La Tierra, es un planeta del Sistema Solar que gira alrededor de su estrella en la tercera órbita más interna. Es el más denso y el quinto mayor de los ocho planetas del Sistema Solar. También es el mayor de los cuatro terrestres (Mercurio, Venus, Tierra y Marte). 

La Tierra se originó hace unos 4.500 m.a., pocos millones de años después de que se formase el Sol. Se formó a partir de una nebulosa inicial, al tiempo que lo hacía el resto de planetas de nuestro Sistema.
 La materia de la nebulosa se colocó según su densidad alrededor del Sol por su atracción gravitatoria, de manera que la materia más ligera se alejó del Sol, y la más densa quedó más cerca. Ésta última es la que sirvió para formar la Tierra.
 Los fragmentos de esa materia densa empezaron a acumularse por atracción gravitatoria y se originó una enorme masa de material incandescente y fundido, por efecto de los choques: la protoTierra.  Los materiales terrestres se acoplaron según su densidad: los más densos se hundieron hacia el interior del planeta y los más ligeros se fueron hacia el exterior. De este modo la protoTierra quedó estratificada en varias capas, siendo la más externa la gaseosa. En ese momento, con la disminución de choques de meteoritos, la superficie terrestre comenzó a enfriarse lo suficiente como para que se formaran los primeros océanos terrestres, apareciendo a su vez las primeras rocas de tipo ígneo.

Estos dos momentos, la aparición de rocas y la posterior aparición de la vida, marcan el inicio de los dos grandes procesos que han marcado la historia de la Tierra:

  • La evolución geológica, determinada por los procesos geológicos internos y externos. Estos procesos son los responsables de la formación y destrucción de las rocas, del modelado terrestre, del desplazamiento de los continentes, etc., así como los cambios climáticos y geográficos, la transformación de la atmósfera, etc.
  • La evolución biológica, responsable de la aparición y desaparición de los seres vivos sobre la Tierra.