Libro del Tafsir

ILo que se relata sobre la aper- tura del libro (el Corán)

1712. Abû Sa‘îd bin Al-Mu‘alla dijo: ‘Estaba rezando en la mezquita cuando el Mensajero de Dios (B y P) me llamó; yo no respondí a su llama- do. (Después) dije: ‘¡Mensajero de Dios! Estaba rezando’. Él dijo: «¿Acaso no dijo Dios: ¡Creyen- tes! ¡Escuchad a Dios y al Enviado cuando éste os llama a algo que os da vida! (8:24)?» Luego me dijo: «Te enseñaré una sura, que es la más grande sura del Corán, antes de que salgas de la mezqui- ta» y luego me tomó por la mano. Cuando quiso salir le dije: ‘¿Acaso no dijiste: «Te enseñaré una sura que es la más grande del Corán»?’ él dijo: «Es Alabado sea Dios, Señor de los mundos...; es: Los siete (versos) muy repetidos; y el Glorioso Corán que se me ha concedido» ’.

Sûrat Al-Baqara (la sura de La Vaca, No 2)

II Las palabras de Dios: no atribu- yáis iguales a Dios a sabiendas (2:22)

1713. ‘Abdullah dijo: ‘Pregunté al Profeta (B y P) ¿Cuál es el pecado más grande ante Dios? Él dijo: «Que le pongas iguales a Dios siendo que Él te creó». Dije: ‘¡Eso es en verdad grave!’ y dije: ‘¿Luego cuál?’ dijo: «Que mates a tu hijo por te- mor a que coma contigo (en casos de hambre)». Dije: ‘¿Después cuál?’ dijo: «Que cometas adulte- rio con la esposa de tu vecino»’.

III Las palabras de Dios: hicimos que se os nublara y descendiera sobre vosotros el maná y las co- dornices (2:57)

(Muÿâhid dijo: ‘El maná es una especie de goma dulce’).

1714. Sa‘îd bin Zayd dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Al-Kama‘a (un tipo de hongo fácil de conseguir en esa época) es como el maná y su agua es una cura para los ojos»’.

IV Las palabras de Dios: ¡Entrad por la puerta prosternandoos y decid ‘perdón’! (2:58)

1715. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «A los israelíes se les dijo: ...Hittatun (per- dón) pero ellos entraron arrastrando las nalgas; así que alteraron la orden de Dios y dijeron: ‘Hin- tatun’ (un grano en espiga)».

VLas palabras de Dios: si abroga- mos una aleya o provocamos su olvido, aportamos otra mejor o semejante (2:106)

1716. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Dijo ‘Umar: ‘El mejor recitador (del Corán) de nosotros es Ubayy; el mejor juez de nosotros es ‘Alî. Sin em-

bargo, dejamos algunas de las cosas de Ubayy por- que dice: ‘No dejaré de lado nada que haya oído del Mensajero de Dios (B y P)’ pero Dios dice: Si abrogamos una aleya o provocamos su olvido, aportamos otra mejor o semejante...’’.

VI Las palabras de Dios: Dicen: ‘¡Dios ha adoptado un hijo!’ ¡gloria a Él! (2:116)

1717. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «Dios dice: ‘Los hijos de Adam me desmienten y no tienen derecho a ello; y me insultan sin tener derecho a ello. Me desmienten cuando alegan que no puedo volverlos al estado en que estaban. Me insultan cuando dicen que tengo un hijo. ¡Glorificado sea Yo! ¡Estoy lejos de tener una esposa o tener un hijo!’»

VII Las palabras de Dios: ¡haced del lugar de Ibrâhîm un oratorio! (2:125)

1718. Anas bin Mâlik relató: ‘ ‘Umar dijo: ‘Co- incidí con Dios en tres cosas –o dijo: ‘Mi Señor coincidió conmigo en tres cosas’–. Dije: ¡Mensaje- ro de Dios! ¿Por qué no tomas el lugar de Ibrâhîm (maqám Ibrâhîm) como lugar de oración?’ y dije: ‘¡Mensajero de Dios! A tu casa entra el piadoso y el pervertido ¿por qué no ordenas a las madres de los creyentes que adopten el velo?’ y Dios reveló la aleya del velo. Cuando supe de la reprimenda que el Profeta (B y P) dio a algunas de sus mujeres, fui y les dije: ‘¡Deberíais parar (de incomodar al Pro- feta (B y P)) o Dios dará a Su Mensajero mejores mujeres que vosotras!’ y fui a una de sus esposas y ella me dijo: ‘¡‘Umar! ¿Es que el Mensajero de Dios (B y P) no tiene con qué aconsejar a sus es- posas que vienes tú a quererles aconsejar?’ y Dios reveló: Si él os repudia, quizá su Señor le dé, a cambio, esposas mejores que vosotras... (66:5)’’.

VIII Las palabras de Dios: Decid: ‘¡creemos en Dios y en lo que se nos ha revelado!’ (2:136)

1719. Abû Huraira dijo: ‘La Gente de la Escri- tura solía recitar la Torá (la Revelación de Dios a Moisés) en hebreo y lo explicaban en árabe para los musulmanes. El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No creáis a la Gente de la Escritura ni los desmintáis; decid: ‘¡Creemos en Dios y en lo que se nos ha revelado!’»’.

IX Las palabras de Dios: Hemos he- cho así de vosotros una comu- nidad moderada para que seáis testigos de la gente (2:143)

1720. Abû Sa‘îd Al-Judrî dijo: ‘El Mensaje- ro de Dios (B y P) dijo: «Nûh (Noé) será llama- do el Día de la Resurrección y dirá: ‘¡Obedezco tu llamado Señor!’ (Dios) dirá: ‘¿Hiciste llegar (el mensaje del monoteísmo)?’ Nûh dirá: ‘Sí’. Enton- ces se dirá a su nación: ‘¿Os hizo llegar (el mensa- je)?’ y ellos dirán: ‘¡No nos llegó advertencia algu- na!’ Dios dirá: ‘¿Quién atestigua por ti?’ Nûh dirá: ‘Muhammad y su nación’ y los musulmanes tes- tificarán que él hizo llegar (el mensaje) para que el Enviado sea testigo de vosotros y eso es lo que significan las palabras de Dios: Hemos hecho así de vosotros una comunidad moderada para que seáis testigos de la gente y para que el Enviado sea testigo de vosotros»’.

XLas palabras de Dios: ¡Venid, luego, de donde vienen los demás y pedid perdón a Dios! (2:199)

1721. ‘Âisha relató que los qurayshíes y quie- nes seguían su religión (la idolatría preislámica) solían pararse en Al-Muzdalifa y la llamaban: «Al-Hums» y el resto de los árabes se paraban en ‘Arafa. Cuando llegó el Islam, Dios ordenó a Su Profeta (B y P) que vaya a ‘Arafa, que se detenga en ella y que luego salga de allí.

XI Las palabras de Dios: Otros di- cen: ‘¡Señor! ¡danos el bien n esta vida y en la otra y presérvanos del castigo del fuego!’ (2:201)

1722. Anas bin Mâlik dijo: ‘El Profeta (B y P) solía decir: «¡Oh Dios! ¡Señor nuestro! ¡Danos el

bien en esta vida y en la Otra! ¡Y presérvanos del castigo del Fuego!»’

XII Las palabras de Dios: No piden a la gente... (2:273)

1723. Abû Huraira dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «El pobre no es el que se basta con uno o dos dátiles, ni con una o dos bocanadas de comida; el pobre es quien evita pedir a la gente y mostrar su pobreza. Recitad si queréis: No piden a la gen- te...»’.

Sûrat Âl ‘Imrân (La Familia de ‘Imrân, No 3)

XIII Las palabras de Dios: En ella hay aleyas claras y elocuentes que son la matriz del Libro y otras son ambiguas... (3:7)

1724. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) recitó esta aleya: En ella hay aleyas claras y elo- cuentes que son la matriz del libro y otras son ambiguas. Los de corazón extraviado siguen las ambiguas... y dijo: «Cuando veáis a los que pro- curan los versos ambiguos pues sabed que son los que Dios mencionó y estad alertas de ellos»’.

XIV Las palabras de Dios: Los que venden la alianza con Dios y sus juramentos por un mezquino precio no tendrán parte en la otra vida... (3:77)

1725. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que dos mu- jeres estaban arreglando zapatos en una casa y disputaron; una de ellas salió de la casa con un punzón atravesado en su mano y acusó a la otra. El caso de ambas mujeres fue elevado a ‘Abdu- llah bin ‘Abbâs y él dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si se le diera a la gente según sus alegatos (sin comprobarlos) se perdería la vida y las propiedades de la nación»; recuérdale de Dios (a la acusada) y recítale: Los que venden la alian- za con Dios y sus juramentos por un mezquino precio no tendrán parte en la otra vida...’ y él le recordó todo eso y ella confesó. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «El juramento se toma del acusado (cuando no existen pruebas en su contra)»’.

