capitulo18
La Página Oficial Uruguaya de Harry Potter y las reliquias de la muerte.

 

El sol se elevaba. La pura y descolorida inmensidad del cielo se extendía en lo alto, indiferente a él y su

sufrimiento.

Harry se sentó en la entrada de la tienda y respiró hondo para despejarse. Simplemente el estar vivo

contemplando la salida del sol sobre la brillante ladera nevada debería haber sido el mayor tesoro sobre la

tierra, pero él no podía apreciarlo. Sus sentidos se habían entumecido por la calamidad de haber perdido

su varita. Observó el valle cubierto de nieve, las lejanas campanas de la iglesia repicaban a través del

brillante silencio.

Sin darse cuenta, se estaba clavando los dedos sobre los brazos como si intentara resistirse al dolor físico.

Había derramado su propia sangre más veces de las que podía contar, había perdido todos los huesos del

brazo derecho una vez, este viaje ya le había dejado cicatrices en el pecho y el antebrazo para unirse a las

de la mano y la frente, pero nunca, hasta este momento, se había sentido tan fatalmente débil, vulnerable y

desnudo, como si la mayor parte de su poder mágico le hubiese sido arrancado. Sabía exactamente lo que

Hermione le diría si expresaba algo de esto: la varita mágica es sólo tan buena como lo es el mago. Pero

estaba equivocada, su caso era diferente. Ella no había sentido a la varita girar como la aguja de una

brújula y disparar las llamas doradas sobre el enemigo. Había perdido la protección de los corazones

gemelos y solo ahora que había desaparecido comprendía lo que había estado contando con ello.

Sacó los pedazos de la varita rota del bolsillo y, sin mirarlos, los metió en la bolsa de Hagrid que llevaba

alrededor del cuello. La bolsa estaba ya demasiado llena de objetos rotos e inútiles como para meter más.

La mano de Harry acarició la vieja Snitch a través de la piel de topo y por un momento tuvo que luchar

contra la tentación de arrancársela y tirarla. Impenetrable, inservible, inútil, como todo lo demás que

Dumblemore había dejado atrás.

Y la furia hacia Dumblemore estalló ahora en él como lava, quemando en su interior, borrando cualquier

otro sentimiento. Aparte de la pura desesperación con que se había aferrado a la creencia de que en el

Valle de Godric encontrarían respuestas, se habían autoconvencido de que se suponía que volverían, que

todo esto era parte de algún camino secreto diseñado para ellos por Dumblemore; pero no había ningún

mapa, ningún plan. Dumblemore los había dejado para que caminaran a tientas en la oscuridad, luchando

contra desconocidos e inimaginables terrores, solos y sin ayuda. Nada tenía explicación, nada era

entregado libremente, no tenían la espada, y ahora, Harry no tenía varita. Y había dejado caer la fotografía

del ladrón y esto seguramente facilitaría que Voldemort averiguara quién era...Voldemort tendría toda la

información ahora....

-¿Harry?

Hermione parecía temer que pudiera maldecirla con su propia varita mágica. Con la cara bañada en

lágrimas, se agachó a su lado, con dos tazas de té en sus temblorosas manos y algo voluminoso bajo el

brazo.

-Gracias - dijo él, cogiendo una de las tazas.

-¿Te importa si te hablo?

-No –dijo, porque no quería herir sus sentimientos.

-Harry, querías saber quién era el hombre de la fotografía. Bueno... tengo el libro.

Tímidamente lo puso sobre su regazo, una copia inmaculada de Vida y Mentiras de Albus Domblemore.

-¿Dónde... cómo...?

-Estaba en la sala de estar de Bathilda, allí tirado...Esta nota sobresalía dentro de él.

Hermione leyó las pocas líneas de escritura puntiaguda, verde-ácido en voz alta.

-"Querida Batty, gracias por la ayuda. Aquí está la copia del libro, espero que te guste. Lo contaste todo,

incluso si no lo recuerdas. Rita." Creo que debe haber llegado mientras la verdadera Bathidla estaba viva,

pero ¿quizás no estaba en condiciones de leerlo?

