Ordenanzas de Morata

Ordenanzas de la villa de Morata

Don Felipe por la Gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, señor de Vizcaya y de Molina:

A todos los corregidores, asistentes, gobernadores, alcaldes mayores y ordinarios y otros jueces y justicias cualesquiera, así de la Villa de Morata como de todas las ciudades villas y lugares de estos nuestros reinos a quien en cualquier manera en esta nuestra carta tocare o fuere notificado; salud y gracia sabed que ante los de nuestro consejo ha pedido y se ha litigado pleito entre partes, de la una el Concejo, Justicia y Regimiento de la Villa de Morata y Juan Bautista Munilla su procurador, y de la otra Juan Jiménez el Mayor, Joseph de Losa, Juan Jiménez, Lorenzo Silvestre y Francisco Jiménez, vecinos y ganaderos de la expresada villa de Morata y Manuel Antonio Freile en su nombre sobre la aprobación de las Ordenanzas hechas por dicha Villa en veinte y tres de marzo del año pasado de mil setecientos treinta y cuatro para el mejor régimen y gobierno de ella, y sobre lo demás contenido en dicho pleito por el cual consta tuvo su principio en diez de mayo de dicho año de mil setecientos treinta y cuatro que Juan Bautista Murillo en nombre de la expresada Villa presentó una petición en que reconociendo su parte los graves abusos que en perjuicio del bien común y vecinos particulares de la citada villa habían introducido algunos ganaderos de ella, talando con sus ganados los panes y demás sembrados, viñas y olivares de los vecinos, con el extremo que constaba de la tasación de dichos daños hechos en virtud de auto de la Justicia de dicha Villa, que así mismo presentó salvo el derecho de justificarles en caso necesario más en forma, resolvió formar las ordenanzas que también presentó dirigidas al buen gobierno de dicha Villa, las cuales no sólo eran justas y equitables en sí mismas, sino también conformes a derecho y a la costumbre misma que siempre se había observado en dicha Villa hasta que algunos ganaderos de ella introdujeron los referidos abusos en gravísimo perjuicio del bien público, y respecto de que era justo que en estos términos se confirmasen y aprobasen, y por los de nuestro Consejo, por tanto y haciendo presentación  de las referidas Ordenanzas y demás instrumentos.

Nos pidió y suplicó fuésemos servido confirmarlas en la forma ordinaria librando el despacho necesario para que se guardasen y observasen en todo y por todo según y como en ellas se convenía.

Y con la dicha petición se hizo presentación de las Ordenanzas siguientes:

En la Villa de Morata a veinte y tres días de marzo, año de mil setecientos treinta y cuatro: los señores don Fernando Antonio Pariente corregidor de esta dicha Villa, Miguel Sánchez de San Agustín, alcalde ordinario; Don Baltasar de Salcedo y Don Juan de Almazán, regidores por el estado de caballeros hijosdalgo; Pedro Sánchez Bravo y Joseph Ruiz Bravo regidores por el estado general, estando juntos  en su ayuntamiento como lo tienen de uso y costumbre para tratar y conferir los casos tocantes al servicio de Dios Nuestro Señor bien y procomún de esta dicha Villa y sus vecinos dijeron que por cuanto se halla sumamente  deteriorada la costumbre con que dicha Villa y vecinos se han gobernado en todas las cosas tocantes  y pertenecientes a la recolección de frutos, cultivos de campos, permanencia de alamedas, cultivos de viñas y olivas  y … de uno y otro así porque la malicia de muchos se ha extendido a damnificar a otros mirando por sus intereses como porque con el concurso de los forasteros ignorantes de dicha costumbre se ha invertido su observancia se hace preciso mirando por el servicio de sus majestades, bien y utilidad de esta república, su común y vecinos particulares … y ceñir a breve resumen los específicos casos en que más desorden se ha experimentado y mayor perjuicio se puede originar poniéndolas con toda claridad a municipales Leyes y Ordenanzas con que cada Villa según sus circunstancias se rige y gobierna en los casos en que por extensión ni comprensión están metidos en las Leyes del Reino, mediante estas así repetidas veces, mandando por Autos de Residencia y en su cumplimiento acordado el que así se ejecutase, y nombrando a este fin diferentes personas que aún no lo han practicado por lo cual y para que tengan debido efecto antes que llegue a … con mayor firmeza esta corruptela, para ocurrir a todos los perjuicios que se causasen y evitar las molestias que de no estar con claridad y distinción por muchas personas se originan acordaron sus mercedes se observen y guarden los capítulos y ordenanzas siguientes bajo las penas de que en ellos se hará mención siendo del Real agrado de su Majestad que Dios guarde.

1

Primeramente ordenaron y mandaron sus mercedes que ninguna persona de cualquier calidad y estado y condición que sea pueda sacar a cuajo cualquier oliva  alguna en el término y jurisdicción de esta Villa aunque sea suya propia sin licencia expresa de la Justicia quien teniendo necesidad de hacerlo por ser vieja o infructífera o por aclarar su heredad mandará que lo vean los veedores y apreciadores del campo y informen si la relación que a tal parte hiciere es cierta y siéndolo se le dé dicha licencia con tal que sea de diez olivas y de ahí abajo, porque siendo por más número de olivas ha de ser preciso proceda información judicial con citación del Síndico Procurador General de esta Villa de estar secas o ser infructíferas, y no ejecutándose así la persona que hiciere o mandare  hacer pague de pena por cada una quinientos maravedíes siendo hasta tres olivas y de ahí arriba se doblará la pena con más la leña perdida, por la gran necesidad que pide esto de remedio mediante haberse experimentado de poco años a esta parte haberse desmochado y arrancado muchos olivares y no haberlos renovado y ser en grave perjuicio de la causa común.

2

Item, para que el fruto de la aceituna se coja con entera sazón y el aceite sea de mejor calidad ordenaron y mandaron que persona alguna de cualquier estado, calidad o condición que sea vayan … a coger aceitunas hasta tanto que por el Ayuntamiento se dé expresa licencia para ello, y se publique bando o se fijen edictos haciéndolo saber en la conformidad que hasta aquí se ha practicado, por cuanto en estos se procede con arreglo y conocimiento haciéndose reconocer por personas inteligentes si está o no en razón la apelación ante todas cosas penas de mas de quinientos maravedíes por cada persona que se encontrase recogiendo dicho fruto, con más este perdido por la primera vez y de ahí arriba la pena doblada o triplicada según la reiteración o reincidencia, y lo mismo se entienda con las personas que fuesen o enviasen a coger dicho fruto con el motivo de ser para agua las aceitunas no siendo con expresa licencia de la Justicia que para eso siempre ha de proceder.

3

Item,  por cuanto se experimenta que a muy pocos días de empezado a coger dicho fruto de aceituna salen muchas personas a rebuscar y recoger los desperdicios y origina de eso que cogen en las olivas en que aún no han entrado los dueños sino es también que faltan recogedores y jornaleros para acabar de recoger dichos frutos, ordenaron y mandaron que de modo alguno salga a dicha rebusca hasta tanto que por la Justicia se fije edicto o licencia para ello, pena de cien maravedíes a cada persona por la primera vez, y doblada la pena según la reiteración y el fruto perdido.

4

Item, ordenaron y mandaron que cualquier persona que vendiere aceituna en los molinos o fuera de ellos sin tener olivas de donde haberlo podido coger incurra en la pena de doscientos maravedíes por la primera vez, y lo mismo el que la comprare agravándosela según su reincidencia, pero esto se entiende antes de darse expresa licencia para la rebusca, porque después de haberse dado puede venderlo libremente, menos en el caso de que exceda de dos fanegas, pues siendo de ahí arriba a de dar parte a la Justicia para que se informe, si es o puede ser de rebusca, y de otra forma incurrirán así el comprador como el vendedor en las referidas penas.

5

Item, ordenaron y mandaron que persona alguna de cualquier estado, calidad o condición que sea envíe ni vaya a arar los olivares levantando el fruto hasta pasado quince días de la publicación de la rebusca, pena de cien maravedíes al que contraviniere a esta ordenanza, o sin expresa licencia de la Justicia si antes de dicho termino necesita arar.

6

Item, por cuanto se ha experimentado que de algunos años a esta parte ha crecido la disolución en los jornaleros, podadores de viñas y escamujadores de olivas que han introducido llevar diariamente un morral o serón para traer los brazos de las cepas que cojan a sus casa y que de esto se origina que por traer mucho y tener mayor necesidad, digo intereses, cortan lo que no tienen necesidad siendo en grave perjuicio de las vides y de los dueños de ellas, pues además de lo referido y pagarles su jornal y trabajo sacan otro más de dichos brazos y cepellones, ordenaron  y mandaron que ninguno de los jornaleros, podadores o escamujadores pueden traer ni traigan cepellones algunos  de los que cortan si no es que por escrito y no de otra forma lleven licencia de los dueños de las viñas y no trayendo dicha licencia consigo se den por condenados y lo mismo se entienda con los escamujadores de olivos que después de sus jornales se traen equivalencia de otro jornal en leña a sus casas, y los que esto hicieren por la primera vez incurran en pena de cien maravedíes y la leña para los pobres, y por la segunda y tercera doblado agravándosela al arbitrio de Lajusticia según la leña que traiga.

7

Item, por cuanto se experimenta con suma frecuencia que muchas personas que no tienen viñas ni olivas con el motivo de recoger leña perdida entran antes que sus dueños a coger los cepellones y sarmientos a las heredades ajenas y cuando van sus dueños están sin ellos y además de  llevarse lo que ha quedado de los podadores deshojan y arrancan brazos y cepas ya con los pies ya con piedras y lo mismo sucede con los troncos de las olivas de que se experimentan muchos daños, ordenaron que ninguna persona pueda traer en tiempo alguno del año tales cepas no teniendo viñas propias [u]olivas, sí solo rebuscar sarmientos desde mediados de abril en adelante, pena de incurrir quien lo hiciere por la primera vez en la pena de cien maravedíes y la tal leña que trajeran para los pobres y por la segunda y tercera doblado agravándola además de esto el … de la Justicia.

8

Que a cualquiera persona que no teniendo viñas o teniéndolas se le justificare no ser de las suyas, se le encontrare despuntando tallos  de las cepas pague por cada uno dos maravedíes y por la primera vez, y por la segunda doblado, y si trajesen agraz o uvas hasta veinte racimos por cada uno cincuenta maravedíes, y de ahí arriba de cincuenta a cien maravedíes por cada uno, y de ahí arriba la Justicia proceda criminalmente contra él, y la dicha pena sea y se entienda de día y si se encontrare de noche sea doblada y lo mismo se proceda con aquellos que tuviesen uvas colgadas o vino en sus casas, no teniendo viñas propias, menos en el caso de justificar haberlas comprado de persona legítima.

