libro del Hayy

ILa obligatoriedad del haÿÿ y sus virtudes

769. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Al-Fadl (su hermano) montaba con el Mensajero de Dios (B y P) y una mujer de la tribu de Jaz‘am se acer- có. Al-Fadl se puso a mirarla y ella lo miraba; el Profeta (B y P) cada vez le movía la cara en otra dirección (a Al-Fadl, para que no mirara a la mu- jer con tanta insistencia). La mujer dijo: ‘¡Men- sajero de Dios¡La imposición de haÿÿ de Dios a Sus siervos alcanzó a mi padre en su vejez y ya no puede sostenerse sobre la montura. ¿Puedo rea- lizar el haÿÿ por él?’ El Profeta (B y P) dijo: «Sí». Esto sucedió en la Peregrinación de la Despedida (Haÿÿat al Wadá’)’.

II Las palabras de Dios: ¡Llama a la humanidad a la peregrina- ción para que vengan a ti a pie o en todo flaco camello, veni- do de todo paso ancho y profun- do para atestiguar los benefi- cios recibidos y para invocar el Nombre de Dios...! (22:27-28)

770. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Vi al Mensa- jero de Dios (B y P) montar su animal en Dhul Hulayfa y empezar a entonar la talbiya hasta que el animal se ponía de pie.’

III El haÿÿ sobre una silla de montar

771. Anas relató que el Mensajero de Dios (B y P) realizó el haÿÿ sobre una silla de montar; y el mismo animal cargaba su equipaje.

IV Las virtudes del haÿÿ mabrûr

772. ‘Âisha, Madre de los Creyentes, dijo: ‘Dije: ‘¡Mensajero de Dios! Consideramos al ÿihâd como la mejor de las obras. ¿Podemos participar en el ÿihâd?’ El Profeta (B y P) dijo: «No, pero el mejor ÿihâd (para las mujeres) es el haÿÿ mabrûr»’.

773. Abû Huraira dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: «Quien hace el haÿÿ por Dios, y no tiene relaciones sexuales con su esposa (du- rante esos días) ni comete maldades o pecados, volverá a su hogar como su madre lo dio a luz (sin pecado)»’.

VEl mîqât para la gente del Yemen

774. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘El Profeta (B y P) dispuso que Dhul Hulayfa sea el Mîqât de la gente de Medina; que Al-Yuhfa lo sea para la gente de Shâm; que Qarn ul-Manâzil lo sea para los de Naÿd; y para los del Yemen que sea Yala- mlam. Estos puntos son para ellos y para los que pasen por allí de otros lugares, para quien desee realizar el haÿÿ o la ‘umra. Y quien resida entre estos lugares y Makka asumirá el ihrâm desde donde parte (para el haÿÿ). Y la gente de Makka lo asume desde Makka.’

VI

775. Nâfi’ relató que‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) hizo sentar su ca- mello (y desmontó) en Al-Bathá, en Dhul Hula- yfa, y realizó la oración’. ‘Abdullah bin ‘Umar ha- cía lo mismo.

VII El paso del Profeta (B y P) por el camino de al-shaÿara

776. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) salía hacia el haÿÿ por el ca- mino de Al-Shaÿara y retornaba por el camino de Al-Mu‘arras. También relató que en su ida al haÿÿ solía rezar en la mezquita de Al-Shaÿara y cuando retornaba rezaba en la mezquita de Dhul Hula- yfa, en el fondo del valle, y pernoctaba allí hasta la mañana siguiente.

viii Las palabras del Profeta (B y P): «Al-‘Aqîq es un valle bendito»

777. ‘Umar dijo: ‘Oí al Profeta (B y P) decir en el valle de Al-‘Aqíq: «Anoche me vino un enviado de mi Señor que me dijo: ‘Reza en este valle ben- dito y dí: ‘Haré haÿÿ y ‘umra juntos»»’.

778. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Profeta (B y P) fue visto descansando en Dhul Hulayfa, al fondo del valle. (En un sueño) se le dijo: ‘Estás en un valle bendito’.

