Pilar Bonet y el reto europeo

Pilar Bonet y Javier Belío en el Departamento de Filosofía


JAVIER BELÍO MIRANDA: Mi primer recuerdo de Pilar es de cuando yo cursaba 1º ESO.  Por entonces ella era directora: tuvo la cortesía de llamarme a su despacho para notificarme que había ganado un concurso de fotografía de la Expo Zaragoza y felicitarme por ello. Posteriormente en 3º ESO nos invitó a participar en el Comenius “Critical Citizenship in Europe” como anfitriones de los alumnos que venían de otros países.

Fue en 4º de la ESO cuando la tuve por primera vez como profesora de Ética, y durante este año como tutora y profesora de Filosofía y, efectivamente, los rumores que había oído de otros compañeros se confirmaron: sus clases resultan algo soporíferas debido a que sus materias, de entrada, no nos resultan especialmente emocionantes a los adolescentes y quizás también por el tono monocorde de sus explicaciones. Muy exigente, rozando lo que unos llaman excelencia y otros llaman “ser tiquismiquis”: todos sus exámenes comienzan con “¡Atención! Tan importante como los contenidos es la forma (redacción, ortografía, presentación, margen, letra…) en que aquellos se expresan.” Y cuidado, efectivamente, hasta el tamaño del margen te puede resultar caro.

Sin embargo, era consciente de que una entrevista requiere una introducción de la persona y del trabajo por el cual se le hace la entrevista; pero sólo la conozco de las clases, tengo 16 años, y aunque creo que es una profesora cercana, que se preocupa por nosotros, pensé que sería buena idea pedir más información a personas que la conocían bien.

Para ello, fui a preguntar a dos de sus compañeras y amigas, Lola Lacambra y Nieves Orosa, sabedor de que ellas conocen mejor a Pilar.

Así me he enterado de que, al menos desde el año 2000 ella ha sido el “Alma Mater” de la ‘dimensión’ europea que ha caracterizado a nuestro Instituto en la etapa más reciente porque, con una inmensa generosidad y derrochando optimismo, energía e ilusión a raudales –en palabras de Nieves y Lola-, no sólo ha coordinado varios Proyectos Comenius, Intercambios bilaterales, Visitas Arion, diversas conferencias y seminarios, etc., sino que también ha animado constantemente a otros profesores y alumnos a estudiar idiomas y a tomar parte en todas esas experiencias europeas que tanto han enriquecido a todos los que han participado en ellas.

Lola y Nieves afirman además que, aunque Mª Pilar insiste en repartir entre muchos otros profesores los méritos de conseguir las subvenciones necesarias, gestionar la inmensa burocracia, planificar y desarrollar el trabajo, organizar las reuniones conjuntas, los viajes con los alumnos, etc., que necesariamente conllevan estos Proyectos Europeos, sin su liderazgo, su capacidad de diálogo, su actitud humilde y agradecida ante la mínima colaboración recibida, su respetuosa pero insistente invitación a compañeros y alumnos a involucrase en nuevos retos, toda esta extraordinaria aventura no hubiera sido posible. Y todo ello, añaden, lo ha sabido compaginar con la dirección del centro durante varios años  y siempre con sus clases, muchas impartidas en inglés, y con su implicación en muchos otros proyectos formativos, que sería demasiado largo pormenorizar.

Finalmente las dos coinciden en que Mª Pilar con el alegre entusiasmo que despliega y con su inmensa capacidad de trabajo, hace parecer fácil y asequible casi cualquier tarea necesaria, sea aprender a utilizar nuevos programas informáticos, sea solicitar y conseguir el apoyo de las diversas autoridades e Instituciones o sea concienciar al claustro, a los padres y a los mismos alumnos de la conveniencia de implicarse en estos desafíos. Lola y Nieves mencionan, con cariño y admiración, una frase que suele decir Pilar y que, en su opinión, resume muy bien su actitud y su talante: “Es que yo me lo paso tan bien y aprendo tanto, que no tengo la sensación de trabajar”

Sin embargo, últimamente se le advierte en la cara un cierto cansancio…



Maria Pilar Bonet, una vida en el Domingo Miral


Nació en Jaca el 24 de diciembre de 1952. Hizo Primaria y Bachillerato Elemental en el colegio de Sta. Ana. Con 14 años inició el Bachillerato Superior en el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Domingo Miral” desde donde fue a la Universidad. Dos meses después de terminar la carrera, volvió a las aulas como profesora. Toda una vida en las aulas...