9

Item, ordenaron y mandaron que persona alguna de cualquier estado, calidad o condición que sea empiece por sí ni para otros a vendimiar viña alguna hasta tanto que se dé orden de la Justicia, se reconozca si el fruto está sazonado y se dé licencia universal, por cuanto en esto hay grave desorden, y de empezar unos se sigue el que otros que con ellos lindan cogen el fruto sin madurar porque no se lo hurten ni coman, y aún los mismos que empezaron a coger en algún modo sazonado el fruto de alguna viña algo adelantada procurará vendimiar otras que no lo están para vender el vino más temprano y con mayor estimación, siendo así que no es ni puede ser de calidad, pena de mil maravedíes por cada carga asnal y mil quinientos por la mular o caballar, con más el fruto perdido y la agravación de la pena según su reiteración y lo mismo se entienda con los que piden licencia para traer uvas para colgar en caso de dejar sin fruto alguno las viñas de donde las sacasen.

10

Asimismo ordenaron y mandaron que persona alguna vaya ni envíe a rebuscar uvas ni carpones a las viñas hasta que por la justicia se dé licencia para ello pena de cincuenta maravedíes por cada carpón o racimo, y la agravación de la pena según su reincidencia por originarse de esto los mismos perjuicios que quedan expresados en la ordenanza tercera sobre la rebusca de olivas y por cuanto suele ser muy frecuente y común el ir hijos y mujeres de los vendimiadores rebuscando tras ellos y con este motivo dejan muchos racimos sin cortar para que dichos rebuscadores los recojan se prohíbe este abuso y se ordena y manda que en la misma pena incurran los vendimiadores y avareadores que lo tolerasen, y lo mismo los padres y amos cuyos hijos y criados aunque sean muchachos y de corta edad se encontrasen rebuscando con uvas y carpones sin haber dado la Justicia licencia para ello sin que le sirva a los padres y amos el refugio de que ha sido sin orden suya.

11

Item, ordenan y mandan que persona alguna haga camino con galeras, carros ni bestias por viñas ni olivares ni por sembrado alguno de cualquier género que sea ni heredad ajena teniendo o no teniendo fruto si no fuese no habiendo por donde entrar a su heredad y eso se entienda pidiendo licencia al dueño de la tal heredad y no dándosela acuda a la Justicia para que nombre dos personas que le señalen el camino para pasar a su heredad por donde menos daño se pueda hacer, so pena de doscientos maravedíes por cada vez que lo contrario hiciere agravando la pena según la reiteración y el daño a la parte.

12

Item, ordenaron por evitar la confusión que se origina sobre los mojones y lindes de viñas y heredades de tierras y olivas tenga obligación cada vecino o dueño de dichas heredades o rentero de ellas a dejar línea recta de mojón a mojón para que se conozca la separación sin cultivar ni labrar en las de pan llevar una tercia de ancho que con corta diferencia viene a ser lo mismo que el surco que suelen hacer y en las viñas y olivas la distancia de media vara, y que de ella no pasen ni unos ni otros para volver en la heredad confinante el perjuicio que se origina de pisar dichas tierras y sembrados ajenos, y en las viñas conviene además de esto los tallos y vides deszocarlos, so pena de cuatrocientos maravedíes y la agravación como en las antecedentes y de pagar el daño que hicieren.

13

Item, que por el perjudicial abuso que se experimenta de que los labradores cuando van a arar o hacer cualquier hacienda en sus heredades ponen las yuntas en las heredades de los vecinos  a hacer la siesta y pasando en grave perjuicio las mas veces, porque si en un olivar o viñas muerden las mulas o pollinas los árboles con que se acedan y pierden ordenaron que persona alguna las suelte ni introduzca en las heredades ajenas no siendo barbecho y sin estar recién llovido o regado porque estando no lo ha de poder excusar so pena de doscientos maravedíes y el daño que hiciese.

14

Item, ordenaron que persona alguna pueda atar ni manear para pasar ni otra cosa bestia alguna así mular como asnal y caballar entre linde de viñas y panes no siendo la linde de cuatro pasos a lo menos de ancho por el grave daño que se experimenta hacer ejecutándolo así pues por estar estrecho las más de las veces alcanzan a comerse parte de los panes y en las viñas algunas cepas las que de ordinario dejan perdidas y se acedan y lo mismo sea y se entiende en las lindes y las mediaciones de las tierras que de una y otra parte estén sembradas, así de cáñamo, judías, melones como otras legumbres por acaecer en estos mismos perjuicios y el que esto hiciere por la primera vez tenga de pena por cada bestia cien maravedíes y por la segunda doscientos maravedíes y por las demás en que reincida se castigue criminalmente además de pagar el daño a las partes.

15

Item, que por el perjuicio que se experimenta en traer las caballerías sueltas por el campo y los caminos en comerse los panes, viñas y otros esquimos y, especialmente los que crían jumentos y rocines además del daño que hacen con los pies en lo que pisan y arrollan mandaron que desde primero de marzo en adelante persona alguna tenga en el campo mula, rocín o pollina ni otro género de bestia suelta ni por otros caminos la traiga sin bozal que la impida comer y hacer daño, pena de cien maravedíes y la gravación como en las antecedentes, además de pagar el daño que hiciere.

16

Item, que ordenaron que ninguna persona anduviese  a pie ni con caballería por los sembrados ajenos, pena de cincuenta maravedíes pasando a pie, viento a caballo y siendo labrador que atraviese con yunta incurra en la pena de trescientos maravedíes y lo mismo en viña en tiempo que pueda hacer daño, además de pagar el que hiciere a las personas que lo ocasionaren agravándole la pena según la reiteración.

17

Item que ninguna persona vaya ni envíe a segar trigo ni cebada ni otros panes hasta tanto que dé orden de la Justicia se reconozca que están sazonados, se haga el precio por fanega según se acostumbra para dicha siega y se publique haciéndolo saber, por evitar los perjuicios de coger el fruto sin la debida sazón, pena de trescientos maravedíes y el fruto perdido, y la agravación según la reiteración.

18

Item, ordenaron que persona alguna pueda entrar a espigar en los panes ajenos así cuando se siegan como cuando se sacan hasta estar acabadas de sacar las mieses so pena de trescientos maravedíes y la agravación según la reiteración sin que sirva de refugio a los padres o a los amos el que los tales siendo muchachos lo hayan ejecutado sin su orden.

19

Item que por la experiencia de los daños que se originan en los cáñamos hacinados, melones y otros esquimos por los incendios que acaecen en quemar los restrojos [sic] además de quitar por ello el pasto al ganado ordenaron que persona alguna queme restrojo alguno hasta pasado el quince de agosto pena de trescientos maravedíes como las antecedentes y pagare el daño que hiciere.

20

Item que por cuanto se experimenta que luego al punto que se sacan las azinas y de pocos años a esta parte aun estando con ellas en los rastrojos entran los pastores con sus ganados a pastarlos y se origina el hacer grave daño a las hacinas [sic] y privar a los pobres del socorro de la espiga, ordenaron que pastor alguno pueda entrar en los restrojos a pastar con sus ganados hasta que por la Justicia se dé expresa licencia para ello haciéndolo saber por público edicto o pregón teniendo consideración al tiempo que han tenido los pobres para uso de la espiga, pena de cuatrocientos maravedíes por cada ato de ganado siendo de cien cabezas, y de ahí arriba a correspondencia de la dicha pena y de pagarse el daño que hiciese, y la pena doblada siendo de noche y la agravante como en las antecedentes.

21

Item que estando el pan en las eras u otro cualquier género de semillas no pueda entrar ningún ganado ovejuno o cabrío  ni otro mayor ni menor en dichas eras so pena que por cada cabeza de ganado mayor pague un real de día y dos de noche, y de puercos lo mismo, y de cabrío y ovejuno a cuatro maravedíes por cabeza de día y ocho de noche, el daño que hiciere con la agravación correspondiente.

22

Item, que por cada cabeza de ganado mayor, así mular, caballar, vacuno y de otro género que por descuido o malicia del dueño entrare en panes o viñas o tierras de legumbres como cáñamo, lino, melones, ajos, cebollas y otras semejantes que se crían en este término pague además del daño que hiciere cien maravedíes de pena siendo de día y doblado siendo de noche, y lo mismo si fuera ganado asnal o de cerda, y si fuere lanar o cabrío pague por cada cabeza cuatro maravedíes, como el ato no exceda de cien cabezas, porque de ahí arriba seis maravedíes por cada una siendo de día y doblado de noche, y se le agravará según la reiteración como las antecedentes.

23

Item, que por cada cabeza de ganado ovejuno o cabrío que entrare así en los panes de trigo como de cebada, centeno, avena y otros semejantes sembrados como son melonares, ajares, cebollares, judiares, linares, habares, cañamares y otras legumbres como en la antecedente, pague de pena el dueño o pastor además del daño que hiciese seis maravedíes y doce de noche, por la primera vez doblándose la segunda la reincidencia por segunda y tercera vez.

24

Item ordenaron que desde el día ocho de marzo de cada un año y en caso de ser año adelantado en que se pueda causar daño, de esperar el referido día desde que se fije edicto, no pueda entrar ningún pastor a pastar con sus ganados en las viñas hasta tanto que se haya hecho la vendimia y se haya dado tiempo a los pobres para la rebusca, y se dé expreso permiso por la Justicia poniendo edicto que será para que a nadie se perjudique tres días después de haberse reconocido que la vecindad se ha cavado, pena de seis maravedíes de día y doce de noche por cada cabeza por la primera vez, doblado por la segunda y por la tercera triplicado según la reiteración y el daño a la parte damnificada, y esto se entiende siendo ganado lanar, porque siendo cabrío no ha de poder entrar en ningún tiempo del año en dichas viñas por el daño que causan en roer las viñas o revueltos, y en despedazarles con las astas bajo de la misma pena.

25

Item ordenaron y mandaron que por evitar los daños que en todo tiempo ocasionan los ganados en las olivas y que se guarde la costumbre inmemorial que en esto ha habido y lo mando por los señores del Real y Supremo Consejo  habiéndola querido invertir los pastores que en ningún tiempo del año se pueda introducir ganado de ningún especie entre olivas aunque en ellas haya restrojos o barbechos pena de seis maravedíes por cada cabeza de ganado lanar siendo ovejas, ocho siendo carneros y doce siendo cabrío o mular de día, y doblado de noche desde primero de marzo en que están ya sin fruto hasta primero de junio en que ya lo demuestran, y desde dicho día primero de junio hasta el referido primero de marzo sea la pena doblada sí de día como de noche al respecto de lo que ha expresado por ser mayor el daño que ocasionan el que también han de satisfacer a las partes damnificadas.