IX Lavar el perfume tres veces del vestido (del ihrâm)

779. Ya‘la bin Umayya relató que dijo a ‘Umar: ‘Muéstrame al Profeta (B y P) cuando le llega la Revelación’. Cuando el Profeta (B y P) estaba en Al-Ÿi‘râna con algunos de sus sahabas llegó un hombre que le dijo: ‘¡Mensajero de Dios¡¿Qué opinas de un hombre que asume el ihrâm para la ‘umra y tiene sus vestidos perfumados?’ El Pro- feta (B y P) quedó en silencio por un momento y le llegó la Revelación. Ya‘la añadió: ‘ ‘Umar me señaló y vine inmediatamente. El Profeta (B y P) estaba bajo la sombra de un toldo de tela y yo in- troduje allí mi cabeza. El Profeta (B y P) estaba con la cara enrojecida y respirando ruidosamen- te. Cuando ese estado terminó, preguntó: «¿Dón- de está el que preguntó por la ‘umra?» Le trajeron al hombre y le dijo: «Lava el perfume que llevas tres veces y sácate la ÿubba (manto). Haz en tu ‘umra como haces en el haÿÿ»’.

XEl uso del perfume al asumir el ihrâm y lo que debe vestir al asumir el ihrâm

780. ‘Âisha, esposa del Profeta (B y P), rela- tó: ‘Solía perfumar al Mensajero de Dios (B y P) cuando iba a asumir el ihrâm y al terminarlo, an- tes de circunvalar la Ka‘ba (tawâf al ifâda).’

XI Quien entona la talbiya y asume el ihrâm con el pelo engomado

781. ‘Abdullah bin ‘Umar relató: ‘Oí al Men- sajero de Dios (B y P) entonando la talbiya y asu- miendo el ihrâm con el pelo engomado y junto.’

XII Asumir el ihrâm, entonando la talbiya en la mezquita de Dhul Hulayfa

782. ‘Abdullah bin ‘Umar también relató: ‘El Mensajero de Dios (ByP) siempre asumió el ihrâm, entonando la talbiya, desde la mezquita’ refiriéndose a la mezquita de Dhul Hulayfa.

XIII Montar sólo o acompañado du- rante el haÿÿ

783. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que Usâma acompañó al Profeta (B y P) en la misma montura desde ‘Arafa a Muzdalifa, luego lo acompañó Al-Fadl, de Muzdalifa a Mina; y ambos dijeron: ‘El Profeta (B y P) no dejó de entonar la talbi- ya hasta realizar el ramyi (arrojar las piedras) en Ÿamrat ul-‘Aqaba’.

XIV Las cosas que el muhrim puede vestir: para el ridâ’ y para el izâr

784. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘El Profeta (B y P) partió de Medina con sus sahabas después de ungirse el cabello con aceite y peinárselo y ves- tir su ridâ’ y su izâr. No prohibió ningún tipo de izâr ni de ridâ’, excepto los teñidos con azafrán, pues podrían dejar algún aroma sobre la piel. Amaneció en Dhul Hulayfa y montó su camello hasta que llegó a Al-Baydá’, donde él y sus saha- bas entonaron la talbiya y realizó el taqlîd a su camello. Esto fue cuando aún restaban cinco días del mes de Dhul Qa‘da y llegó a Makka a los cua- tro días del mes de Dhul Hiÿÿa. Hizo la circun- valación alrededor de la Ka‘ba e hizo el sa‘yi (re- corrido) entre las colinas de Al-Safa y Al-Marwa. Siguió con el ihrâm porque ya había marcado su ofrenda. Luego de asumir el haÿÿ se dirigió a la parte alta de Makka, Al-Haÿûn, y no se aproxi- mó a la Ka‘ba hasta que volvió de ‘Arafa; entonces, ordenó a sus sahabas que circunvalen la Ka‘ba y entre Al-Safa y Al-Marwa; y que luego se corten el cabello y den por terminado el ihrâm. Esto era para quien no había designado a su ofrenda para el sacrificio; y quien estaba con su esposa pues podía tener relaciones sexuales con ella, así como podía vestir las ropas normales y ponerse perfume.’