XV Las palabras de Dios: A aque- llos a quienes se dijo: ‘la gente se ha agrupado contra vosotros ¡temedles!’... (3:173)

1726. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘¡Dios nos basta! ¡Es un protector excelente! Esto lo dijo Ibrâhîm cuando fue lanzado al fuego y lo dijo Muhammad cuando (los hipócritas) dijeron: A aquellos a quienes se dijo: ‘La gente se ha agru- pado contra vosotros ¡temedles!’ esto les aumen- tó la fe y dijeron: ‘¡Dios nos basta! ¡Es un protec- tor excelente!’’.

XVI Las palabras de Dios: Seréis ciertamente probados en vues- tra hacienda y en vuestras personas. Y oiréis ciertamente muchas ofensas de aquellos que han recibido la escritura antes que vosotros... (3:186)

1727. Usâma bin Zayd relató que: El Mensa- jero de Dios (B y P) montó sobre un asno ensilla- do con un tejido grueso hecho en Fadak y Usâ- ma montaba detrás de él. Iba a visitar a Sa‘d bin ‘Ubâda donde los Banu Al-Hâriz bin Al-Jazraÿ, antes de la batalla de Badr. Pasó por un grupo sentado, donde estaba ‘Abdullah bin Ubayy bin Salûl, antes de que se islamice ‘Abdullah bin Uba- yy. En el grupo había una mezcla de musulma- nes y politeístas adoradores de estatuas, de ju- díos y musulmanes. En el grupo estaba ‘Abdullah bin Rawâha. Cuando una nube de polvo levan- tada por el asno cubrió al grupo, ‘Abdullah bin Ubayy se cubrió con su capa y dijo: ‘¡Nos estás echando polvo!’ El Mensajero de Dios (B y P) los saludó y se detuvo; se bajó y los invitó a (la religión de) Dios y les recitó el Corán. ‘Abdull- ah bin Ubayy bin Salûl dijo: ‘¡Oye hombre! No hay nada mejor que lo que dices, si fuese ver- dad; así que no nos molestes con eso en nues- tra conversación: Vuelve a tu montura y cuéntale eso a quien vaya a ti’. ‘Abdullah bin Rawâha dijo:

‘¡Sí, Mensajero de Dios (B y P)! Trae eso a nues- tra conversación, pues nos gusta oírlo’. Entonces empezaron a insultarse los politeístas, los mu- sulmanes y los judíos hasta que casi se trenzan en una pelea. El Profeta (B y P) los tranquilizó hasta que se calmaron; luego montó su animal y partió hasta llegar donde estaba Sa‘d bin ‘Ubâda. El Profeta (B y P) le dijo: «¡Sa‘d! ¿No has oído lo que dijo Abû Hubâb –sobrenombre de ‘Abdullah bin Ubayy–? Dijo esto y aquello». Sa‘d bin ‘Ubâ- da dijo: ‘¡Mensajero de Dios! Perdónalo y excú- salo ¡Por Aquél que te revela el Libro! La gente de esta ciudad estaba de acuerdo en coronarlo rey y ponerle un turbante (de jefe) cuando Dios lle- gó con la Verdad que te reveló a ti. Cuando Dios impidió eso con la Verdad que te concedió, ‘Ab- dullah se puso celoso y molesto; y eso causó que haga lo que viste’. El Mensajero de Dios (B y P) lo perdonó y los musulmanes perdonaban a los po- liteístas y la Gente de la Escritura como Dios les ordenó y soportaban pacientemente sus ofensas. Hasta que Dios permitió combatirlos. Entonces; cuando Dios combatió en Badr y Dios mató a los líderes de los incrédulos de Quraysh, ‘Abdullah bin Ubayy bin Salûl y quienes lo seguían de los politeístas y los adoradores de estatuas dijeron: ‘Este asunto (el Islam) ya triunfó’; y ofrecieron su juramento de fidelidad en el Islam al Profeta (B y P) y se islamizaron.

XVII Las palabras de Dios: No creas que quienes se alegran de lo que hicieron y gustan de ser alaba- dos por lo que no han hecho; no creas que van a librarse del cas- tigo. Tendrán un castigo dolo- roso (3:188)

1728. Abû Sa‘îd Al-Judrî relató que, en vida del Profeta (B y P), había unos hipócritas que, cuando salía el Mensajero de Dios (B y P) a com- batir, se quedaban y no lo acompañaban; ellos es- taban contentos por abandonar al Profeta (B y P) quedándose en Medina. Cuando el Mensajero de Dios (B y P) volvía a Medina se excusaban ante él y le juraban un sinfín de cosas. También les gus- taba que se los elogie por lo que no habían he- cho; entonces, descendió esta aleya: No creas que quienes se alegran de lo que hicieron y gustan de ser alabados por lo que no han hecho....

1729. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que alguien le dijo: ‘Si todo hombre que le gusta lo que tiene y le gusta ser elogiado por lo que no hizo será casti- gado; entonces todos seremos castigados’. ‘Abdull- ah bin ‘Abbâs le dijo: ‘¿Y qué tienes tú que ver con ese caso? Sólo sucedió que el Profeta (B y P) invi- tó a los judíos y les preguntó algo; ellos le escon- dieron la verdad y le dijeron otra cosa; además, le mostraron que ellos merecían ser elogiados por lo que le habían dicho respecto a su pregunta y se alegraron por lo que habían ocultado (de la Reve- lación que recibieron en el pasado)’.

Sûrat Ul-Nisâ’ (Sura Las Muje- res, No 4)

XVIII Las palabras de Dios: Y si teméis no ser justos con los huérfa- nos... (4:3)

1730. ‘Âisha relató que ‘Urwa le preguntó so- bre las palabras de Dios: Y si teméis no ser justos con los huérfanos... y ella le dijo: ‘¡Hijo de mi her- mana! Se refiere a la huérfana que vive en la casa de su custodio, compartiendo sus bienes, y a él le atrae su fortuna y su belleza, queriendo, pues, casarse con ella sin ser justo con la dote al dar- le la dote que le daría cualquier otro. Entonces, se les prohibió (a los custodios) que se casen con ellas, sino iban a ser justos con ellas y no les iban a dar lo máximo que se le daría a una joven de su clase. En ese caso, se les ordenó que se casen con quien gusten de otras mujeres’. ‘Âisha agregó: ‘Y la gente empezó a preguntar al Profeta (B y P) sobre esa aleya; entonces descendió: Te consultan sobre las mujeres...(4:127)’; y agregó: ‘Y las palabras de Dios en esta otra aleya con las que deseáis casa- ros... se refiere a que los custodios despreciaban a las huérfanas de pocos bienes y belleza. Entonces, se les prohibió –casarse con– las que los atraían por su belleza o sus bienes, excepto que sean jus- tos, porque si no los atrajese su belleza o sus bie- nes las despreciarían’.

XIX Las palabras de Dios: Dios os en- comienda al respecto de vues- tros hijos... (4:11)

1731. Ÿâbir relató: ‘El Profeta (B y P) y Abû Bakr vinieron caminando a visitarme (durante

mi enfermedad) en las casas de los Banu Salima. El Profeta (B y P) me encontró inconsciente; en- tonces; pidió agua, hizo la ablución con ella, y me la regó en la cara. Yo desperté y le dije: ‘¿Qué me ordenas que haga con mis bienes Mensajero de Dios (B y P)?’ entonces descendió: Dios os enco- mienda al respecto de vuestros hijos...’.

