Prólogo

        Porque algunos forasteros han venido e vienen a trabajar a dicha villa en el beneficio del cáñamo que en ella se coge, e pareciéndoles que en ella pueden vivir del dicho trabajo e beneficio, por ser ordinario, se han casado e casan en la dicha villaRespuesta de los regidores morateños recogida en las Relaciones de Felipe II.

        Las páginas que siguen son, como indica el título que las encabeza, un primer apunte sobre el pasado de Morata. Lamentablemente no contamos tan algo tan imprescindible como un archivo local o parroquial que guarde entre sus fondos el testimonio escrito de la historia de Morata y sus gentes. Esta ausencia obliga a recurrir, en la medida de lo posible, a otros fondos  documentales no siempre accesibles y desde luego menos ricos en materiales históricos sobre nuestro pueblo que los que se han perdido para siempre por  acontecimientos del pasado.

        Este texto pretende recoger lo fundamental de la historia de Morata.  Para quien esto escribe ha servido, sobre todo para aprender a conocer un  poco cómo vivían quienes nos precedieron como habitantes de nuestro pueblo. Gracias a este propósito, los meses de consulta en bibliotecas y archivos, de trabajo con la bibliografía utilizada y la labor de transcripción de varios documentos han servido para crear los cimientos de este trabajo modesto en los objetivos pero escrito desde la ilusión que genera saber un poco más de la historia de tu propio pueblo, el mismo en el que han vivido la mayoría de tus antepasados.

        Desde este punto de vista, estas páginas pretende ser una especie de pequeño homenaje a quienes en algún momento han poblado las calles de Morata. A estas gentes, personas de vida anónima, debemos lo que es y ha sido Morata, para bien o para mal, en su devenir histórico. Hacerlos protagonistas de estas modestas páginas es casi una obligación, o al menos así lo siente quien esto escribe.

        Y es que, hasta no hace mucho, el concepto de historia se ha visto adulterado por visiones interesadas, cuando no manipuladas, que trataban de presentarnos el conocimiento del pasado como una sucesión de hechos grandilocuentes siempre protagonizados por unos personajes lejanos que participaban en una trama en la que poco o muy poco tenía que ver la sociedad en la que se desenvolvían. Estos personajes, habitantes de lujosos palacios y protagonistas de lejanas batallas, han monopolizado los relatos históricos, asumiendo un papel sobrevalorado y, como tal, manipulador de la realidad. Siempre, en la historia de un país, de una época, o como en el caso que nos ocupa, en la historia de Morata, el verdadero protagonista es la gente que ha luchado en la batalla, la que ha levantado los grandes monumentos o, simplemente, en el caso de nuestro pueblo, la gente que ha pisado sus calles y la gente que ha trabajado sus campos; en definitiva, es la vida cotidiana más que los grandes hechos la que marca el pasado histórico.

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