XV La talbiya

785. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que la talbiya del Mensajero de Dios (B y P) era: «Labbayk All- ahumma labbayk; labbayk la sharîka lak labbayk. Inna al hamda wan ni‘mata laka wal mulk, la sha- ríka lak (Respondo a Tu llamado ¡Oh Dios! Res- pondo a Tu llamado. Respondo a Tu llamado, no tienes copartícipe alguno, respondo a Tu llamado. Ciertamente, la alabanza y la gracia es Tuya y la soberanía; no tienes copartícipe alguno)».

XVI La alabanza, la glorificación y el takbîr al montar antes de la talbiya

786. Anas relató: ‘El Mensajero de Dios (B y P) rezó con nosotros cuatro rak‘ât del dhu- hur en Medina y rezó dos rak‘ât en Dhul Hulay- fa para el ‘asr. Allí pasó la noche hasta que ama- neció. Luego montó hasta que llegó a Al-Baydá’; allí alabó a Dios, le glorificó y pronunció el takbîr. Luego pronunció la talbiya con intención de ha- cer el haÿÿ y la ‘umra juntos; la gente también los juntó en su intención. Cuando llegamos a Makka, ordenó a la gente que suspendan su ihrâm has- ta el día de Al-Tarwiya (octavo de Dhul Hiÿÿa), cuando entonaron la talbiya para el haÿÿ. El Pro- feta (B y P) degolló sus ofrendas con su mano y mientras los camellos estaban de pie. Y cuando estuvo en Medina degolló dos carneros de color blanco y negro.’

XVII Entonando la talbiya de cara a la qibla

787. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que solía en- tonar la talbiya desde Dhul Hulayfa hasta llegar a los límites del santuario de Makka, allí dejaba de entonarla y pernoctaba en Dhu Tuwa. Después de rezar el alba se bañaba. Alegó que así lo hizo el Mensajero de Dios (B y P).

XVIII Entonar la talbiya al descen- der por un valle

788. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «...Y Mûsâ; es como si lo viese, cuan- do descendía un valle entonaba la talbiya»’.

XIX Quien pronuncia la talbiya en la época del Profeta (B y P) con la misma intención que él

789. Abû Mûsâ relató: ‘El Mensajero de Dios (B y P) me envió a una población en el Yemen; cuando volví lo encontré en Al-Bathá’. Me dijo: «¿Con qué intención pronunciaste la talbiya?» Le dije: ‘La entoné con la misma intención que el Profeta (B y P)’. Me dijo: «¿Tienes contigo alguna ofrenda?» Le dije: ‘No’. Me ordenó que circunvale la Ka‘ba y (haga el recorrido) entre Al-Safa y Al- Marwa, luego me ordenó que suspenda mi ihrâm y fui con una mujer de mi tribu para que me pei- ne o me lave la cabeza.’

‘Luego vino la época del Califato de ‘Umar; él dijo: ‘Si tomamos el libro de Dios, pues Él nos ordena que completemos (haciendo la ‘umra en una ocasión y el haÿÿ en otra). Dios dijo: Llevad a cabo la peregrinación mayor y la menor (2:196). Y si tomamos la sunna del Profeta (B y P), pues él no suspendió el ihrâm hasta que sacrificó su ofrenda. (haÿÿ qirân)»

XX Las palabras de Dios: ya se sabe cuales son los meses del haÿÿ... (2:197)