26

Item, por cuanto se ha experimentado muchas veces que algunos pastores con desordenada malicia cortan los ramos y guías de las olivas para dárselas a comer a sus ganados y hacer en esto considerable daño a los árboles y el bien común ordenaron y mandaron que por cada guía o ramo que corten siendo como un dedo de gruesa y de ahí arriba hasta el grueso de una muñeca pague por la primera vez setenta y ocho maravedíes de pena por cada una, y siendo más delgada que lo referido pague treinta y cuatro maravedíes, y trescientos maravedíes siendo del … de un brazo, y el daño a la parte en todas ellas, y por la segunda y tercera vez será la pena doblada a correspondencia de lo que [se] ha expresado.

27

Item, por cuanto se experimenta que comiéndose los pastores la aceituna de algún pago de olivas luego tienen por costumbre ausentarse a la mayor distancia del término con toda brevedad para que se impute la culpa a otro y esto es justificable e viendo y reconociendo los corrales y moradas donde asestan y duermen dichos ganados que estos la aceituna que día han comido la rumian de noche y expelen los huesos fuera, ordenamos que a cualquiera que en corral o majada donde duerme el ganado se hallasen tales huesos sea condenado por la primera vez siendo comidas que pasen de doscientos en quinientos maravedíes por la primera vez y la segunda y tercera vez sea la pena doblada y en caso de pretender imputárselo a otro ha de ser de su cargo la justificación y mientras no pruebe se de por condenado.

28

ítem, ordenaron que ningún pastor entre a pastar los barbechos estando recién llovido o regado ni pase por ellos pastor con sus ganados, ni en la vega por los restrojos que están regados por disponer sus cultivos para otra legumbres, pena de trescientos maravedíes  por cada cabeza, digo ato de cien cabezas y de ahí arriba cuatro maravedíes cada cabeza y el daño a la parte por el perjuicio que se le sigue en lo apelmazado y desazonado que lo dejan, y el mayor trabajo que cuesta después el cultivarlo, y en la misma forma no puedan dichos ganados pasar por caces por cegarlos y no poder correr el agua y regarse las tierras perdiéndose los panes y demás esquimos de que se sigue notables daños bajo las mismas penas.

29

Item, ordenaron que ninguna persona entre a pastar ningún género de ganado así vacuno como cabrío, ovejuno, porcino, asnal, mular ni caballar en los pastos destinados de tiempo inmemorial a esta parte los ganados de las obligaciones de esta villa, como es la dehesa pena de cuatro maravedíes por cabeza de ganado ovejuno, porcino o caprino, y ocho siendo vacuno, asnal, mular ni caballar, y todo siendo de día, y doblado de noche, con más del daño a los obligados, y la agravación al doble según la reiteración por cuanto se tiene por experiencia ser sumamente necesarios para dichas obligaciones y la manutención de los ganados con que se consumen y el beneficio que así en las carnes como en el menor precio con que se venden experimentan los vecinos, teniendo pastor suficientes en que son todos y …., y por lo mismo haberse así observado y practicado de inmemorial tiempo a esta parte.

30

Item, por evitar los daños y perjuicios que se originan de traer los pastores los ganados sin cencerros, así a los vecinos a los mismos pastores, a los vecinos por cuanto andando los ganados sin ellas enterar hacen daño sin ser sentidos, a los pastores por desmandarse algunas cabezas y atropellarlas los lobos, sin ser oídos de los perros, ordenaron y mandaron que en cada ato de ganado de cien cabezas traigan diez de ellas encencerradas y las cinco de cencerro grande para que se oigan, y a este mismo respecto no llegando a las ciento y lo mismo excediendo, y que los cencerros sean en un codo de largo con su lengua de hierro  o de hueso y no de correa, esparto y madera ni otra cosa, y no lo cumpliendo así incurran por cada cencerro que falte o no lo traigan sano y bueno y en la forma dicha, en la pena de doscientos maravedíes por la primera vez y duplo por la segunda, y al mismo respecto por la tercera, y en cada caso de ser así aprendido en sitio prohibido o vedado según estas ordenanza no por esta pena ha de ser excusado de la otra en que por entrar en  dicho sitio haya incurrido.

31

Item, porque la malicia de los pastores ha llegado a tanto que por andar mas a su salvo conducto y tener menos trabajo introducen sus ganados en parajes donde pueden hacer daño, y porque no los sientan si traen algunos cencerros los quitan, o con mayor cautela los tapan con hierba, ropa o cosa semejante para que no suenen, ordenaron y mandaron que el pastor a quien se le encontrase en semejante fraude  pague de pena una res por la primera vez, dos por la segunda, y a este respecto por la tercera, siendo de día y doblado siendo de noche.

32

Item, para virar el abuso que se ha reconocido o del descuido y malicia de los pastores en enviar sus ganados con muchachos de corta edad que regularmente hacen mayores daños introduciéndolos en las partes y sitios vedados así por el menor cuidado que suelen tener, como por cercanos a sembrados, viñas y olivas se les suelen desmandar muchas reses introduciéndose en ellas, ordenaron y mandaron que ningún pastor envíe sus ganados con persona que no tenga de diez y ocho a veinte años, siendo hasta cien cabezas, y de ahí arriba hasta doscientas con dos pastores que el uno sea de dicha edad o más, y el otro que no sea menor de catorce años y que excediendo de dicho número de cabezas aumente los pastores a su respecto, y en ese caso añadiéndose otro pastor a los dos referidos pueda ser de doce años, y no lo así cumpliendo incurran en quinientos maravedíes por la primera vez y en la agravación el duplo según la reiteración.

33

Item porque muchas veces acontece el que los pastores y otras personas que tienen ganado en el campo hacen con ellos repetidos daños en los  sembrados, panes y olivas sin ser vistos, así porque para esto aguardan a tiempos en que por cualquier paraje no haya los pueda ver, como porque es impracticable el que en todas partes puedan estar los alcaldes de la hermandad y guardas, y de esto se origina el que los dueños no saben contra quien repercutir los referidos daños, ordenaron y mandaron que siempre que se encuentre así algún daño se pueda pedir por cercanía a los ganados que se encontrasen cerca  donde se hiciese el dicho daño, siendo en esto creído el guarda que así lo declarase, y siendo aprendido por el dueño de la heredad a quien se le reciba juramento presentando otro testigo como no sea hijo ni criado.

34

Item, porque muchos vecinos en perjuicio de los pastos y del común de esta villa rompen algunos lindazos y con este motivo estrechasen las sendas y caminos ordenaron y mandaron que ninguna persona rompa lindazo ni cercado, ni casa concejil, ni lo introduzcan en su heredad ni en ello hagan normas ni cosa semejante, pena de quinientos maravedíes y de ponerlo y dejarlo a su costa en la conformidad que estaba.

35

Item, que en ningún pueda persona alguna atar caballería mular, asnal ni caballar en cepas ni olivas de heredad ajena, por cuento se experimenta que si está sin frutos la vid se comen las guías y pulgares y con él se acedan y pierden y muchas veces los destrozan y arrancan y roen las ramas de oliva y comen sus faldas, tronchando algunas ramas además de pasar y trillar el suelo de modo que lo dejan como si no estuviese labrado y con mayor dificultad para después cultivarlo, pena de cien maravedíes cuando están sin frutos y doscientos cuando están y le tienen con la agravación , y el daño a la parte el duplo y triple según la reiteración.

36

Item, por lo mucho que importa a la causa común la conservación y cría de árboles, manutención de la dehesa y cortar los perjuicios que se han experimentado en la causa de ellos, y en su defecto en sacarles las raíces imposibilitándolos de que puedan en adelante brotar ni criar por cuya causa dimanan hallarse perdidas las alamedas y dehesa del término de esta dicha villa, ordenaron y mandaron que persona alguna que cortare pie en alameda que no fuera suya pague por tal pie trescientos maravedíes siendo del recio de una muñeca y de ahí abajo, y siendo mayor seiscientos maravedíes, y por cada rama cien maravedíes y la herramienta perdida siendo del dicho grueso y doblado al respecto de lo de arriba y si lo hiciese estando con fruto pague sesenta y ocho y el fruto perdido, y de cualquier carrasca, roble o quejigo de cada pie del género de una muñeca y de ahí abajo pague la misma pena que queda dicho en lo de arriba y lo propio si es más grueso que la expresada pues ha de incurrir en pena doblada y en lo demás que llevo dicho, y sesenta y ocho maravedíes vareando estando con frutos, y si cortase algún álamo negro que tenga eje de carro pague seiscientos maravedíes y más el valor del tal árbol, y en todo lo referido se agrave la pena al duplo y triplo según la reiteración y parte damnificada.

37

Ítem, por cuanto los riegos de la vega están divididos en términos y días por sus pagos y límites para la distribución de las aguas y de pocos años a esta parte se experimenta mucho desorden en hurtarse los días y derechos de los riegos con tan grave perjuicio que muy ordinario se experimenta que perdiendo uno de regar su esquimo en el día que le toca por quitarle el agua y no pudiendo regar hasta otro que a lo menos pasan ocho días se le pierden muchas veces y otras menoscaba unos perjuicios de ordinario lo practican aquellos que están en los primeros sitios y parajes por donde pasa el agua atajándola y quitándola el curso que tiene destinado en aquel día que suele ser mucho más distante abajo y cuando el que en su término por razón de la falta lo sube a buscar al nacimiento el usurpador ha regado o está regando y volviendo a dar curso al agua las más de las veces el agua llega cuando el riego es del término y pago sucesivo y el que la tenía en propiedad la tenía sin regar sus frutos, ordenaron que el que esto hiciere y regare su heredad el día de derecho ajeno sin haber que por sí propio haya registrado que en los términos sucesivos no hay a quien perjudicar, pague por la primera vez cuatrocientos maravedíes y más el perjuicio que por hombres peritos constase haberle  hecho, y si para practicar este agravio se valiere de tropelía amagándole con algún instrumento como azadón, pala, picota o cosa semejante incurra en mil maravedíes, y dos mil si fuese con escopeta, puñal o espada y el duplo y triplo en todo según la reiteración  y baste para la justificación el juramento de un testigo que no sea pariente de el leso dentro de tercer grado y otros dos testigos que juren que el testigo que depone es temeroso de Dios y buen cristiano y no se sirva de excusa el usurpador de el agua decir que otro le dijo que no hacia daño si no es que por sí lo ha de reconocer porque se ve de … muchos que con esta fingida disculpa los engañan y perjudican.

