Torres Cabrera ABC
La Unesco avisa al Consistorio de que debe cerrar al tráfico la saturada Torres Cabrera

ABC  Córdoba (Domingo, 2 de diciembre de 2007)

 A. R. VEGA

CÓRDOBA. Hay calles donde la convivencia pacífica del coche y el peatón resulta imposible. Son vías tan estrechas que se impone la ley del más fuerte con la connivencia municipal, donde los cuatro ruedas circulan con total impunidad rozando las fachadas, invadiendo las aceras. Son territorios vedados al vulnerable viandante, donde, si no anda avisado, pueden llevárselo por delante al menor descuido.

La calle Torres Cabrera, único atajo para llegar en coche desde el Centro a la plaza de las Doblas y Colón es una de esas zonas de riesgo donde a cada pisada el peatón se la juega.

El punto de partida de esta peligrosa ruta es la plaza de Capuchinas (frente al antiguo Rectorado de Alfonso XIII). Lo más paradójico es que el Ayuntamiento incluyó este itinerario en su mapa de Áreas de Circulación Restringida (Acire), aprobado por el Pleno municipal el pasado 5 mayo de 2005, sin que en nada haya cambiado desde entonces la saturación de tráfico que a diario sufre esta céntrica vía. No han surtido efecto los toques de atención que le ha dado < xml="true" ns="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" prefix="st1" namespace="">la Unesco ni las quejas reiteradas de los vecinos, que le recuerdan al Consistorio su promesa de devolver el sentido original a la calle tras la apertura de la remodelada calle Alfaros. Hoy se ha convertido en la caótica salida natural del tráfico hacia Colón.

A la vista de que la intensidad circulatoria no decae, el director de la Cátedra Española de Seguridad Vial y Movilidad de la Unesco, Manuel Balado, ha anunciado a ABC que en breve va a solicitar al Consistorio que cataloguen estas calles como «Zona de Riesgo para la Seguridad Peatonal» por tener una elevada densidad de tráfico que obstaculiza el tránsito de la población más sensible, como son los niños, discapacitados y personas mayores. «Nuestra preocupación es grande desde el punto de vista de la seguridad de esta zona», advierte este experto asesor de la Unesco que está evaluando si el tráfico está a la altura de una ciudad que aspira a ser Capital Cultural Europea en 2016.

Conde de Torres Cabrera es el caso más palmario de incompatibilidad entre la circulación rodada y peatonal, pero no el único. En el mapa viario de la ciudad hay otras calles marcadas en rojo donde peligra la integridad física de los paseantes, como Málaga y Sevilla, ruta alternativa a la calle Jesús María, cerrada al tráfico mediante bolardos. En esta zona no hay visos de que el flujo circulatorio disminuya de intensidad. Bien al contrario, el Ayuntamiento ha iniciado los trámites para que se construya un parking de cuatro alturas (tres plantas más baja y dos sótanos) sobre el actual que gestiona Luyfe al aire libre. No obstante, Balado matiza que este caso no es tan grave como el anterior, si bien está también en estudio.

Área de Circulación Restringida

En cuanto al entorno del convento de las Capuchinas, en el trecho que conduce hacia el colegio de Divina Pastora, el experto en movilidad destaca el hecho de que «el Ayuntamiento vaya en contra de su propia normativa». No en balde, cuando catalogó la zona como Acire, lo hizo llevado, según reza la declaración, por el afán de preservar el casco histórico y defender el derecho prioritario de los peatones a circular por vías urbanas que, por su estrechez u otras circunstancias, hacen insegura o muy molesta la movilidad peatonal.

Áreas de Circulación Restringida son también el eje de Jesús María, el entorno de Costanillas (San Agustín), Sánchez de Feria o Tejón y Marín (La Trinidad), María Cristina, Ambrosio de Morales y parte de Rey Heredia, así como el perímetro de la Mezquita, donde se ha colocado una pilona electrónica que impide el acceso al tráfico rodado los fines de semana desde septiembre.

El director de la Cátedra Española de Seguridad Vial afirma tajante que en Torres Cabrera «la única solución pasa por poner una pilona», un dispositivo físico que limite la entrada a todo vehículo ajeno a los residentes, similar al que se ha puesto en práctica en la Puerta de Sevilla (San Basilio) o San Pablo. Espera contar con el apoyo de los técnicos y responsables municipales, con los que existe una fluida interlocución. «La colaboración es fundamental para que mejore la seguridad vial», sostiene.