Libro del Wakala

IEn la representación del socio

1064. ‘Uqba bin ‘Amir relató que el Profeta (B y P) le dio unas ovejas para que las distribu- ya entre sus compañeros. Hecho esto quedó un macho joven y ‘Uqba se lo mencionó al Profeta (B y P), quien le dijo: «Sacrifícalo por ti».

II Si el pastor, o el representante, vé una oveja que está por morir, o algo que está por dañarse, la sacrificará, o arreglará lo que está por dañarse

1065. Ka‘b bin Mâlik relató que su gente te- nía un rebaño que pastaba en Sal’; dijo: ‘Una de nuestras siervas vio que una oveja estaba murien- do; tomó una piedra, la partió y con ella degollo a la oveja’. Él (el padre de ‘Uqba) les dijo que no coman de ella hasta que pregunte o mande pre- guntar al Profeta (B y P) sobre ello. Y preguntó al Profeta (B y P) o envió quien le pregunte y él le dijo que podían comerla.

III Mandar un representante auto- rizado a pagar las deudas

1066. Abû Huraira relató que un hombre lle- gó ante el Profeta (B y P) demandando que le pa- guen sus deudas (aparentemente un camello) y se portó rudamente. Los sahabas del Profeta (B y P) trataron de atacarlo, pero el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Dejadlo, pues el acreedor tiene de- recho a hablar». Luego dijo: «Dadle un camello como el suyo». Los sahabas dijeron: ‘¡Mensajero de Dios! No hallamos sino un camello mayor y mejor que el suyo’. El Profeta (B y P) dijo: «Dád- selo; pues el mejor entre vosotros es el mejor pa- gando sus deudas».

IV Es permitido dar un presente al representante de alguien o a su mediador

1067. Al-Miswar bin Majrama relató que el Mensajero de Dios (B y P) se levantó cuando lle- gó la comitiva de Hawâzin después de haber abra- zado el Islam. Ellos le pidieron que les devuelva sus bienes y su gente esclavizada. El Mensajero de Dios (B y P) les dijo: «Las palabras que más me gustan son las sinceras. Elegid, pues, una de dos cosas: Los vuestros esclavizados o vuestros bienes, pues yo me retrasé en repartirlas». El Mensajero de Dios (B y P) los había esperado por más de diez noches a su vuelta de Al-Tâ‘if. Cuando la comitiva vio que el Mensajero de Dios (B y P) no les devol- vería sino una de las dos cosas dijeron: ‘Elegimos a los nuestros que fueron tomados como esclavos’. El Mensajero de Dios (B y P) se levantó y se diri- gió a los musulmanes; alabó a Dios con lo que él se merece y dijo: «Y ahora: Pues, estos vuestros hermanos han venido a nosotros arrepentidos y yo opino que debemos devolverles sus familiares tomados como esclavos. Quien desee hacer eso de vosotros, de buena voluntad, que lo haga; y quien desee mantener con él su botín, que lo conserve hasta que le demos algo a cambio del primer boín que nos llegue, que así lo haga». La gente dijo: ‘Aceptamos hacer lo que el Mensajero de Dios (B y P) nos pide por el cariño que le tenemos’. El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Aún no sabemos quiénes de vosotros desean hacerlo y quiénes no. Volved con vuestros líderes y que ellos nos hagan saber vuestra opinión». La gente fue con sus líde- res y estos hablaron con ellos. Cuando volvieron ante el Mensajero de Dios (B y P) le informaron: Aceptaron de buena voluntad devolver su parte del botín.