XX Las palabras de Dios: Dios no dará ni el peso de un átomo de injusticia a nadie... (4:40)

1732. Abû Sa‘îd Al-Judrî dijo: ‘Unas personas se presentaron ante el Profeta (B y P) y dijeron: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Veremos a nuestro Señor el Día de la Resurrección?’. Él mencionó el ha- diz del avistamiento de Dios que ya menciona- mos por completo (ver Nro. 463) y luego dijo: «En el Día de la Resurrección cada nación segui- rá lo que adoraba. Todos los que adoraban a los ídolos y estatuas en vez de a Dios caerán en el Infierno hasta que no queden sino los que ado- raban a Dios, piadosos o perversos, y algunos de la Gente de la Escritura. Entonces se llamará a los judíos y se les dirá: ‘¿Qué solíais adorar?’ y dirán: ‘Adorábamos a Al-‘Uzayr (¿Esdras?), hijo de Dios’. Entonces se les dirá: ‘Mentisteis; Dios nunca tuvo una esposa ni un hijo ¿Qué queréis?’. Ellos dirán: ‘¡Tenemos sed Señor! ¡Danos de be- ber!’; se les dirá: ‘¿Queréis beber?’ y se los reuni- rá ante el Fuego, que se presentará como una vi- sión cuyas partes se destruyen entre sí; y caerán al Fuego. Luego se llamará a los cristianos y se les dirá: ‘¿Qué solíais adorar?’ ellos dirán: ‘Adorába- mos al Mesías hijo de Dios’ y se les dirá: ‘Men- tisteis; Dios nunca tuvo una esposa ni un hijo. ¿Qué queréis?’ y dirán lo mismo que los prime- ros (y caerán en el Infierno al igual que los ju- díos). Hasta que no queden sino los que adora- ban a Dios, piadosos o pervertidos; entonces, el Señor de los mundos vendrá a ellos en la forma más parecida a la que ellos tenían de él y se les dirá: ‘¿Qué esperáis? Cada nación sigue lo que adoraba’. Ellos dirán: ‘Nos alejamos de la gente en la vida terrenal, cuando más los necesitábamos, y no los seguimos. Ahora esperamos a nuestro Señor a quien adorábamos’. Dios les dirá: ‘Yo soy vuestro Señor’. Ellos dirán: ‘No asociamos nada a Dios’ dos o tres veces»’.

XXI Las palabras de Dios: ¿Qué pasa- rá cuando traigamos a un testi- go de cada comunidad y te trai- gamos a ti como testigo contra estos? (4:41)

1733. ‘Abdullah bin Mas‘ûd dijo: ‘El Profeta (B y P) me dijo: «Recita para mí (del Corán)»; yo le dije: ‘¿Recito para ti y a ti se te reveló?’ Me dijo: «Quiero escucharlo de otro que no sea yo». Le re- cité la sura ‘Las mujeres’ hasta que llegué a: ¿Qué pasará cuando traigamos a un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti como testigo con- tra estos? y me dijo: «Detente» y vi que sus ojos se llenaban de lágrimas’.

XXII Las palabras de Dios: Aquellos a los que tomaron los ángeles cuando estaban siendo injustos consigo mismos... (4:97)

1734. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Algunos mu- sulmanes estaban con los politeístas, aumentando su número, en vida del Mensajero de Dios (B y P). Algunas de las flechas disparadas les acertaban y los mataban; o eran golpeados y muertos (por las espadas). Entonces, Dios reveló: Aquellos a los que tomaron los ángeles cuando estaban siendo injustos consigo mismos...’.

XXIII Las palabras de Dios: Te hemos hecho una revelación como hici- mos una revelación a Nûh y a los profetas que le siguieron. Hici- mos una revelación a Ibrâhîm, Ismâ‘íl, Ishâq, Ya‘qûb, las tribus, ‘Îsâ, Ayyûb, Yúnus, Hárún y Sulaymân... (4:163)

1735. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «Quien dice: ‘Yo soy mejor que Yûnus bin Matta (el Profeta Jonás)’ miente».

Sûrat Ul-Mâ‘ida (Sura La Mesa Servida, No 5)

XXIV Las palabras de Dios: ¡Enviado! ¡comunica la revelación que has recibido de tu Señor!... (5:67)

1736. ‘Âisha dijo: ‘Quien te diga que Muham- mad ocultó algo, de lo que se le reveló, está min- tiendo, pues Dios dice: ¡Enviado! ¡comunica la revelación que has recibido de tu Señor!..’.

XXV Las palabras de Dios: ¡Creyen- tes! ¡no prohibáis las cosas bue- nas que Dios os ha permitido! (5:87)

1737. ‘Abdullah dijo: ‘Salíamos de campaña con el Profeta (B y P) y no llevábamos con no- sotros mujeres. Dijimos: ‘¿Nos castraremos?’ y él nos prohibió eso. Después se nos permitió ca- sarnos con una mujer (temporalmente) dándole aunque sea una vestimenta. Luego recitó: ¡Cre- yentes! ¡no prohibáis las cosas buenas que Dios os ha permitido!’ .

XXVI Las palabras de Dios: ¡Creyen- tes! El vino, los juegos de azar, los altares y las flechas no son sino abominación y obra del de- monio. ¡Evitadlo, pues!.. (5:90)

1738. Anas bin Mâlik relató: ‘La única bebida alcohólica que teníamos era la de dátiles que vo- sotros llamáis fadíj. Estaba sirviéndole a Abû Tal- ha, a fulano y a zutano cuando llegó un hombre que dijo: ‘¿Os ha llegado la noticia?’ ellos dijeron: ‘¿Cuál noticia es esa?’ dijo: ‘Las bebidas alcohó- licas han sido prohibidas’; ellos dijeron: ‘¡Vierte estas vasijas Anas!’ y no preguntaron por ello ni volvieron a probarla después de la información del hombre’.

XXVII Las palabras de Dios: ¡Creyen- tes! No preguntéis por cosas que, si se os dieran a conocer, os afligirían... (5:101)

1739. Anas bin Mâlik dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) pronunció una jutba como nunca es- cuché otra igual; dijo: «Si supierais lo que yo sé reiríais poco y lloraríais mucho». Los sahabas se cubrieron el rostro y se oyó el sonido de su llanto. Un hombre dijo: ‘¿Quién es mi padre?’ el Profeta (B y P) le dijo: «Fulano» y descendió esta aleya: ¡Creyentes! no preguntéis por cosas que, si se os dieran a conocer, os afligirían...’.

1740. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Algunas per- sonas preguntaban cosas al Mensajero de Dios (B y P) para burlarse. Un hombre decía: ‘¿Quién es mi padre?’ otro, que había perdido su came- llo, preguntaba: ‘¿Dónde está mi camello?’ Enton- ces Dios reveló la aleya: ¡Creyentes! no preguntéis por cosas que, si se os dieran a conocer, os afligi- rían...’ y recitó todo la aleya.

Sûrat Ul-An‘ám (Sura Los Reba- ños, No 6)

XXVIII Las palabras de Dios: Di: Él es capaz de enviaros un castigo de arriba o de abajo... (6:65)

1741. Ÿâbir dijo: ‘Cuando descendió la aleya: Di: ‘Él es capaz de enviaros un castigo de arri- ba...’ el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Me refu- gio en Tu faz (de este tormento)»; (cuando reci- tó:) ...O de abajo... dijo: «Me refugio en Tu faz»; (cuando recitó:) Desconcertaros con partidos di- ferentes y haceros gustar de vuestra mutua vio- lencia... dijo: «Esto es más leve» o «es más fácil»’.

XXIX Las palabras de Dios: A éstos ha dirigido Dios. ¡sigue, pues, su di- rección! (6:90)

1742. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que fue pre- guntado: ‘¿Hay alguna prosternación el la sura ‘Sad’?’ (38:24) y él dijo: ‘Sí’ y recitó: Le regalamos a Ishâq y a Ya‘qúb. Guiamos a ambos. A Nûh ya

le habíamos guiado antes... A éstos ha dirigido Dios. ¡Sigue, pues, su dirección! (6:84-90) luego dijo: ‘Vuestro Profeta (B y P) es de los que se les ordenó guiarse por ellos’.

XXX Las palabras de Dios: Alejáos de las deshonestidades, públicas o secretas... (6:151)

1743. ‘Abdullah bin Mas‘ûd dijo: ‘Nadie es más celoso que Dios; por eso prohibió las perversio- nes, las evidentes y las ocultas. Y nadie ama más el elogio que Dios, por eso se elogió a sí mismo’.

Sûrat Ul-A‘râf (Sura Los Mura- llones, No 7)

XXXI Las palabras de Dios: ¡Sé indul- gente, prescribe el bien y apár- tate de los ignorantes! (7:199)

1744. Ibn Al-Zubayr dijo: ‘Dios ordenó a Su Profeta (B y P) que tolere la mala conducta de la gente (hacia él)’.

Sûrat Ul-Anfâl (Sura Los Boti- nes de Guerra, No 8)

XXXII Las palabras de Dios: Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Dios... (8:39)

1745. De ‘Abdullah bin ‘Abbâs: Que se le dijo: ‘¿Qué opinas del combate causado por la fitna ?’ ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘¿Y tú sabes lo que es la fitna? Muhammad (B y P) combatía a los politeís- tas y este combate era una fitna; no como vuestros combates por el poder’.

