Libro Regadios

ISobre la distribución del agua

1088. Sahl bin Sa‘d dijo: ‘Al Profeta (B y P) se le trajo un recipiente y bebió de él; a su derecha estaba un muchacho, el menor de los presentes, y a su izquierda estaban los ancianos. El Profeta (B y P) dijo: «Oye muchacho ¿Me permites que dé (el resto) a los ancianos?» El muchacho dijo: ‘¡Mensajero de Dios! No daré preferencia a nadie antes que yo para tomar lo que sobraste’. Y el Pro- feta (B y P) se lo dio.’

1089. Anas bin Mâlik dijo: ‘Una vez se ordeñó una oveja doméstica, en mi casa, para el Mensaje- ro de Dios (B y P); luego se mezcló la leche con un poco de agua del pozo que había en mi casa. Un recipiente con esta leche fue alcanzado al Men- sajero de Dios (B y P) y él bebió del mismo hasta que retiró el recipiente de su boca. A su izquierda estaba Abû Bakr y a su derecha había un bedui- no. ‘Umar dijo, pues temía que dé el recipiente al beduino: ‘¡Mensajero de Dios! Dáselo a Abû Bakr que está cerca de ti’. Sin embargo se lo alcanzó al beduino que estaba a su derecha, luego dijo: «Hay que empezar por el que está a la derecha»’.

II Quien dice: el dueño del agua tiene derecho a beber hasta quedar satisfecho

1090. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No prohibáis el agua exceden-

te, para no evitar que los rebaños pastoreen (allí cerca)».

1091. En otra versión, Abû Huraira dice que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No prohibáis el agua excedente para prohibir los pastos exce- dentes».

III Las disputas sobre los pozos de agua y los juicios al respecto

1092. ‘Abdullah bin Mas‘ûd relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «Quien pronuncia un juramento falso para privar a un hombre musulmán de su propiedad, encontrará a Dios y Dios estará furio- so con él». Entonces descendió: Quienes malven- den el pacto con Dios y sus juramentos no ten- drán parte en la Otra Vida. Dios no le dirigirá la palabra ni les mirará en el Día de la Resurrec- ción... (3:77). En ese momento llegó Al-Ash‘az y dijo: ‘¿Qué os está relatando Abû ‘Abdu Rahmân (Ibn Mas‘ûd)? Esa aleya descendió por mí. Yo te- nía un pozo de agua en la tierra de un primo pa- terno mío. (El Profeta (B y P)) me dijo: «Tus tes- tigos» (para confirmar mi reclamo). Le dije: ‘No tengo testigos’. Dijo: «Su juramento, pues». Yo le dije: ‘¡Mensajero de Dios! ¡Él jurará (en falso) in- mediatamente!’ Entonces el Profeta (B y P) men- cionó este hadiz y la aleya descendió para corro- borar sus palabras’.

IV El pecado de quien prohibe a un viajero el agua

1093. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «A tres Dios no mirará el Día de la Resurrección, ni los purificará y recibirán un do- loroso castigo:

1. Un hombre que tenía agua en exceso en su camino y se la negó a un viajante,

2. Un hombre que jura fidelidad a un líder por un interés mundanal. Si el gobernante le da algo de ello queda complacido y si no, se enoja,

3. Un hombre que exhibe su mercadería des- pués del ‘asr y jura falsamente: ‘Por Dios, junto a quien no hay Dios alguno; yo pagué tanto y tan- to por mi mercadería’ y un hombre le cree (y le compra)».

Entonces el Profeta (B y P) recitó la aleya:

Quienes malvenden el pacto con Dios y sus jura- mentos no tendrán parte en la Otra Vida. Dios no le dirigirá la palabra ni les mirará en el Día de la Resurrección... (3:77).’

VLa virtud de dar agua (a quien la necesita)

1094. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Un hombre iba caminando y sintió una intensa sed; entonces bajó a un pozo y bebió de él. Cuando salió, se encontró a un perro que jadeaba y comía la tierra húmeda por la sed. Dijo: ‘Este padece de lo mismo que yo padecí’. Así (bajó y) llenó con agua su calzado y lo sujetó en su boca; luego subió y dio de beber al perro. Dios le agradeció por ello y le perdonó sus pecados». Dijeron: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Acaso se nos da recompensa por (ser piadosos con) los animales?’ Él dijo: «En todo ser viviente hay una recompen- sa»’.

VI Quien opina que el dueño de un tanque o un odre tiene más de- recho a usar su agua

1095. Abû Huraira también relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «¡Por aquel que tiene mi alma en su mano! Ciertamente alejaré algunos hom- bres de mi tanque (el Día de la Resurrección), así como se aleja a los camellos extraños de un tan- que privado».