Llegaste como alumna al Domingo Miral en el curso 1966-67. ¿Qué mejores recuerdos guardas?


Llegué a este instituto procedente del colegio de Sta. Ana y el miedo a lo nuevo se me pasó muy rápidamente. Encontré estupendos compañeros y magníficos profesores.


No siempre fui una “buena chica” y en más de una ocasión me uní a mi grupo en comportamientos de los que hoy me avergüenzo (nos negamos a hacer un examen, sacamos a un compañero a la repisa de la ventana y cerramos las puertas, nos picamos más de una clase… Todo ello llevaba consigo importantes sanciones, pero…)


Julio de 1965. 5º Bachillerato. Santa Ana. "Pasamos la revalida"

Recuerdo, sin embargo, con mucho agrado las imitaciones que algunos compañeros sabían hacer del modo en que se expresaban los profesores y las traducciones, tan completamente “libres” y descabelladas como divertidas, que algún compañero hacía de los textos en latín.


Entre los profesores, recuerdo con admiración las clases de Germán Salgado, que me enseñó Griego, pero cuyas lecciones fueron, sobre todo, de humanismo. Aún reconozco su huella en algunas de las ideas que hoy trato de transmitir a mis alumnos.


También me dio clases Marisa Bailo a quien, a pesar de que la primera nota que me puso fue un cero, le estoy muy agradecida porque me enseñó a organizar las ideas, a leer con espíritu crítico, y, en definitiva, a estudiar.


Recuerdo con especial cariño a Sara Abella (madre de Carmen Fanlo) porque, aunque a mí -en aquel momento- no me interesaba nada la Biología que ella explicaba, era muy tolerante, respetuosa y generosa.


Me gustaron mucho las clases de literatura francesa que nos dio Jacinto de Vega. Sus explicaciones acerca de lo que los distintos autores querían transmitir eran tan claras e interesantes que yo salía de clase con la impresión de haberlo comprendido perfectamente. Aún así, en mi caso como en el de todos, ya te puedes imaginar lo que pasaba si posteriormente no le daba un repaso a esos contenidos…


Pilar Bonet (en el centro de la foto), en 1967,
en Bagnères-de-Bigorre, en un intercambio del instituto



¿Qué es lo que te llevó entre todas las posibilidades a elegir la Facultad de Filosofía?


En clase de Lengua y literatura, cuando tenía 12 años, apareció en un texto la palabra Filosofía. La profesora nos explicó su significado y aquello me llamó la atención. Más tarde, a los 16, cuando la estudié en Bachillerato con un profesor, Ángel Olmos, al que muchos recordamos con cariño y respeto, descubrí que esa era la asignatura que más me interesaba y la que más me apetecía seguir estudiando.



No siempre fui una “buena chica” y en más de una ocasión me uní a mi grupo en comportamientos de los que hoy me avergüenzo.

Además, en aquel momento y debido seguramente más a la edad que a una disposición estrictamente filosófica, me molestaba que no me dieran razones que a mí me parecieran suficientes para justificar las ideas y los comportamientos que se suponía que yo debía aceptar o realizar. Ese carácter “respondón”, aunque era más a nivel teórico que práctico, me llevo a buscar en la Filosofía las explicaciones que quienes estaban a mi alrededor no me daban.


Tengo que reconocer que no he encontrado las respuestas que entonces buscaba pero, al menos, ahora creo que entiendo mejor la causa de que algunas verdades, las más esenciales, se nos oculten y, sobre todo, lo necesario que es estar atentos para que nadie nos dé “gato por liebre”


¿Por qué elegiste ser profesora?

No lo sé con seguridad, pero creo que, aunque los profesores nos insistieron mucho en que los filósofos eran solicitados en muy diferentes ámbitos, yo siempre pensé en dedicarme a la educación de “adolescentes”



No me gusta enseñar a los niños pero sí a adolescentes como vosotros que os encontráis en lo que algunos llaman “la edad metafísica”

 
No me gusta enseñar a los niños pero sí a adolescentes como vosotros que os encontráis en lo que algunos llaman “la edad metafísica”, me encanta ver cómo, cuándo descubrís lo interesante de alguna pregunta, se os ilumina la mirada y recuperáis la confianza, casi perdida al intentar seguir mi explicación, en vuestra razón. 