-No, probablemente no lo estaba.

Harry bajó la mirada a la cara de Dumblemore y experimentó una oleada de salvaje placer. Ahora

averiguaría todo lo que Dumblemore nunca había pensado que valiera la pena contarle, tanto si

Dumblemore lo quería o no.

-Todavía estás realmente enfadado conmigo, ¿verdad? -dijo Hermione. Harry advirtió lágrimas frescas

manando de sus ojos y sabía que la rabia debía mostrarse en su cara.

-No -dijo él quedamente-. No, Hermione, sé que fue un accidente. Intentabas mantenernos vivos y

estuviste increíble, habría muerto si tú no hubieras estado alli para ayudarme.

Trató de devolverle la pálida sonrisa, luego volvió su atención al libro. El lomo estaba rígido; estaba claro

que nunca antes había sido abierto. Hojeó las páginas, buscando fotografías. Las encontró casi

inmediatamente, el joven Dumblemore y su apuesto compañero, rugiendo de risa por alguna broma

largamente olvidada. Harry dejó caer los ojos sobre la nota al pie.

Albus Dumblemore, poco después de la muerte de su madre, con su

amigo Gellert Grindelwald.

Harry se aferró a la última palabra durante largo tiempo. Grindelwald. Su amigo Grindelwald. Miró de reojo

a Hermione, que todavía contemplaba el nombre como si no pudiera creer en sus ojos. Despacio alzó la

vista hacia Harry.

-¿Grindelwald?

Ignorando el resto de las fotografías, Harry buscó en las páginas de los alrededores la repetición del

fatídico nombre. Pronto lo descubrió y leyó ansiosamente, pero se acabó perdiendo. Era necesario ir más

hacia atrás para que todo aquello tuviera sentido, y finalmente se encontró al principio de un capítulo

titulado "El Bien Mayor". Juntos, él y Hermione comenzaron a leer:

Acercándose a su décimo octavo cumpleaños, Dumblemore deja Hogwarts en el resplandor de la gloria-...

Alumno destacado, Prefecto, Ganador del Premio Barnabus Finkley de Lanzamientos de Hechixos

Excepcional, Joven Representante del Wizengamot, Medalla de Oro, Ganador por su Gran Contribución a la

Conferencia Internacional de Alquimia de El Cairo. Dumblemore tiene la intención, a continuación, de hacer

un Grand Tour con Elphias "Dogbreath" Doge, el compañero tonto pero devoto que había adoptado en la

escuela.

Los dos jóvenes se hospedaban en el Caldero Chorreante en Londres, preparándose para la partida a Grecia

a la mañana siguiente, cuando llegó una lechuza con noticias sobre la muerte de la madre de Dumblemore.

"Dogbreath" Doge, quien rechazó ser entrevistado para este libro, ha dado al público su propia versión

sentimental de lo que pasó después. Presentó la muerte de Kendra como un trágico golpe y la decisión de

Dumblemore de abandonar la expedición como un acto de noble sacrificio.

Indudablemente Dumblemore volvió al Valle de Godric inmediatamente, supuestamente para cuidar de su

hermano menor y su hermana. ¿Pero cuanto cuidado les dedicó en realidad?

"Era un cabeza loca, ese Aberfort", dijo Enid Smeck, cuya familia vivía a las fueras del Valle de Godric en

aquel tiempo. "Corría salvaje" Naturalmente, con su madre y su padre desaparecidos tenías que sentir pena

por él, solo que siguió tirando estiércol de cabra sobre mi cabeza. No creo que Albus se preocupara por él,

nunca los vi juntos, de cualquier modo.

¿Entonces que hacía Albus, si no estaba consolando a su salvaje hermano? La respuesta, parece ser,

asegurar el encarcelamiento continuo de su hermana. Al parecer, aunque su primer carcelera había muerto,

no hubo ningún cambio en la lamentable condición de Ariana Dumblemore. Su misma existencia siguió

siendo solo conocida por unos pocos allegados que, como "Dogbreath" Doge, se contentaban con creer la

historia de su "enfermedad".

