Inicio     Fotos     Relatos     Vídeos     Islam       Acerca de mí
 

 

Lā 'ilāha 'illā-llāhu Muhammad rasūlu-llāh

لا إله إلا الله محمد رسول الله  

No hay más dios que Alläh y Muhammad es su profeta

Como todos sabéis este último tiempo ha significado grandes cambios para mi, y si has recibido este escrito es porque te considero muy importante y quiero compartir contigo mis vivencias e historias que me suceden a diario.

Una noche estaba en una discoteca, como un chico cualquiera de mi edad y me encontraba completamente solo. Miraba a mí alrededor y observaba a la gente, pensaba en mi vida y en lo vacía que estaba y en cuál era el objetivo de mi existencia. 

Solía malgastar mi tiempo y mi dinero en las discotecas y los pubs, refugiándome en el alcohol para escapar de mis numerosos fracasos sentimentales, así como del absurdo curso que había tomado mi vacía e inútil forma de vivir. 

Tenía un pasado de vivencias hechas sudores que si no me habían matado es porque me hicieron más fuerte. Había sido criado en el seno de una familia católica apostólica romana con todo lo que eso significa. 

Mis padres me enseñaron de buena fe la religión, pero mas basada en el amor a las personas y el respeto al prójimo, desde muy temprana edad sentí lo que los católicos llaman vocación para el sacerdocio, estuve varios años estudiando para tal, pero no me daba la posibilidad de cuestionarme nada, aceptaba todo por doctrina de fe y me hacían entender que si dudaba era blasfemia. 

De muy pequeño buscaba al creador del orden cósmico, de todo cuanto existe y quien hizo posible que los seres humanos tuvieran consciencia e inteligencia. No es posible que la vida consista sólo en comer, dormir y realizar actos biológicos. Pues entonces ¿Cuál sería la diferencia entre los seres humanos y los animales? Yo no podía seguir viviendo así.

A partir de ahí mi vacío espiritual era tan grande que no me di cuenta hasta mucho tiempo después de la tontería que era intentar llenarlo con otras cosas de la vida mundana que no tenían sentido y que lo más que hacían era contribuir a hacerme sentir más vacío e insatisfecho y como consecuencia infeliz. 

Deambulaba por la vida como algo solamente físico, pero no me sentía realizado como ser humano completo, tenía la necesidad imperiosa de darle una razón a vivir mas allá de realizar actos biológicos lo que me llevó a caer en movimientos sociales de pensamiento filosófico y acciones radicales que no hacían mas que confundirme el momento presente que estaba viviendo, aunque también reconozco que no reniego de todo ello, si no que fueron etapas de crecimiento que tuve que pasar. 

No podía satisfacer mis inquietudes espirituales con lo que conocía, porque no podía basarme en algo que estaba lleno de contradicciones debidas a la alteración que las Sagradas Escrituras habían sufrido a lo largo de la historia por la mano humana. No podía ser lógico que basara mi espiritualidad en un libro hecho por humanos, falibles e imperfectos. El hecho de rezar a otros que no fueran Dios, dándoles en muchos casos una importancia equivalente a la del Creador y orar ante imágenes pintadas o talladas, me parecía algo de lo más grotesco y absurdo. 

Sabía que alguien de mi familia paterna había emigrado de Siria hacía mucho años y que su apellido original es ZamZam زمزم  .  Siempre me atrajo de manera muy especial el mundo árabe, cultura, religión, historia, aportes a la ciencia, arquitectura, formas de vida; pero lo veía tan lejano a mí que nunca me hice la idea de lo que es en realidad. Tenía una serie de ideas preconcebidas que me hacían ni lo más remotamente posible considerarlo como una posibilidad para mí. 

Siguiendo en mi búsqueda incesante viajaba a países árabes en busca de no sabía que cosa, el 11 de diciembre de 2006 decidí entrar en una mezquita por primera vez en mi vida. Quería averiguar cómo iba a sentirme allí dentro. Fue en la Mezquita Azul de Estambul, Turquía, Recuerdo que volaba en fiebre pero había viajado igual. A las 5 AM me despertó el ensordecedor Adham y ya no pude dormir más. Ese día lo recordaré con todos los detalles hasta que muera. No puedo explicar con palabras lo que sentí solo por el hecho de entrar.

No es posible plasmar sobre el papel lo que sucedió dentro de mí. Mi piel y mis cabellos se erizaron de profunda emoción en dos situaciones especialmente: en la llamada a la salat (“Al Adhan”) y en el momento en que todos los presentes dicen “Amín”. 

Como anécdota, cada vez que me pedían documentación en alguna compra o aeropuerto se quedaban sorprendidos por mi apellido. 

Comencé a investigar en Internet todo lo referente al Islam, su historia, significado, creencias, pilares, doctrina de fe. Me leía todo documento que podía conseguir y cada vez me atrapaba más. Encontré el significado de Zamzam. “El pozo Zamzam es un pozo de agua sagrada situado en el Recinto del Santuario Al-Haram de La Meca, a unos metros de la Kaaba, de 35 metros de profundidad, restaurado su recinto y ampliado en la actualidad y cubierto por una elegante cúpula. La leyenda dice que fue hecho brotar por el ángel Gabriel, para saciar la sed de Agar, esposa  de Abraham , madre de Ismael, y de este mismo cuando vagando por el desierto iban a morir de sed. Su agua se considera curativa y milagrosa: todos los peregrinos se llevan agua de este pozo a sus países de origen e incluso sumergen en el agua su futura mortaja. Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Zamzam" 

Sobre todo entendí que el Islam es una forma de vida mas que una religión, un sistema completo para realizar al ser humano en todas sus potencialidades y hacerlo feliz. Para llegar a descubrir el verdadero y único Islam tuve que rechazar todas esas enormes falsedades y estúpidos tópicos que se le asocia y que desde mi infancia me habían hecho creer. Cuando me di cuenta de esto, sentí una gran tristeza dentro de mí y una gran decepción, porque la sociedad me había manipulado para no dejarme ver la realidad. 

