¿Por qué surgió la Revolución Mexicana?

          ¿Qué es una revolución?, ¿qué puede provocarla? Piensa en algunos cambios que hayas tenido en tu vida; seguramente muchos no los percibes inmediatamente (como cuando creces, no te das cuenta sino hasta que tu ropa ya no te queda) y otros son mucho más notorios, como cuando te cambias de casa o de escuela. Una revolución es una serie de cambios que en ocasiones son violentos y provocan transformaciones importantes en la organización de un país y en la vida de las personas. 

        

 

Las diferencias políticas entre los liberales y la

consolidación de la dictadura de Porfirio Díaz.

 

 

           Entre los liberales que derrotaron al ejército francés, también surgieron diferencias. Así, se formaron dos grupos: los civiles que acompañaron a Benito Juárez desde la Guerra de Reforma y los militares, que adquirieron prestigio durante la intervención francesa y eran encabezados por Porfirio Díaz; estos últimos eran más jóvenes y tuvieron una visión distinta de cómo aplicar las reformas liberales. Por ejemplo, buscaban mejorar la relación con la Iglesia e impulsaron la reorganización de la economía

nacional y las instituciones de gobierno.

 

 

 

          Con el triunfo de la República, en 1867, Juárez volvió a ser elegido presidente por un periodo de cuatro años; con ello se prolongó el mandato que ejercía desde 1858. En 1871, Juárez se postuló de nuevo para la presidencia; su contendiente fue Porfirio Díaz. Ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría absoluta, así que el Congreso decidió dar el triunfo a Juárez. Ante esto, Díaz proclamó el Plan de la Noria, en el que exigía la no reelección y hacía un llamado a desconocer el gobierno; aunque Díaz tuvo seguidores, la revuelta no se extendió, pues meses más tarde, Benito Juárez murió. Ante este suceso, Sebastián Lerdo de Tejada, presidente de la Suprema Corte de Justicia, asumió la presidencia de la República de forma interina y convocó a nuevas

elecciones, en las cuales resultó ganador.
 
 

 
 

           Lerdo de Tejada fue presidente de 1872 a 1876; durante su mandato se enfrentó a la Iglesia porque aplicó con rigidez las Leyes de Reforma. Asimismo, impulsó el federalismo, la separación y el equilibrio de los tres poderes, la participación pública mediante el voto y el respeto a los derechos civiles. Terminado su periodo, Lerdo buscó reelegirse, lo cual provocó la inconformidad del Congreso y de Porfirio Díaz. Éste volvió a levantarse en armas, y se puso al frente del Plan de Tuxtepec, en el que exigía la no reelección. Díaz recibió un amplio respaldo en toda la República y finalmente Lerdo se vio obligado a renunciar y a exiliarse en Estados Unidos.

 

 

          Porfirio Díaz fue elegido presidente y asumió su cargo en 1877. Los primeros años de su gobierno fueron de ajustes y buscó paz. Consiguió aliarse con más personas y fortalecer su poder mediante la conciliación; por ejemplo, pactó con los caciques regionales y puso a sus hombres de confianza al mando del ejército. También trató de desarrollar un proyecto, unificar a los liberales y reconciliar al gobierno con la Iglesia y los conservadores. El primer periodo presidencial de Díaz duró hasta 1880, el general Manuel González, quien lo sustituyó en el cargo era su amigo cercano. Durante su gobierno continuó la reorganización del país: se construyeron vías férreas, se creó el Banco Nacional de México; además, se reabrió el Colegio Militar. También se firmó el Tratado de Límites con Guatemala, se estableció la primera fábrica de armas en el país y se fortalecieron las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Europa.

 

          En 1884, el general Díaz volvió a ocupar la presidencia. Las acciones que emprendió le permitieron fortalecer su poder y mantener la estabilidad. Contó con el apoyo de políticos, militares, inversionistas, terratenientes y clases medias, quienes consideraban que Díaz debía permanecer en el gobierno para mantener el orden y el crecimiento económico del país.
 

 

          Gracias a esto, en los siguientes años Díaz se reeligió cinco veces seguidas. Su gobierno se convirtió en una dictadura, porque eliminó las libertades políticas, censuró a la prensa, reprimió las protestas sociales, impidió que se llevaran a cabo elecciones libres e impuso a los gobernadores de los estados; además, las instituciones de justicia y el poder legislativo obedecían sus órdenes. Esta

etapa de la historia de México se conoce como Porfiriato.

 

 

 
 

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