Sûrat Bará‘a o Sûrat Ul-Tawba (Sura El Arrepentimiento, No 9)

XXXIII Las palabras de Dios: otros, en cambio, reconocen sus pecados... (9:102)

1746. Samura bin Ÿundab dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) nos dijo: «Por la noche (en sue- ños) vinieron a mí dos visitantes y me llevaron a una ciudad construida con ladrillos de oro y la- drillos de plata. Allí encontramos gente cuya mi- tad tenía la mejor apariencia que se haya visto y su otra mitad tenía la más fea apariencia que se haya visto. Los dos visitantes les dijeron: ‘Id y su- mergíos en ese río’. Se sumergieron en el río y re- tornaron a nosotros; la parte fea había desapare- cido y tenían la más hermosa apariencia. (Los dos visitantes) me dijeron: ‘Este es el jardín de ‘Adn (el Edén) y aquella será tu morada. La gente que tenía una mitad bella y una mitad fea son los que mezclaron buenas obras con otras malas y fueron perdonados por Dios’»’.

Sûrat Hûd (la sura Hûd, No 11)

XXXIV Las palabras de Dios: ... Su trono estaba en al agua... (11:7)

1747. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Dios dijo: ‘¡Gasta (Oh hom- bre)! ¡Que yo gastaré en ti!’». También dijo: «La mano de Dios está colmada y no le afecta gastar continuamente día y noche» y dijo: «¿Veis lo que ha gastado desde que creó los cielos y la tierra? Pues no ha disminuido lo que tiene en Su mano; Su Trono estaba sobre el agua y en Su mano está la balanza, elevando o bajando (gente)».

XXXV Las palabras de Dios: Así cas- tiga tu señor cuando castiga las ciudades que son impías... (11:102)

1748. Abû Mûsa dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Dios da respiro al injusto; pero,

cuando lo sujeta, no lo suelta» y luego recitó: Así castiga tu Señor cuando castiga las ciudades que son impías...’.

Sûrat Ul-Hiÿr (Sura Las Habita- ciones de Piedra, No 15)

XXXVI Las palabras de Dios: Pero, si uno de ellos escucha furtiva- mente, le persigue una llama brillante (15:18)

1749. De Abû Huraira, hasta llegar al Profeta (B y P), que dijo: «Cuando Dios determina algo en el cielo los ángeles golpean sus alas en obe- diencia a Su palabra, con el sonido de las cadenas golpeando la roca. Cuando el temor abandona sus corazones se dicen: ‘¿Qué dijo vuestro Señor?’ y los otros responden al que preguntó: ¡La Verdad! Él es el Altísimo, el Grandioso (34:23)’. Entonces, los que oyen furtivamente (los demonios), que se suben así uno sobre otro. Y tal vez las flameantes centellas alcancen al furtivo escucha, antes de que comunique la noticia al que está debajo suyo, y lo fulminen. Y tal vez no lo alcancen hasta que ya comunicó la información a su compañero debajo de él. Así (se van pasando la información), hasta que la lanzan sobre la tierra, y la encuentras en la boca del hechicero, el cual le añade cien menti- ras. Cuando acierta dicen: ‘¿Acaso no nos infor- mó que en tal o cual día ocurriría tal o cual cosa y resultó verdad?’ por la palabra que se escuchó en el cielo».

Sûrat Ul-Nahl (Sura La Abeja, No 16)

XXXVII Las palabras de Dios: A algunos de vosotros deja que lleguen a una edad decrépita... (16:70)

1750. De boca de Anas bin Mâlik, que el Men- sajero de Dios (B y P) solía rogar a Dios: «¡En Ti me refugio de la avaricia y la pereza! ¡De la extre- ma ancianidad y del castigo de la tumba! ¡De la sedición del Falso Mesías y de la atribulación de la vida y la muerte!»

Sûrat Bani Isrâ‘îl (Al-Isrâ’) (Sura El Viaje Nocturno, No 17)

XXXVIII Las palabras de Dios: Descen- dientes de los que llevamos con Nûh, éste fue un siervo muy agradecido... (17:3)

1751. Abû Huraira dijo: ‘Al Mensajero de Dios (B y P) se le trajo carne (cocida) y se le ofreció de la pierna delantera, que le gustaba. Tomó un mordisco y dijo: «Yo seré señor entre la gente en el Día de la Resurrección. ¿Sabéis por qué? Dios reunirá a (todos los hombres) los primeros y a los últimos en una sola planicie, de manera que un heraldo pueda hacerles oír su voz y los cap- te la vista. El sol se acercará tanto a la gente que sufrirán tanta incomodidad y problemas que no podrán tolerar ni aguantar. La gente dirá: ‘¿Acaso no veis el estado en que estáis? ¿Por qué no veis quien interceda por vosotros ante vuestro Señor?’ Algunos dirán a otros: ‘¡Vamos por Adam!’ y lle- gan hasta Adam, la Paz sea con él, y le dicen: ‘¡Tú eres el padre de la humanidad! Dios te hizo con Su mano; te insufló de Su espíritu y ordenó a los ángeles (prosternarse), quienes se prosternaron ante ti. ¿No ves lo que pasamos? ¿No ves a lo que hemos llegado?’ Adam dirá: ‘Hoy mi señor se ha enfurecido como nunca antes se enfureció y nun- ca se enfurecerá ¡Él me prohibió comer del árbol y le desobedecí! ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! Id a otro; id a Nûh’. La gente irá ante Nûh y le di- cen: ‘¡Nûh! Tú fuiste el primero de los enviados a la gente de la tierra. Dios te llamó: ‘Siervo agra- decido’; intercede por nosotros ante tu Señor ¿No ves en lo que estamos?’ Nûh dice: ‘Hoy mi Señor se ha enfurecido como nunca antes se enfureció y nunca se enfurecerá. Yo tuve el derecho de hacer una invocación que sea aceptada ¡Y la hice con- tra mi pueblo! ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! Id a otro; id a Ibrâhîm’. La gente va ante Ibrâhîm y dicen: ‘¡Ibrâhîm! Tú eres profeta de Dios y su amigo íntimo de entre la gente de la tierra ¡In- tercede por nosotros ante tu Señor! ¿No ves en lo que estamos?’; él dice: ‘Hoy mi Señor se ha en- furecido como nunca antes se enfureció y nunca se enfurecerá. Yo mentí tres veces ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! Id a otro; id a Mûsa’. La gente irá ante Mûsa y le dicen: ‘¡Mûsa! Tú eres Enviado de Dios; Dios te agració con Su mensaje y con Su

palabra a la gente. ¡Intercede por nosotros ante tu Señor! ¿No ves en lo que estamos?’ Mûsa dice: ‘Hoy mi Señor se ha enfurecido como nunca an- tes se enfureció y nunca se enfurecerá. Yo maté a un ser que no se me ordenó matar ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! Id a otro; id a ‘Îsâ’. La gente irá ante ‘Îsâ y le dicen: ‘¡‘Îsâ! Tú eres enviado de Dios; Su palabra otorgada a Maryam y un espíritu de Él; hablaste a la gente desde la cuna ¡interce- de por nosotros ante tu Señor! ¿No ves en lo que estamos?’ ‘Îsâ dice: ‘Hoy mi Señor se ha enfure- cido como nunca antes se enfureció y nunca se enfurecerá. –y no mencionó pecado alguno–. ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! Id a otro; id a Mu- hammad (B y P)’. La gente va ante Muhammad y le dicen: ‘¡Muhammad! Tú eres enviado de Dios y el último de los profetas; Dios te ha perdonado tus pecados iniciales y tus pecados finales ¡Inter- cede por nosotros ante tu Señor! ¿Acaso no ves en lo que estamos?’ Entonces yo iré bajo el Tro- no, y caeré prosternado para mi Señor, Exaltado y Glorificado sea. Luego Dios me inspira de Sus alabanzas y del más bello elogio para Él como nunca se inspiró a nadie antes que a mí. Luego se dirá: ‘¡Muhammad! ¡Levanta tu cabeza! ¡Pide y se te dará! ¡Intercede y tu intercesión será acepta- da!’ Yo levanto mi cabeza y digo: ‘¡Mi nación Se- ñor! ¡Mi nación Señor! ¡Mi nación Señor!’ Se me dirá: ‘¡Muhammad! Introduce a los de tu nación que no tengan cuentas por el portal derecho de las puertas del Paraíso; y compartirán el resto de las puertas con (el resto de) la gente’». Y agregó: «¡Por Aquél que tiene mi alma en Su mano! ¡En- tre los puestos de los portales hay una distancia similar a la que hay entre Makka y Himyar!» o «entre Makka y Busra (en Shâm)»’.

XXXIX Las palabras de Dios: Quizá tu Señor te resucite a una posición digna de encomio (17:79)

1752. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘El Día de la Resurrección la gente caerá de rodillas. Cada na- ción seguirá a su profeta diciéndole: ‘¡Intercede fulano! ¡Intercede fulano!’ hasta que la interce- sión queda en manos del Profeta (B y P); eso será el día en que Dios le conceda un lugar de elogio y gloria’.