Te licenciaste en Filosofía en 1975 en Pamplona y, antes de llegar al Domingo Miral pasaste por tres institutos: uno de Melilla y dos en Vitoria ¿Qué experiencias tuviste durante esos años?


Al terminar la carrera en junio tuve mucha suerte. Empecé a trabajar en el instituto Leopoldo Queipo de Melilla en septiembre de 1975 y estuve allí dos años en una experiencia que fue difícil al principio pero que, poco a poco, se fue haciendo cada día más interesante.


En la facultad de Filosofía, 1971, tomando apuntes y ¡fumando!

Durante los dos cursos siguientes di clases en dos institutos de Vitoria. Allí la experiencia educativa fue buena pero el clima y la situación de violencia que existía en aquella etapa no me facilitaron la vida.


Conseguiste plaza definitiva en el Domingo Miral, donde ya habías estado 3 cursos como alumna, y ahora llevas aquí 33 años de docencia. ¿Con quiénes te encontraste tras tu regreso? ¿Qué has hecho durante estos años? ¿Has ocupado cargos directivos?


Cuando llegué a este instituto me encontré con dos de mis profesores: Jacinto de Vega y la directora, Marisa Bailo, que antes había sido mi profesora de Historia y que, a partir de ese momento, confió en
mí, me apoyó, me animó y me enseño a enseñar. Aún recuerdo algunas de sus
expresiones que sigo teniendo presentes: “A los alumnos hay que tratarlos como si fueran adultos pero sin creérselo” “De lo que dicen los alumnos, no hay que prestar demasiada atención a la letra pero sí a la música”

Barcelona 2003, intercambio Moreton College, RU.

En estos años he tratado de dar a mis alumnos lo mismo que ellos me dieron a mí: aprecio a las personas, gusto por las t
areas bien hechas, esfuerzo para lograr un mundo más justo y libre, y, como base para todo ello, desarrollo de una conciencia crítica que nos permita ver un poco más allá de las apariencias.

En lo que se refiere a los cargos directivos, hay profesores que no se quieren hacer cargo de los mismos. Yo, sin embargo, los he ocupado porque otras personas decidieron confiar en mí y yo acepté el reto que me proponían. Fui Vicedirectora (un cargo que hoy no existe) durante 3 cursos (desde el 83-84 hasta el 85-86), Jefa de estudios durante 7 cursos (desde el 89-90 hasta el 95-96) y, finalmente, fui Directora otros 7 cursos (desde el 01-02 hasta el 07-08)

Pilar Bonet y Carmen Bello en Secretaría

Estos cargos me permitieron comprobar cuatro realidades que, si no se vive esta experiencia, es fácil que pasen desapercibidas. Lo primero que descubrí es que los miembros de cualquier equipo directivo no pueden lograr nada si no cuentan con el apoyo del Claustro. Comprobé, en segundo lugar, que habitualmente se espera demasiado de los profesores que forman ese equipo y no se valora suficientemente el trabajo de otros profesores. En tercer lugar, descubrí que la tarea educativa de los padres en casa es, sobre todo en relación con los hábitos, mucho más importante de lo que generalmente consideramos. Finalmente, tengo que reconocer que es relativamente fácil trabajar con el alumnado de Jaca porque, aunque todos los días se plantean problemas, las familias, en general, se preocupan mucho de sus hijos y la relación entre profesores y padres es bastante buena.

¿Qué valoras de tu trabajo? ¿Qué objetivos te planteas?


En lo referente a mis valoraciones, ver como los alumnos crecen y poco a poco se transforman en adultos capaces de discutir lo que explico con buenos argumentos y la relación personal con compañeros, padres y alumnos, son dos aspectos de esta profesión que resultan, muchas veces, muy gratificantes y que pueden llegar a compensar las muchas horas de trabajo invertidas que casi nadie conoce ni aprecia.



La característica esencial de las personas es la libertad y me parece que ésta es posible con poca instrucción aunque en nuestro mundo tecnológico sea difícil sobrevivir sin ella, pero imposible sin educación en la reflexión.


