INICIO

 
Esta página que se construye en homenaje a la vida de HERALDO ROMERO SANCHEZ, es el producto de la compilación de una serie de documentos, fotografías e información, que se encontraba dispersa tanto en la red, como en la bibliotecas de Pasto e Ipiales, archivos personales de algunos familiares y amigos y a la colaboración de algunas personas que gentilmente nos están enviando información a nuestro correo electrónico: 
 
El contenido de esta página está sujeto a modificaciones, en la medida que la participación de nuestros colaboradores nos permita disponer de nueva información. 

 

 

 

Foto 58-A

 

HERALDO ROMERO SANCHEZ

(9 de enero de 1948 - 6 de septiembre de 1980)

 

Líder cívico y popular de Nariño-Colombia. Dirigente estudiantil y político de izquierda que se distinguió por su tenacidad y valor civil en la lucha pro-defensa de las clases menos favorecidas de la región. Periodista, escritor, declamador, excelente orador y portador de una brillante inteligencia. Abogado de la Universidad de Nariño. Fue miembro del Comité Central a nivel Nacional y Secretario General  del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) en el Departamento de Nariño. Nació en Ipiales y murió en Bogotá a los 32 años de edad victima de una enfermedad. 

 
 

 

HERALDO... 

 

 

Era el capitán de los puños en alto y de los índices acusadores.

 

Ni las amenazas directas ni los riesgos inminentes le hicieron dar un paso atrás.

 

Siempre adelante fue su consigna.

 

Insobornable en el éxito o en el infortunio, nunca perdió la sencillez ni la franqueza en el trato cotidiano.

 

Tuvo motivos para envanecerse, pero nunca quiso distorsionar la autenticidad de genio no transigió con las inconsecuencias. 

 

Se agitaba en la contienda.

Era demoledor en el ataque e incontenible en la réplica.

 

Nunca utilizó recursos innobles y sugerencias sucias.

 

Se elevaba  a alturas  conceptuales  con dominio  temático, abundancia de léxico y fogosidad de oratoria que mantenía en suspenso al auditorio.

 

En su elegancia mental no cabían las mezquindades.

 

Alberto Quijano Guerrero