38

Item, porque acaece algunos años por la falta de agua no poder regar en un día o en las horas señaladas todo el término de quien compete y entre los interesados suele haber sus … sobre si a la vuelta de tocar el riego al término han de empezar a regar los que en la antecedente no pudieron por falta de agua, o se ha de empezar desde el principio a quien es primero toca por la cercanía a la  boquilla o presa por donde sale el agua ordenaron que siempre que esto acontezca se empiece a regar desde la primera heredad a quien no le alcanzó el agua en el riego que le tocara, y que no vuelva a la primera por donde se habría de empezar hasta concluido el riego de estas, menos en el caso  que por descuido o malicia  no le hubiese alcanzado a los últimos que entonces ha de comenzar el riego por los primeros, y nadie en lo referido ponga embarazo pena de cuatrocientos maravedíes y el daño que a los interesados se causare, agravándole esta pena según la reiteración para que de esta forma gocen todos del beneficio de el riego y no se cause perjuicio alguno.

39

Ítem, para evitar los incendios que se suelen originar de traer al lugar el cáñamo a agramar por ser especie que estando en caña se enciende con grandísima facilidad de forma que con gravísima dificultad se puede apagar ordenaron que persona alguna traiga semejante especie de cáñamo en caña al lugar para llevarlo a… pena de quinientos maravedíes y el daño que por su culpa se originase con más de la agravación según la reiteración.

40

Item, ordenaron que persona alguna traiga cáñamo después de cocido y lavado de las pozas en donde lo empozaron de noche si no es que antes de ponerse el sol lo haya cargado, so pena quinientos maravedíes y su agravación según la reiteración y si pareciese haberse hurtado la noche que alguno haya contravenido a lo referido se le puedan pedir y tenga obligación a satisfacerlo y lo mismo se entienda con los alcaceres (cebada verde) y la pena de los quinientos maravedíes con más la agravación según la reiteración y satisfacer lo hurtado en aquella noche.

41

Ítem, porque no hay costumbre de que haya medidor ni medida señalada para el trigo y cebada, habas, aceitunas y otras especies, sino es que cada cosechero tiene sus medidas o las buscan para vender y en eso acontece mucho agravio por no estar muchas corregidas si bien defectuosas o por malicia de los dueños o porque la medida por donde se hizo no estaba fielmente corregida, ordenaron y mandaron que persona alguna tenga medida de las tales especies que no esté corregida con el patrón de esta Villa … de hierro y marcada con su sello y que carpintero alguno que la hiciese permita que la saquen de su casa sin que este en la forma dicha, pena de quinientos maravedíes el que contraviniere a lo referido y pagar el daño que cause con la agravación el duplo y el triplo según la reiteración.

42

Ítem, para … los graves perjuicios que se originan de que los yeseros midan el yeso en sus casas o en sus canteras con espuertas y no con medidas que para ello deben tener , pues dimana de esto como se ha experimentado salir sólo nueve fanegas en cada cahíz, ordenaron y mandaron que cada yesero tenga una medida de cuatro tablas en cuadro sin suelo y barreteada por una y otra parte, sellada y registrada con la media fanega de la villa que haga la misma cavidad y con ella mida el yeso y no con otra cosa pena de quinientos maravedíes por la primera vez y la agravación, y que de ningún modo mezclen con el yeso calvero ni otro genero de tierra bajo de la misma pena y que en ello se haya de estar a la declaración de maestro o maestros alarifes que lo gastaren quienes han de tener obligación de decir al dueño  de la obra si es buena o mala la calidad del yeso o tiene alguna mezcla y no lo así ejecutando además de ser de su cuenta y riesgo el daño o ruina que en la obra se experimentase han de incurrir en la referida pena.

43

Ítem, por los muchos fraudes que ocasionan los medidores de vino y aceite cohechando a los sacadores de ello unas veces por dádivas de los vendedores y otras por malicia de los medidores ofreciéndoles dar mas de lo que les toca en la medida y algunas veces faltan a los ajustes que tienen hecho porque lleven lo que ellos quieren  y no queriéndolos conducir donde lo hay bueno y de calidad por el concierto que tienen hecho con algunos cosecheros de que les den tanto por arroba, cuba o tinaja porque se lo vendan en perjuicio del vino de calidad  y de los mismos arrieros y del bien común por perder la estimación la bodega y retirarse los sacadores, ordenaron y mandaron que cualquier medidor que recibiese dádiva alguna, sea dinero o cosa equivalente por la venta de vino o aceite de algún cosechero incurra en la pena de quinientos maravedíes y el duplo según la reiteración, y lo mismo el que se lo diere sin que le sirva de refugio el que para ello no ha habido tal ajuste sino es que naturalmente se lo ha querido dar, para cuya … baste otro testigo con el denunciador que bajo juramento lo declare y también incurra en la misma pena el medidor que se le averiguase llevó a algún arriero más de dos cuartos de medida por cada arroba de vino o aceite, con el propósito de engañar a los sacadores ofreciéndoles hacer mejor medida y el duplo y triplo por la reiteración y otras penas al arbitrio del juez.

44

Ítem, por cuanto se ha experimentado que los criados de servicio salen de las casas de sus amos de noche con mucha frecuencia a rondar o a otras cosas que no son precisas y con ese motivo, o no van a la casa de sus amos en toda la noche y si van muy tarde y es perjuicio del ganado de la labor y hacienda, por cuanto se inhabilitan para trabajar al día siguiente y lo principal en perjuicio de el servicio de Dios y el bien común y dimanar este abuso del perjuicio de algunos amos que lo toleran semejantes salidas franqueándoles la llave de la puerta de sus casas para que entren y salgan a la hora que les pareciere y de esa no poner remedio en ello otros amos que son timoratos, porque cuanto más falta les hacen si los reprenden los dejan y desamparan, ordenaron y mandaron que de aquí adelante criado alguno de servicio con ningún pretexto salga de noche de casa de sus amos , ni esto se lo permitan pena de quinientos maravedíes a cada uno y la agravación como en las antecedentes, menos en el caso de que sea víspera o día de fiesta para que por ese medio se puedan ira mudar ropa con tal que desde el día primero de mayo han de estar de vuelta en casa de sus amos a la hora de las nueve de la noche y en lo restante del año a las diez y en el caso de que sus amos les envíen a aguzar las rejas o a otro recado que se ofrezca en la casa por lo que no incurran en dicha pena yendo y viniendo vía recta pero si de otra suerte andando por las calles con cuadrillas. Y lo mismo se entienda de los jornaleros que se encontrasen jugando de noche, de las diez en adelante, así en taberna como en otras casas por cuanto se experimenta que cobrado el jornal se van a jugar hasta el amanecer de el día siguiente en perjuicio de la manutención de sus casas y familia y inhabilitarse de poder trabajar al día siguiente con más la ofensa de Dios nuestro señor que se originan de las riñas y excesos de juego y bebida y unos y otros por lo respectivo incurran en la pena de quinientos maravedíes con la agravación de el duplo y triplo según la reiteración y lo mismo incurran los dueños de las casas que se lo permitan.

45

Ítem, que cuando alguno de servicio se junte con otros para que de cuadrilla labren y cultiven las heredades sino es que cada uno vaya adonde sus amos le mandare solo y sin buscar quien le ayude para ayudarle, después el ni suelte las mulas para llevarlas a dar agua ni las lleve corriendo sino a su paso a ida y vuelta pena de cuatrocientos maravedíes al que en lo referido y en cada parte conviniere con la agravación como en las antecedentes por cuanto se experimenta que de labrar juntos se siguen daños al saltar y quede llevar las mulas sueltas a el agua o corriendo por las calles atropellan a los muchachos y suceden algunas desgracias.

46

Ítem,  que mediante no haberse dado aplicación a las penas impuestas en estas ordenanzas por excusar la repetición y prolijidad y ser conforme a derecho el que aplique por terceras partes ordenaron y mandaron que cada pena de las contenidas en estos capítulos sea y se aplique al juez cámara y denunciador una tercia parte o por mitad en caso de ser aprendido por el juez que en sus excesos pueda y deba conocer.

47

Ítem, porque siempre que se hiciere daño es preciso dar satisfacción a la parte damnificada y no ser ordenado el modo de la justificación ser conveniente sea con el menor coste del damnificante y la mayor brevedad que convenga, ordenaron y mandaron que siempre que fuese preciso justificarlo sea con dos personas inteligentes nombradas por las partes y tercero en caso de discordia al arbitrio de el Juez cuyo parecer se efectué sin más dilación.

48

Ítem, porque la trasgresión de los antecedentes capítulos ha de ser en sitios y parajes en donde con dificultad puede haber suficiente copia de testigos y por lo mismo ser muy dificultosa la probanza y muy regular el que los trasgresores nieguen y no deberse presumir que alcalde alguno de la Hermandad o mismo Jurado ha de querer perjudicar a persona alguna por un interés tan corto como el de cada ordenanza le corresponde, ordenaron y mandaron que en la designación? de Alcaldes de la Hermandad y otro cualquier Guarda o ministro jurado haya plena probanza ser dicho y declaración, y después de ser presta y hecha saber al denunciado su mujer, hijos o criados se le den tres días de término para que justifique lo contrario y lo habiéndolo hecho dentro de los tres días se ejecute apremiándoles en caso necesario por prisión y embargo de bienes, y lo demás correspondiente,  y si fuese la parte damnificada la que denunciase se justifique con su dicho y otro testigo como no sea criado ni pariente dentro de tercer grado en caso de negarlo el damnificante y lo mismo siempre que se denunciase por otra persona que no sea Guarda Jurado.

49

Ítem, por cuanto puede acontecer el que por la cortedad de la pena o por la malicia de muchos no tenga debido efecto estas ordenanzas siendo como son tan del bien público y común y que sobre las reincidencias se originen algunas distintas y cuestiones, ordenaron y mandaron que cualquiera persona que en el discurso de medio año o menos reincidiese hasta tercera vez en una misma especie de delito de los aquí contenidos y expresados además del duplo y triplo en que haya incurrido se le castigue por incorregible y público dañador, echándolo y despidiéndolo del lugar, para que con semejante … se inficione y escarmienten todos los demás.

50

Ítem, ordenaron y mandaron que siempre que se justificase que la transgresión de estas ordenanzas o de algún capítulo de ellas no ha sido dolosa ni culpable sino es casual o involuntaria como puede acontecer muchas veces sin embargo de el cuidado con que se proceda, no incurra en pena alguna de las contenidas, y solamente pague el daño que hubiese hecho o causado.