Respecto a mis objetivos, nuestros alumnos esperan, en general, que lo que hacen en el instituto les ayudará a “sobrevivir” con comodidad. Esa aspiración a mí me parece muy insuficiente, porque creo que la característica esencial de las personas es la libertad y me parece que ésta es posible con poca instrucción aunque en nuestro mundo tecnológico sea difícil sobrevivir sin ella, pero imposible sin educación en la reflexión. Por esa razón aspiro a ayudarles y, a la vez, ayudarme a mí misma, trabajando con el fin de lograr “vivir” un poco más libremente o, al menos, más conscientes de nuestros límites. De cualquier modo, sé de que la tarea educativa, como la libertad son sumamente difíciles de realizar así que, si mi trabajo ayudara a los alumnos a dar un solo paso en ese camino, me sentiría más que satisfecha.


¿Cómo vives el ser profesora: disfrutas, aprendes, sufres?


En mi trabajo aprendo de vosotros, disfruto y también sufro.


Aprender es inevitable y sospecho que sería difícil enseñar nada si no se estuviera en actitud de aprender y en esta profesión, aunque hay quien cree que siempre se repite lo mismo, en realidad, cada vez es diferente. Hay que prepararse las clases teniendo en cuenta a los alumnos y tanto sus preocupaciones como su forma de ver el mundo y de relacionarse con sus compañeros han cambiado en los últimos años al igual que la sociedad.



Ser profesor es un poco como ser padre. Los hijos son “un dolor” pero… “nos hacen felices”. Algo similar pasa con los alumnos.


Además, la mayoría de las preguntas de los alumnos, ¡lástima que no hagan más!, son inteligentes. En algunas ocasiones, me hacen pensar cuestiones que no me había planteado y, en otras, me obligan a revisar los criterios que tenía asumidos sin suficiente reflexión.

Así mismo, he tenido, por una parte, que aprender a utilizar las nuevas tecnologías y adaptarlas a mi materia y, por otra, que elaborar materiales para poder dar algunas de mis clases en inglés. Todo ello es muy interesante pero ¡no imaginas el trabajo que da!


En lo referente a disfrutar, la verdad es que ser profesor es un poco como ser padre. Los hijos son “un dolor” pero… “nos hacen felices”. Algo similar pasa con los alumnos. En cualquier caso, desde luego que disfruto y aunque casi nadie se lo crea, la causa no está ni en el sueldo ni en las vacaciones... sino, como ya he dicho antes, en la posibilidad de asistir a su “despertar” intelectual y en ayudarles a sacar a la luz sus potencialidades. La tarea de corregir, que no es lo mismo que calificar, ejercicios también puede ser, desde este punto de vista, gratificante.


Sufrir, sufrir..., me hace sufrir la pereza. No puedo entender que algunos desaprovechen su talento y que, teniendo tantas oportunidades a su alcance, prefieran vivir aletargados… Quizás sea ésta la causa de que me disguste tanto la tarea de calificar sus ejercicios y comprobar que, a fin de seguir “dormidos” ni siquiera se ponen el “despertador”


Durante muchos años en el instituto ha habido diferentes programas Comenius, proyectos europeos que tienen por objeto reforzar la dimensión europea en el campo de la educación, promoviendo la movilidad y la cooperación entre centros educativos. ¿Por qué se te asocia a los Proyectos Europeos?


Buena pregunta. He de decir, en primer lugar, que los proyectos Comenius no son de una persona sino del instituto en su conjunto.


De hecho, los proyectos europeos no se pueden hacer sin cuatro elementos fundamentales: un coordinador que lidere el proyecto, el apoyo decidido del equipo directivo, el interés de los alumnos por trabajar con colegas de otros países y, finalmente, la ayuda puntual de casi todos los compañeros del claustro de profesores.


Pilar Bonet y José Luis Mur con sus compañeras europeas trabajando

Lo que yo he hecho desde el 2000 es coordinar algunos de esos proyectos pero, sobre todo, moverme, buscar contactos, animar a compañeros y apoyar en la medida que he podido a todos los que han decidido dar el paso para, sin dejar de tener los pies muy enraizados en el suelo de nuestra tierra aragonesa, volar más alto, intentar conocer otras gentes y sus institutos y aprender de ellos.