XL Las palabras de Dios: No hagas el salat en voz demasiado alta, ni demasiado baja, sino con voz moderada (17:110)

1753. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo, sobre las pala- bras de Dios: No hagas el salat en voz demasiado alta, ni demasiado baja, sino con voz modera- da: ‘Descendieron cuando el Mensajero de Dios (B y P) estaba escondido en Makka. Cuando re- zaba con sus sahabas elevaba la voz; si lo oían los politeístas insultaban al Corán, al que lo inspiraba y a quien lo traía. Entonces, Dios, ensalzado sea, dijo a Su Profeta (B y P) no hagas el salat en voz demasiado alta es decir: Tu recitación de manera que te oigan los politeístas e insulten al Corán; ni demasiado baja para tus sahabas, de manera que no te oigan sino con voz moderada’.

Sûrat Ul-Kahf (Sura La Caverna, No 18)

XLI Las palabras de Dios: Son ellos los que no creen en los signos de su Señor... (18:105)

1754. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «El Día de la Resurrección se traerá a un hombre grande y gordo que, ante Dios, pesa menos que un ala de mosquito» y agre- gó: «Recitad si queréis: ...Y el Día de la Resurrec- ción no les reconoceremos peso».

Sûrat Maryam (Sura María, No 19)

XLII Las palabras de Dios: Prevénles contra el día de la lamentación (19:39)

1755. Abû Sa‘îd Al-Judrî dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Se traerá a la muerte en la forma de un carnero blanquinegro; entonces un heraldo clamará: ‘¡Habitantes del Paraíso!’ Y ellos alargarán sus cuellos y verán. El heraldo les dirá: ‘¿Reconocéis a este?’ Dirán: ‘Sí; es la muerte’ y to-

dos lo verán. Luego clamará: ‘¡Habitantes del In- fierno!’ y ellos alargarán sus cuellos y verán; él les dirá: ‘¿Reconocéis a este?’ Dirán: ‘Sí; es la muerte’. Y todos lo verán. Entonces, se degollará al carnero y el heraldo clamará: ‘¡Gente del Paraíso! ¡Eterni- dad y no más muerte! ¡Gente del Infierno! ¡Eter- nidad y no más muerte!’» y luego recitó: ¡Prevén- les contra el Día de la lamentación, cuando se decida el asunto! Y ellos, entretanto, están des- preocupados... y los que están descuidados son los habitantes de este mundo ...y no creen’.

Sûrat Ul-Nûr (Sura La Luz, No 24)

XLIII Las palabras de Dios: Quienes acusen a sus propias esposas y no tienen testigos sino ellos mis- mos... (24:6)

1756. Sahl bin Sa‘d relató que ‘Uwaymir fue ante ‘Âsim bin ‘Adí, jefe de los Banu ‘Aÿlân, y le dijo: ‘¿Cómo hacéis con un hombre que encuen- tra a su mujer (teniendo relaciones sexuales) con otro hombre? ¿Lo mata y después vosotros lo ma- táis (por asesinato)?¿Cómo hace entonces? Pre- gúntale al Mensajero de Dios (B y P) de eso por mí’. ‘ásim fue ante el Profeta (B y P) y le dijo: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)!’ (y le preguntó sobre el tema); al Mensajero de Dios (B y P), sin embar- go, no le gustó la pregunta y la encontró vergon- zosa. Cuando ‘Uwaymir le preguntó, ‘ásim dijo: ‘Al Mensajero de Dios (B y P) no le gustó la pre- gunta y la encontró vergonzosa’. Entonces ‘Uway- mir dijo: ‘¡Por Dios! ¡No cejaré hasta preguntarle al Mensajero de Dios (B y P) sobre ello!’. ‘Uway- mir vino y dijo: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! un hombre que encuentra a su mujer (teniendo rela- ciones sexuales) con otro hombre ¿Lo mata y des- pués vosotros lo matáis (por asesinato)? ¿Cómo hace entonces?’ El Mensajero de Dios (B y P) dijo entonces: «Dios ha revelado una aleya de Co- rán sobre ti y tu esposa» y les ordenó la Mulâ‘ana (mutua maldición para alegar veracidad) como Dios ordenó en Su libro. La realizaron y después ‘Uwaymir dijo: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! Si conservo a esta mujer seré injusto con ella’ y la divorció, y esto se convirtió después en una tradi- ción entre las parejas que realizaban la Mulâ‘ana. Después, el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «¡Mi- rad! Si la mujer da a luz un bebé negro, de ojos grandes, negros y profundos, caderas grandes y piernas gordas; seré de la opinión de que ‘Uway- mir dijo la verdad. Pero si da a luz un bebé colo- radito que parezca un Wahara consideraré que ‘Uwaymir la calumnió». Después la mujer dio a luz un bebé con las características que el Mensa- jero de Dios (B y P) dio para confirmar el recla- mo de ‘Uwaymir; así que el bebé se adjudicó a la madre.

XLIV Las palabras de Dios: Pero se librará del castigo a la mujer que atestigüe jurando por Dios cuatro veces (24:8)

1757. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que: Hilâl bin Umayya acusó a su mujer de adulterio con Sharík bin Sahmâ’. El Profeta (B y P) le dijo: «(Trae) la prueba (del adulterio) o (recibirás) el castigo (del calumniador) en tu espalda». Hilâl dijo: ‘¡Mensa- jero de Dios (B y P)! Si la persona ve a un hom- bre sobre su mujer ¿Acaso va a buscar la prueba?’ pero el Profeta (B y P) siguió diciendo: «La prue- ba o el castigo sobre tu espalda». Hilál dijo: ‘¡Por el que te envió con la Verdad! ¡Yo estoy diciendo la verdad! ¡Dios revelará algo que salvará mi es- palda del castigo!’ Entonces bajó Ÿibrîl y reveló al Profeta (B y P): Quienes acusen a sus propias esposas y... y el Profeta (B y P) recitó hasta: ...Que dicen la verdad. Entonces, salió y mandó traer a la mujer. Hilâl atestiguó; y el Profeta (B y P) decía: «Con certeza que Dios sabe que uno de vosotros dos miente ¿Alguno de vosotros desea arrepen- tirse?» Luego, la mujer se levantó y atestiguó (que Hilâl mentía); cuando estaba por realizar su quin- to juramento, la gente la detuvo y le dijo: ‘Este de- finitivamente traerá la maldición de Dios sobre ti’. ‘Abdullah bin ‘Abbâs agregó: ‘La mujer dudó y meditó tanto que pensamos que se iba a retractar; luego dijo: ‘No deshonraré a mi familia por el res- to de los días’ y completó el juramento. El Profeta (B y P) dijo: «Vigiladla; si da a luz un bebé de ojos negros, caderas anchas y piernas gruesas». Tiem- po después, ella dio a luz un bebé de esas caracte- rísticas. El Profeta (B y P) dijo: «Si no fuese por lo que se reveló en el Libro de Dios (los juramentos de la mulá‘ana) ella y yo tendríamos un asunto (su ejecución)»’.

Sûrat Ul-Furqân (Sura El Crite- rio, No 25)

XLV Las palabras de Dios: Aquéllos que sean congregados, boca abajo, hacia Ÿahannam... (25:34)

1758. Anas bin Mâlik relató que un hombre dijo: ‘¡Profeta de Dios! ¿Cómo los incrédulos se- rán reunidos andando sobre sus caras en el Día de la Resurrección?’ El Mensajero de Dios (B y P) respondió: «¿Acaso no puede Quien lo hizo andar sobre dos pies en la vida terrena, hacerlo andar sobre su cara en el Día de la Resurrección?»

Sûrat Ul-Rûm (Sura Los Bizanti- nos, No 30)

XLVI Las palabras de Dios: Alif, lám, mím los bizantinos han sido ven- cidos... (30:1-2)

1759. Ibn Mas‘ûd relató que supo de un hom- bre daba un sermón a la tribu de Kinda y que dijo: ‘Vendrá un gran humo en el Día de la Resurrec- ción y quitará la vista y el oído a los hipócritas; los creyentes serán afligidos por algo como el res- friado’. Ibn Mas‘ûd estaba reclinado; pero se eno- jó y se sentó; luego dijo: ‘Quien sabe que hable; quien no sabe que diga: ‘Dios sabe más’; pues par- te de la sabiduría es decir sobre lo que no cono- ces: ‘No sé’. Dios dijo a Su Profeta (B y P) Di: ‘Yo no os pido a cambio ningún salario ni me arrogo nada’ (38:86) pero Quraysh tardaba en islamizar- se; entonces el Profeta (B y P) hizo invocaciones contra ellos, diciendo: «¡Por Dios! ¡Agóbialos con siete (años de hambre) como los siete de Yûsuf (José)!» Y un año de hambruna azotó a Quraysh hasta que casi los extermina y llegaron a comer carroña y huesos. Algunos veían entre el cielo y la tierra algo como el humo (por el hambre). Abû Sufyân fue, pues, al Profeta (B y P) y le dijo: ‘¡Mu- hammad! Viniste predicando las relaciones fami- liares y tu gente se está muriendo. ¡Ruega, pues, a Dios (que los alivie)!» Entonces, Ibn Mas‘ûd reci- tó: ¡Espera, pues, el día en que el cielo traiga un humo visible!... (44:10-15) y dijo: ‘Ni bien se les detuvo el castigo volvieron a su incredulidad; por ello las palabras de Dios: Nos vengaremos (44:16) se refiere al día de Badr; la palabra lizáma se re- fiere a Badr. Alif, Lám, mím.. .vencerán y ‘los bi- zantinos’ ya pasó’.