Leí por primera vez El Corán en una versión traducida al castellano que encontré en la red y quedé fascinado, pero paradójicamente me llegaban más los mensajes de espiritualidad, de relación directa con Dios y no sabía si estaba bien o mal lo que sentía. Me moría de ganas de conocer a personas que me ayudaran en mi búsqueda y no podía dar con nadie.

Seguía viajando, por Egipto y no me maravillaron tanto las pirámides como el mundo árabe en sí. Tanto que me compré varias chilabas y empecé a vestir así, en principio no sabía porque no le veía sentido, pero como me gustan como me quedan y es muy cómodo y me importa poco el que dirán. 

Viajé a Marruecos y mas difícil lo tenía porque hay una ley que dice que quien no sea musulmán no puede entrar a las mezquitas, pero yo estaba seguro de querer serlo pero no sabía como, tanta era mi obstinación que en Fez me metí en una y se me acercaron unas personas, me hablaron en árabe y francés y no supe que contestarles, me quisieron echar y yo decía: “Mi Muslim, mi no árabe, mi zamzam” hasta que alguien me entendió y no me echaron, aunque tampoco pusieron cara de contentos. Regresé de Marruecos con la idea mas firme que nunca de ser musulmán. 

Después de muchas llamadas por teléfono contacté con una persona a la que llamaré Abdel (me reservo el derecho a decir quien es).  Empecé preguntando las cosas típicas que suele preguntar un ignorante. Mi resistencia era muy grande y sus respuestas recibían un duro ataque por mi parte ya que yo no soy fácil de convencer por ser muy obstinado e incrédulo.

Ante mi actitud siempre mantuvo la calma y la serenidad. Es muy importante no darse por vencido. Yo siempre creía tener la razón y dejaba pasar un tiempo antes de volver a atacar. En realidad mis ataques no eran más que formas de resistencia ante la Verdad, porque todos sabemos que reconocer la verdad cuesta mucho trabajo y hacer entender el Islam de modo correcto no es tarea fácil. 

El día 25 de mayo de 2007 hice mi shahada

 

Lā 'ilāha 'illā-llāhu Muhammad Rasūlu-llāh.

No hay más dios que Alá y Muhammad es su Profeta

 

 y lo recordaré por siempre como uno de los días mas felices de mi vida, me tuve que contener de llorar como un niño porque tenía la creencia que los árabes son poco hombres al llorar en público. Sentí un alivio grandísimo en mi interior al saber que por fin había encontrado lo que buscaba

Después de un tiempo empecé a dejar de comer y de beber sustancias no saludables, porque algo dentro de mí había cambiado realmente y sentía repugnancia natural hacia esas cosas.

Sin duda alguna porque todos nosotros nacemos musulmanes (aunque luego nuestros padres nos enseñen otro camino) y cuando sentí el Islam en mi corazón lo único que sucedió es que volví a mi estado de pureza primigenio con el que nací, volví para recuperar mi Islam. Así que no me gusta decir que me convertí al Islam. La palabra conversión no puede utilizarse en ningún caso, lo más apropiado sería utilizar el término recuperación del "Din" (=filosofía de vida), abrazar el Islam o entrar en el Islam. 

Es por esto, que al ser consciente, mi cuerpo rechazaba de forma espontánea las sustancias y hábitos no recomendables. Muchas costumbres islámicas yo las poseía de toda la vida. No fue duro para mí cambiar, porque en el fondo yo era otro hombre.

 

SENCILLAMENTE LO QUE SUCEDIÓ ES QUE, 

AL ENCONTRAR EL ISLAM ME ENCONTRÉ A MÍ MISMO

 

Pensaba en Dios como un ser único y no en una trinidad. Creía que Dios no tiene género ni número, que no se le podía designar con una palabra masculina ni femenina, para ello está la palabra árabe Al.lah que no puede desdoblarse en plural, dual o en masculino o femenino, porque engloba en sí al concepto de lo absoluto. Tampoco creía que se le podía representar como un señor mayor de raza caucásica y con una gran barba blanca, como en las pinturas de algunas iglesias. 

Empecé a conocer un mundo totalmente nuevo que cada vez me atrapaba más, gente maravillosa que daban todo de si para que yo aprendiera y consolidara mi fe hacia Allah. 

Intentaba aprender lo mas rápido posible (yo y la ansiedad siempre fuimos de la mano), conocí todas las mezquitas posibles a mi alcance, aprendí a orar en árabe y a mirar al mundo con ojos diferentes, mi estilo y forma de vida estaban cambiando radicalmente y me gustaba. 

Paradójicamente muchos de los que decían llamarse amigos me rechazaron de forma radical y no comprenden que yo haya encontrado en el Islam una forma de vivir que me es muy beneficiosa en muchos sentidos y sobre todo la paz interior que tengo y la alegría de vivir. 

Cada día que pasaba era una experiencia diferente y más enriquecedora y me abrían los ojos hacia una realidad que quería compartir con todos. 



En marzo del 2008 viejo por segunda vez a Egipto y por contactos de amigos egipcios logro hacer mi documento oficial como musulmán expedido por la Universidad Islámica de El Cairo y firmado por el mismisimo Tantawi. Relatado en su totalidad en mi relato 2do Viaje a Egipto.



Yo no soy artista, pero si lo fuera y pudiera plasmar y dar a entender lo que siento por el Islam, todos comprenderían y serían musulmanes.

ZamZam