En este instituto no solo se han realizado proyectos Comenius, también intercambios ¿Desde cuándo comenzaron a realizarse estos intercambios y proyectos con otros países?


En este instituto, ya casi desde su inicio, ha habido una gran trayectoria de intercambios con el instituto de Bagneres de Bigorre en Francia que gestionó el profesor Jacinto de Vega. Sin embargo esa tradición se suspendió durante un tiempo y se recuperó en el 94 para hacer otro intercambio con Dinamarca.


1993/94 Teresa Martín (abajo a la izquierda) en el Intercambio con el
Marseilesborg Gymnasium de Aarhus en Dinamarca, programa LINGUA ERASMUS


El primer proyecto Comenius se inició en el curso 2001-02. Desde entonces hasta hoy todos los cursos hemos tenido uno o dos proyectos europeos en nuestro instituto.


Durante este tiempo, hemos participado, además, en múltiples actividades, más o menos breves, relacionadas con Europa.


¿Puedes concretar un poco más y decirme qué proyectos se han llevado a cabo en el instituto durante los últimos años?


Además de las ya mencionadas actividades breves consistentes en la asistencia a Visitas preparatorias, Seminarios de contacto, Visita Arión, Fiesta europea en Rímini, Proyecto MODE, Conferencia sobre la enseñanza de las lenguas, Seminario de coordinadores, y la organización de una Mesa redonda con el tema “España en Europa. Retos comunes”, hemos realizado diferentes tipos de proyectos:


Algunos de ellos, tales como “Vías convergentes en Europa”, “Disfruta de la vida. Come bien” y “Ciudadanía crítica en Europa”, consisten en realizar un trabajo conjunto entre alumnos de distintos institutos europeos a lo largo de varios cursos. En los dos primeros participamos junto con otros tres institutos y en el último trabajamos, en total, seis institutos.


En otros proyectos, aunque también se hace un trabajo conjunto, el primer objetivo es el lingüístico, se realizan entre dos centros y, hasta ahora solo han durado un curso. En los últimos años, hemos hecho dos proyectos de este tipo con Inglaterra y uno con Francia. Este curso coordino uno de estos proyectos, que vamos a realizar con un instituto de Austria durante dos años.

El tercer tipo de proyectos comprende los realizados solo por profesores al que pertenece el llamado “La escuela inclusiva” en el que nuestro instituto participó.



La ilusión de algunos alumnos por viajar a otros países, conocer su cultura y hacer amistad con sus compañeros compensa casi todo el esfuerzo.


Por otra parte, aunque no pueden considerarse proyectos como los anteriores, participé en una visita de estudio sobre “Refuerzo de la dimensión europea” en Dinamarca y coordiné otra visita de ese tipo sobre el tema “Educación personalizada” que organizamos en nuestro instituto.


Ser coordinador de un proyecto Comenius u otro similar debe implicar mucho trabajo y responsabilidad, ¿qué profesores han participado?


Respecto a los profesores participantes, en cada proyecto hay unos cuantos que se hacen cargo de las tareas más importantes. En ese papel tengo que reconocer que, además de los miembros de cada equipo directivo, a los que siempre les toca tramitar mucha burocracia, unos cuantos profesores (Javier Anaya, José Luis Mur, Mª Nieves Orosa y yo misma) hemos realizado la tarea de coordinar uno o varios proyectos Comenius.


Se han llevado a cabo, además, tres intercambios fuera del ámbito Comenius que fueron coordinados por Katia Torrent, Pilar Ferrer y Águeda García.


Katia Torrent y Pilar Bonet

Pero nombrar solo a los coordinadores sería muy injusto ya que, en cada proyecto, ha habido bastantes más profesores que han participado de forma muy significativa.


He de decir, finalmente, que la verdad es que me resulta difícil encontrar algún profesor que, de un modo u otro, no haya colaborado en la realización de estos proyectos.

En cuanto al trabajo se necesita mucho tiempo, muchísimo. El último proyecto que coordiné, Ciudadanía crítica en Europa, me llevó en casa aún más horas que las clases. El que coordino este año, aunque ya me ha dado algún quebradero de cabeza, es mucho más sencillo.


