Guerras Médicas: las Termópilas

Mapa de Wikimedia Commons

La invasión de Jerjes

Darío murió en el 486 a.C. Le sucedió su hijo Jerjes, cuyas primeras preocupaciones fueron forzosamente acallar las revueltas que se estaban produciendo en Egipto y Babilonia. Solo después de sofocar ambas sublevaciones pudo ocuparse del problema griego: la venganza por la derrota de Maratón. Era ya el año 481 a.C.

Jerjes preparó la expedición personalmente. Reunió a la mayor parte de su ejército en Sardes y desde allí inició la marcha hacia el Helesponto. A principios de verano cruzó el estrecho y pisó Europa.

El número de sus tropas, según Herodoto, era de un millón y medio de combatientes de infantería y una caballería de 80000 jinetes, lo cual es una evidente exageración: probablemente fueran ¨solo¨ 200000 soldados y 10000 a caballo. La flota podía constar de unos 1000 navíos. En todo caso, el mayor contingente militar visto hasta la fecha.

En cuanto a los griegos: los espartanos celebraron un congreso en Corinto al cual asistieron representantes de 31 estados. Tesalia, Beocia y otros estados del norte se quedaron en casa. Argos no asistió por enemistad con Esparta. Otras embajadas fracasaron igualmente. Solo Atenas y Egina se reconciliaron. Aun así se logró reunir un ejército de 10000 griegos y una flota importante, bajo las órdenes de Esparta.

Jerjes preparó un despliegue espectacular:

En primer lugar, era necesario cruzar el Helesponto. Para lograrlo, mandó construir dos puentes uniendo una larga serie de barcos con cables de papiro y esparto. Sobre ellos se extendió una plataforma de planchas de madera. El procedimiento era más rápido y seguro que el embarque y traslado del ejército en naves de transporte.

El paso del estrecho duró varias jornadas, pero fue exitoso. Las tropas avanzaron unidas hacia Macedonia, y no se separaron hasta llegar al cabo de la península del monte Atos, donde Mardonio había naufragado en el año 492. Jerjes no quería correr el mismo riesgo, y acometió una ingente obra: construir un canal en la zona más estrecha de la península (en realidad ya la obra estaba prevista desde el principio y terminada para cuando llegaron los barcos al lugar). Hoy en día quedan huellas del canal por donde pasó la flota:


El ejército (de tierra y la flota) volvió a reunirse tras salvar este obstáculo y avanzó hacia Macedonia, reino que siempre había estado en buenas relaciones con los persas. Alejandro I contribuyó con soldados de infantería al ejército de Jerjes.

Desde allí, los persas alcanzaron Tesalia.

¿Cómo solucionaba Jerjes los problemas de intendencia? Cientos de miles de hombres, caballos, camellos, animales de carga... supondrían toneladas de agua y comida diariamente. Herodoto llegó a decir que iban secando los ríos a su paso.

Cierto es que tracios y macedonios garantizaron a priori el suministro de víveres y el pasto o forraje para las bestias, pero la austeridad de los palacios griegos no imaginaba los lujos que tendrían que atender, al par de las enormes cantidades de alimentos y bebida. Pero se trataba de elegir entre ese enorme esfuerzo o la destrucción de sus ciudades. Se facilitó el paso del ejército persa, con tal de que no permaneciera muchos días en los territorios de unos y de otros. Además, todos esperaban ser recompensados al final de la campaña, que creían sería exitosa.

Los griegos se preparan para defenderse

Cuando se conoció el avance persa y los enormes preparativos de Jerjes para invadir sus territorios, las poleis griegas que decidieron resistir se unieron en una primera confederación, la Liga Helénica.

Los atenienses intentaron tomar el mando de la flota, pero los integrantes de la Liga decidieron que sería Esparta quien lideraría las fuerzas, tanto por tierra como por mar.

Atenas y Egina zanjaron sus diferencias; Tesalia, Focea y Tebas se unieron a la Liga. No participó en cambio Argos, por enemistad con Esparta. Aunque la Liga envió mensajeros por el Mediterráneo en busca de apoyos, estos no se lograron.

Jerjes estaba a punto ya de llegar a Tesalia. Aunque los gobernantes de esta región eran tradicionalmente simpatizantes de los persas, muchos ciudadanos se oponían a su dominio, así que enviaron emisarios a la Liga pidiendo ayuda para evitar que traspasaran sus fronteras. La Liga envió una tropa de 10000 hoplitas, al mando del lacedemonio Evéneto. Este, al llegar a Tempe, principal paso de Macedonia a Tesalia, constató que los persas podían tomar otras rutas alternativas. Optó por la retirada.

La Liga debatió entonces cuál sería el mejor punto para establecer la defensa e impedir el paso del ejército persa a la Grecia Central. Se llegó al acuerdo, tras prolongadas deliberaciones, de que el mejor lugar era el desfiladero de las Termópilas, paso reducido y estrecho muy ventajoso para la resistencia griega. 

Enviaron entonces un pequeño destacamento al lugar y se dispuso que la flota se situara en el cabo de Artemisio, en el extremo norte de la isla de Eubea.

8000 hombres bajo el mando del rey Leónidas de Esparta tomaron posición sobre el desfiladero de las Termópilas. De ellos, los únicos espartanos eran los 300 hombres que constituían la guardia personal del rey. El resto eran soldados del Peloponeso y la Grecia Central.

¿Por qué tan reducido número de hombres para resistir a un inmenso ejército? Los espartanos celebraban, como en el caso de Maratón, las Carneas. Las demás ciudades del Peloponeso, los Juegos Olímpicos. Probablemente todos ellos prefirieran tener las tropas más cerca de casa.

La flota, en cambio, estaba compuesta por 270 trirremes, procedentes sobre todo de Atenas, Corinto y Egina. Esto suponía bastante más de 50000 hombres, entre hoplitas, remeros y arqueros.

El paso tenía, en su parte central, llamada Puerta del Centro, apenas 15 metros. Leónidas mandó reconstruir allí un muro que antaño habían levantado los focenses. Supo al llegar allí que había una ruta alternativa que podía permitir a los persas eludir el paso y atacarles por la retaguardia. Apostó allí a los hoplitas focenses.

El ejército de Jerjes se acercaba. Su flota llegaba a Áfetas (ver mapa) cuando fue sorprendida por una tempestad que hizo naufragar a casi la tercera parte de las embarcaciones. Aun así, el contingente restante hizo dudar a los comandantes griegos de continuar en Artemisio. Pero, en el mar, la suerte estuvo de su lado. Los persas enviaron 200 de sus naves a cerrarles el paso por el sur, lo que permitió a los griegos atacar con éxito al resto de la flota. Las 200 naves se perdieron por completo a causa de una segunda tormenta. Definitivamente, Poseidón favorecía a los suyos.

Monumento a los espartanos, fragmento
Imagen de Vaggelis Vlahos, Wikimedia Commons

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