Otro amigo fácilmente satisfecho de la familia era Bathilda Bagshot, la famosa maga historiadora que ha

vivido en el Valle de Godric durante muchos años. Kendra, desde luego, había rechazado a Bathilda cuando

intentó dar la bienvenida a la familia al pueblo. Varios años más tarde, sin embargo, la autora envió una

lechuza a Albus a Howard, habiendo quedado favorablemente impresionada por su papel en la

transformación de trans-especies en Transfiguration Today. Este contacto inicial la llevó a conocer a toda

la familia Dumblemore. En el momento de la muerte de Kendra, Bathilda era la única persona en Godric

Hollow que se llevaba bien con la madre de Dumblemore.

Lamentablemente, la brillantez que Bathilda exhibió pronto en su vida ahora ha perdido intensidad. "El

fuego estaba encendido, pero el caldero está vacío", como decía Ivor Dillonsby me exprimía, o, en la frase

ligeramente anterior de Enid Smeck, "Está más chiflada que una cagada de ardilla". Sin embargo, una

combinación de técnicas de prueba y error me permitió extraer bastantes pepitas de hechos sólidos para

ensartarlos hasta dar forma a la escandalosa historia.

Como el resto del mundo magico, Bathilda atribuía la prematura muerte de Kendra a un encantamiento

rebotado, una historia repetida por Albus y Aberforth en años posteriores. Bathilda también repite como un

loro la historia de la familia sobre Ariana, llamándola "frágil" y "delicada". En un tema, sin embargo,

Bathilda bien merecía el esfuerzo de ponerse a obtener Veritaserum, ya que ella, y solo ella, conocía la

historia completa del secreto mejor guardado de la vida de Albus Dumblemore. Ahora revelado por primera

vez, que pone en duda todo lo que creían sus admiradores sobre Dumblemore, su supuesto odio a las

Artes Oscuras, su oposición a la opresión de los muggles, e incluso la devoción hacia su propia familia.

El mismo verano en que Dumblemore se fue a casa en el Valle de Godric, ahora huerfano y cabeza de

familia, Bathilda Bagshot acordó aceptar en su casa a su sobrino nieto Gellert Grindelwald.

El nombre de Grindelwald es a toda suerte famoso. En una lista de Magos Oscuros Peligros de Todos los

Tiempos, él perdería el primer lugar solo debido la llegada de quien-ustedes-ya-saben una generación

más tarde, robándole la corona. Como Grindelwald nunca extendió su campaña de Terror a Gran Bretaña,

sin embargo, los detalles del aumento de su poder no es ampliamente conocido aquí.

Educado en Durmstrang, una conocida escuela famosa incluso entonces por su desafortunada tolerancia a

las Artes Oscuras, Grindelwald se mostró tan brillantemente precoz como Dumblemore. En vez de canalizar

sus habilidades en lograr reconocimientos y premios, sin embargo, Gellert Grindelwald se dedicó a otras

búsquedas. A los dieciséis años, incluso en Durmstrang sintieron que ya no podían hacer la vista gorda

con respecto a los retorcidos experimentos de Gellert Grindelwald y fue expulsado.

Hasta ahora, todo lo que se sabía sobre los siguientes movimientos de Grindelwald era que "viajó por el

extranjero durante algunos meses". Ahora puede ser revelado que Grindelwald decidió visitar a su tía

abuela en el Valle de Godric, y que allí, por intensamente chocante que pueda ser para muchos de los que

leen, acabó trabando una cercana amistad con nada menos que Albus Dumblemore.