Me resulta difícil encontrar algún profesor que, de un modo u otro, no haya colaborado en la realización de estos proyectos


Respecto a la responsabilidad, ésta se ejerce ya antes de iniciar el trabajo, en la redacción del proyecto, puesto que hay que justificar cómo se desarrollará el mismo del mismo ante los propios alumnos, los padres, el resto del centro e incluso fuera de él. Además, el producto resultante del trabajo debe tener calidad suficiente y se deben cumplir otros requisitos económicos y burocráticos que, a veces, resultan confusos. He de reconocer que todo ello no ha supuesto, sin embargo, una gran dificultad porque he contado siempre con la colaboración de mis compañeros.


Pero a pesar de que exijan mucho tiempo, el trabajo también es apasionante ¿Qué experiencias te han brindado estos proyectos?


Estos proyectos resultan emocionantes para cualquiera a quien le guste afrontar retos. Cada proyecto implica, de hecho, no uno sino muchos desafíos pero, de todos ellos, quiero destacar solo tres: En primer lugar, los problemas derivados de que todos los miembros de la asociación usamos como lengua común una lengua aprendida y hay que superar los malentendidos que involuntariamente se producen. En segundo lugar, el desarrollo de un proyecto común coordinando las distintas “culturas” (calendarios, modos de trabajo, organización, relaciones personales, estilos de dirección, etc.) de esos centros. Finalmente, los malabares económicos que hay que hacer para lograr que, con la subvención obtenida, puedan viajar y participar en los encuentros el mayor número posible de alumnos.


Pilar, en el Hotel, preparando una reunión de trabajo. Reino Unido 2003.

Por otra parte, la responsabilidad del coordinador se puede ejercer sin excesiva dificultad si se trata de una persona tolerante, dialogante y dispuesta a derrochar ilusión, optimismo y paciencia.


En cualquier caso, la ilusión de algunos alumnos por viajar a otros países, conocer su cultura y hacer amistad con sus compañeros compensa casi todo el esfuerzo.


¿Qué has aprendido con los proyectos? ¿Porqué realizarlos en Europa?


Pues, he aprendido y me han aportado tantas cosas que, tal como he hecho antes, solo te citaré tres.

Quizás lo más importante es que mi conciencia de pertenecer a Europa, aunque ya era clara antes de empezar, hoy no solo es teórica sino “vivida”.

En segundo lugar, me han ayudado a adquirir mucha más soltura en la comunicación en inglés puesto que en las reuniones, en los chats, en los mails y en las plataformas comunes, esa es la lengua básica de comunicación.



Una compañera alemana me dijo "..., si viajo por Europa, yo nunca digo que voy al extranjero"



También ha mejorado mi competencia en el uso de las nuevas tecnologías ya que su utilización es cada día más imprescindible para el desarrollo de estos proyectos.

Respecto a tu pregunta acerca de por qué hacer estos proyectos en Europa, tengo que decirte que hoy me sorprende que me lo preguntes. Imagínate que yo te preguntara ¿por qué estudiar o trabajar en Aragón?

                                                2004/05. Rimini

Sin embargo, la primera vez que participé en estas actividades, hablando acerca de los viajes que habíamos hecho con una compañera alemana le dije algo así como “la primera vez que salí al ‘extranjero’ fui a Austria” y ella me respondió “que curioso, si viajo por Europa, yo nunca digo que voy al “extranjero”


Eso me hizo pensar y reconocer que es obvio que, como somos aragoneses, debemos conocer Aragón, y, por lo mismo, puesto que somos europeos, necesitamos conocer e interactuar con los europeos.



¿Qué te ha aportado ser coordinadora de algunos proyectos?


Estos proyectos son altamente enriquecedores en muchos aspectos pero, para mí, lo más importante que me ha brindado es, sin duda, la AMISTAD con compañeros de otros países con los que sigo teniendo contacto y a los que, en ocasiones, he vuelto a encontrar en vacaciones si ellos vienen aquí o yo voy a su país.


2004. Dinamarca. Visita Arión.

Creo que, en segundo lugar, también me han ayudado a desarrollar habilidades de resolución de conflictos y a cultivar de modo constante la virtud de la TOLERANCIA que, siendo necesaria en toda relación grupal, es imprescindible cuando los miembros del grupo son tantos, tan diferentes y tan complejos.


