PRESENTACIÓN

Lo que aquí ves está escrito por un profesor de Secundaria que de esta manera ve confluir varias de sus inquietudes. Hasta puede que sean la misma. Como no lo sabe lo pone por escrito, por si pasa alguien y le enseña cómo hacerlo.

Se trata de algo que es tan sencillo que parece una broma. En serio, no lo es. Se trata de la importancia de prestar atención al momento presente. Algo aparentemente tan trivial resulta muy poderoso. Sólo voy a poder ser feliz si estoy en el presente. Casi nada. Menos mal que el Mindfulness se ha puesto un poco de moda y esto no resulta tan tan raro.

En educación -pongamos Secundaria, para centrarnos- parece que no nos hemos puesto del todo de acuerdo qué enseñar y cómo. En un mundo en el que sobra información y falta criterio resulta sorprendente cómo la fragmentación del conocimiento ha hecho que no se tematice el proceso de su adquisición. Los conocimientos son algo que está ahí y que los alumnos han de consumir, como si fuera tan fácil. Nos hemos saltado un paso muy importante, el que decía que antes de aprender algo hay que aprender a aprender.

Por no querer resolver todos los problemas del mundo -hay que dejar algo para los demás- me voy a centrar en algo muy concreto y creo que útil. Se trata de un punto de apoyo (que diría el viejo de Arquímides) con el que poder cambiar la situación. Si estoy atento al momento presente cambia completamente el proceso de aprendizaje. Haciendo una comparación rápida es lo mismo que sucede cuando soy consciente de una emoción, que ésta cambia.

Lo digo otra vez porque es lo más importante. Esto está sobre todo pensado para estudiantes -el que no lo sea no sabe lo que se pierde-, para ver si les puede ser útil el hecho de que, ateniendo al presente, todo cambia. El aprendizaje se vuelve mucho más gratificante y efectivo. Si estoy en buena sintonía conmigo mismo y con lo que me rodea estaré mucho más receptivo, con lo que aprenderé mucho mejor. Además de ser más feliz.

Una aclaración por si alguien ya se está poniendo de mal humor. Lo que aquí se menciona son indicaciones para ser puestas en práctica. Nada de misticismos, es lo mismo que pasa con el amor, la amistad o cualquier cosa que se me ocurra ahora que me importa. Pero si a alguien le pasa como al que le señalaron la luna y se quedó mirando el dedo, al menos se equivoca prevenido.

Y aunque no tiene nada que ver, no me resisto a dejar constancia de la que, a mi parecer, es la otra gran carencia del sistema educativo. Además de no enseñarnos explícitamente cómo aprender las aulas privan a los alumnos de la enorme satisfacción de trasmitir el conocimiento. Dicho con una frase para titular: las escuelas no irán bien hasta que no sean los alumnos los que enseñen en ellas.

Si todavía te quedan ganas, puedes seguir leyendo la Introducción.


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