"Me parecía un muchacho encantador", balbuceó Bathilda, "fuera lo que fuera en lo que se convirtió

despues. Naturalmente se lo presenté al pobre Albus, que echaba de menos la compañía de jóvenes de su

propia edad. Los muchachos simpatizaron el uno con el otro inmediatamente"

Ciertamente lo hicieron. Bathilda me mostró una carta, guardada por ella, que Albus Dumblemore había

enviado a Gellert Grindelwald a altas horas de la noche.

"¡Sí, incluso después de que se pasaban todo el día discutiendo, ambos muchachos eran jóvenes brillantes,

bullían como un caldero al fuego, yo a veces oía a una lechuza golpeando en la ventana del dormitorio de

Gellert, entregando una carta de Albus¡ ¡Se le habría ocurrido una idea y tenía tendría que hacérselo saber a

Gellert inmediatamente!

Y qué ideas tenían. Unas profundamente sorprendentes, como los admiradores de Albus Dumblemore

descubrirán, aquí están los pensamientos de su héroe a los diecisiete años, en una misiva a su nuevo

mejor amigo. (Una copia de la carta original puede se vista en la página 463)

Gellert

Tu punto de vista de que la dominación del Mago es POR EL PROPIO BIEN DE LOS MUGGLES...ese, creo yo,

que es el punto crucial. Sí, se nos ha dado el poder y sí, ese poder nos da derecho a dominar, pero también

conlleva una responsabilidad para con el mundo. Debemos acentuar ese punto, será la piedra angular

sobre la que construiremos. Donde encontremos oposición, que seguramente la habrá, esta debe ser la

base de todos nuestros contraargumentos. Tomemos el control POR EL BIEN MAYOR. Y seguir a partir de

eso donde encontraremos resistencia, debemos usar solo la fuerza necesaria y no más. (Ese fue tu error en

Durmtrang) Pero no me quejo, por que si no hubieras sido expulsado, nunca nos habríamos conocido.

Albus

Asombrados y consternados estarán sus muchos admiradores, esta carta constituye la prueba de que

Albus Dumblemore una vez soñó con derrocar el Estatuto Secreto y establecer el control de los Magos

sobre los muggles. ¡Qué golpe para los que siempre retrataban a Dumblemore como el mayor defensor de

los nacidos muggles! A la luz de esta evidencia indiscutiblemente nueva, las cosas se ven desde otra

perspectiva. ¡Qué despreciable aparece Albus Dumblemore ocupado en planear su ascención al poder,

cuando debería haber estado afligido por su madre y cuidando de su hermana!

Sin duda, aquellos decididos mantener a Dumblemore sobre un pedestal alabarán que, después de todo, no

pusiera sus proyectos en acción, debió haber sufrido un cambio de parecer, recobrando el juicio. Sin

embargo, la verdad parece totalmente sorprendente.

Apenas dos meses después del comienzo de su nueva gran amistad, Dumblemore y Grindelwald se

separaron, y nunca se volvieron a ver el uno al otro hasta que se encontraron en su legendario duelo (para

más, ver capítulo 22). ¿Qué causó esta abrupta ruptura? ¿Dumblemore había recobrado el juicio? ¿Le había

dicho a Grindelwald que no quería formar parte de sus proyectos? Ay!, no.

"Fue la muerte de la pobre y pequeña Ariana, creo, eso fue", dice Bathilda. "Fue un golpe terrible. Gellert

estaba allí en la casa cuando pasó y volvió a mi casa muy nervioso, me dijo que se quería ir a casa al día

siguiente. Terriblemente apenado, sabes. Entonces arreglé un Traslador y esa fue la última vez que le vi.

"Albus estaba fuera de sí por la muerte de Ariana. Fue terrible para los dos hermanos. Habían perdido a

todos excepto el uno al otro. No es extraño que los temperamentos se elevaran a gran altura. Aberforth

culpó a Albus, ya se sabe como se pone la gente en esas terribles circunstancias. Pero Aberforth siempre

hablaba un poco como a lo loco, el pobre muchacho. En todo caso, romperle la nariz a Albus en el funeral

no fue decente. Habría destruido a Kendra, el ver que sus hijos luchaban así, sobre del cuerpo de su hija.

