24. El pacto de las obras

Capitulo 24 EL PACTO DE LAS OBRAS

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

24 EL PACTO DE LAS OBRAS

 

Cuando Adán y Eva fueron creados, tenían una relación moral con Dios, su Creador. Le debían obediencia sin ningún derecho inherente a reclamar una recompensa o bendición por dicha obediencia. En su amor, misericordia, y gracia, sin embargo, Dios voluntariamente entró en una alianza con sus criaturas para agregar una promesa de bendición a su ley. No se trataba de una alianza entre socios en igualdad de condiciones, sino una alianza que descansaba en la iniciativa de Dios y en su divina autoridad.

 

El pacto original entre Dios y la humanidad fue un pacto de obras. En este pacto, Dios exigía una obediencia perfecta y total a su gobierno. Les prometió la vida eterna como bendición él la obediencia, pero amenazó a la humanidad con la muerte si desobedecía la ley de Dios. Todos los seres humanos desde Adán hasta la actualidad están ineludiblemente incluidos en este pacto. Las personas puede rehusarse a obedecer o incluso pueden hasta no reconocer la existencia de dicho pacto, pero no pueden escaparse de sus cláusulas. Todos los seres humanos están bajo una relación pactada con Dios, ya sea como transgresores de dicho pacto o como fieles cumplidores del mismo. El pacto de las obras es la base de nuestra necesidad de salvación (porque lo hemos violado) y nuestra esperanza de redención (porque Cristo ha tomado nuestro lugar y cumplido con las cláusulas del pacto).

 

Basta solo un pecado para transgredir el pacto de las obras y convertirnos en deudores incapaces de saldar nuestra deuda con Dios. El hecho de que nosotros, después de haber cometido aunque tan solo sea un pecado, tengamos alguna esperanza de ser redimidos se debe a la gracia de Dios, y únicamente a la gracia de Dios.

 

Las recompensas que recibiremos de Dios en el cielo son también actos de gracia. Son la coronación de Dios de sus propias dádivas de gracia. Si Adán hubiese sido obediente al pacto de las obras, solo habría alcanzado el mérito en virtud de haber cumplido lo pactado con Dios. Como Adán pecó, Dios, en su misericordia, instituyó un nuevo pacto de la gracia que hizo posible y vigente la salvación.

 

Hay solo un humano que cumplió el pacto de las obras. Esa persona fue Jesús. Su obra como el segundo o el nuevo Adán cumplió con todos los términos de nuestro pacto original con Dios. El mérito que logró al cumplirlo está disponible para todos los que confían en Jesús.

 

Jesús es la primer persona en entrar al cielo por sus buenas obras. Nosotros también podemos alcanzar el cielo por buenas obras -las buenas obras de Jesús. Se convierten en "nuestras" buenas obras cuando recibimos a Jesús por la fe. Cuando ponemos nuestra fe en Cristo, Dios nos acredita las buenas obras de Cristo en nuestra cuenta. El pacto de la gracia cumple con el pacto de las obras porque Dios gratuitamente asigna el mérito de Cristo en nuestra cuenta. Por la gracia, entonces, es que podemos cumplir con los términos establecidos en el pacto de las obras.

 

Resumen

1. Dios estableció un pacto de obras con Adán y Eva.

2. Todos los seres humanos están ineludiblemente comprometidos con el pacto de las obras establecido por Dios.

3. Todos los seres humanos han violado el pacto de las obras.

4. Jesús cumplió con el pacto de las obras.

5. El pacto de la gracia nos confiere los méritos de Cristo, que permiten satisfacer los términos del pacto de las obras.

 

Pasajes bíblicos par la reflexión

Gen. 2:17

Rom. 3:20-26

Rom. 10:5-13

Gal. 3:10-14

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