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MARTIN NIEMULLER

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.


Preciosopoema atribuido a Brecht, pero no es de Brecht.
Parece que el error de atribuir este poema a Brecht sólo ocurre en el ámbito castellanoparlante. Copio literalmente de:http://www.comcosur.com.uy/edi_anteriores/mumia/2002/01-09/notas.htm, donde he visto una explicación bastante extensa y documentada.

REIVINDICACIÓN DE MARTÍN NIEMÜLLER  Por Rafael Martínez - El País de Madrid


Desde hace algunos años, sin que nadie hasta ahora haya podido dar una explicación convincente, un hermoso texto del reverendo Martin Niemüller ha venido siendo atribuido a Bertolt Brecht. El error creo que parte de los años setenta, pero, como está siendo reiterado abundantemente en estos días por los medios de comunicación, creo que es oportuna una rectificación. Se trata del poema que, en su versión más conocida, dice en castellano:

 

 

Primero apresaron a los comunistas,

y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego se llevaron a los judíos,

y no dije nada porque yo no era judío.

Luego vinieron por los obreros,

y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.

Luego se metieron con los católicos,

y no dije nada porque yo era protestante.

Y cuando finalmente vinieron por mí,

no quedaba nadie para protestar

 

La primera vez que vi este texto fue precisamente en Bogotá, en un póster enmarcado en un pequeño restaurante hoy desaparecido que creo que se llamaba Pierrot. El editor del poster se lo atribuía a Brecht. Después he visto este mismo poster en España, en casas de gente seria y políticamente comprometida. Nunca entonces dudé de su autoria. Cualquier verificacion era

complicada porque las ediciones disponibles de Brecht ni eran completas ni fiables. Recientemente, con ocasión del comienzo de la publicación en Alianza de la obra completa de Bertolt Brecht, pudimos verificar que se trataba de un error, precisamente exclusivo de nuestra lengua común, donde Martin Niemüller es absolutamente desconocido. En otras lenguas no ha existido duda. A Miguel Sáenz, el traductor de Brecht, siempre le sorprendió

que éste afirmara no ser comunista.

 

Otros especialistas, como Cesar Vidal y Ricardo Bada, me pusieron en la pista correcta. Martin Niemüller (1892-1984) fue un héroe alemán de la 1ª Guerra Mundial(oficial de un submarino U2) y se ordenó como pastor luterano en 1924. Desde el campo del protestantismo, fue uno de los primeros y más tenaces críticos del nazismo y constituyó un movimiento de resistencia denominado Iglesia Confesional. Alrededor de 1933, siendo pastor de Dahlem, barrio elitista de Berlín, fundó el Pfarrernotbound (Liga de Emergencia de los Pastores).

 Precisamente por su imagen de símbolo de la resistencia antinazi fue arrestado por la Gestapo en 1937 y declarado culpable de traición, pero la sentencia se suspendió por presiones internacionales y de sus influyentes amigos. Personalmente, Hitler ordenó su arresto y fue confinado hasta el final de la guerra en los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau.

Salvó la vida de milagro. Después de la guerra promovió la Confesión de Culpabilidad de Stuttgart, verdadero testimonio autocrítico de la Iglesia protestante alemana por su complicidad con la situación que permitió tanto sufrimiento, y fue cada vez más conocido como pacifista inflexible y abogado de la reconciliación. Obtuvo el Premio Lenin de la Paz (1967) y la Gran Cruz del Mérito de Alemania Federal (1971). Murió a la edad de 92 años en Wiesbaden.

 Durante sus viajes a Estados Unidos, después de la guerra, pronunció innumerables conferencias, concluyendo a menudo con unas palabras que se hicieron famosas y sobre las que existen testimonios de diferentes versiones. Son precisamente las que constituyen el objeto de estecomentario. En algunas, los socialistas aparecen sustituidos por comunistas

y los sindicalistas por los socialdemócratas, o se añade un verso sobre los judíos (W. L. Shirer: Nacimiento y ca¡da del Tercer Reich). En otras, el poema se inicia de forma diferente: "Cuando Hitler atacó a los judíos, yo no era..." (Harry W. Mazal indica que así aparece en Cogressional Record del 14 de octubre de 1968). Hay incluso más versiones aportadas por diversas

fuentes, aunque todas ellas conserven lo esencial. Ya sé que, a estas alturas de la película, decir que Brecht no fue autor del poema puede sonar a provocación, como podría parecer el decir que la Virgen del Pilar fuera francesa, pero ya se ocupó nuestro admirado autor de apropiarse textos ajenos, y no es justo que le atribuyamos uno que él nunca dijo haber escrito.



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