Una pena que Gellert no pudiera quedarse para el entierro... Habría sido un consuelo para Albus, al

menos...

Esta reyerta junto al ataúd fue terrible, conocida solo por aquellos pocos que asistieron al entierro de

Ariana Dumblemore, levantando varias preguntas. ¿Por qué culpaba exactamente Aberforth Dumblemore a

Albus de la muerte de su hermana? ¿Fue, como "Batty" pretende, una mera efusión de pena? ¿O podía haber

una razón más concreta para esa furia? Grindelwald, expulsado de Durmstrang por los casi fatales ataques

a sus compañeros de estudios, escapó del país pocas horas después después de la muerte de la muchacha

y Albus (¿por vergüenza o miedo?) nunca le volvió a ver, no antes de ser obligado a ello por las súplicas del

mundo mágico.

Ni Dumblemore ni Grindelwald se refirieron nunca posteriormente a esta breve amistad de juventud. Sin

embargo, no puede haber ninguna duda de que Dumblemore se retrasó, durante aproximadamente cinco

años de confusión, víctimas y desapariciones, en su ataque sobre Gellert Grindelwald. ¿Le retrasó el afecto

por el hombre o el miedo a exponerse ante su una vez mejor amigo lo que hizo que Dumblemore vacilara?

¿Fue solo a regañadientes que Dumbledore se dedicó a la captura del hombre al que una vez había estado

tan encantado de conocer?

¿Y cómo fue la misteriosa muerte de Ariana? ¿Fue víctima involuntaria de algún rito oscuro? ¿Tropezó con

algo que no debería haber visto, cuando los dos jóvenes estaban sentados practicando para su intendo de

conseguir gloria y dominación? ¿Es posible que Ariana Dumblemore fuera la primera persona en morir por

"el bien mayor"?

El capítulo terminaba aquí y Harry levantó la vista. Hermione había llegado al final de la página antes que

él. Arrancó el libro de la mano de Harry, pareciendo un poco alarmada por su expresión, y lo cerró sin

mirarlo, como si ocultara algo indecente.

-Harry....

Pero él negó con la cabeza. Alguna certeza interna había sido aplastada dentro de él; era exactamente lo

que había sentido después de la marcha de Ron. Había confiado en Dumblemore, había creído que era la

encarnación de la bondad y la sabiduría. Todo cenizas. ¿Qué más podía perder? Ron, Dumblemore, la varita

de fénix...

-Harry -Ella pareció haber escuchado sus pensamientos. - Escúchame. Esto....no es una lectura muy

agradable...

-Sí, podrías decirlo así...

-...pero no lo olvides. Harry, que esto está escrito por Rita Skecter.

-Leiste esa carta a Grindelwald, ¿verdad?

-Sí...lo hice -Vaciló, parecía molesta, acunando su té en las frías manos-. Creo que ese fue el peor trozo.

Sé que Bathilda pensaba que solo era charla, pero "Por el Bien Mayor" se convirtió en el lema de

Grindelwald, su justificación para todas las atrocidades que cometió más tarde. Y...desde que... esto hace

que parezca que Dumblemore le dio la idea. Dicen que "Por El Bien Mayor” incluso fue tallado sobre la

entrada de Nurmengard.

-¿Qué es Nurmengard?

-La prisión que tenía Grindelwald para retener a sus opositores. Él mismo terminó allí, una vez que

Dumblemore le atrapó. De todos modos, esto....esto es un pensamiento horrible, que las ideas de

Dumblemore ayudaran a impulsar la subida al poder de Grindelwald. Pero por otra parte, ni siquiera Rita

puede fingir que se conocieron el uno al otro solo durante unos meses de verano cuando eran realmente

jóvenes, como...

