Los comienzos de Cosquín


Si Córdoba es volver, Cosquín es el lugar...

La historia de Cosquín está intrínsecamente relacionada a la persona de don Agustín Marcuzzi, un hombre noble y trabajador, que dedicó su vida al progreso de esta ciudad que es hoy cabecera del Valle de Punilla.

Agustín nació en Vito D´Asio, en la región friulana del norte de Italia, el 25 de septiembre de 1860. Realizó estudios en la carrera de Maestro de Obras en la Universidad de Viena, y luego de algunas experiencias en el área de la construcción en su tierra natal y también en Alemania, Austria y Turquía, decidió emigrar a la Argentina en 1885, dejando en Italia a toda su familia, y también a la que era entonces su novia, a quien prometió volver para casarse con ella.

El primer trabajo en el que Agustín participó en la Argentina fue la construcción del puerto para la ciudad de La Plata, en Ensenada, donde tomó contacto con el Ingeniero Carlos Cassafousth, quien dirigía esa obra. Terminada la misma, y habiendo captado el ingeniero los conocimientos y capacidad de este joven inmigrante, lo invitó a trasladarse con él a Córdoba donde había iniciado, junto al Empresario Juan Bialet Massé, la construcción del primer Dique San Roque.

Grande fue la sorpresa de Agustín cuando al poco tiempo de ingresar en la empresa lo constituyeron en el Subcontratista de la mampostería de piedra del gran dique. Luego de analizar sesudamente semejante ofrecimiento, respondió afirmativamente siempre que le permitieran viajar a Italia para traer albañiles picapedreros experimentados en esta clase de trabajo. Agustín viajó entonces a Europa donde reclutó en su tierra alreadedor de veinte personas con las condiciones requeridas. Con esa mano de obra y la peonada local se construyó el formidable paredón del dique. 

Al cabo de esta obra Agustín viajó nuevamente a Italia, esta vez para contraer matrimonio con su novia, Amalia Zannier. Y a su regreso, habiendo recibido como parte del pago por sus trabajos realizados en el dique un predio de tres cuartos de manzana de parte de Bialet Massé, construyó allí su vivienda. Y, como dicho predio se encontraba justamente frente a la estación del ferrocarril que se estaba construyendo, decidió erigir en el mismo un hotel: así nace el Hotel Mundial, que durante más de cincuenta años se constituyó en el centro social, cultural y turístico de Cosquín.

Arriba: Casa que don Agustín construyó para su familia en la misma manzana donde estaba el hotel, sobre la calle San Martín. Derecha: Hotel Mundial y plazoleta de la estación vistas desde la calle Buenos Aires. Abajo: Hotel Mundial a la izquierda, justo abajo del cerro Pan de Azúcar.

En 1899 Don Agustín solicitó a la Provincia de Córdoba una concesión para levantar agua del río Cosquín, y proveer de riego a las numerosas quintas que por entonces existían en la parte Este del pueblo, y que padecían la falta de irrigación durante largas sequías. Con este fin construyó el dique conocido como La Toma y la acequia que distribuía el agua a las quintas. Con el tiempo ese dique se convirtió en uno de los más lindos y concurridos balnearios de las Sierras de Córdoba.

Por esos años no existía un servicio de agua corriente en Cosquín. Don Agustín, que ya había formado una pequeña empresa con su hermano Antonio, llegado al país unos años más tarde que él, llegó a un acuerdo con la Municipalidad para ejecutar esta obra. Primeramente construyó el dique de toma sobre el Río Yuspe, a unos 1.500 mts aguas arriba de la confluencia de éste con el San Francisco, luego el acueducto y el tanque de almacenamiento, que aún hoy están en servicio. Esta obra se inaugura en 1905 realizándose grandes festejos con tal motivo.

En 1913, ante una aguda crisis que azotaba a la Municipalidad de Cosquín, Agustín fue convocado por el Gobierno de la Provincia para ser designado Comisionado Municipal. Luego de algunas consultas y reuniones buscando colaboradores para formar un equipo de trabajo, aceptó e inmediatamente asumió el cargo. Durante dos años se dedicó a ordenar y reorganizar la Municipalidad, y aún ejecutar algunas obras de urgente necesidad. Una vez cumplida esa misión, y habiendo llegado el tiempo de elecciones, se dispuso a retirarse para dar paso a un Intendente elegido por el pueblo. Ante la excelente administración que Agustín había llevado adelante, las instituciones y fuerzas vivas de la localidad le solicitaron que se postulara para el cargo, pero él no era político y no quería entrar en puja con otros sectores. Se realizaron entonces varias reuniones y consultas proponiéndosele finalmente que se presente como candidato único de un frente vecinal. Agustín aceptó en esas condiciones, y de la misma manera fue elegido en dos períodos consecutivos más, permaneciendo por lo tanto al frente del Municipio desde 1913 hasta 1925.