790. Al-Qâsim bin Muhammad relató que ‘Âisha relató su hadiz sobre el haÿÿ, que ya men- cionamos. En esta versión dice: ‘Salimos con el Mensajero de Dios (B y P) en los meses del haÿÿ, en las noches del haÿÿ, en el estado y los lugares del haÿÿ. Desmontamos en Sarif (una aldea a diez km. de Makka). El Profeta (B y P) salió ante sus sahabas y les dijo: «Quien no lleve una ofrenda y desee aprovechar para hacer (con su haÿÿ) una ‘umra que lo haga (haÿÿ tamattu’). Y quien lleve su ofrenda que no lo haga. (haÿÿ qirán)». Algunos sahabas lo hicieron y otros no. En cambio el Men- sajero de Dios (B y P) y algunos de sus hombres, pues eran personas fuertes y llevaban sus ofren- das y no pudieron hacer sólo la ‘umra (sino que hicieron ‘umra y haÿÿ con un solo ihrâm)’. Luego mencionó el resto del hadiz.  XXI Lo que se dice sobre al tamattu’, al qirân y al ifrâd en el haÿÿ. Y la suspensión del haÿÿ de quien no lleva con el su ofrenda

791. Al-Aswad relató que ‘Âisha dijo: ‘Salimos con el Mensajero de Dios (B y P) con la sola in- tención de realizar el haÿÿ. Cuando llegamos a Makka, realizamos el tawâf alrededor de la Ka‘ba (con el sa‘yi) y el Profeta (B y P) mandó suspen- der el ihrâm a todos los que no habían traído con ellos sus ofrendas; y así lo hicieron. Nosotras, sus esposas, no trajimos nuestras ofrendas, así es que suspendimos el ihrâm’. Safiyya dijo: ‘Pienso que los voy a retrasar’. El Profeta (B y P) dijo: «‘Aqra Halqa; ¿Acaso no hiciste el tawâf el día del sacri- ficio?» Ella dijo: ‘Si’. El dijo: «No hay problema, parte con nosotros».

792. ‘Âisha dijo, en otra versión: ‘Salimos con el Mensajero de Dios (B y P) el año de la Peregri- nación de Despedida (año 9H.). Algunos de noso- tros entonaron la talbiya con intención de ‘umra; otros con intención de haÿÿ y ‘umra; y otros con intención de haÿÿ. El Mensajero de Dios (B y P) entonó la talbiya con intención de haÿÿ; en cam- bio los que entonaron la talbiya con intención de haÿÿ, o de ‘umra y haÿÿ juntos, pues tuvieron que mantener el ihrâm hasta el Día del Sacrificio.’

793. Marwân bin Al-Hakam relató: ‘ ‘Uzmân solía prohibir a la gente de hacer el haÿÿ tamat- tu’ y haÿÿ al qirân (haÿÿ y ‘umra juntos). Cuando ‘Alî vio esto pronunció la talbiya con intención de hacer haÿÿ y ‘umra juntos; y dijo: ‘No dejaré la sunna del Profeta (B y P) por las palabras de al- guien».

794. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘La gente de la (época de la) Ignorancia pensaba que hacer ‘umra en los meses del haÿÿ era una de las peores abo- minaciones sobre la tierra. Y hacían del mes de Safar un mes sagrado; decían: ‘Cuando sanen los lomos y se borren las heridas (de los camellos al volver del haÿÿ) y termine el mes de Safar, en- tonces se hace permisible la ‘umra para quien la desee. Cuando el Profeta (B y P) llegó (a Makka) con sus sahabas la mañana del cuarto día de Dhul Hiÿÿa, con la intención de hacer el haÿÿ, y el Pro- feta (B y P) les ordenó que la cambien a ‘umra ellos quedaron sorprendidos. Dijeron: ‘¡Mensaje- ro de Dios! ¿Cómo suspendemos el ihrâm?’ El les dijo: «Es una suspensión completa»».

795. ‘Abdullah bin ‘Umar relató: ‘Hafsa, espo- sa del Profeta (B y P), dijo: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Por qué la gente suspendió su ihrâm después de la ‘umra y tú no lo has hecho después de tu ‘umra? El respondió: «Yo engomé mi cabeza y adorné mi ofrenda. No suspenderé, pues, el ihrâm hasta que sacrifique la ofrenda»».

796. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que un hom- bre le preguntó sobre el tamattu’ diciendo: ‘La gen- te me prohibió de hacerlo’. ‘Abdullah bin ‘Abbâs le ordenó que lo haga. El hombre dijo: ‘Después, vi en el sueño a alguien que me decía: ‘haÿÿ mabrûr y ‘umra aceptada’. Informé de ello a Ibn ‘Abbâs y él me dijo: ‘Es la sunna del Profeta (B y P)».

797. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘Hice al haÿÿ con el Profeta (B y P) cuando él llevó sus ofrendas. La gente iba con intención de hacer sólo el haÿÿ. El Profeta (B y P) les dijo: «Suspended vuestro ihrâm después de circunvalar la Ka‘ba, terminar el sa‘yi entre Al-Safa y Al-Marwa; y cortad vuestro cabe- llo, quedando libres del ihrâm hasta el Día de la Tarwiya (octavo día del mes Dhul Hiÿÿa). Enton- ces, asumid el ihrâm nuevamente con intención de haÿÿ. Este ihrâm con el que llegasteis que sea para ‘umra solamente». La gente dijo: ‘¿Cómo po- dremos cambiar a ‘umra si pronunciamos la in- tención del haÿÿ?’ Él les dijo: «Haced como os mando; si no fuese que traje conmigo mis ofren- das haría lo mismo que os ordeno, pero no puedo suspender el ihrâm hasta que la ofrenda llegue a su destino (el sacrificio)». Y así lo hicieron’.

XXII Haÿÿ ut-tamattu’

798. ‘Imrán dijo: ‘Hicimos haÿÿ ut tamattu’ en la época del Profeta (B y P), mientras se revelaba el Corán. Luego, un hombre habló (del tamattu’) según su propia opinión ’. XXIII Por dónde se entra a Makka

799. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) entró a Makka por Kadá’, de la Zaniyyat al ‘Ulya que está por Al-Bathá’. Y solía dejar Makka por la Zaniyyat us Sufla.

XXIV Las virtudes de Makka y sus edificios

800. ‘Âisha dijo: ‘Pregunté al Profeta (B y P) sobre la pared circular (junto a la Ka‘ba): ¿Es par- te de la Ka‘ba? El me dijo: «Sí». Pregunté: ¿Por qué no la añadieron a la construcción de la Ka‘ba? El me dijo: «A tu pueblo no le alcanzaron los fon- dos». Pregunté después: ¿Por qué la puerta es ele- vada? Me dijo: «Tu gente la hizo así para admitir a quienes deseen y rechazar a quienes deseen. Si no fuese que tu gente abandonó la ignorancia hace muy poco tiempo agregaría la pared circular a La Ka‘ba y bajaría la puerta hasta el suelo, pero temo que sus corazones lo detesten»’.

801. ‘Âisha, en otra versión, relata que el Pro- feta (B y P) dijo: «¡‘Âisha! Si no fuese que tu gente abandonó la Ignorancia hace poco tiempo orde- naría derribar la Ka‘ba para agregar lo que se dejó fuera y la pondría a nivel del suelo. También le abriría dos puertas, una al este y otra al oeste; y así respetaría la construcción original de Ibrahîm (Abraham (P))».

XXV Heredar las casas de Makka y su compra y venta. Y que la gen- te tiene los mismos derechos respecto a la mezquita sagrada

802. Usâma bin Zayd relató haber preguntado al Profeta (B y P): ‘¡Mensajero de Dios! ¿Dónde te alojarás en Makka? ¿Lo hará en tu casa?’ El Pro- feta (B y P) dijo: «¿Y es que ‘Aqîl ha dejado algún cuarto o casa?» ‘Aqîl y Tâlib habían heredado la propiedad de Abû Tâlib (tío del Profeta (B y P)). ‘Alî y Ÿa‘far (hermanos de los primeros y primos del Profeta (B y P)) no heredaron nada por ser musulmanes, mientras que ‘Aqîl y Tâlib eran in- crédulos.

XXVI La residencia del Profeta (B y P) en Makka

803. Abû Huraira relató: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo, cuando decidió entrar a Makka: «Nuestro destino, mañana, será, si Dios quiere, Jayf Bani Kinâna, donde los incrédulos hicieron su juramento de incredulidad». Se refería a lugar donde la tribu de Quraysh y la de Banu Kinâna hicieron un compromiso contra Banu Hâshim y Banu ‘Abdul Muttalib, de no casarse con gente de ellos ni comerciar con ellos hasta que entreguen al Profeta (B y P) en sus manos’.