Sûrat Ul-Sayda (Sura La Pros- ternación, No 32)

XLVII Las palabras de Dios: Nadie sabe la alegría reservada para ellos en retribución a sus obras (32:17)

1760. Del relato de Abû Huraira, que el Pro- feta (B y P) dijo: «Dios dijo: ‘He preparado para Mis siervos piadosos: Lo que ojo alguno jamás ha visto, lo que oído alguno jamás oyó y lo que nin- gún corazón humano jamás imaginó; todo eso les está reservado, al lado de lo cual todo lo que habéis visto es nada’». Abû Huraira recitó: Nadie sabe la alegría reservada para ellos en retribu- ción a sus obras.

Sûrat Ul-Ahzâb (Sura Los Alia- dos, No 33)

XLVIII Las palabras de Dios: Puedes dejar para otra ocasión a la que de ellas quieras o puedes llamar a ti a la que quieras... (33:51)

1761. ‘Âisha dijo: ‘Solía celar a las mujeres que se ofrecían al Mensajero de Dios (B y P) y solía decir: ‘¿Acaso la mujer se ofrece a sí misma (a un hombre)?’ Y cuando Dios –ensalzado sea– reve- ló: Puedes dejar para otra ocasión a la que de ellas quieras o puedes llamar a ti a una de la que habías separado, no haces mal dije (al Profeta (B y P)): ‘Pienso que tu Señor se apresura a satis- facer tus deseos».

1762. ‘Âisha relató que el Mensajero de Dios (B y P) solía pedir permiso de la mujer, entre no- sotras, con la cual debía estar (el día en que que- ría estar con otra), después de que se reveló esta aleya: Puedes dejar para otra ocasión a la que de ellas quieras o puedes llamar a ti a una de la que habías separado, no haces mal. ‘Âisha agregó: ‘Yo

solía decirle: ‘Si está en mi mano, pues yo no per- mitiré que tu favor sea dado a otra mujer’’.

XLIX Las palabras de Dios: ¡Creyen- tes! No entréis a las habitacio- nes del Profeta... (33:53)

1763. ‘Âisha dijo: ‘Sawdâ salió, después de im- ponerse el uso del velo, a hacer sus necesidades. Ella era una mujer obesa, fácil de reconocer para quien la viese; y la vio ‘Umar bin Al-Jattâb; le dijo: ‘¡Sawdâ! ¡Por Dios! eres fácil de reconocer para nosotros; así que vé como sales (para que no te reconozcamos)’. Sawdâ se volvió sobre sus pa- sos mientras el Profeta (B y P) estaba en mi casa cenando con un hueso cubierto de carne en su mano. Entró y dijo: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! Salí para hacer mis necesidades y ‘Umar me dijo así y así’. La Revelación de Dios poseyó al Profeta (B y P) y luego lo dejó mientras el hueso seguía en su mano sin soltarlo. Entonces el Profeta (B y P) dijo: «Dios os ha permitido salir para vuestras ne- cesidades»’.

LLas palabras de Dios: Si mos- tráis algo o lo ocultáis... Dios lo sabe todo... (33:54-55)

1764. ‘Âisha dijo: ‘Aflah, hermano de Abû Al- Qu‘ays me pidió permiso para visitarme después de que se impuso el velo. Yo dije: ‘No le permitiré entrar hasta consultar al Profeta (B y P); pues su hermano Abû Al-Qu‘ays no fue quien me ama- mantó, sino que fue la esposa de Abû Al-Qu‘ays’. El Profeta (B y P) vino a verme y le dije: ‘¡Mensa- jero de Dios (B y P)! Aflah, hermano de Abû Al- Qu‘ays vino a visitarme y le negué la entrada hasta consultarte’. El Profeta (B y P) dijo: «¿Qué evitó que permitas entrar a tu tío (de lactancia)?» Dije: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! ¡El hombre no me amamantó sino que me amamantó la mujer, de Abû Al-Qu‘ays!’ Él dijo: «Permítele entrar; pues es tu tío ¡Que tu diestra esté en el polvo! »’.

LI Las palabras de Dios: Dios y sus ángeles bendicen al Profeta... (33:56)

1765. Ka‘b bin ‘Uÿra relató que se dijo: ‘¡Men- sajero de Dios (B y P)! Sabemos invocar la Paz (salâm) para ti pero ¿cómo te exaltamos (sa- lat)?’. El Profeta (B y P) dijo: «Decid: ¡Por Dios! ¡Exalta a Muhammad y a la familia de Muham- mad así como exaltaste a Ibrâhîm y a la familia de Ibrâhîm! Tú eres digno de alabanza y Glorioso. ¡Por Dios! ¡Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad así como bendijiste a Ibrâhîm y a la familia de Ibrâhîm! Tú eres Digno de alabanza y Glorioso».

1766. Abû Sa‘îd Al-Judrî dijo: ‘Dijimos: ‘¡Men- sajero de Dios (B y P)! (conocemos) este saludo de paz pero ¿cómo te exaltamos (salat)?’ Él dijo: «Decid: ¡Por Dios! ¡Exalta a Muhammad, Tu sier- vo y mensajero, así como exaltaste a la familia de Ibrâhîm! ¡Y bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad así como bendijiste a Ibrâhîm!»’

LII Las palabras de Dios: ¡Creyen- tes! No seáis como los que ofen- dieron a Mûsa; Dios lo declaró inocente... (33:69)

1767. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Mûsa era un hombre muy tímido y por eso son las palabras de Dios: ¡Creyentes! ¡No seáis como los que ofendieron a Mûsa! Dios lo declaró inocente de lo que le habían acusado. Dios le tenía consideración»’.

Sûrat Saba’ (Sura Saba, No 34)

LIII Las palabras de Dios: No es sino un admonitor que os previene contra un castigo severo (34:46)

1768. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató: ‘El Profeta (B y P) subió un día a Al-Safa y dijo: «¡Oh gente mía!» Los qurayshíes se reunieron alrededor de él y dijeron: ‘¿Qué tienes?’ Dijo: «Si os digo que un enemigo os atacará por la mañana o por la no- che ¿Me creeríais?» Dijeron: ‘Claro que sí’. Dijo:

«Pues os estoy advirtiendo antes que os llegue un fuerte castigo». Abû Lahab dijo: ‘¡Que perezcas! ¿Para eso nos reuniste?’ y Dios reveló: ¡Perezcan las manos de Abû Lahab! ¡Perezca él! (111:1)’.

Sûrat Ul-Zumar (Sura Los Gru- pos, No 39)

LIV Las palabras de Dios: ¡Siervos que habéis prevaricado en detri- mento propio! (39:53)

1769. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que unos in- crédulos que habían cometido muchos asesina- tos y mucha fornicación fueron ante Muhammad (B y P) y le dijeron: ‘Lo que dices es bueno ¿Pue- des decirnos si lo que hicimos (en el pasado) tiene expiación?’ Entonces se reveló No invocan a otro Dios junto con Dios, no matan a nadie que Dios haya prohibido y no fornican... (25:68) y ¡Sier- vos que habéis prevaricado en detrimento pro- pio! ¡No desesperéis de la misericordia de Dios! (39:53).

LV Las palabras de Dios: No han valorado a Dios debidamente (39:67)

1770. ‘Abdullah bin Mas‘ûd dijo: ‘Un rabino fue ante el Mensajero de Dios (B y P) y dijo: ‘¡Mu- hammad! Nosotros encontramos (en nuestras es- crituras sagradas) que Dios se pone los cielos so- bre un dedo, las tierras en otro dedo, los árboles en otro dedo, el agua y la tierra en otro dedo y el resto de las criaturas sobre otro dedo; y dice: ‘Yo soy el Rey». El Profeta (B y P) empezó a reír hasta que se vieron sus dientes premolares, en confir- mación a lo dicho por el rabino; después recitó: No han valorado a Dios debidamente’.

