OBRA CULTURAL DE CAJASUR
 

Un botón de muestra:

Hace unos años Cajasur organizó una exposición de arte peruano en su doble vertiente de precolombino y colonial . Las piezas expuestas provenían de dos importantes museos limeños, el Arqueológico Nacional y el Museo Larco Herrera. El número de piezas era notable y muy variado. Fruto de las buenas relaciones de los directivos de Cajasur con el gobierno de Fujimori (ellos mismos lo dijeron). Pues bien, cualquiera que haya visitado esos museos en Lima sabrá que el tesoro más importante del museo Larco Herrera es la completísima colección de cerámica chimú de carácter erótico. Miles de pequeñas piezas de barro que muestran un erotismo delicioso, fruto de un pueblo desinhibido, que vivía presumiblemente su sexualidad de una manera natural y gozosa. Pues en la exposición cordobesa no aparecía ni una sola de aquellas piezas. Un escamoteo intolerable por parte de los buenos padres curas que con ello contribuyeron a la salvación de nuestras azarosas e inmaduras almas que pudieran sentirse tentadas a una excitación malsana y pecaminosa.

En cuanto a la parte de dedicada a la pintura y a la artesanía litúrgica religiosa colonial los paneles explicativos hacían una glosa tan hiperbólica de las bondades de la cristianización y aculturación de los pueblos indígenas que provocaba el vómito a cualquiera mínimamente conocedor de los entresijos reales de la misma.