Herodoto


«Si yo me veo en el deber de referir lo que se cuenta, no me veo obligado a creérmelo todo a rajatabla; y que esta afirmación se aplique a la totalidad de mi obra»

Ἡροδότου Ἁλικαρνησσέος ἱστορίης ἀπόδεξις ἥδε, ὡς μήτε τὰ γενόμενα ἐξ ἀνθρώπων τῷ χρόνῳ ἐξίτηλα γένηται, μήτε ἔργα μεγάλα τε καὶ θωμαστά, τὰ μὲν Ἕλλησι τὰ δὲ βαρϐάροισι ἀποδεχθέντα, ἀκλεᾶ γένηται, τά τε ἄλλα καὶ δι' ἣν αἰτίην ἐπολέμησαν ἀλλήλοισι. Heródoto de Halicarnaso presenta aquí las resultas de su investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones de los hombres y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido; da también razón del conflicto que puso a estos dos pueblos en la lid.

Nació en Halicarnaso hacia el año 484 a.C., pero rebelarse contra Ligdamis, tirano de su ciudad, le costó el exilio. Residió en la isla de Samos durante diez años, en los que viajó por lugares muy diversos: toda la Hélade, Babilonia, Cólquida, Siria, Macedonia, Libia, Cirene y Egipto, llevado por la curiosidad y el deseo de ampliar sus conocimientos.

Recorrió Egipto, desde la desembocadura del Nilo hasta el actual Assuán.  El ejército de Artajerjes ocupaba el antiguo imperio. Intentó descifrar los jeroglíficos sin lograrlo. Visitó  Cirene, colonia  fundada por sus compatriotas de Halicarnaso. Llegó hasta Cartago. La colonia fenicia de Cartago se había enriquecido e independizado. Tenía medio millón de habitantes. Herodoto quiso conocer qué pueblos habitaban más allá de las Columnas de Hércules (la gente hablaba de lotófagos, que se alimentaban de hojas de loto y de lestrigones, devoradores de hombres); qué habían visto los fenicios interesante en Africa y en las islas de la púrpura y del estaño. A través de sus ojos, los griegos descubrieron por vez primera pueblos "exóticos".

La tierra era una esfera sobre la que habitaban, además de los helenos, otros pueblos no carentes de leyes y de cultura.  Afirmaba Herodoto haberlos encontrado en Italia y en Egipto, en Mesopotamia y junto al mar Negro. Sin embargo, todos los navegantes y comerciantes griegos y fenicios contaban lo contrario: los bárbaros eran seres incivilizados y salvajes, e incluso físicamente se volvían más monstruosos cuanto más distaban de los griegos (probablemente para desanimar a posibles competidores).

También incluyó Herodoto en sus Historias lo que había oído decir en las tabernas de marineros y en los mercados acerca de la vida de los salvajes,  entretejió las historias de navegantes, las crónicas de viajes, las noticias probables y las meras habladurías para formar un cuadro colorido y atractivo.  Así los atenienses supieron, entre otros, de la existencia de los pigmeos, de los velludos isedonios atravesando las estepas del mar Negro con la cabellera al viento, de los hiperbóreos, seres míticos de los países del norte, y de los cimerios, que habitaban más allá de los montes de Ripae,  allí donde jamás sale el sol.
También visitó a los etruscos: pueblo pirata por excelencia,  las naves  etruscas aparecían en todas las partes del Mediterráneo, a menudo asociadas con los cartagineses. Apresaban las embarcaciones griegas con sus modernísimas armas (conocían ya el hierro). Se decía que los etruscos llegaban comerciando y pirateando hasta más allá de las Columnas de Hércules. Comerciaban con materiales preciosos y conseguían pingües beneficios, lo que no les granjeaba precisamente la simpatía de los países vecinos.

Finalmente, su estancia en Atenas le permitió vivir el gran momento político y cultural que vivía la ciudad. Allí Herodoto pudo conocer al sofista  Protágoras y a Sófocles, que influyó profundamente en su obra histórica. De acuerdo con esta,  los últimos acontecimientos mencionados acerca de Grecia se refieren al año 430 a.C., fecha en la que concluyó su relato. Se piensa que murió hacia el 420 a.C.

La obra histórica de Herodoto es extensa y compleja. Para reunirla extrajo las fuentes de información de sus viajes, en los que recopiló todo tipo de datos, incluyendo lo que vio y lo que que le contaron. También indagó en los resultados de sus investigaciones, contrastando las tradiciones orales recibidas con los restos arqueológicos y monumentos, o tras recurrir a los sacerdotes y estudiosos de los lugares visitados.

Fue la primera obra importante que se escribió en prosa griega. Su propósito era "impedir que los grandes y maravillosos hechos de griegos y bárbaros pierdan su tinte de gloria, y recordar cuáles fueron los escenarios de su lucha". Más de la mitad de la obra se refiere a los antecedentes de las guerras (Médicas), y el resto a la propia contienda. En toda ella se muestran digresiones históricas, etnográficas y geográficas, acompañadas de las críticas y de los comentarios del autor.
Así fue como en la Antigüedad se distinguió como el "Padre de la historia" (citado de esta forma por primera vez por Cicerón).

Ya desde el comienzo de su obra "Historias", escrita hacia el año 444 a.C., que luego los eruditos distribuyeron en nueve libros (cada uno de los cuales lleva el nombre de las nueve Musas: Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania y Calíope), el propio Herodoto anuncia que su objetivo es narrar los sucesos y hazañas de los hombres y, más en concreto, la guerra entre griegos y bárbaros. El núcleo central del relato es la narración de las Guerras Médicas, aquellas que enfrentaron a Oriente con Occidente.

[...] La tierra era un disco rodeado por el océano, cubierto por la bóveda celeste y al que el mundo subterráneo servía de soporte. El ombligo de la tierra era Babilonia, o Memfis, o Atenas, según el observador fuera un babilonio, un egipcio o un griego. Los habitantes de la tierra se dividían en hombres, bárbaros y monstruos. Hombres eran los griegos (o los egipcios, o los babilonios), en cambio eran bárbaros los demás pueblos y, finalmente, monstruos, medio bestias, los exóticos salvajes. Todo parecía estar en perfecto orden sobre el disco terrestre y todo tenía un sitio fijo alrededor de su ombligo.[...] Herbert Wendt.

Herodotus Timemap

by filolóc@s

IES Azahar

Creative Commons License
Subpáginas (1): Herodoto II
Comments