LVI Las palabras de Dios: El Día de la Resurrección contendrá toda la tierra en Su puño (39:67)

1771. Abû Huraira dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: «Dios toma la tierra y pliega los cielos con Su diestra; luego dice: ‘Yo soy el Rey ¿Dónde están los reyes de la tierra?’»’.

LVII Las palabras de Dios: Se tocará la trompeta y caerán fulmina- dos los que estén en los cielos y en la tierra (39:68)

1772. Abû Huraira relató: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Entre los dos toques de la trompeta habrá cuarenta». Dijeron: ‘¡Abû Huraira! ¿Cuarenta días?’ y yo me negué a responder. Dijo: ‘¿Cuaren- ta años?’ y yo me negué a responder. Dijo: ‘¿Cua- renta meses?’, yo me negué a responder y agregué: ‘Todo el cuerpo del ser humano se consumirá ex- cepto el hueso del coxis, del cual Dios reconstrui- rá todo el cuerpo’’.

Sûrat Ul-Shûra (Sura La Consulta, No 42)

LVIII Las palabras de Dios: Excepto que tratéis con cariño a los pa- rientes (42:23)

1773. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘No había nin- guno de los clanes de Quraysh que no tenga pa- rentesco con el Profeta (B y P); y él les dijo: «No quiero sino que seáis amables conmigo por el pa- rentesco que hay entre nosotros»’.

Sûrat Ul-Dujân (Sura El Humo, No 44)

LIX Las palabras de Dios: ¡Señor! ¡aparta de nosotros el castigo! ¡Creemos! (44:12)

1774. El hadiz (Nro. 1759) de Ibn Mas‘ûd ya fue mencionado en la sura ‘Los bizantinos’.

1775. En esta versión se agrega: ‘Ellos dijeron: ¡Señor! ¡Aparta de nosotros el castigo! ¡Creemos!; se le dijo: ‘Si les retiramos el castigo volverán (a la idolatría)’. Y el Profeta (B y P) rogó a su Señor, quien les retiró el castigo; pero ellos volvieron (a la idolatría) y Dios se vengó de ellos el día de Badr’.

Sûrat Ul-Ÿâzya (Sura La Arrodi- llada, No 45)

LX Las palabras de Dios: Nada sino la acción fatal del tiempo nos hace perecer (45:24)

1776. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Dios –exaltado y glorificado sea– dijo: ‘Los hijos de Adam me ofenden; insultan al tiempo y Yo soy El Tiempo ; en Mi mano está el mandato, Yo transformo la noche en día’»’.

Sûrat Ul-Ahqâf (Sura Las Dunas, No 46)

LXI Las palabras de Dios: Cuando lo vieron como una nube que se di- rigía a sus valles... (46:24)

1777. ‘Âisha, esposa del Profeta (B y P), relató: ‘Nunca vi al Mensajero de Dios (B y P) reír has- ta que se le vea su úvula (de la garganta), él sólo sonreía’. El resto de su hadiz ya lo mencionamos en el Libro del principio de la creación (ver Nro. 1355).

Sûrat Muhammad (No 47)

LXII Las palabras de Dios: Y a cortar vuestros lazos consanguíneos (47:22)

1778. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «Dios hizo la creación; cuando terminó, el útero se aferró a Él. Dios le dijo: ‘¿Qué es?’ Le dijo: ‘Me refugio en Ti del corte de las relaciones fami- liares’. Dios le dijo: ‘¿Te complacería que yo conce- da Mi gracia a quien refuerce tus lazos (los lazos familiares) y retire Mi gracia de quien corte tus lazos?’ Dijo: ‘¡Claro Señor!’» Abû Huraira agregó: ‘Recitad si queréis: Si volvéis la espalda, os expo- néis a corromper en la tierra y cortar vuestros lazos consanguíneos’.

1779. En otra versión dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Recitad si queréis: Si volvéis la espalda, os exponéis a corromper en la tierra y cortar vuestros lazos consanguíneos»’.

Sûrat Qâf (Sura Qâf, No 50)

LXIII Las palabras de Dios: El día en que digamos a yahannam: ‘¿estás ya llena?’, ella dirá: ‘¿aún hay más?’ (50:30)

1780. Anas bin Mâlik relató que el Profeta (B y P) dijo: «Se lanzará (gente) al Infierno y este dirá: ‘¿Hay más?’ Hasta que (Dios) pone Su pie (en él). Entonces, dirá: ‘¡Basta! ¡Basta!’»

1781. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «El Paraíso y el Infierno disputaron; el Infier- no dijo: ‘Fui honrado con recibir a los arrogantes y a los tiranos’; el Paraíso dijo: ‘¿Qué será de mí que sólo me llegan los débiles y los humildes?’ Dios dijo al Paraíso: ‘Tú eres mi Misericordia; a través de ti agracio a quien quiero de Mis siervos’; y dijo al Infierno: ‘Tú eres Mi castigo con el que atormento a quien quiero de Mis siervos y cada uno de vosotros tendrá su relleno’. El Infierno no se llenará hasta que Dios ponga Su pierna en él y diga: ‘¡Basta! ¡Basta! ¡Basta!’; entonces se llenará y sus partes se acercarán una a otras. Dios no será injusto, con nadie de Su creación. El Paraíso en cambio: Pues Dios –ensalzado y glorificado sea– creará una nueva creación para llenarlo».

Sûrat Ul-Tûr (Sura El Monte, No 52)

LXIV Las palabras de Dios: ¡Por el monte! ¡Por un libro escrito! (52:1-2)

1782. Ÿubayr bin Mut‘im dijo: ‘Oí al Mensaje- ro de Dios (B y P) recitar ‘El monte’ en la oración del magrib. Cuando llegó a la aleya: ¿Han sido creados de la nada? ¿O son ellos los creadores? ¿O han creado los cielos y la tierra? No, no están convencidos. ¿O tienen los tesoros de tu Señor? ¿O se creen unos potentados? (52:35-37). Mi co- razón casi vuela (por la fuerza del argumento)’.

Sûrat Ul-Naÿm (Sura La Estre- lla, No 53)

LXV Las palabras de Dios: ¿y qué os parece al-lât, al-‘uzza? (53:19)

1783. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Quien hace un juramento y jura (sin querer): ‘Por Al-Lât y Al-‘Uzza’, que diga: ‘No hay más Dios sino Dios’. Y quien diga a su amigo: ‘Ven, apostemos’, deberá dar caridad (para expiar su pecado)’»’.

Sûrat Ul-Qamar (Sura La Luna, No 54)

LXVI Las palabras de Dios: Pero la hora es el tiempo que se les ha fijado y la hora es cruentísima, amarguísima (54:46)

1784. ‘Âisha relató: ‘Al Profeta (B y P) se le re- veló en Makka, cuando yo aún era una chiquilla que jugueteaba: ...Pero la hora es el tiempo que se les ha fijado y la hora es cruentísima, amar- guísima’.

Sûrat Ul-Rahmân (Sura El Cle- mente, No 55)

LXVII Las palabras de Dios: Además de esos dos, habrá otros dos jardi- nes... (55:62)

1785. ‘Abdullah bin Qays relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) dijo: «Dos jardines de plata, con sus utensilios y todo lo que hay en ellas; dos jardines de oro, con sus utensilios y todo lo que hay en ellas. Nada evitará que la gente del jardín de ‘Aden (el Edén) vean a su Señor excepto el velo de grandeza sobre Su rostro».

LXVIII Las palabras de Dios: Huríes, re- tiradas en los pabellones (55:72)

1786. ‘Abdullah bin Qays relató que el Profeta (B y P) dijo: «En el Paraíso hay un pabellón que es de una gran perla hueca de sesenta millas de an- cho. En cada esquina habrá esposas que no verán a las de otras esquinas; los creyentes las visitarán». El resto del hadiz ya fue mencionado (ver Nros. 1374,1375 y 1785).

Sûrat Ul-Mumtahina (Sura La Examinada, No 60)

LXIX Las palabras de Dios: ¡No toméis como amigos a los enemigos míos y vuestros! (60:1)

1787. ‘Alí bin Abi Tâlib dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) me envió junto con Al-Zubayr y Al- Miqdâd...’ después mencionó el hadiz de Hátib bin Balta‘a y dijo al final: ‘...Y se le reveló (al Pro- feta (B y P)): ¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los enemigos míos y vuestros!’.

LXX Las palabras de Dios: Cuando las creyentes vengan a ti a pres- tarte juramento de fidelidad (60:12)

1788. Umm ‘Atiyya dijo: ‘Dimos nuestra bay‘a al Profeta (B y P) y él nos recitó: Que no asocian nada a Dios (60:12); y nos prohibió llorar a los muertos. Una mujer (se abstuvo de dar la bay‘a y) no alcanzó su mano; dijo: ‘Fulana me ayudó a llorar a mis muertos, quiero compensarla (con lo mismo)’. El Profeta (B y P) no le dijo nada y ella se fue. Después volvió y dio su juramento (bay‘a)’.

