Consonantes finales

   La mayor parte de nuestros vocablos proceden de palabras latinas en acusativo cuya -m final desapareció. Nuestro idioma primitivo fue un idioma de sustantivos y adjetivos en acusativo, pues el resto de los casos fue sustituido por el uso de diversas preposiciones.

     Las consonantes finales latinas tienden a confundirse y desaparecer al pasar a las lenguas romances.

Dentales

     Las consonantes -d/-t, antes de perderse, se confunden en posición final desde época muy antigua:

  • ad > a
  • est > es, amat > amaLabiales

Labiales 

     No hay ejemplo de -p final ni en latín ni en romance. En cuanto a la -b, aparece en la preposición separativa ab. Su desaparición ya se produjo en latín.

Guturales

     No aparecen ejemplos de consonantes guturales en final absoluto de palabra. Sí que aparecen seguidas de la consonante -s, en cuyo caso los grupos -ks, -cs dan como resultado la consonante -x. Este fenómeno ya se experimentó en latín:

  • reg-s > rex
  • duc-s > dux

     En la evolución del acusativo latino al español podemos observar tres fenómenos:

  • Todos los acusativos acabados en -am pierden su -m final, pero la vocal precedente queda intacta: auream > áurea
  • Los acusativos que acaban en -em pierden su -m final y también la vocal precedente: imaginem > imagen
  • Los acusativos acabados en -um pierden su -m final y, además, transforman la vocal precedente: -u > -o: negotium > negocio
 

El lingüísta Pierre Monteil considera que las causas de este hecho son las siguientes:

* El carácter implosivo de las consonantes finales. La implosión, producida por el cierre de los órganos tras el debilitamiento de la espiración, se siente más débilmente que la explosión, producida por la erupción fuerte del aire.

* Su carácter de final de palabra, pues esta tiene una dinámica propia que en latín va decreciendo del inicio al final.