XXVII La demolición de la Ka‘ba

804. Abû Huraira dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «El de las dos piernas delgadas de Etiopía demo- lerá la Ka‘ba»’.

XXVIII Las palabras de Dios: Dios hizo de la Ka‘ba, la casa sagrada, estación para los hombres; y ha instituido el mes sagrado... (5:97)

805. ‘Âisha dijo: ‘La gente solía ayunar ‘Ashurá’ antes de que se prescriba Ramadán. Ese día se cu- bría la Ka‘ba con una cubierta. Cuando Dios im- puso el ayuno de Ramadán, el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Quien desee ayunarlo que ayune y quien desee dejarlo que lo deje»’.

806. Abû Sa‘îd Al-Judrî relató que el Profe- ta (B y P) dijo: «La gente seguirá practicando el haÿÿ a la Casa Sagrada y la ‘umra aún después del surgimiento de Ya‘ÿúÿ y Ma‘ÿúÿ (Gog y Ma- gog)».

XXIX La demolición de la Ka‘ba

807. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «Me parece verlo; un negro de piernas delgadas va arrancando piedra por piedra».

XXX Lo que se dice de la piedra negra

808. ‘Abis bin Rabí‘a relató: ‘ ‘Umar se acercó a la piedra negra, la besó, y dijo: ‘Yo sé bien que eres una simple piedra; que no dañas ni beneficias; y si no fuese que vi al Mensajero de Dios (B y P) be- sarte no te besaría’.’

XXXI Quien no entró a la Ka‘ba

809. ‘Abdullah bin Abi Awfa dijo: ‘El Mensa- jero de Dios (B y P) hizo la ‘umra. Circunvaló la Casa Sagrada y rezó detrás del lugar de Ibrahîm dos rak‘ât, habiendo quien lo cubra de la gente’. Un hombre preguntó: ‘¿Entró el Mensajero de Dios (B y P) a la Ka‘ba?’ Dijo: ‘No’.

XXXII Pronunciar el takbîr dentro de la Ka‘ba

810. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Cuando el Mensajero de Dios (B y P) llegó a Makka rehusó entrar a la Casa sagrada mientras estuvieran allí los dioses. Ordenó, pues, que se los saque fuera y así se lo hizo. Sacaron una imagen de Ibrahîm e Isma‘íl llevando las flechas adivinatorias en sus manos. El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Que Dios los maldiga. ¡Por Dios! Ellos sabían que Ibrahîm e Isma‘íl nunca recurrieron a estas fle- chas». Y entró en la Casa y pronunció el takbîr, pero no rezó allí’.

XXXIII Cómo surgió el ramal

811. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató: ‘El Mensajero de Dios (B y P) llegó a Makka con sus sahabas y los incrédulos dijeron: ‘Ya está llegando y ha sido debilitado por las fiebres de Yazrib (Medina)’. Así que el Profeta (B y P) ordenó a sus sahabas que aceleren el paso en las primeras tres vueltas (a la Ka‘ba) y que caminen entre la esquina del Yemen y la de la piedra negra. Lo que le impidió ordenarles que aceleren el paso en las demás vueltas fue su piedad por ellos.’

XXXIV Encarar y besar la piedra ne- gra al llegar a Makka en el ini- cio del tawâf y hacer el ramal en las tres vueltas

812. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Vi al Mensaje- ro de Dios (B y P) llegando a Makka. Besó la pie- dra negra al empezar el tawâf. Aceleró el paso en tres de las siete (circunvalaciones)’.

XXXV Al-raml en el haÿÿ y la ‘umra

Ibn ‘Umar relató que el Profeta (B y P) hizo el ramal en las primeras tres vueltas del Tawâf y ca- minó en las últimas cuatro, tanto en el haÿÿ como en la ‘umra.