Sûrat Ul-Ÿum‘a (Sura El Viernes, No 62)

LXXI Las palabras de Dios: Y a otros de ellos que no se les han incor- porado aún (62:3)

1789. Abû Huraira dijo: ‘Estábamos senta- dos donde el Mensajero de Dios (B y P) cuando se le reveló la sura ‘El viernes’. (Cuando recitó:) Y a otros de ellos que no se les han incorporado aún... yo pregunté: ‘¿Quiénes son Mensajero de Dios?’ y no me respondió hasta que pregunté tres veces, y entre nosotros estaba Salmân el Persa . El Mensajero de Dios (B y P) puso su mano sobre Salmân y dijo: «Si la fe estuviese en Las Pléyades, la alcanzarían hombres –o: Un hombre– como estos»’.

Sûrat Ul-Munâfiqûn (Sura Los Hipócritas, No 63)

LXXII Las palabras de Dios: Cuando los hipócritas vienen a ti dicen: ‘atestiguamos que tú eres, en verdad, enviado de Dios’ (63:1)

1790. Zayd bin Al-Arqam dijo: ‘Estaba en una campaña militar cuando oí a ‘Abdullah bin Ubay bin Salûl decir: ‘No deis nada a los que están con el Profeta (B y P) hasta que se aparten de él, y cuan- do volvamos a Medina el más honorable expul- sará de allí al más humillado’. Mencioné aquello a mi tío o a ‘Umar y él se lo mencionó al Profeta (B y P). Él me llamó y le informé; después llamó a ‘Abdullah bin Ubay y su gente, y ellos juraron no haberlo dicho. El Mensajero de Dios (B y P) me desmintió y les creyó, eso me causó una preocu- pación como nunca había tenido y me quedé en mi casa. Mi tío me dijo: ‘Querías que el Mensajero de Dios (B y P) te desmienta y te odie’. Entonces Dios reveló: Cuando los hipócritas vienen a ti...; el Profeta (B y P) mandó llamarme y me recitó (las aleyas); luego dijo: «Dios ha confirmado tus palabras Zayd»’.

1791. En otra versión agrega: ‘Y el Profeta (B y P) los llamó (a los hipócritas) para pedir per- dón a Dios por ellos; y ellos voltearon de él sus rostros’.

1792. Zayd también relató: ‘Oí al Mensaje- ro de Dios (B y P) decir: «¡Por Dios! ¡Perdona a los ansâr y a los hijos de los ansâr!»’ y uno de los subnarradores, Ibn Al-Fadl, dudó si el Profeta (B y P) dijo también: «Y los hijos de los hijos de los ansâr».

Sûrat Ul-Tahrîm (Sura La Prohi- bición, No 66)

LXXIII Las palabras de Dios: ¡PROFE- TA! ¿por qué, para agradar a tus esposas, declaras ilícito lo que Dios declaró lícito para tí? (66:1)

1793. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) solía beber miel en la casa de Zaynab bint Ÿahsh y se quedaba con ella. Yo y Hafsa secretamente acordamos que cualquiera de las dos que el Profe- ta (B y P) visite, le diría: ‘¿Has comido magâfír ? Te siento con olor a magâfír’. Su respuesta fue: «No (no he comido magâfír); estuve bebiendo miel en casa de Zaynab bint Ÿahsh, pero no volveré a ha- cerlo, ya lo juré; no le cuentes a nadie»’.

Sûrat Ul-Qalam (Sura El Cála- mo, No 68)

LXXIV Las palabras de Dios: Al arro- gante y, encima, bastardo (68:13)

1794. Hâriza bin Wahb Al-Juzâ‘i dijo: ‘Oí al Profeta (B y P) decir: «¿Os informo sobre la gen- te del Paraíso? Son los débiles y aquellas personas que los demás subestiman, pero que si juran algo por Dios, Él les ayuda a cumplir su juramen- to. ¿Os hablo de la gente del Infierno? Son todos aquellos crueles, arrogantes y soberbios»’.

LXXV Las palabras de Dios: El día en que muestre su pierna y se les in- vite a prosternarse, no podrán (68:42)

1795. Abû Sa‘îd dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: «Nuestro Señor descubre su pierna (entre su tobillo y su rodilla) y se prosternan ante Él todos los creyentes y las creyentes. Quedan sólo los que se prosternaban en la vida mundanal por su reputación; esos intentarán prosternarse pero su espinazo será de una sola pieza»’.

Sûrat Ul-Nâzi‘ât (Sura Los Que Salen, No 79)

1796. Sahl bin Sa‘d dijo: ‘Vi que el Mensaje- ro de Dios (B y P) juntó sus dedos así: El medio junto al índice y dijo: «Yo fui enviado junto con la Hora así»’.

Sûrat ‘Abasa (Sura Frunció el Ceño, No 80)

1797. ‘Âisha relató que el Profeta (B y P) dijo: «La persona que recita el Corán y lo memoriza en su corazón estará con los escribas honrados y obedientes (en el cielo). Los que recitan el Co- rán con verdadera intención de aprenderlo, pero lo hace con muchas dificultades, tendrá doble re- compensa».

Sûrat Ul-Mutaffifîn (Sura Los Mermadores, No 83)

LXXVI Las palabras de Dios: El día que comparezcan los hombres ante el señor de los mundos? (83:6)

1798. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Profe- ta (B y P) dijo: «El día que comparezcan los hombres ante el señor de los mundos?, algunos esta- rán hundidos en su sudor hasta la mitad de sus orejas».

Sûrat Ul-Inshiqáq (Sura El Res- quebrajamiento, No 84)

LXXVII Las palabras de Dios: Será juz- gado benignamente (84:8)

1799. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Todos los que son llamados a rendir cuen- tas (el Día de la Resurrección) están arruinados»’. El resto del hadiz fue mencionado en el Libro de la Sabiduría (ver Nro. 88).

LXXVIII Las palabras de Dios: Que ha- béis de pasar de un estado a otro! (84:19)

1800. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘...Que ha- béis de pasar de un estado a otro! significa: De un estadio a otro; esto se refiere a vuestro Profeta (B y P)’.

Sûrat Ul-Shams (Sura El Sol, No 91)

LXXIX

1801. ‘Abdullah bin Zam‘a relató que escucha- ba al Profeta (B y P) pronunciar una jutba y que habló de la camella y de quien la mató. El Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «Cuando el más mi- serable entre ellos se lanzó se lanzó sobre ella un hombre rudo y de rara apariencia que gozaba de la protección de su gente; era parecido a Abû Zam‘a»; y habló sobre las mujeres; dijo: «No es sa- bio que azotéis a vuestras esposas como se azota a un esclavo, pues, tal vez, os acostéis con ella al fin del día». También los sermoneó sobre sus risas cuando alguien echaba ventosidades, dijo: «¿Por qué os reís de algo que vosotros también hacéis?». En otra versión dice: «Era parecido a Abû Zam‘a, tío de Al-Zubayr bin Al-‘Awwâm».

Sûrat Ul-‘Alaq (Sura El Coágu- lo, No 96)

LXXX Las palabras de Dios: ¡No! Si no cesa hemos de arrastrarle por el copete (96:15)

1802. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Abû Ÿahl dijo: ‘Si veo a Muhammad rezando cerca de la Ka‘ba lo tomaré por el cuello’. Eso llegó a oídos del Profe- ta (B y P) y dijo: «Si lo hace los ángeles lo agarra- rán»’.

Sûrat Ul-Kawzar (Sura Al-Kawzar, No 109)

1803. Anas bin Mâlik dijo: ‘Cuando el Profe- ta (B y P) fue ascendido al cielo dijo (al volver): «Llegué a un río cuya orilla era de cúpulas de per- las huecas. Pregunté a Ÿibrîl: ‘¿Qué río es este?’ dijo: ‘Al-Kawzar’»’.

1804. ‘Âisha, cuando se le preguntó sobre las palabras de Dios: Ciertamente, te hemos dado Al-Kawzar..., dijo: ‘Es un río concedido a vuestro Profeta (B y P); en sus riberas hay cúpulas de per- las huecas y sus vasijas son innumerables como las estrellas’.

Sûrat Ul-Falaq (Sura el Enroje- cer del Alba, No 113)

1805. Ubay bin Ka‘b dijo: ‘Pregunté al Men- sajero de Dios (B y P) sobre las mu‘awwidhatayn (‘las dos del amparo’, suras 113 y 114) y respon- dió: «Se revelaron y yo las recito»; y nosotros de- cimos como decía el Mensajero de Dios (B y P)’.

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