-Sabía que dirías eso -dijo Harry. No quería que su cólera se derramara sobre ella, pero era difícil de

mantener la voz estable-. Sabía que dirías "eran jóvenes". Tenían la misma edad que nosotros ahora. Y aquí

estamos nosotros, arriesgando nuestras vidas para luchar contra las Artes Oscuras y allí estaba él,

reuniéndose con su nuevo mejor amigo, trazando planes para su ascención al poder sobre los muggles.

Su temperamento no permanecería bajo control mucho más. Se levantó y paseó por los alrededores,

intentando trabajar un poco en acallarlo.

-No intento defender lo que Dumblemore escribió -dijo Hermione-. Toda esa basura de "derecho a

gobernar", es solo "La Magia es Poder" una vez más. Pero Harry, su madre acababa de morir, estaba solo en

casa....

-¿Solo? ¡No estaba solo! Tenía a su hermano y a su hermana acompañándolo, su hermana Squib, a la que

mantenía encerrada...

-No me creo eso -dijo Hermione. Ella también se levantó-. Independientemente de lo que le pasara a esa

chica. No creo que fuera una Squib. El Dumblemore que nosotros conocíamos nunca, jamás habría

permitido...

-¡El Dumblemore que creíamos conocer no quería conquistar a los muggles a la fuerza! -gritó Harry, su

voz resonó por la vacía cima haciendo que varios grajos se elevaran en el aire, graznando y volando en

espiral contra el nacarado cielo.

-¡Cambió, Harry, cambió! ¡Es tan simple como eso! !Tal vez realmente creía en estas cosas cuando tenía

diecisiete años, pero el resto de su vida lo dedicó a la lucha contra las Artes Oscuras! ¡Dumblemore fue

quien detuvo a Grindelwald, quien siempre votó a favor de la protección de los muggles y los derechos de

los nacidos muggles, quien luchó contra quien-tu-ya-sabes desde el principio y quien murió intentando

derrocarlo!

El libro de Rita yacía en el suelo entre ellos, de forma que la cara de Albus Dumblemore sonreía

culpablemente hacia ambos.

-Harry, lo siento, pero creo que la auténtica razón por la que estás tan enfadado es que Dumblemore

nunca te contó nada de esto él mismo.

-¡Tal vez! -bramó Harry y arrojando los brazos sobre la cabeza, apenas sabiendo si intentaba contener su

cólera o protegerse a sí mismo del peso de su propia desilusión. -¡Mira lo que me pidió, Hermione!

¡Arriesga tu vida, Harry! ¡Y otra vez! ¡Y otra vez! ¡Y no esperes que te lo explique todo, solo confía en mí a

ciegas, confía en que sé lo que hago, confía en mí aun cuando yo no confío en ti! ¡Nunca toda la verdad!

¡Nunca!

Su voz se rompió por la tensión y se quedaron de pie mirándose el uno al otro en la blancura y el vacío, y

Harry sintió que eran tan insignificantes como insectos bajo el amplio cielo.

-Te quería -susurró Hermione-. Sé que te quería.

Harry dejó caer los brazos.

-No sé a quien quería, Hermione, pero nunca fue a mí. Esto no es amor, el lío en el que me ha dejado

metido. Compartió más de lo que estaba pensando con Gellert Grindelwald a simple vista de lo que nunca

compartió conmigo.

Harry recogió la varita de Hermione, que había dejado caer en la nieve y volvió a sentarse en la entrada de

la tienda.

-Gracias por el té. Terminaré la guardia. Regresa al calor.

Ella vaciló, pero reconoció la despedida. Recogió el libro y luego regresó caminando por delante de él a la

tienda, pero mientras lo hacía, le acarició la parte superior de la cabeza ligeramente con la mano. Él cerró

los ojos ante su tacto y se odió por desear que lo que Hermione había dicho era verdad: que Dumblemore

realmente se había preocupado por él.

 

Qué? El mago al que derrotó Dumbledore era su amigo?? Grindelwald?? Qué imaginación de la autora!...

En el próximo capítulo... de verdad pensaban que Ron los iba a abandonar para siempre??...

 

CAPÍTULO 19: LA CIERVA PLATEADA

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