813. ‘Abdullah bin ‘Umar relató: ‘No tenemos razón para hacer el ramal, excepto que quisimos exhibir fortaleza ante los incrédulos, y ahora Dios los ha destruido’. Luego añadió: ‘Es algo que el Profeta (B y P) hizo y no nos gusta abandonar su práctica.’

814. Nâfi’ relató que ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Nunca dejé de tocar estas dos esquinas (la del Yemen y la de la piedra negra); ni en las muche- dumbres ni cuando hay poca gente, desde que vi al Profeta (B y P) hacerlo.’

XXXVI Tocar la esquina (de la piedra negra) con un bastón de cabeza curva

815. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘El Profeta (B y P) hizo el tawâf en su Peregrinación de Des- pedida sobre un camello. Tocaba la esquina con un bastón de cabeza curva’.

XXXVII Besar la piedra negra

816. Al-Zubayr bin ‘Arabi relató: ‘Un hombre preguntó a Ibn ‘Umar sobre tocar la piedra negra. Él respondió: ‘Vi al Mensajero de Dios (B y P) to- carla y besarla’. El hombre dijo: ‘¿Qué tal si hay una gran multitud? ¿Y si no te permiten hacer- lo?’ él le dijo: ‘Deja tus ‘¿Qué tal si...?’ en el Yemen (pues el hombre era de allí). Vi al Mensajero de Dios (B y P) que la tocaba y la besaba.’

XXXVIII Quien hace el tawâf alrededor de la casa sagrada antes de volver a su hogar después de vi- sitar Makka

817. ‘Urwa relató que ‘Âisha dijo: ‘Lo prime- ro que hizo –el Profeta (B y P) al llegar a Makka– fue la ablución; luego hizo el tawâf, y eso no fue sólo ‘umra. Después Abû Bakr y ‘Umar hicieron la mismo en su haÿÿ’.

818. ‘Abdullah bin ‘Umar relató sobre el tawâf del Profeta (B y P) (como en el relato reciente- mente mencionado) y añadió: Que solía ofrecer dos rak‘ât después del tawâf y luego andaba entre Al-Safa y Al-Marwa.

XXXIX Hablar durante el tawâf

819. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Profeta (B y P) estaba haciendo el tawâf alrededor de la Ka‘ba y pasó cerca de un hombre que había atado sus manos a otro con una cuerda, una soga o algo así. El Profeta (B y P) la cortó con su mano y le dijo: «Guíalo con la mano».

XL No hará el tawâf ninguna per- sona desnuda ni hara el haÿÿ ningún incrédulo politeísta

820. Abû Huraira relató que Abû Bakr lo envió –durante el haÿÿ en el que el Mensajero de Dios (B y P) lo designó al mando de los peregrinos an- tes de la Peregrinación de Despedida– el Día del sacrificio en Mina para que haga un anuncio pú- blico de que: Ningún politeísta podrá realizar el haÿÿ después de este año ni podrá circunvalar la Casa Sagrada ninguna persona desnuda.

XLI Quien no se acerca a la Ka‘ba y no hace tawâf alguno, después del tawâf de llegada, hasta ha- ber retornado de ‘arafa

821. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató: ‘El Profeta (B y P) llegó a Makka; hizo el tawâf y el sa‘yi en-

tre Al-Safa y Al-Marwa’ y no se acercó más a la Ka‘ba, después de su tawâf, hasta que regresó de ‘Arafa’.

XLII Suministrar agua a los peregrinos

822. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Al-‘Abbâs bin ‘Abdul Muttalib pidió permiso al Mensajero de Dios (B y P) para pasar las noches de Mina en Makka a fin de suministrar agua a los peregrinos y el Profeta (B y P) se lo permitió’.

823. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Men- sajero de Dios (B y P) llegó al lugar del agua para beber y pidió que se le dé agua. Al-‘Abbâs dijo: ‘¡Fadl! Ve donde tu madre y tráele algo de beber al Mensajero de Dios (B y P) de allí’. El Mensaje- ro de Dios (B y P) dijo: «Dame de beber (de aquí mismo)». Al-‘Abbâs dijo: ‘¡Mensajero de Dios! La gente mete sus manos allí’. El Profeta (B y P) dijo: «Dame de beber». Y bebió de allí; luego fue a Zamzam. Allí encontró gente ofreciendo agua y trabajando (en su extracción); les dijo: «Trabajad, pues estáis haciendo una buena obra». Luego dijo: «Si no temiese que otros lleguen a competir con vosotros bajaría y me pondría la soga sobre éste» y señaló su hombro.

824. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo también: ‘Di de beber agua de Zamzam al Mensajero de Dios (B y P) y el bebió de pie’.

En otro relató se cita que el Profeta (B y P) es- tuvo todo ese día montado en un camello.

XLIII La obligatoriedad de (el sa‘yi entre) Al-Safa y Al-Marwa

825. ‘Urwa dijo: ‘Pregunté a ‘Âisha: ‘¿Cómo in- terpretas las palabras de Dios: Al-Safa y Al-Ma- rwa figuran entre los ritos prescritos por Dios; por eso, quien hace la Peregrinación a la Casa o la ‘umra, no hace mal en dar las vueltas alre- dedor de ambas... (2:158)? ¡Por Dios! Tampoco habría inconveniente alguno si no se hace el sa‘yi entre Al-Safa y Al-Marwa’. ‘Âisha dijo: ‘Qué mal lo que has dicho sobrino. Si esta aleya fuese como tú la interpretaste diría: ‘No hay inconveniente en que no...’ sin embargo fue revelada por los ansâr; antes de abrazar el Islam ellos peregrinaban por un ídolo demoníaco llamado Manát, al cual adoraban en Al-Mushallal. Por ello, quien asumía el ihrâm para Manát se veía incomodado por hacer el sa‘yi entre Al-Safa y Al-Marwa. Cuando abra- zaron el Islam, preguntaron al Mensajero de Dios (ByP) por ello; dijeron: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! Siempre nos incomodó hacer el tawâf entre Al-Safa y Al-Marwa’. Así que Dios reveló: Al-Safa y Al-Marwa figuran entre los ritos pres- critos por Dios; por eso, quien hace la Peregrina- ción a la Casa o la ‘umra, no hace mal en dar las vueltas alrededor de ambas... (2:158)’.

‘Âisha agregó: ‘Sin lugar a duda, el Mensajero de Dios (B y P) impuso la sunna del tawâf entre estas dos; y nadie tiene el derecho de dejar de ha- cerlo.’

XLIV Lo que nos ha llegado sobre el sa‘yi entre Al-Safa y Al-Marwa

826. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) aceleraba el paso en las primeras tres vueltas del tawâf y hacía las cuatro restantes a paso regular. Y solía correr al llegar al cauce de las aguas de lluvia en el sa‘yi entre Al-Safa y Al- Marwa’.

XLV La mujer menstruante puede realizar todos los ritos ex- cepto el tawâf alrededor de la casa sagrada

827. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘El Profeta (B y P) y sus sahabas asumieron el ihrâm sólo para el haÿÿ y ninguno llevaba consigo su ofrenda excepto el Profeta (B y P) y Talha. ‘Alî venía del Yemen y traía también su ofrenda con él y dijo: ‘Asumí el ihrâm para lo mismo que lo asumió el Profeta (B y P)’. El Profeta (B y P) ordenó a sus sahabas que cambien su haÿÿ por ‘umra, que ha- gan el tawâf, que se corten el pelo y suspendan el ihrâm, excepto el que tenía consigo su ofrenda. La gente dijo: ‘¿Cómo podremos irnos a Mina (para el haÿÿ) después de tener relaciones con nuestras mujeres?’ Eso llegó a oídos del Profeta (B y P), quien dijo: «Si hubiese sabido antes lo que ahora sé no hubieses traído mi ofrenda. Y si no tuviese mi ofrenda conmigo hubiese suspendido también el ihrâm»’.

XLVI ¿Dónde se reza el dhuhur el día de al-tarwia?

828. ‘Abdul ‘Azîz bin Rufá‘i relató que pregun- tó a Anas: ