Paragliding  in Nepal      HOME
Libertad frente al Himalaya


ImageLa más elevada de todas mis contradicciones es haber volado en parapente padeciendo vértigo. Le tengo tanto miedo a las alturas que no puedo asomarme diez segundos por un balcón que esté más arriba del tercer piso. Y no me pidan que abra los ojos cuando despega elavión...Por Andrés Burgo 

 
Sin embargo, en Pokhara, Nepal, me ocurrió algo inesperado: planeé a 1.500 metros sobre el lago Phewa Tal, con la majestuosa cordillera del Himalaya al fondo. Resultó una experiencia celestial.


Jamás se me había ocurrido lanzarme en parapente, e incluso habría tildado de demente a quien hubiera predicho que lo haría. No obstante, todo cambió mientras caminaba sobre uno de los cerros en torno a Pokhara, buscando una vista panorámica de los Himalayas. De pronto, escuché alaridos de felicidad desde el cielo; procedían de los turistas que volaban libres como pájaros y gritaban excitados. Yo también quedé en estado de shock. “Eso debe ser la libertad”, me dije. “Debo probarlo”, me impuse.

Siguieron tres días de concentración mental para darme valor... y de dudas. Al final, las ganas de aventura ganaron el pulso.
– Corre lo más veloz que puedas, que el parapente se abrirá en pocos segundos –me indicó el guía que iba a volar sujetado a mi espalda.

Salíamos de un barranco, y allí debajo empezaba la nada. O mejor, el vacío. El paracaídas se desplegó a la novena zancada y comencé a planear por el cielo de Nepal, mitad aterrado, mitad encantado y totalmente entregado a un carrusel de vibraciones.

Allá abajo, en el centro, brillaba el turquesa del lago Phewa Tal, rodeado por el verde de los cerros. También abajo, pero a la izquierda, asomaba el gris de la ciudad de Pokhara. En el horizonte resplandecía el blanco de tres de las diez montañas más altas del mundo o, lo que es lo mismo, tres de los catorce ochomiles del Himalaya: el Dhaulagiri (8.167 metros de altitud), el Manaslu (8.163) y el Annapurna (8.091).

Una cosa es lo que vi; otra, lo que sentí: el viento chocando en las mejillas, un festival de adrenalina, el aire más puro de mi vida y una certeza definitiva: “Esto es la libertad”.


CÓMO LLEGAR Y...

• Una vez en la capital nepalí, Buddha Air (www.buddhaair.com) y Yeti Airlines (www.yetiairlines.com) ofrecen diez vuelos diarios a Pokhara. El viaje en autobús demora siete horas para recorrer 200 kilómetros, pero la espectacularidad del paisaje compensa. 
Image 
• No hay vuelos directos entre España y Nepal. Thai Airways (Príncipe de Vergara, 185; Madrid. Tlf. 91 782 05 20. www.thaiairways.es) y Qatar Airways (Leganitos, 47; Madrid. Tlf. 91 758 07 94. www.qatarairways.com.es) unen Madrid y Katmandú con una sola escala intermedia (Bangkok y Doha, respectivamente).


• Por las condiciones climatológicas, noviembre y diciembre son los mejores meses para lanzarse en parapente en Pokhara. Sunrise (
www.nepalparagliding.com) es una empresa muy recomendable para los turistas inexpertos. Los vuelos se realizan en compañía

 HIDDEN PARADISE GUEST HOUSE IS THE PERFECT PLACE FOR PARAGLIDERS