Castro visigodo de los Monjes



Castro visigodo de Los Monjes

Localizado sur de Lumbreras y en la parte alta de una pequeña montaña se encuentra este Castro Visigodo, en el paraje denominado “El Cerro del Castillo”. Hasta finales del siglo XX se creyó que este enclave había sido un castro celtibérico, no obstante las investigaciones de Tejado Sebastián, J. M. en su tesis "Arqueología y gestión del territorio en el Alto Valle del Iregua" han dejado esclarecido que data de la segunda mitad del siglo VII y principios del VIII.




Localización del castro visigodo en Lumbreras



El castro visigodo nevado


Algunos documentos como el Catastro del Marqués de La Ensenada (1702-1781), nos aportan testimonios de que pudo haber monjes, con un monasterio en dicho lugar. Habla del “río los monjes” del que sin duda bebían agua los "pobladores" del castro, pero no se tiene constancia de que perteneciesen o tuvieran relación con  algún enclave monástico de la zona (San Martín de Albelda, San Millán.. e incluso en Santa María la Real de Nájera o el Monasterio de Valvanera, ya que por ejemplo la Ermita de San Pedro de Torrecilla perteneció, a partir del siglo XII, a estos dos últimos monasterios).




El barranco de Los Monjes, en su etapa final.

Ocupación del castro a lo largo de la historia

Tomando como base los estudios de Tejado Sebastián J. M. podemos decir que el tipo de población que estuvo en el lugar durante la época Altomedieval (en la segunda mitad del siglo VII y principios del VIII) eran militares con la función de controlar el territorio, sobretodo en las luchas contra los árabes, aunque este Valle estuvo bastante al margen de confrontaciones importantes con ellos, más arriba de Viguera.

Todos sabemos que las comunicaciones además de por la calzada romana Vareia-Numancia, también se realizaban por el Valle del Leza y hasta la construcción de la N-111, a partir de 1850 el paso por este Valle del Iregua era bastante dificultoso. Se necesitarían estudios sobre las comunicaciones a lo largo de la historia.



Calzada romana entre Lumbreras y Villoslada


Lo que si es verdad es que desde este montículo del castro se dominaba bien el Valle para controlar cualquier incidencia.

Otros momentos en los que se ha utilizado este lugar ha sido en la época Bajomedieval (siglos XIV y XV), con una actividad típicamente pastoril.

También con posterioridad hasta llegar al siglo XIX, ha podido ser utilizado con esta misma finalidad. Y desde el XVI a la segunda mitad del XIX cabe destacar la actividad cinegética, por una parte, ya que se ha encontrado una piedra de fusil de caza, en sílex, y por otra, carboneras de brezo de la primera mitad del siglo XX y la última del XIX.


Características del yacimiento

Se ha dividió para su estudio en cuatro zonas, que son las que se podían inferir de los límites amurallados y características de la ocupación. Son las áreas denominadas 100, 200, 300 y 400, separadas por murallas de piedra recogidas de las inmediaciones (Tesis de Tejado Sebastián, J. M.).



Las diferentes áreas del Yacimiento (Tejado Sebastián, J. M.)


En parte del terreno aflora la roca en la superficie y donde no es visible el sustrato del terreno está entre los 20 y 30 cm., no llegando generalmente al ½ metro, por lo que la posible roturación o cultivo no podía existir.

Existen cortados o escarpes, que están entre los 5 y 15 metros aproximadamente alrededor de las ¾ partes del yacimiento, excepto por la parte Norte, que es el lugar de acceso. Por ello, las defensas están situadas en esta zona, que es la que da vista a Lumbreras y sería la que en caso de invasión podría ser la vulnerable.

Primero se accede por la zona 400, luego la 300, posteriormente la 200 y finalmente se llega a la cima del monte que engloba a la 100.



Llegada al castro visigodo (zona 400)



Cima del castro visigodo (zona 100)


Las curvas de nivel del terreno son las que han fundamentado el diseño de las paredes, o defensas, por los sitios más accesibles, siguiendo al parecer, modelos de defensa de influencia bizantina.

Se cree que existían construcciones arquitectónicas de piedra en la base y de madera a continuación, en las dos zonas habitables encontradas en las áreas 100 y 200, que con el tiempo desaparecieron en lo que respecta a los materiales caducos, aunque en una de ellas ha quedado un pequeño hoyo para la inserción de un poste.

Las gruesas paredes se apoyaban sobre la roca natural, y la primera hilada de piedras la pusieron calzada para evitar desplazamientos con el desnivel del terreno y para dejar pasar el agua y así derrumbes y problemas con retenciones.



Gran anchura de pared, con dos hilos laterales y relleno en el centro.


Las piedras que se utilizaron fueron los que había en las inmediaciones, algunas de grandes dimensiones, movidas por arrastre o por pequeños traslados.