51

Ítem, ordenaron y mandaron que todas y cualquier pena  de estos capítulos y ordenanzas se ejecuten, sin embargo de apelación, por ser así de acuerdo a derecho y convenir a la mayor  brevedad para el mejor escarmiento y a la recta administración de Justicia, todos los cuales capítulos acordaron sus mercedes en la forma referida y mandaron se guarden y cumplan y ejecuten, bajo las penas en ellas referidas, y dijeron que para su mayor observancia se presenten ante su Majestad que Dios guarde, y señores de su Real y Supremo Consejo de Castilla para que siendo de su Real agrado los apruebe, confirme y ratifique por convenir a su Real Servicio y al bien y utilidad de los vecinos de esta Villa y a la conservación de sus campos, y lo firmaron en Morata dicho día veinte y tres de marzo, y año de mil setecientos treinta y cuatro: Don Fernando Pariente, Miguel Sánchez, Don Balthasar de Salcedo, Don Juan de Almazán, Joseph Ruiz Bravo, … Miguel Bello Martín.

Yo, el dicho Miguel Bello Martín, escribano del número y Ayuntamiento de esta villa de Morata presenté fe hoy a las Ordenanzas antecedentes y en fe de ello lo signé y firmé en testimonio de verdad

Miguel Bello Martín

Vista la petición y ordenanzas con ellas presentada por los de el nuevo
Consejo con lo que en inteligencia de todo se expuso por el nuestro fiscal por auto que proveyeron en treinta y uno del mismo mes de mayo y año referido sin perjuicio de nuestro Real Patrimonio ni de otro tercero interesado aprobaron, y confirmaron cuanto ha lugar en derecho las Ordenanzas formadas por el Ayuntamiento de dicha Villa de Morata en el citado día veinte y tres de marzo de expresado año de mil setecientos treinta y cuatro para el mejor régimen y gobierno  de ella afín de que su contenido se guardase, cumpliese y ejecutase, con que la ordenanza o capítulo cuarenta y nueve se entendiere en sí ninguna y sólo en los casos que prevenía la Justicia obrase y procediese contra los delincuentes conforme a derecho, y para el cumplimiento y observancia se libro nuestra Real Provisión en cinco de junio de aquel año.

En cuyo estado por parte de Lorenzo Silvestre y consortes ganaderos de la citada villa, con expresión de la aprobación de las dichas Ordenanzas y despacho librado en su virtud para su observancia, se presentó un pedimento en diez y siete de junio de dicho año mostrándose parte en la referida instancia y pidiendo se entregasen los autos causados sobre la aprobación de dichas ordenanzas para en su vista proponer las defensas que fuesen conducentes al derecho de los enunciados ganaderos, y habiéndosele mandado entregar por el término ordinario Manuel Antonio Freyle, en su nombre en diez y nueve de agosto del precitado año de mil setecientos treinta y cuatro, presentó una petición en que dijo que por decreto de los de el nuestro Consejo de diez y siete de junio del enunciado año de treinta y cuatro se le habían mandado entregar, y con efecto se le habían entregado los autos causados para la aprobación de las ordenanzas hechas por los alcaldes y Ayuntamiento de dicha Villa de Morata en veinte y tres de marzo de setecientos treinta y cuatro, y en su vista, en Justicia nos habíamos de servir declararlas por nulas y de ningún valor ni efecto a lo menos en todos los capítulos dañosos y perjudiciales a sus partes y a sus ganados mandando se arreglasen dichas Justicias a los Autos acordados y … de los de el nuestro Consejo de diez y ocho de abril de setecientos treinta y cuatro, digo treinta y uno, estilo y práctica inconclusa de la citada Villa por lo que en caso necesario  suplicaba sin causar instancia del decreto de los del el nuestro Consejo de treinta y uno de mayo del precitado año de treinta y cuatro por el que se aprobaron dichas Ordenanzas, haciendo las declaraciones y pronunciamientos más convenientes que así procedía y era de hacer por lo general y favorable de Autos que reprodujo. Y que dichas ordenanzas contenían  nulidad notoria por estar desnudas de todos los requisitos y solemnidades que proforma requerían.

Y que tocando este auto a todos los vecinos en común y a cada uno en particular, se debió haber establecido en Concejo abierto con previa citación de sus partes y demás particulares. Y que la omisión de esta prevista formalidad observada inconcusamente por todas las villas y lugares del Reino, junto con que dichas llamadas ordenanzas se fabricaron pendiente la instancia que actualmente seguía las suyas en el nuestro Consejo en sala de mil y quinientos contra dichos alcaldes sobre excesos que habían practicado en repetidas renunciaciones que habían fulminado contra sus partes y arreglo a dicho nuestra Real Ejecutoria que prescribía el modo y forma de denunciar y penar sus ganados, convenía evidentemente haberse forjado dicho Auto … …. con descubierta malicia y encono contra sus partes, y en fraude de la determinación favorable que esperaban de dicho expediente. Y que pendiente este debieron suspender el establecimiento de ordenanzas por lo respectivo a sus partes y ganados, pues estas debían nivelar y arreglar en todo a la superior providencia que fuésemos en dar en dicho expediente y en haber practicado lo contrario habiendo cometido un atentado y novedad perjudicialisimo a las suyas dignos de la más severa providencia. Y que así mismo habían vulnerado dicha Real Ejecutoria de diez y ocho de abril de mil setecientos treinta y uno por la que se mandaba a dichos alcaldes que en cuanto a penas y daños que causasen los ganados de los ganaderos de dicha Villa procediesen conforme a estilo, práctica inconcusa y costumbre de ella. Y siendo esta contraria a dichos capítulos no podían tener subsistencia alguna como inductivos de novedades muy perjudiciales y turbativos de la quieta y pacífica posesión y observancia que siempre había tenido dicha costumbre, y  que a esto se llegaba el que juntamente habían convenido el Auto acordado de los del nuestro Consejo por el que se les daba libertad a los ganaderos para que pudiesen entrar con sus ganados en restrojos y viñas levantando el pasto sin las limitaciones que contenían dichos capítulos que de el todo le dejaban inútil. Por tanto nos suplico fuésemos servido proveer como llevaba pedido y en su escrito se contenía.

Y por otro sí dijo que atento que sobre el mismo asunto tenían sus partes pleito pendiente con dichos alcaldes en nuestra sala de mil y quinientos y no siendo justo ni conforme a derecho que sobre una misma causa se siga dos instancias con duplicadas costas y expuesto a que se diesen complicadas resoluciones.

Nos suplicó asimismo fuésemos servido mandar por unos Autos se … a otras y que anduviesen bajo de una cuerda justa por los de el nuestro Consejo la petición mencionada, y otro sí de ella mandaron dar traslado en lo principal, y en cuanto al otro sí, declararon no haber lugar a la comulación [acumulación], y mandaron así mismo se tuviesen presentes al tiempo de la vista  la que expedían en la Escribanía de Cámara del nuestro Consejo de el cargo de Don Juan de Icaza.

Y estando del referido decreto de traslado, Juan Bautista Munilla en nombre de la referida villa de Morata en veinte y uno de dicho mes de agosto presentó una petición refiriendo que en justicia nos habíamos de servir de mandar guardar las … Ordenanzas con la … que se tuvo presente para su aprobación, desestimando en todo y por todo las referidas pretensiones contrarias así procedida, y pedía por lo general y favorable y siguientes. Y … que las otras partes no tenían derecho adquirido a los pastos que pretendían, y por lo mismo carecían de acción para lo que intentaban. Y que siendo como era cierta la costumbre inmemorial de dicha Villa que en dichas Ordenanzas se mandaba guardar, como en caso necesario se probaría, ni era del caso la Ley del Reino ni tampoco el Auto acordado que se alegaba, pues en la una y en el otro se lo se había querido preservar el derecho de los vecinos donde los tuviesen adquiridos por estatuto o por costumbre, pero no establece nueva Ley que sirviese de regla en todo el Reino.

Y que … calificar de costumbre y posesión pacífica no lo era, no sólo porque los actos turbativos y abusos nuevamente introducidos resistían este concepto sino también porque la misma … que se decía haber en sala de mil quinientos claro convencimiento de no haber uno no otro. Y que fundar derecho las contarías en la esperanza que tenían de vencer en aquel pleito era intento tan extraño que si fuese apreciable en lo legal le daría igualmente a su parte que esperaba con más fundamento la victoria. Y que no había términos hábiles para el atentado que se ponderaba ni el efecto de solemnidad que se alegaba por constar haber precedido el Concejo abierto y citación personal de los interesados.

Por tanto nos pidió y suplico proveer y determinar como lleva pedido y en su escrito se convenía.

De la cual dicha petición se mandó dar traslado a la parte de los dichos ganaderos por quien negando y contradiciendo los perjuicios y afirmándose en lo dicho y alegado se concluyó; sin embargo, y estando el pleito legítimamente visto por lo de el nuestro Consejo con lo que dijo por el nuevo fiscal, dieron y proveyeron en él, en ocho de enero de mil setecientos treinta y cinco el auto que se sigue:

Sentencia

El auto de vista de treinta y uno de mayo de mil setecientos treinta y cuatro  se confirma con tal que la prohibición que se pone en las ordenanzas veinte y veinte y cuatro de la entrada de los ganados en los restrojos y viñas se entienda que pasados tres días después de [recogido] el fruto, la Justicia dé licencia a los ganaderos para entrar a pastar con sus ganados los rastrojos y viñas, y sobre la costumbre que por las partes se alega el contenido de la ordenanza veinte y cinco, se … por el término de quince días.

Enero, ocho, de mil setecientos treinta y cinco.

Doctor Montes …

El cual dicho Auto se hizo notorio tocante a la prueba, a los procuradores de las partes. Y Manuel Antonio Freyle en nombre de dichos ganaderos ante los de el nuestro Consejo, en veinte y cinco de enero y año de mil setecientos treinta y cinco presentó una petición en que dijo se le había hecho notorio el Auto proveído por los de él, en ocho del precitado mes que decía el auto de vista de treinta y uno de mayo del año pasado de mil setecientos treinta y cuatro con tal que la prohibición contenida en las ordenanzas veinte y veinte y cuatro con cierta limitación y sobre la costumbre de la ordenanza veinte y cinco se había recibido a prueba y mediante que según se hallaba extendido el mencionado auto sonaba haber en esta causa Autos de vista y revista y por consiguiente ejecutoria lo que no parecía se debía entender, así pues el auto de treinta y uno de mayo se había dado sin audiencia ni citación de sus partes, y por consiguiente sin perjuicio de su derecho, por lo que no parecía se había debido intitular Auto de vista ni el referido de ocho de enero de treinta y cinco, Auto de revista pues según la calidad y circunstancias de uno y otro venía a ser el último proveído auto de vista y por consiguiente suplicable. En cuya inteligencia, sólo por la veneración debida a los del nuestro Consejo suplicaron sus partes sin causar instancia del referido Auto de treinta y uno de mayo que por su oposición y comparecencia vino a quedar convenido en nueva citación de las suyas.

