70 :-) Debido a la dictadura comunista imperante, crecí en un hogar sin religión. No obstante, Dios me dio la bendición de tener unos padres que me educaron con buenos valores. A los dieciséis años, conocí a mi esposa en la escuela donde estudiábamos. Y puedo decir que era un joven socialmente sano. Estudiaba computación; no injería bebidas alcohólicas, ni drogas; y practicaba deportes. No obstante, a los diecinueve años, en el verano de 1992, fui invitado a una iglesia bautista donde escuché el evangelio por primera vez. Fue allí donde el Señor abrió mis ojos para verme como en realidad Dios me veia, un pecador que violaba su ley y desafiaba al creador cada segundo de mi vida. Ese mismo día reconocí la necesidad que tenia de salvación, me arrepenti de mis pecados y abraze por medio de la fe, la salvacion que Jesucristo provee al pecador. Ese día,  salí de la iglesia transformado por la gracia del Señor Jesucristo. Desde ese entonces, he transcurrido un largo camino.  Y el Señor me ha ido preparando para servir en su obra.             El año 1994 fue de decisiones muy importantes. Me casé, me bauticé y fue cuando dejamos nuestro país para buscar la libertad física. En ese año, Cuba experimentó su tercer y último éxodo masivo. Más de 30,000 cubanos abandonaron la isla y el gobierno estadounidense nos ubicó temporalmente en Guantánamo Bay (un base militar norteamericana localizada en Cuba). Para nosotros el proceso de estancia en Guantánamo duro ocho meses. Durante ese tiempo vivimos en carpas militares y sin privacidad. Y el sueño americano se había convertido en una pesadilla para muchos cubanos. Nos comenzamos a reunir con otros cristianos todos los días para adorar al Señor. Y tuve el privilegio de impartir los estudios bíblicos diariamente durante los restantes siete meses. Cientos escucharon el evangelio. Algunos se burlaron y rechazaron la gracia de Dios. Pero otros entregaron su vida al Señor.                                                                                      Finalmente, entramos a Estados Unidos en el verano de 1995. Como todo emigrante, los comienzos fueron muy difíciles. La adaptación, los empleos y el idioma eran un verdadero reto para la fe cristiana. Pensábamos que ser cristianos en Estados Unidos sería una panacea al compararlo con las precariedades vividas en Cuba. ¡Qué error! ¡El camino es estrecho y angosto en cualquier lugar del mundo! En busca de mejor preparación académica para el ministerio ingresé en el Seminario Teológico de New Orleans por un periodo de dos años. Mientras tanto, continuamos sirviendo activamente en la iglesia que era nuestra mayor pasión.                                                                            Pasaron los años y mientras vivíamos en el estado de Georgia el Señor nos bendijo con !unas mellizas! En el año 2005 nos mudamos para la ciudad de Cape Coral en Florida. Desde ese entonces, mi profesión es tasar bienes raíces (Certified Real Estate Appraiser) y con este trabajo proveo el sustento de nuestro hogar.                                                                                                                               Como todo obrero que anhela el obispado, las experiencias en las iglesias han sido buenas y malas. Hemos experimentado grandes decepciones, divisiones, etc., pero estas cosas jamás menguaron nuestro amor y deseo por servir a la iglesia de Cristo. Y la mejor vacuna para permanecer firmes ha sido recordar Hebreos 12:2 que nos exhorta a poner los “ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”               En el año 2009, el Señor abrió una puerta para pastorear la Iglesia Bautista de Jesucristo en la ciudad de Immokalee. El reto fue muy difícil ya que la iglesia se encontraba a 50 millas (80 km) de distancia de nuestro hogar. No obstante, allí estuvimos sirviendo por un año. Pero los estudios en el seminario, el trabajo, la familia y sobre todo la distancia, hicieron el trabajo de la mies muy agotador.                       Movidos por la necesidad espiritual en la ciudad donde vivimos, ya que no existia un minsterio de predicacion expositiva, decidimos comenzar una nueva obra. Junto con un grupo de hermanos, comenzamos a tener pequeños servicios de oración y estudio bíblico en nuestro hogar. Después de varios meses, empecé a buscar un local donde pudiéramos reunirnos para desarrollar la obra con mayor efectividad. Por la gracia divina, encontré al pastor Mark Holland, quien nos cedió un espacio en la iglesia “First Baptist Church of Matlacha” para comenzar oficialmente la nueva obra. Lo más sorprendente fue que el pastor Mark lo ofreció todo sin demandar nada. ¡Esto fue algo realmente milagroso!  Cada domingo celebramos los cultos en el templo, utilizamos todos los recursos disponibles a nuestro alcance ¡y no tenemos que pagar un solo centavo! Y estimado lector, no se sorprenda, pero en este país muchas iglesias cobran rentas excesivas a nuevos ministerios que necesitan utilizar sus instalaciones.                                                                                                                  En la actualidad, soy estudiante del Seminario de los Expositores (The Expositor’s Seminary). La preparación siempre ha sido una prioridad en mi vida para "usar bien la palabra de verdad" (2 Timoteo 2:15).                                                                                         Pastor