Además, me han permitido “crecer” personal y profesionalmente porque he descubierto que, si acepto la ayuda de los otros, puedo pasármelo muy bien aunque el trabajo sea duro y, en ocasiones, sea muy difícil lograr los necesarios acuerdos.


Finalmente, me han permitido conocer otros Centros y sistemas educativos lo que, casi siempre, me ha llevado a una mayor valoración de lo nuestro.


Sin duda, estos proyectos son grandes oportunidades para los alumnos ¿Qué crees que les aportan?


Lo que más aprecian los alumnos es también la AMISTAD que generan con sus compañeros de otros países.


Critical citizenship in Europe. Versalles

En general, los alumnos reconocen una notable mejoría en la competencia lingüística en inglés, en el uso de las TIC (chatean y participan en los foros desde su casa, en inglés y sin ayuda) y en su modo de aprender, razonar y dialogar.


Además, hablan del incremento de la conciencia de nuestra Pertenencia a la Comunidad Europea como una realidad concreta que perciben en el contacto directo con sus compañeros de otros países. Al volver de las visitas algunos suelen comentar la posibilidad de estudiar en otro país europeo.


Por otra parte, y dado que en estos proyectos hay una gran libertad para que los alumnos trabajen al nivel que cada uno puede y quiere, constituyen un medio de preparación de “líderes”.


Lo más importante de los Proyectos Europeos es que aumenta  la capacidad de los participantes para trabajar en equipo y para comprender al otro y dialogar con él.


Y, por encima de todo, a mi me parece que lo más importante es que aumenta su capacidad para trabajar en equipo y para comprender al otro y dialogar con él.


Y en este curso, ¿Qué se está haciendo?


Este curso estamos participando en dos proyectos Comenius que durarán, ambos, dos cursos:


  1. Comenius bilateral con el título “Europe, a Plural Identity” con un instituto de Viena.
  2. Comenius multilateral con el título “Water, everything flows” con otros siete institutos de Alemania, Lituania, Polonia, Hungría, Turquía, Austria e Italia y coordinado por Esther Conrat.

Antes te he pedido que me explicaras por qué se te asocia a los Proyectos Europeos. Sin embargo,  sé que también formas parte en la organización del 50 aniversario.


Pues mi respuesta va a ser muy similar a la que te he dado antes. La organización de este aniversario es algo que no puede hacer solo una o dos personas. Hace falta, por el contrario, la participación de muchas.


De hecho, en nuestro instituto, ya el curso pasado una profesora, Lola Lacambra, y una exprofesora, Marisa Bailo, empezaron a recopilar información y fotos para confeccionar los murales que hay a la entrada del instituto y para realizar la página Historia del sitio web de este aniversario. Este curso hay también otras muchas personas implicadas en la organización y desarrollo de las distintas actividades y, desde luego, hay que reconocer la importante tarea de impulso y coordinación que se hace desde la Dirección.


 
Mi concreta participación en la organización de ese aniversario se debe a varios motivos.

El primero es que, de los nueve profesores que estamos ahora en el centro y que fuimos exalumnos, yo soy la mayor y esta circunstancia, unida al hecho de que llevo en él como profesora 33 cursos, hace que conozca a gran número de los exalumnos.


Además, a principio de curso tuve que elaborar un sitio web para el proyecto Comenius que coordino y me di cuenta de que podía hacer otro para facilitar la comunicación entre todos los que hemos formado parte de este instituto. Esta es la causa de que yo sea una de las personas que pueden controlar la información que pasa por esta web y que, por lo mismo, pueda facilitar la resolución de algunos pequeños problemas que han ido surgiendo. En cualquier caso, he de decir que este aniversario y la posibilidad que con él se nos brinda de volver a establecer contacto con los antiguos profesores y compañeros de clase, así como con otros antiguos profesores compañeros y antiguos alumnos, me resulta muy atractiva.
 
Por otra parte, espero que esta celebración no se quede solo en una celebración de la nostalgia sino  que nos ayude a darnos cuenta de que lo que somos ahora es el resultado de lo que hemos hecho durante estos 50 años, y lo que seamos en el futuro sera gracias a lo que hacemos ahora.
 

Lo que somos ahora es el resultado de lo que hemos hecho durante estos 50 años, y lo que seamos en el futuro será gracias a lo que hacemos ahora.







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