Y respecto a que habiendo reconocido atentamente dichas Ordenanzas, el motivo de su formación y modo con que se había ejecutado, se hallaba que únicamente había intervenido el concejo particular o privado de dicha Villa, que no se leyeron ni aprobaron en concejo público ni …. ganaderos algunos y menos las aprobaron como las habían … al nuevo Consejo, y finalmente ser falso el supuesto de no tener dicha ordenanzas dicha villa y haberse gobernado sólo por costumbre, pues constaba de la Ejecutoria que presentó por concuerda (sic), y de cinco provisiones originales que con ella exhibió para que a su tiempo se resolviese todo, que la precitada villa había tenido y tenía sus ordenanzas sobre que se había litigado y  recayó dicha Ejecutoria en el año pasado de mil setecientos treinta y siete y en su observancia se habían librado las referidas provisiones a favor de sus partes, que se habían obedecido y cumplido aunque habían reiterado su contravención [sic]los alcaldes de dicha villa, con el fin de destruirlos a que se dirían dichas nuevas ordenanzas en fuerza de lo cual quedaba convencido y descubierto la disimulación y fraude con que habían procedido en la formación de dichas nuevas ordenanzas con notorio vicio de obrepción tratando a engañar a nuestro Consejo y a dejar ilusorias las provisiones y Ejecutorias en grave perjuicio de sus partes, por lo que conforme a derecho no parecía poder ni debía… lo obrado con tal error y vicio; y deseando practicar  en todo la mayor veneración atento a el modo y fondo con que se había puesto el repetido Auto de ocho de enero de treinta y cinco que sonaba a Ejecutoria.

Nos suplicó hubiésemos presentado los instrumentos de que llevaba hecha mención y en su vista y demás expresado fuimos servido declarar que el precitado Auto de dicho mes de enero era solo de vista para con sus partes y como tal suplicable, conteniéndoles a mayor abundamiento licencia y permiso para que pudiesen suplicar de él, y hasta tanto protestaba no les corriese ni paraje …; y por otro sí dijo que dejando en su buena opinión y fama, relator de el nuestro Consejo Don Pablo Montes …, por justos motivos que tenían sus partes le recusaba en su nombre y juraba no ser de malicia.

Nos suplicó asimismo le hubiésemos por recusado y fuésemos servido nombrarle acompañado , y vista la petición mencionada por los de el nuestro Consejo por auto del expresado día veinte y cinco de enero, mandaron dar traslado a partir de dicho día y dieron por recusado al Doctor don Pablo Montes quien se acompañase de Don Antonio de la Portilla, Juan Bautista Munilla, en nombre de la referida villa de Morata, usando del referido traslado, presentó una petición en cuatro de febrero del presente año en que dijo se le había dado traslado del exhorto contrario de veinte y cinco de enero en el que haciendo relación del Auto del nuestro Consejo de ocho del mismo mes y suponiendo ser de vista y no haber causado Ejecutoria, y presentando ciertos instrumentos concluía pidiendo se declarase que el mencionado Auto de ocho de enero era sólo de vista  por lo respectivo a su interés,  y como tal suplicable y que se les concediese a mayor abundamiento licencias y permisos para que pudiesen suplicar de él, y que en el ínterin no les corriese término ni pasase perjuicio alguno, según más por menos se refería en dicho pedimento. Y sin embargo de cuanto en él se decía y alegaba en Justicia nos habíamos de servir de denegar el intento contrario y declarando en caso necesario haber causado Ejecutoria el dicho Auto mandar se llevase a pura y debida ejecución en todo y por todo, según y como en él se contenía pues como lo pedía, procedía y era de hacer por lo general y favorable, y que era cierto que habiéndose formado por su parte las Ordenanzas juntó su concejo y en él otorgó poder a su favor para pedir la aprobación de los de el nuestro Consejo. Y que también lo era que habiéndose presentado ante nos fuimos servido mandar que las viese el nuestro fiscal que era la parte formalísima así por él interés de la regalía como por el bien común y causa pública. Y que habiendo reconocido el nuevo fiscal que las dichas Ordenanzas eran justas y arregladas a derecho, lo expuso así en su respuesta, y en vista de ella y de la evidente Justicia que contenían a excepción de la cuarenta y nueve, fuimos servidos confirmarlas en Auto de treinta y uno de mayo de mil setecientos treinta y cuatro. Igualmente habiéndose mostrado partes … contrarias pidiendo se declarasen nulas o renovasen por injustas generalmente y sin expresar agravio de ellas en particular, se sustanció el pleito  y habiéndose alegado por ambas partes y reproducido por el nuevo fiscal lo mismo que tenía dicho, concluyó legítimamente y después de haber pedido las otras partes señalamiento de día para su vista con abogados o sin ellos con asistencia de los de hombres de ambas partes y oídas plenamente sus defensas se había dado en revista del Auto referido en el día ocho de  enero de dicho año de treinta y cinco. Y que supuesto este hecho no admitía duda alguna, ser formal Ejecutoria  la que contenía, lo uno porque a excepción de las ordenanzas veinte y veinte y cuatro y veinte y cinco, todas las demás aprobadas eran providencias sanísimas de gobierno en todo arregladas a Derecho y en que no eran parte ni podían serlo los ganaderos y pastores como tales pues no se trataba de interés suyo ni de sus ganados ni se les podía seguir perjuicio alguno de las precauciones que en ellas se daban para evitar vicios y desórdenes en la república. Lo otro porque lo mismo militaba en la veinte y la veinte y cuatro que se reducían a mandar  que pudiesen los pastores entrar en los restrojos a pastar con sus ganados hasta que por la Justicia se diese expresa licencia para ello ni en las viñas desde el ocho de marzo hasta que acabada la vendimia pudiesen los pobres usar de la rebusca evitando por ese medio el desorden de que los ganados se comiesen las azinas y destruyesen el fruto de las viñas, pues siendo cierto que por la Ley del Reino estaba permitido solamente entrar en los rastrojos y viñas después de alzado el fruto y que a los pobres se concedía el beneficio de la respiga y rebusca no eran otras cosas las precitadas ordenanzas que la misma Ley del Reino, mayormente cuando la justa providencia de el nuestro Consejo señala para uno y otro el término de tres días con que cesaba cualquier inconveniente o fraude que en contrario pudiese recelarse,. Y que siendo esto así no admitía duda que el nuevo fiscal había sido parte formal y que por lo mismo el Auto de vista dado con su Audiencia causaba instancia con lo cual se desvanecía cuanto en contrario se alegaba. Y que la indefensión que se figuraba carecía de fundamento como también el error y llamados vicios de obrepción y subrepción que se figuraban pues ni su parte había negado jamás que había habido ordenanzas en lo antiguo, antes se lamentaba de que las hubiese ocultado la malicia ni era fácil alcanzar el intento a que se traía la Ejecutoria de la nuestra Audiencia y Chancillería de Valladolid de año de mil setecientos veinte y siete, y provisiones de el nuestro Consejo que la mandaba la Ley del Reino y preveían las ordenanzas veinte y veinte y cuatro … para la observancia de estas la misma razón que había habido para la dicha ejecutoria y provisiones pues no se oponía su parte a que después de alzado el fruto entrasen los pastores con sus ganados a pastar en los rastrojos y viñas si no a que lo ejecutasen con el desorden que poco ha habían introducido; por tanto y con … de alegar a su tiempo lo conveniente sobre la costumbre que se enunciaba y que desde luego estaba probada en cuanto a la ordenanza veinte y cinco.

Nos pidió y suplicó nos fuese servido proveer y determinar según y como por su parte estaba pedido y en este escrito se contenía.

