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4 - La democracia representativa (1958-1988)

Nota preliminar

 

En el recorrido que se desarrolla en el siguiente capítulo, se presentan los acontecimientos más representativos del periodo de tiempo comprendido entre 1958 a 1988, treinta años de historia vista desde el nacimiento de la democracia representativa venezolana, hasta el advenimiento de lo que hemos querido denominar el período PRE-revolucionario bolivariano, el cual se expresaría y concretaría en el año 98 a través del triunfo electoral de Hugo Chávez y con él, la instauración del modelo de democracia participativa y protagónica como instrumento político de empoderamiento del poder popular por parte del pueblo soberano.

 

REPLIEGUE DEL MILITARISMO

 

La situación de las economías de los países latinoamericanos estaba estrechamente asociada al modelo político dictatorial dominante en el continente a finales de la década de los cincuenta del siglo XX (1958). Con fuerzas productivas atrasadas y una burguesía genuflexa ante el gran capital internacional, los gobiernos no podían -y a decir verdad en la mayoría de los casos tampoco lo querían- hacer frente a las crecientes demandas sociales, por mejores condiciones de vida y trabajo digno.

 

La práctica de gobierno se basaba en sostener sistemas políticos dictatoriales, gobierno con mano de hierro, que de cuando en vez exploraba aparentes ejercicios democratizadores y de apertura a los ciudadanos.

 

A los ojos del gran capital y el imperialismo norteamericano, los partidos políticos de la mayoría de países del área aún no habían adquirido la madurez necesaria ni habían demostrado su capacidad para garantizar la gobernabilidad. Los resultados de los ensayos, los cortos intervalos de democratización de la vida de los países americanos parecían corroborar esta hipótesis. En definitiva, la construcción de Estados nacionales fuertes era una tarea aún inconclusa.

 

Las experiencias partidarias Venezolanas se limitaban a la socialdemocracia (AD), el Socialcristianismo (COPEI), el liberalismo (URD) y el comunismo de orientación soviética (PCV). Otras expresiones políticas tenían una influencia muy limitada, poco representativa y sin capacidad real de incidencia en la dinámica política nacional. Sólo AD, COPEI, URD y el PCV contaban con la vitalidad suficiente para administrar el potencial capital político que implicaba el milagro petrolero.

 

El auge de la industria petrolera posibilitaba fuertes ingresos a la economía, lo cual hacía viables los intentos por hacer frente a algunas demandas sociales, crear la ilusión de participación y garantizar el desarrollo de un modelo económico dependiente de los Estados Unidos.

 

Como hemos destacado, en Enero de 1958, el pueblo en la calle desplaza del poder a Pérez Jiménez y el resto de sus aliados del campo militar. Una junta provisional de gobierno liderada por Wolfang Larrazabal le corresponde garantizar el marco necesario para iniciar un ensayo democrático de largo aliento. La creciente politización había permeado a la Fuerza Armada y, si bien el triunfo democrático significaba la derrota del militarismo gorila, también implicaba la generación de un ambiente propicio para que afloraran corrientes militares nacionalistas, pero también abiertamente de derecha o izquierda.

 

La junta de gobierno y la visita de Nixon a Venezuela

 

La burguesía se incorporó a la Junta de Gobierno presidida por Wolfang Larrazabal (Armada) para garantizar que la nueva etapa tuviera su sello. Eugenio Mendoza y Blas Lamberte representan a la burguesía venezolana en el gobierno de transición. Precisamente Mendoza promueve la visita del entonces presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Richard Nixon a Caracas.

 

Nixon visita a Caracas en medio de protestas antiimperialistas de distintos sectores sociales. A su llegada es abucheado y se produce un conato de caos. El Presidente encargado Larrazabal es obligado a ir a la embajada norteamericana a recibir a Nixon y revisar sus credenciales. Posteriormente visita el Palacio de Miraflores y al hablar por radio y televisión ataca a los comunistas, dando con este gesto instrucciones precisas a sus lacayos políticos para que hicieran lo propio.

 

En esa etapa se conoció que Estado Unidos evaluaba la posibilidad de invadir Venezuela con tropas aerotransportadas desde Puerto Rico (paracaidistas) que tomarían por asalto la sede del ejecutivo nacional (Miraflores) si no se tomaban medidas concretas de exclusión a las fuerzas de izquierda(10).

 

Este era el contexto a partir del cuál se comienza a construir la democracia venezolana.