1096. Abû Huraira también relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «A tres no hablará Dios en el Día de la Resurrección ni les mirará:

1. Un hombre que jura que pagó por su merca- dería más de lo que en verdad pagó y miente,

2. Un hombre que profiere un falso juramen- to después del ‘asr para privar a un musulmán de sus bienes,

3. Un hombre que esconde su agua excedente. Dios le dirá: ‘Ahora te mezquinaré Mi gracia así como tú mezquinaste la abundancia de lo que no has creado con tus manos’».

VII No habrá más campos reserva- dos (al-hima) excepto según manden Dios y su Mensajero (B y P)

1097. Al-Sa‘b bin Hazzâma dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No habrá más campos re- servados sino para Dios y Su Mensajero»’ .

VIII Gente bebiendo agua de los ríos y dando de beber a sus animales

1098. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «El caballo puede ser una fuente de recompensa para un hombre, una pro- tección (de la pobreza) para otro y un peso para otro. El hombre para el cual es una recompensa es aquél que consagra el caballo a la causa de Dios y lo ata con una larga cuerda en un campo o un jardín; recibirá una recompensa proporcional a lo que la cuerda permita comer al caballo en el pas- tizal o el jardín. Y si ese caballo rompe la cuerda y corre atravesando una o dos colinas; entonces, todas sus pisadas y su excremento significarán buenas obras para su dueño. Y si el caballo pasa por un río y bebe de él, a su dueño se le contará como una buena obra, aunque no haya tenido la intención de darle de beber. Los caballos son una protección de la pobreza para quien los tiene para ganarse la vida y no mendigar a los demás y, a la vez, da a Dios su derecho (el zakat de sus ganan- cias) y no los sobrecarga. Aquel que tiene caballos sólo por vanidad y exhibicionismo o para dañar a los musulmanes; sus caballos significarán una carga (de pecado) para él». Cuando el Mensaje ro de Dios (B y P) fue preguntado por los asnos dijo: «No se me ha revelado nada sobre ellos ex- cepto esta aleya general y aplicable a todo: Quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá. Y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá (99:7-8)».

IX La venta de leña y pasto

1099. ‘Alî bin Abi Tâlib dijo: ‘Recibí una ca- mella como mi parte del botín de la batalla de Badr con el Mensajero de Dios (B y P). Luego, el Mensajero de Dios (B y P) me dio otra camella. Un día, las hice sentar a la puerta de uno de los ansâr con la intención de cargarlas con pasto para venderlo y ayudarme un poco con el banquete de mi matrimonio con Fâtima. Un orfebre de Banu Qaynuqâ’ estaba conmigo. Hamza bin ‘Abdul Mu- ttalib estaba dentro de la casa (del ansârí) bebien- do licor y una cantante recitaba: ‘¡Oh Hamza! Las dos camellas para tus invitados’. Hamza se abalan- zó sobre ambas camellas con su espada en mano; les cortó la joroba y abrió de un tajo sus flancos y tomó sus hígados’. ‘Alî agregó: ‘Después de ver ese panorama aterrador me dirigí al Profeta (B y P), que estaba con Zayd bin Hâriza. Le relaté lo su- cedido y salió con Zayd; yo los acompañé. Cuan- do entró al lugar donde estaba Hamza, lo repren- dió fuertemente. Hamza levantó la mirada y dijo: ‘¿Acaso no sois sino los esclavos de mis padres?’ El Profeta (B y P) se retiró y salió de allí. Esto su- cedió antes de la prohibición de la bebida alco- hólica’.

XLos lotes de terreno sin cultivar (repartidos por el gobernante a ciertos individuos)

1100. Anas bin Mâlik dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) decidió dotar a los ansâríes con gran- des extensiones de tierra sin cultivar en Al-Bahra- yn. Ellos dijeron: ‘(No las aceptaremos) hasta que dotes con extensiones similares a las nuestras a nuestros hermanos emigrados (de Quraysh)’. El Profeta (B y P) dijo: «¡Después de mí veréis la preferencia por otros! Así que sed pacientes hasta que me encontréis (el Día del Juicio)»’ .

XI El hombre que goza de un corredor a través de un huerto o una parte de los dátiles

1101. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Oí al Mensa- jero de Dios (B y P) decir: «Quien vende un pal- mar después de que sus frutos han sido polini- zados, pues los frutos serán para él, excepto que el comprador haya dispuesto lo contrario como condición. Y quien vende un siervo que tiene bie- nes; pues los bienes serán para el vendedor, ex- cepto que el comprador disponga lo contrario como condición»’.

Comments