VSi alguien autoriza a otro a representarlo y este represen- tante da algo (de lo que se le encargó) y luego lo autoriza el dueño, pues es lícito

1068. Abû Huraira relató: ‘El Mensajero de Dios (B y P) me encargó de cuidar las limosnas de Ramadán. Por la noche vino alguien (Satán) y em- pezó a tomar parte de la comida. Yo lo agarré y le dije: ‘Te llevaré ante el Mensajero de Dios (B y P)’. El extraño me dijo: ‘En verdad soy un necesitado y debo mantener una familia; estoy realmente ur- gido’ y yo lo dejé ir. A la mañana siguiente, el Pro- feta (B y P) me dijo: «¡Abû Huraira! ¿Qué hizo tu prisionero anoche?» Yo dije: ‘¡Mensajero de Dios! Se aquejaba de una necesidad desesperada y una familia que sustentar; así que me apiadé de él y lo dejé ir’. El Profeta (B y P) dijo: «En verdad te digo que te ha mentido y que volverá». Yo supe que volvería porque el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Volverá», así que lo esperé en alerta. Cuando lle- gó a recoger comida lo agarré y le dije: ‘Te llevaré ante el Mensajero de Dios (B y P)’. El extraño me dijo: ‘Déjame ir; soy un necesitado y debo mante- ner una familia; no volveré’. Yo tuve piedad de él y lo dejé ir. A la mañana siguiente, el Profeta (B y P) me dijo: «¡Abû Huraira! ¿Qué hizo tu prisionero anoche?» Yo dije: ‘¡Mensajero de Dios! Se aque- jaba de una necesidad desesperada y una familia que sustentar; así que me apiadé de él y lo dejé ir’. El Profeta (B y P) dijo: «En verdad te digo que te ha mentido y que volverá». Así es que lo esperé la tercera vez; cuando se puso a recoger comida lo agarré y le dije: ‘Te llevaré ante el Mensajero de Dios (B y P). Esta es la última de las tres veces que dices que no volverás y luego vuelves’. Él me dijo: ‘Déjame y te enseñaré palabras con las cua- les Dios te beneficiará’. Le dije: ‘¿Y cuáles son?’ Me

dijo: ‘Cuando te acuestes en tu lecho recita la Ale- ya del Trono (Ayat ul-Kursy): Allahu lá iláha illa hua al Hayyul Qayyúm... (2:255) hasta el final de la aleya y Dios te mandará protección toda la no- che y no se te acercará demonio alguno hasta que amanezcas’. Yo lo dejé ir y, a la mañana siguien- te, el Mensajero de Dios (B y P) me dijo: «¿Qué hizo tu prisionero anoche?» Yo dije: ‘¡Mensajero de Dios! Alegó que me enseñaría unas palabras por las que Dios me beneficiaría y por ellas lo dejé ir. El Profeta (B y P) me dijo: «¿Y cuáles son?» Le respondí: ‘Me dijo: ‘Cuando te acuestes en tu le- cho recita la Aleya del Trono (Ayat ul-Kursy): Allahu lá iláha illa hua al Hayyul Qayyúm... (2:255) hasta el final de la aleya y Dios te man- dará protección toda la noche y no se te acercará demonio alguno hasta que amanezcas –y los sa- habas eran los que más procuraban el bien–’. El Profeta (B y P) dijo: «Te dijo algo cierto y es un mentiroso. ¿Sabes con quién has estado hablan- do desde hace tres noches, Abû Huraira?» Le dije: ‘No’. Me dijo: «Es un demonio»’.

VI Si el representante realiza una venta incorrecta quedará invalidada

1069. Abû Sa‘îd Al-Judrî dijo: ‘Bilâl llegó ante el Profeta (B y P) con dátiles del tipo barni. El Profeta (B y P) le dijo: «¿Dónde los conseguiste?» Bilâl dijo: ‘Tenía dátiles de calidad inferior, así que los cambié por estos, dos sâ‘ del inferior por uno de estos; para que los coma el Profeta (B y P)’. En ese momento, el Profeta (B y P) le dijo: «¡Cuida- do! ¡Cuidado! Es la usura misma, la usura misma; no lo hagas. Sin embargo, si quieres comprar ven- de tu dátil inferior por otra cosa y con ella com- pras el barni»’.

VII La representación en la aplicación de los castigos de Dios

1070. ‘Uqba bin Al-Hâriz dijo: ‘Al-Nu‘aymán, o Ibn al Nu‘aymân, fue traído en estado de ebrie- dad. El Mensajero de Dios (B y P) ordenó a la gente que estaba en la casa que lo azoten. Yo es- taba entre los que lo golpearon, le dimos con las sandalias y hojas de palmera’.


Comments