libro del Istisqa

IAl-istisqâ’

547. ‘Abdullah bin Zayd dijo: ‘El Profeta (B y P) salió a pedir a Dios el agua y volteó su manto.’ En otra versión dice: ‘Y rezó dos rak‘ât’.

II La plegaria del Profeta (B y P): «Haz que (la sequía y la ham- bruna) les dure años como los años (de sequía y hambruna) de Yûsuf«

548. Ya mencionamos el hadiz de Abû Hurai- ra (Nro. 545) sobre la plegaria del Profeta (B y P) por los débiles entre los creyentes y contra la tri- bu de Mudar; en esta versión añade: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Que Dios perdone a la tribu de Ghi- fár y salve a la de Aslam»’.

549. ‘Abdullah Bin Mas‘ûd dijo: ‘Cuando el Profeta (B y P) vio que la gente rechazaba el Is- lam dijo: ‘¡Oh Dios! ¡Envíales (una hambruna de) siete años como los siete años (de hambruna) de Yûsuf! La hambruna les afectó por un año y fue tal que la gente empezó a comerse los cueros y ca- rroña hasta el punto de que la persona veía humo en el cielo de tanta hambre que tenía. Abû Sufiân fue ante el Profeta (B y P) y le dijo: ‘¡Muhammad! Tú ordenas a la gente que obedezcan a Dios y que mantengan las relaciones familiares. Pues tu gen- te está muriendo; pide a Dios por ellos’. Dios dijo: ¡Espera, pues, el día que el cielo traiga un humo visible, que cubra a los hombres! Será un castigo doloroso. ¡Señor! ¡Aparta de nosotros el castigo! ¡Creemos! ¿De qué les servirá la amonestación si ha venido a ellos un enviado que habla claro y se han apartado de él y dicho: ‘¡Es uno a quien se ha instruido, un poseso!? Vamos a apartar de vosotros el castigo por un tiempo pero reincidi- réis’ El día que hagamos uso del máximo rigor, Nos vengaremos (44:10-16). El máximo rigor es seguramente el día de Badr. El rigor, el humo, el lizám y el verso de la sura de los bizantinos ya han ocurrido’.

550. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘El siguiente verso se me vino a la memoria mientras veía el rostro del Profeta (B y P) mientras pedía la lluvia a Dios, y no dejó de hacerlo hasta que el agua em- pezó a correr por los techos, Abû Tâlib dijo: Un blanco (el Profeta (B y P)) a quien se solicita que pida la lluvia; y que cuida de los huérfanos y es guardián de las viudas...’

551. Anas relató que ‘Umar bin Al-Jattâb solía pedir a Al-‘Abbâs bin ‘Abdul Muttalib que ruegue a Dios por lluvia cada vez que había una sequía. Solía decir: ‘¡Oh Dios! Solíamos solicitar a nues- tro Profeta que Te pida lluvia, y nos dabas lluvia. Ahora pedimos a su tío que te ruegue. ¡Oh Dios! Bendícenos con la lluvia’. Y llovía.

III Salat al-istisqâ’ en la mezquita principal

552. Sharík bin ‘Abdullah relató que Anas dijo: (El hadiz mencionado Nro. 519; donde un hom- bre pide al Profeta (B y P) que ruegue por lluvia en el ÿum‘a) ‘Y no vimos el sol por seis días. Lue- go entró un hombre por esa puerta mientras el Mensajero de Dios (B y P) estaba de pie pronunciando la jutba del ÿum‘a siguiente. El hombre se dirigió, de pie, a él y dijo: ‘¡Mensajero de Dios! Las propiedades se han destruido y los caminos se han cortado; pide a Dios que retenga la lluvia’. El Mensajero de Dios (B y P) levantó las manos y dijo: «¡Oh Dios! Alrededor nuestro y no sobre no- sotros. En las planicies, en las montañas, las coli- nas, en los valles y donde crecen los árboles». Así que la lluvia se detuvo y salimos andando bajo los rayos solares.’

IV El istisqâ’ en la jutba del ÿum‘a sin dirigirse hacia la qibla

553. Y Anas relató: (Del mismo hadiz ante- rior) ‘El Mensajero de Dios (B y P) levantó ambas manos y dijo: «¡Oh Dios, bendícenos con lluvia! ¡Oh Dios, bendícenos con lluvia! ¡Oh Dios, ben- dícenos con lluvia!»’

VCómo el Profeta (B y P) se vol- vió de espaldas a la gente

554. El hadiz de ‘Abdullah bin Zayd sobre el is- tisqâ’ ya fue mencionado (Nro. 547). En esta ver- sión dice: ‘Y se volvió de espaldas a la gente. Se dirigió a la qibla durante su plegaria y volteó su manto. Luego nos dirigió en dos rak‘ât recitando en voz alta.’

VI El imâm levanta ambas manos en el istisqâ’

555. Anas bin Mâlik relató: ‘El Profeta (B y P) nunca elevaba sus manos en la plegaria excepto en el istisqâ’, cuando las elevaba hasta que se veía la blancura de sus axilas’.

VII Qué decir si llueve

556. ‘Âisha relató que el Mensajero de Dios (B y P) solía decir: «¡Que sea una lluvia benefi- ciosa!» cuando veía la lluvia.

Cuando arrecia el viento

557. Anas bin Mâlik relató que, cada vez que arreciaba el viento, la ansiedad aparecía en el ros- tro del Profeta (B y P) (temiendo que sea la furia divina).

IX Las palabras del Profeta (B y P): «Se me dio la victoria con el saba (viento del este)»

558. Ibn ‘Abbâs relató que el Profeta (B y P) dijo: «Se me dio la victoria con el Saba (viento del este) y ‘Ad fue destruido con Al-Dabúr (viento del oeste)».

XLo que se dice sobre los terre- motos y otras señales (del Día del Juicio)

559. Ibn ‘Umar relató que el Profeta (B y P) dijo: «¡Oh Dios! Bendícenos en Shâm (la ‘Gran Si- ria’) y en el Yemen». (Los sahabas) Dijeron: ‘¿Y en Al-Naÿd (Zona central de la Península Arábiga)?’ Dijo: «¡Oh Dios! Bendícenos en Shâm (la ‘Gran Siria’) y en el Yemen». Dijeron: ‘¿Y en Al-Naÿd?’ Dijo: «Allá habrá terremotos y atribulaciones. Y de allí surgirá la cabeza de Satán».

XI Nadie sabe cuándo vendrá la lluvia sino Dios Altisimo (ta‘âla)

560. Ibn ‘Umar también dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Las llaves de lo Oculto son cin- co; nadie las conoce sino Dios. Nadie sabe lo que ocurrirá mañana; nadie sabe lo que encierran los úteros; nadie sabe lo que obtendrá mañana; nadie sabe dónde morirá y nadie sabe cuándo lloverá»’.


Comments