Vista por los de el nuestro Consejo con las causas de  denunciaciones presentadas por parte de dicha villa en pedimento de veinte y ocho de enero de el mismo año mandaron dar traslado a la parte de los ganaderos, y Manuel Antonio Freyle en su nombre, negando y contradiciendo lo perjudicial y afirmándose en lo que su parte [había] dicho y alegado, concluyó sin embargo y concluso el pleito legítimamente visto por los de el nuestro Consejo y demás jueces a quien se había remitido en discordia, por Auto que proveyeron en treinta de julio de dicho año de mil setecientos treinta y cinco, concedieron a las partes de los referidos ganaderos la licencia que se pidió para suplicar del precitado Auto de ocho de enero de él, y usando de ella Manuel Antonio Freyle en su nombre ante los de el nuestro Consejo presentó una petición en diez y ocho de agosto de expresado año en que dijo que usando de la licencia concedida a sus partes para suplicar del proveído en ocho de enero del referido año lo hacía con el respeto debido y en justicia nos habíamos de servir se suplir y enmendar dicho auto proveyendo y determinando como tenía pedido en su escrito de diez y nueve de agosto del año pasado de mil setecientos treinta y cuatro mandando guardar las Ordenanzas antiguas con la Ejecutoria y Provisiones libradas en su virtud, y cuando a esto lugar no hubiese y no en otra forma de negar la confirmación a lo menos de el capítulo veinte y veinte y cuatro, veinte y cinco y treinta y tres dejando a sus partes y a sus ganados en la posesión y costumbre de pastar los restrojos, viñas y otros sembrados alzado el fruto, sin necesidad de pedir ni esperar la licencia de la Justicia de dicha Villa, y en los olivares conforme a la costumbre que habían tenido y tenían, dejando la verificación de daños sujeta a las reglas y disposiciones de derecho con las demás providencias y declarándose convenientes, que así lo pedía y era de hacer por lo general y favorable de Autos que reprodujo. Y que de los instrumentos que tenía presentados o exhibido constaba que dicha villa había tenido y tenía sus ordenanzas aprobadas por cuyas leyes municipales se había gobernado siempre y sobre su observancia obtuvieron sus partes la Ejecutoria en el año de mil setecientos veinte y siete con las subresivas provisiones a que habían contravenido en todos tiempos las Justicias de dicha Villa. Y que callando y ocultando su existencia y suponiendo hallarse deteriorada la costumbre con que se había gobernado formaron las nuevas ordenanzas con el fin único de perjudicar y destruir a los ganaderos, continuando el odio y aversión que siempre les habían tenido. Y que el concejo particular o privado no era suficiente para establecerlas y ordenarlas como lo habían hecho sin llamar ni enterar a todos los vecinos por tener cada uno acción para aprobar  o reprobar lo que le pareciere. Y que siempre debería constar de la utilidad y necesidad para alterar o revocar las ordenanzas antiguas y aun la costumbre cuando por sola ella se hubiese gobernado, cuyos extremos no se habían beneficiado hasta ahora. Y que sus partes habían justificado incontinenti los continuos excesos y tropelías que había recibido de dichas justicias faltando al respecto veneración y obediencia de la referida Ejecutoria, provisiones y demás autos y providencias de nuestro Consejo que constaban del pleito pendiente de mil y quinientos, y últimamente la provisión que presentó, dada en nueve de julio de dicho año de mil setecientos treinta y cinco, en que pendiente este pleito había [hecho] preso, herido y multado a sus pastores sin haberse remitido los autos originales como se les mandaba por ellas, haciendo gala de su obstinada rebeldía y contravención. Y teniendo como tenían sus partes … la Ordenanza no se les había podido ni podía quitar este derecho por la nueva fabricada tan voluntariamente con manifiestos vicios de obrepción y subrepción. Y que si hubiese constado al nuestro Consejo que dicha Villa tenía sus ordenanzas era cierto no hubieran aprobado las litigiosas sin tener presente aquellas, y sin citar y oír a sus partes, por lo que no les había causado perjuicio lo ejecutado. Y que era constante que de … las nuevas … irreparables continuos perjuicios que necesariamente los aniquilarían en pocos meses pendiendo de la mano y arbitrio de las Justicias de dicha Villa como se disponía en los citados capítulos. Y que tanto se debía mirar por la conservación de los ganados  como de las labores por ser hombres los … principales que sostenían a la república y reino: Y siendo tan dilatada la experiencia con que la Justicia de dicha Villa había maltratado a los ganaderos de ella, no se podía ni debía permitir quedasen pendientes de su acción manejo y arbitrio para el aprovechamiento de los pastos que les tocaban por Ley municipal, auto acordado y costumbre sin necesidad de licencia alguna. Y que en cuanto a la bonificación de daños tampoco se debía dejar expuesto a que pagase el incidente siendo de cargo de las Justicias y Guardas del Campo, celarlo y denunciar a el verdadero dañador, pues con el ensanche de la ordenanza treinta y tres se daría lugar a vejaciones injustas y a que a costa de el inocente durmiesen las Justicias y Guardas. Y que el dicho o declaración de este no podía ser prueba suficiente, así porque era contra derecho lo fuese un testigo aunque fuese de toda mayor excepción, como porque el guarda que denunciaba era parte y fuera abrir puertas a venganzas y perjuicios, según su voluntad. Y que en estos términos aun cuando no hubiese las ordenanzas antiguas no parecía se debían admitir ni confirmar las litigiosas por lo que llevaba expresado, en cuya atención : Nos suplicó fuésemos servido proveer y determinar como llevaba pedido y en su escrito se contenía.

Y por otro sí dijo que por lo previsto en la provisión que llevaba presentada nos suplicó fuésemos servidos mandar despachar sobre carta para que se remitiesen al nuestro

 

Consejo los Autos originales que en ella demandaba imponiendo una buena multa a los Alcaldes por su inobediencia, y venidos que fuesen pidió se le entregasen para en su vista pedir lo que a sus partes conviniese.

Y por otro sí, nos suplicó asimismo fuésemos servido mandar que la contraria exhibiese las ordenanzas antiguas que decía tener en su Ayuntamiento, y sobre que así se mandase formaba Artículo con … y especial pronunciamiento.

De la cual dicha petición se mandó dar traslado en cuanto a lo principal y segundo otro sí, de ella a las otras partes.

Y por lo correspondiente al primero se librase el Despacho que se pedía para la remisión de los Autos con apercibimientos y para su cumplimiento se libró el correspondiente en diez y nueve del dicho mes de enero.

 

Y estando el pleito legítimamente concluso  y en poder del relator para su vista y determinación, se presentó ante los de el nuestro Consejo por parte de la enunciada villa de Morata un pedimento con ciertas causas de denunciaciones hechas por la Justicia de ella a diferentes ganaderos y pidió se hiciese relación  de ellas al tiempo de la vista. Y habiéndose mandado pasar al relator donde estaban los Autos vistos por lo de el nuestro Consejo dieron y proveyeron en él, en once de agosto del año pasado de mil setecientos treinta y seis el siguiente

Auto Señores de Justicia

Sin embargo de el artículo introducido por parte de Lorenzo Silvestre y consortes vecinos y ganaderos de la Villa de Morata en el segundo otro sí de petición de diez y ocho de agosto del año próximo pasado de mil setecientos treinta y cinco, a que no a lugar se confirma el Auto del Consejo de ocho de enero de el mismo año de mil setecientos treinta y cinco por el cual se dijo el Auto de vista de treinta y uno de mayo de mil setecientos treinta y cuatro se confirma, con tal que la prohibición que se pone en las ordenanzas veinte y veinte y cuatro, de la entrada de los Ganaderos en los restrojos y viñas se entienda que pasados tres días de alzado el fruto, la Justicia dé licencia a los Ganaderos para entrar a pastar con sus ganados los restrojos y viñas. Y sobre la costumbre que por las partes se alega en el contenido de la ordenanza veinte y cinco se recibe a prueba por el término de quince días, con que en el caso de que la referida Justicia no dé dicha Licencia puedan los referidos ganados entrar a pastar en dichos rastrojos y viñas pasados los tres días sin incurrir en pena alguna. Madrid y agosto once de mil setecientos treinta y seis.

Don Montestruch, Licenciado Portillo.

El cual dicho Auto se hizo notorio a los procuradores de las partes y dentro del término de los referidos quince días de prueba se presentó por parte de dicha Villa cierta información de testigos hecha con citación de las partes de dichos Ganaderos y por estos se presentaron también diversos papeles y instrumentos de su justificación y pasado se pidió, mando hacer e hizo publicación de probanzas y alegando de bien probado Juan Baptista Munilla en nombre de dicha Villa de Morata ante los del nuestro Consejo los Autos del pleito hallaríamos haber justificado su parte por instrumentos y testigos cuanto probar le convino y que la contraria no lo había hecho en modo alguno. En cuya consecuencia nos habríamos de servir de confirmar la precitada ordenanza veinte y cinco en todo y por todo, según y como en ella se contenía, mandando que en su consecuencia se librase el Despacho correspondiente para su observancia y cumplimiento, pues como lo pedía procedía y era de hacer por lo general y favorable que de los Autos resultaba alegado y justificado en ellos que reprodujo general y siguiente.

Y que por las revueltas digo denunciaciones hechas por la Justicia de dicha Villa de Morata en los años de mil seiscientos treinta y tres, mil seiscientos y ochenta y dos, mil seiscientos y ochenta y cinco, mil seiscientos y ochenta y ocho, mil seiscientos y noventa y dos, mil seiscientos y noventa y uno, mil seiscientos y quince y mil seiscientos y diez y siete constaba haberse procedido contra los pastores que introdujeron su ganado entre olivas condenándoles en ciertas penas de maravedíes y a la paga de los daños, quedando por este medio convenida la costumbre y observancia prescriptiva de más de un siglo, cuando bastaría conforme a Derecho la de cuarenta años. Y que a esta prueba instrumental que nacía de las mismas denunciaciones originales  se añadía la de testigos los cuales a la segunda pregunta y a las demás en el interrogatorio de su parte habían contestes [sic] que por costumbre inmemorial de la precitada Villa no podían introducirse en ningún tiempo del año ganados algunos entre olivas, aunque en ellas haya restrojos o barbechos por el daño que ocasionaban y que así lo habían visto ser y pasar cada uno en su tiempo y oído a sus mayores sin cosa en contrario, hasta que los referidos Lorenzo Silvestre y demás consortes introdujeron el abuso de meter sus ganados entre olivas con gravísimos perjuicios de la Causa pública. Y que siendo esto así y constante en la censura legal que en esa materia se debía estar a la costumbre no había razón para dudar de la Justicia de su parte y más cuando las otras partes no habían hecho probanza alguna en que se debía la desconfianza con que procedían por el conocimiento en que se hallaban de la notoriedad de dicha costumbre. Por tanto

Nos pidió y suplicó fuésemos servido proveer y determinar a favor de su parte según y como llevaba pedido y en su escrito se contenía.

De la cual dicha petición se mandó dar traslado a la parte de dichos Ganaderos y Manuel Antonio Freyle en su nombre respondiendo a él presentó otra en primero de octubre en que dijo que sin embargo de cuanto se expresaba, en Justicia nos habíamos de servir denegar la confirmación de dicha Ordenanza, declarando podían y debían entrar a pastar los ganados lanares en las viñas y olivares alzado el fruto, sin que en manera alguna se les impidiese ni embarazase por las Justicias de dicha Villa que así lo pedía y era de hacer por lo general y favorable de los Autos que reprodujo. Y que aunque esta materia se sujetaba a la costumbre conforme al Auto acordado y sus partes no habían hecho probanza de testigos a causa de haber estado ausente de nuestra Corte la persona que corría con la solicitud de este pleito como en caso necesario los justificarían, por o que y ser unos pobres pastores no les causar perjuicios para poderla hacer a su debido tiempo sobre que protestaba lo conveniente era constante resultaba por la Ejecutoria y Provisiones que habían presentado, la costumbre de pastar los rastrojos y viñas, alzado el fruto- Y que contra esta prueba instrumental no servía la de los testigos y más siendo tan parciales y sospechosos como vecinos de la misma Villa en que tenían intereses y se habían manifestado enemigos de sus partes. Y que lo articulado y depuesto como costumbre inmemorial contenía implicación y en parte contenían contraproducentemente en cuanto confesaban que los ganaderos actuales vecinos de la precitada villa habían pastado en las viñas y olivares no obstante que a esta posesión y costumbre actual la querían llamar abuso contra la llamada costumbre antigua que no resultaba justificada por medio legítimo, antes bien la que se asentaba en la Ejecutoria y Provisiones hechas a favor de los ganados lanares. Y que las denunciaciones que se alegaban en contrario calificaban más la costumbre antigua de pastar en las viñas y olivares alzado el fruto, pues contra ellas se libraron las citadas provisiones. Y que de aquí nacía calificada, más la enemiga y conjuración en todos tiempos contra los ganaderos, no siendo pequeño argumento el haber ocultado dicha Villa las Ordenanzas Antiguas en que expresamente se permitía el paso en viñas, olivares y rastrojos de la vega alzado el fruto a dichos ganados como se afirmaba en la mencionada Ejecutoria. Y que sentándose en ella el contexto de las Ordenanzas antiguas y debiendo para estas entre los papeles del Ayuntamiento de dicha Villa era claro que la ocultación se había hecho por sus capitulares para poder fomentar y maquinar las nuevas Ordenanzas a su modo y destruir a los ganaderos, y los efectos de la Ejecutoria referida, lo que no se debía permitir. Y que a no haber sucedido la casual ausencia que iba insinuada de sus partes no tuvieron noticia, pues ni a aun prorrogación del término probatorio se había pedido, era cuanto hubieran justificado con testigos de mayor excepción la costumbre inmemorial de haber pastados los ganados lanares el pasto común de viñas y olivares, por cuyo impedimento no se habían privado de justificar a lo menos en otra instancia lo conveniente, siendo muy de notar la celeridad con que había caminado la contraria prevaliéndose de la ocasión y que en este pleito no había habido más que quince días de prueba, motivo que justificaban la restitución integnum adversus ommisam probazionen, que en esta imploraba en cuanto hubiese lugar, por tanto:

Nos pidió y suplicó fuésemos servido proveer y determinar como llevaba pedido y en su escrito se contenía.