Además de una eficiente prestación de servicios municipales durante esta épcoca, podemos citar entre otras obras el perfeccionamiento del trazado del pueblo, colocación de cordones de granito en las plazas y veredas del casco céntrico, apertura de nuevas calles, incorporación del riego de todas las calles, ampliación del matadero municipal y nombramiento del primer médico veterinario para el mismo, creación de la primera banda municipal en 1920, colocación de números domiciliarios, tramitación para que la empresa Unión Telefónica colocara teléfonos en la localidad, lo que se concreta en 1925. Todavía recuerdo cómo en la casa de mi abuela marcábamos de chicos el 0 para la operadora, quien nos comunicaba con el número telefónico deseado, el de mis abuelos Ovidio y Angela Marcuzzi era el número 4. El del Hotel Mundial debe haber sido uno de los primeros números adjudicados.

Por aquellos años habían tenido lugar algunos intentos de instalar una usina hidráulica para proporcionar energía eléctrica al pueblo, pero este proyecto nunca se llegó a concretar. Fue entonces cuando Don Agustín se asoció con Facundo Escalera, importante e influyente dirigente cordobés con propiedades en Cosquín, y en forma privada construyeron el dique de toma sobre la unión del río Yuspe con el San Francisco, el canal para la conducción del agua de una longitud de unos 2.300 mts, obteniendo un desnivel de 15 mts para mover las turbinas de la usina que se edificó sobre el río Cosquín.

De este modo se proporcionó por primera vez de luz eléctrica a la población, cambiando el antiguo alumbrado público a carburo por el eléctrico, y favoreciendo asimismo a carpinterías, panaderías, talleres, etc. La inauguración se realizó con grandes festejos en 1918. También durante la gestión de Don Agustín como Intendente de Cosquín se construye el Mercado Municipal, enfrente de la actual Plaza San Martín, inaugurado en 1925, el cual contaba con grandes cámaras frigoríficas y fábrica de hielo.  

Terminado su cuarto período, uno como Comisionado y tres como Intendente, y luego de doce años de intensa y proficua labor,  Agustín decidió retirarse de la vida pública. Cabe destacar que nunca quiso cobrar el sueldo que le correspondía como Intendente, ya que consideraba esta función como un servicio a la comunidad, y por lo tanto lo donaba para servir a su ciudad. Siempre vivió de su empresa constructora. No aceptó tampoco homenajes como proponía el pueblo, pues en su opinión no había hecho más que cumplir con su deber.

De allí en más se dedicó a cuidar su familia y sus intereses particulares, pero lamentablemente el 25 de julio de 1930, a los 70 años y en plena posesión de todas sus energías, Don Agustín Marcuzzi muere al caer de siete metros de altura mientras podaba un inmenso aguaribay en los fondos del hotel. La familia siempre pensó que algo imprevisto le debió acontencer, como un mareo o desmayo o incluso un paro cardíaco, porque él siempre realizaba estas tareas con gran eficacia y seguridad.

Su fallecimiento causó gran consternación en toda la población, y se puede asegurar que no hubo habitante de Cosquín que de una u otra manera no adhiriera al duelo que su desaparición provocó. Izquierda: Cortejo fúnebre, 26 de julio de 1930.

 

Pasadas las exequias, por iniciativa de un grupo de vecinos notables del pueblo, se formó una comisión que solicita a la Municipalidad autorización para erigir un monumento en su memoria en la entonces llamada plazoleta de la estación. Obtenida la autorización se organizó una colecta popular para financiar la obra siendo digno de destacar cómo hasta los más humildes ciudadanos aportaron su óbolo en su deseo de estar presentes en el homenaje. Se encargaron del proyecto el Ingeniero Luis Camerlingo y el Profesor Vicente Gullo, siendo el escultor del Busto Francisco Scalamandré de la ciudad de Rosario.

A la dedicación de la Plazoleta Agustín Marcuzzi asistió toda su familia, su hijo Ovidio, sus nietos Agustín, Rolando (Bocha)y Carlos (Chingolo), que aparecen en esta foto al pie del busto, y una gran cantidad de gente que estuvo allí presente para mostrar su agradecimiento a un hombre que fue sin duda un grande de su tiempo. El monumento lleva en su base la siguiente inscripción, que es también el mejor resumen de su vida: "EL PUEBLO DE COSQUIN AL HOMBRE LABORIOSO QUE PLASMO SU PORVENIR".

 

Fuente y Relato: Agustín Marcuzzi, Nieto

Publicación y Fotos: Paula Marcuzzi, Bisnieta