 

El pacto de punto fijo

 

En el marco de las elecciones de 1958 se firma el Pacto de Punto Fijo(11), entre los líderes de AD(12) (Rómulo Betancourt), COPEI(13) (Rafael Caldera) y URD(14) (Jóvito Villalba). El Pacto de Punto Fijo es un pacto de gobernabilidad para la democracia representativa, el cuál:

 

1. Establece que los firmantes, independientemente de que cualquiera de ellos saliera derrotado en los comicios presidenciales, apoyarían al partido ganador de las elecciones para cerrarle paso a una nueva dictadura(15) y al peligro comunista16. 2. Define cuáles son los partidos que garantizan una democracia representativa al servicio de los intereses de la burguesía y el gran capital(16): AD, COPEI, URD. 3. Reconoce al Partido Comunista como un adversario estratégico, pues ésta agrupación política asume la democracia representativa desde la perspectiva de la clase obrera y sus aliados cómo etapa hacia la revolución socialista (con los campesinos, estudiantes, pequeña burguesía). En consecuencia excluyen al PCV del pacto de gobernabilidad. 4. Excluye a los militares de la actividad política. Los militares se les considera un potencial enemigo regresivo y un cuerpo que era necesario formar en el ideario democrático. Lo significativo es que son desplazados del centro del poder político. 5. Tiene la legitimidad propia de la apelación a la representatividad de quienes lo firman. 6. La clase obrera había experimentado formas organizativas de clase que se remontan al Congreso de Obreros de Caracas realizado en 1896. En 1936 los sectores combativos y antidictatoriales de la clase obrera habían creado la Confederación de los Trabajadores de Venezuela (CTV). Progresivamente la CTV fue coaptada por las formas partidarias asociadas a lo que luego sería Acción Democrática. En esta nueva etapa el gobierno de Betancourt fortalece la institucionalización de la CTV dotándola del papel de intermediación entre gobierno y empresarios con los trabajadores. El fortalecimiento de la CTV le permite al gobierno contar con una instancia organizativa – reivindicativa diseñada para el control y dosificación de la clase trabajadora. Con esta práctica AD incorpora al Pacto de Punto Fijo todas las formas de mediación que sean necesarias para garantizar la gobernabilidad opresora.

 

Especialmente el primero lo uso de manifiesto en el propio discurso de toma de posesión en 1959.

 

El pacto de Punto Fijo moduló la actividad política del país durante más de cuarenta años. El “acuerdo de gobernabilidad” suscrito por los partidos de la centro-derecha venezolana garantizaría la estabilidad democrática de un régimen que progresivamente tomaba distancia de los intereses de las mayorías nacionales. El pacto de Punto Fijo fue determinante en la política venezolana hasta 1998, aunque es necesario subrayar que evidentemente estaba en proceso de actualización en los últimos años.

 

Para 1998, aunque ya habían fallecido dos de sus firmantes (Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba), los partidos del pacto de Punto Fijo estimulaban mutaciones(17) y nuevas alianzas18 para garantizar su permanencia en el tiempo. Sin embargo, el modelo político, como era de esperarse, hacía aguas.

 

En este sentido, es necesario destacar como uno de los mitos de la revolución bolivariana, un supuesto papel progresista de COPEI frente a Acción Democrática, afirmación que no tiene asidero histórico. Es más, Rafael Caldera y COPEI fueron los abanderados del Pacto de Punto Fijo, es decir del modelo de gobierno que conocemos como la cuarta República (1958 – 1998).

 

Este mito tal vez tenga sus raíces en el origen social en algunos de los líderes del 4 de Febrero, especialmente Hugo Chávez y Arias Cárdenas cuyas familias se identificaron en una etapa con el social cristianismo. Hecho muy común, pues no resulta atrevido señalar que por lo menos el 90 % del movimiento bolivariano en algún momento, por convicción o por exigencias laborales, milito o con AD o con COPEI.

 

A nuestro juicio, este hecho lejos de reflejar un prurito para los bolivarianos, debe ser visto en términos dialécticos desde su dimensión histórica – crítica. Esto es, la fragua de la revolución bolivariana que en suma se nutre de diversas vertientes, pensamientos y sujetos, como tal los recorridos unipersonales y colectivos son apenas una arista del complejo proceso transformador que libra el pueblo venezolano y en consecuencia deben ser valorados en asociación con otros tantos elementos que en su dermis subyacen.

 

NOTAS DE ESTE CAPITULO:

 

 

10 Según lo expresado por el Mayor Héctor Vargas Molina en varias publicaciones. El fue actor principal en esos días.

 

11 Se denomina así porque fue un acuerdo firmado en la Quinta Punto Fijo, ubicada en Sabana Grande, Caracas, propiedad de Rafael Caldera.

 

12 AD: Acción Democrática

 

13 COPEI: Comité de Organización Político Electoral Independiente

 

14 URD: Unión Republicana Democrática

 

15 Punto de vista que siempre sostuvo Jóvito Villalba (URD)

 

16 Preocupación que evidenciaron siempre Rómulo Betancourt y Rafael Caldera.

 

17 La socialdemocracia hacia diáspora organizativa mediante algunos de sus liderazgos: Claudio Fermín y Antonio Ledesma, entre otros. COPEI estimulaba liderazgos locales como el de Salas Römer y Enrique Mendoza a la par que procura establecer núcleos ideológicos fuertes cómo Primero Justicia para sólo citar un caso.

 

18 Dos intentos emblemáticos lo constituyeron (a) la cohabitabilidad con el MAS de los ochenta y noventa después que Caldera le concediera en los setenta la amnistía a la mayoría de sus dirigentes y (b) la conformación del Chiripero (Izquierda verdolaga) en 1993.
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