De que también se dar traslado a la parte de dicha Villa, por quien se concluyó sin embargo, y estando legítimamente visto por los de el nuestro Consejo dieron y proveyeron en el en veinte y siete de noviembre de dicho año pasado de mil setecientos y treinta y seis el Auto que se sigue:

Auto:

Confirmase en todo y por todo la ordenanza veinte y cinco, sin embargo de los deducido por los ganaderos y instrumentos presentados.

Madrid, noviembre veinte y siete de mil setecientos treinta y seis.

Don … Montestruch. Licenciado Portillo

El cual dicho Auto se hizo notorio a los procuradores de las partes; y Manuel Antonio Freyle en nombre de dichos ganaderos presentó ante los de nuestro Consejo en diez de enero pasado de este año una petición en que dijo que sus partes habían seguido pleito con la precitada Villa sobre las nuevas Ordenanzas que había hecho en que Ejecutoria de los de el nuestro Consejo se habían confirmado y aprobado con prevención en la veinte de que después de tres días de alzado el fruto en los restrojos, la Justicia diese Licencia a sus partes para que entrasen en ellos con sus ganados, y no la dando pudiesen entrar sin pena alguna, y lo mismo en cuanto a la ordenanza veinte y cuatro sobre el paso de la pámpana de viñas. Y era sí que en la vega de dicha Villa  donde antes solo había sembrados y viñas se habían mezclado de algunos años a esta parte algunos plantíos de olivar en los cuales por la ordenanza veinte y cinco se prohibía absolutamente la entrada de ganado en todo tiempo de el año, por cuyo medio recelaban sus partes ser molestados introduciendo sus ganados a pastar en los rastrojos y viñas donde hubiese olivos, despojando de el pasto  que siempre habían tenido y nuevamente se les concedía en la forma expresada. Y para que la Justicia de la precitada villa con semejante pretexto no les pudiese vejar ni impedir sus pastos que de ningún modo se podrían viciar ni prohibir por el voluntario plantío y mixtura de olivos por tanto declarar que los restrojos y viñas donde hubiese mixtura de olivos pudiesen entrar los ganados de sus partes a pastar la rastrojera y pámpana sin pena alguna como estaba prevenido por la Ejecutoria de los de el nuestro Consejo en declaración de las Ordenanzas veinte y veinte y cuatro imponiendo a las Justicias las Penas y apercibimientos convenientes para que no les molestasen ni impidiesen, dándoles el Despacho necesario. De que se mandó dar y dio traslado a la parte de dicha Villa por quien se concluyó sin embargo.

Y estándolo nuevamente el mencionado pleito visto por los de el nuestro Consejo dieron y proveyeron en él, en veinte y ocho de febrero próximo pasado de este año el auto se sigue:

No ha lugar a lo que por esta parte se pide y se guarde en todo la ejecutoria del Consejo en cuanto a la ordenanza veinte y cinco.

Madrid y febrero veinte y ocho de mil setecientos treinta y siete

Doctor Montestruch

Licenciado Portillo

Y para que lo contenido en dichos Autos se guarde y cumpla se acordó expedir esta nuestra Carta:

Por la cual os mandamos a todos y cada uno de vos en vuestros lugares y jurisdicciones según dicho es que  siendo con ella requeridos veáis los Autos que han insertado y proveídos por los del nuestro Consejo en dicho pleito y los guardéis, cumpláis y ejecutéis y hagáis guardar, cumplir y ejecutar en todo y por todo según y como en ellos se contiene, sin contravenirlos, permitir, consentir ni dar lugar a su contravención en manera alguna; que así es nuestra voluntad. Y unos y otros los cumpliréis pena de la de nuestra merced y de cincuenta mil maravedíes para la nuestra Cámara, bajo la cual así mismo mandamos a cualquier nuestro  Escribano Público o Real con esta nuestra Carta fuere requerido os lo notifique a quien convenga y de ello dé testimonio.

Dado en la Villa de Madrid a nueve días del mes de marzo año de mil setecientos treinta y siete.

 

Es copia de las ordenanzas municipales de esta Villa de Morata, febrero dos de ochocientos tres

Ramón García Nieto

 

 

 

 

 

Ordenanzas de Riegos

Caz del Monte

Lunes

Todo lo que riega el reguerón de Los Morales

Martes

El caz se parte con el de Las Canales y se riega hasta el caz de las Coles y la última tierra es de S. E. que labra Agustín González.

Miércoles

Desde el caz de las Coles hasta el Vadillo de la Zeña, la última tierra es de la viuda de Gabriel de Peces.

Jueves

El sitio de El Coso, primera tierra de Don Joseph de Orozco y última tierra que labra Manuel Ruiz de Orive de el Marques de Espinardo.

Viernes

Sigue el Coso y remata en el partidor de La Soledad. La primera tierra que se labra es la de la Viuda de Juan González y la última de Doña María Ruiz de Castañeda.

Sábado

Sigue El Coso primera tierra de El Vínculo que poseyeron las Chaconas, vecinas de Valdemoro, y la última es del Cabildo de Capellanes que posee el Señor Cura y se haya en el caedero de este Caz.

Las tierras del sitio de la Tejera.

 

Mina y Caz de las Canales

Lunes

El Caz de las Canales lo que riega el reguerón de Los Morales

Martes

La mitad del Caz del Monte se divide con el de Las Canales primera tierra es de S. E. que labra Don Juan de Almazán en La Ceña y se riega hasta el reguerón de Los Monteros que la última tierra es de S. E. que labra Don Luis Fominaya y La Mina Lunes y martes se riega en Batancillo y Burrueco.

Miércoles

Aquí se junta el Caz de Las Canales y el de La Mina y riegan en el Batancillo, Burrueco y parte de Los Escuderos hasta la tierra de los Padres del Convento del Rosario.

Jueves

Se riega este día hasta la tierra de Don Joseph Orozco de la Puente Nueva.

Viernes

Desde la tierra de su excelencia que labra Manuel García Olivas hasta el partidor de la Alameda del Marqués de Espinardo.

Sábado y domingo

Se riega el Zarzejo y Entre los Molinos.

 

Caz de El Concejo

Lunes

En Los Escuderos tierra que labra Don Felipe Ruiz Bravo y la última que labra Joseph Roldán de el Marques de Espinardo.

Martes

En La Benita primera tierra de el Vínculo que posee Javier Valerio y la última Joseph Humanes en el Vadillo empedrado.

Miércoles

Desde el Vadillo primera tierra de un vecino de Pozuelo hasta el reguerón de La Teja que la última tierra es de Juan Páez.

Jueves

El reguerón de El Torno primera tierra de Doña María Ignacia Mejía mujer de Don Lorenzo García Gutiérrez, hasta el reguerón de La Pajarera que es el caedero.

Viernes

Primera tierra de Don Joseph Páez Fominaya que llaman La Lámpara en El Herrero y llega a lo último de El Cercado de el Marqués de Espinardo, en donde remata este día.

Sábado

Primera tierra que labra Joseph Platas a su Excelencia. Y que llega a el cabo de el reguerón de El Sanchiznal y remata la última tierra que tiene el dicho Joseph Platas propias de S. E.

Domingo

Primera tierra de Pedro Sánchez Pantoja hasta el reguerón de La Pajarera y el sobrante para La Cascajera.

Caz de Villágueda

Lunes

El primero hasta La Estacada última tierra de S. E. que labra Pedro Serrano en La Moraleda y otra de Don Josef Orozco hacia los cerros.

Martes

Primera tierra en el partidor de La Estacada que labra Luis Silvestre y llega hasta el puente de el camino de Chinchón.

Miércoles

Este caz se divide en dos:


Caz de Las Cepas

Primera presa es una tierra del Marqués de Espinardo que labra Sebastián Humanes y llega a la tierra de S. E. que labra Tadeo Fominaya.

Jueves

Primera presa de el reguerón de La Campana, tierra de la Capellanía de Don Miguel Ruiz de Orive y la última de Don Pedro Ruiz de Castañeda en Los Barcajones.

Viernes

Primera tierra de el marqués de Espinardo que labra Manuel Salcedo y llega hasta otra propia del dicho Manuel Salcedo en las Tierras Largas.

Sábado y Domingo

Se riega hasta el caedero del caz de Porras detrás de la Huerta de La Sancha.

Caz por la Cárcel

Miércoles

Este día llega a regarse por este caz hasta el reguerón de La Cana.

Jueves

El reguerón de La Cana hasta la primera tierra larga del marqués de Espinardo.

Viernes

Desde la primera tierra larga de Espinardo hasta tierra de S. E. que labran Alfonso Ruiz y Manuel Medel menor

Sábado

Hasta la tierra de los Padres Agustinos de Chinchón.

Domingo

Al caedero

Caz del Canso

Martes

Primera tierra del Marqués de Espinardo que labran los herederos de Joseph Roldán, hasta la Puente Nueva, última tierra de Don Joseph Orozco.

Miércoles

Primera tierra de S. E. que labra Don Carlos Fominaya hasta la tierra de S.E. que labra Tomasa de Peces junto a la puente segunda.

Jueves

Primera tierra que labra Julián Sánchez de S. E. hasta la tierra que labra Don Joseph Fominaya de su vínculo.

Viernes

Primera tierra de S. E, que labra Pedro Corpa hasta el remate de La Arboleda de S. E. última tierra de S. E. que labra Don Joseph Fominaya Almazán.

Sábado

Primera tierra de S. E. que labra Julián Sánchez hasta la presa de El Salido, ultima tierra que labra Don Luis Fominaya de su vínculo.

Domingo

Primera tierra que labra Isidoro de Bustos de S. E. hasta regar lo restante del término.