Carisma

Identificarnos con Cristo Crucificado en el Misterio de su Muerte y Resurrección, adoptando sus mismas actitudes de: Amor, Entrega, Perdón, Sencillez, Confianza en Dios


El carisma recibido por nuestras Fundadoras, M. María Seiquer Gayá y Amalia Martín de la Escalera, nace de la contemplación de Cristo Crucificado, constituye nuestro patrimonio espiritual y los elementos específicos que condicionan nuestra vocación dentro de la vida religiosa.

“Nuestro carisma nos compromete a trabajar en la restauración cristiana de la sociedad, principalmente en las zonas rurales, por medio del testimonio de nuestra vida y por nuestra acción evangelizadora a través de la educación y la promoción integral de la persona”.(Const. Nº 55)

Nuestra vocación tiene especial carácter mariano. Ser Hermanas de Cristo Crucificado es ser Hijas de María. Ella es para nosotras, el modelo perfecto de nuestra configuración con Cristo Crucificado y de fidelidad a nuestra vocación y misión apostólica.