Hay que señalar que existe una diferenciación morfológica y estructural entre las cuatro murallas del castro. Aunque las cuatro se concibieron como defensivas, las dos primeras, 4 y 3 son diferentes a la 2 y 1, que eran más defensivas. Estas dos últimas para la ocupación permanente y estable y las otras dos para transitar y vigilancia del valle.

Merece un comentario especial un primer habitáculo en la época Altomedieval, que servía para ejercer el control del paso por el área 200 (segunda muralla), en la antigüedad visigoda. Posteriormente en los últimos siglos se ha utilizado como chozo de pastor.



Puerta de entrada a la zona habitada del castro.



Restos de los cimientos del chozo pastoril, modificado el habitáculo Altomedieval que había en la antigüedad.


Por otra parte no se han encontrado aljibes de almacenaje de líquidos. Es de suponer que el agua se traía del barranco del mismo nombre, Los Monjes, que se encuentra a unos 10 minutos andando.

 


Yacimiento arqueológico. Actuación y resultados.

Diferentes aspectos relevantes podríamos destacar a lo largo de una investigación muy minuciosa y detallada, para ello tenemos que remitirnos a la lectura de la tesis de Tejado Sebastián J. M., para hacernos una idea exacta del enclave y resultados.

El total del territorio sumando las cuatro áreas abarca casi 8.000 metros cuadrados y tiene una buena vista de Lumbreras y de las Peñas donde está la Ermita de La Torre.

 





Como hemos visto las murallas tuvieron una finalidad defensiva o de protección. Se han analizado los cortados graníticos naturales que existen en todo el perímetro del yacimiento. También se han investigado las diferentes estructuras y depósitos encontrados en el interior de los recintos y la relevancia de su situación. Igualmente se han estudiado los espacios de tránsito y circulación que existen a lo largo del recinto, y la interrelación  entre los espacios que se hace por los accesos. Parece que el yacimiento funcionaba “como un todo”, “completo y complejo”, con una “dinámica propia” y “con una jerarquización espacial muy marcada”.





Los materiales recogidos son escasos, aunque en el registro arqueológico se constata una “riqueza y abundancia” de materiales en los dos recintos superiores, ya que eran donde estaba el habitat y el control de vigilancia permanente, en la época Altomedieval.






Voy a recoger solamente algunos hallazgos obtenidos en los diferentes sectores en que se ha dividido la investigación: Para una mejor comprensión y análisis de los resultados hay que consultar Arqueología y gestión del territorio en el Alto Valle del Iregua. El castro de “El Castillo de los Monjes” Lumbreras. La Rioja. José María Tejado Sebastián. Tesis doctoral. Universidad de La Rioja, única investigación sobre este castro de "Los Monjes".



Vista del castro visigodo desde la parte superior.



Fragmentos cerámicos realizados con torneta y trozos cerámicos con deficiente coción. También una parte del enganche de una hebilla de cinturón de bronce (sector 100.100)

Aparición de escorias de diferentes tamaños, desde 2 mm. A 20 cm. y de 1g. a 2 kg. Igualmente barro vidriado y cuatro bronces con decoraciones, algunos con un calado central (sector 100.300).

Se observa de forma clara y acertada, como hemos apuntado anteriormente, el apoyo directo de los bloques pétreos sobre la roca natural; demás se “calzó” la primera en la roca natural, por lo que las paredes se han conservado. Por todo esto consiguieron evitar el desplazamiento del muro y la circulación del agua por debajo del muro en caso de lluvia o deshielo.Se han recuperado en esta zona fragmentos de escoria de fundición de hierro en las grietas naturales de la roca (sector 100.500).



Alta concentración de escorias de hierro depositadas allí deliberadamente (sector 100.600).

Además de una hebilla liriforme de hierro diferentes fragmentos cerámicos de la época altomedieval (sector 200.200).

Una hebilla liriforme de bronce y tres monedas bajomedievales de mediados del siglo XIII a mediados del XIV. (sector 200.500), (Figuras 1 y 2, Tejado, J. M.)).




Fig. 1



Broche, página 414 de la Tesis.(Tejado Sebastián J. M.)



Fig. 2

 El año anterior en esta zona aparecieron 3 hebillas de bronce, 3 monedas, una cuenta de collar, un anillo y diferentes fragmentos cerámicos.

Un anillo de bronce/cobre de dos aros entrelazados (sector 200.700), (Figura 3, Tejado J. M.).




Fig. 3

Al ser la zona 200.900 la más resguardada y protegida de los vientos dominantes e inclemencias meteorológicas, se supone que era el lugar idóneo para habitar sobre algún tipo de cubierto esta zona, con unas casas-refugio adosadas al recinto amurallado.

Para la idónea localización de todas las piezas encontradas y analizadas (y de otras no descritas) se hace necesario adentrarse con tranquilidad en la pormenorizada descripción de la tesis.













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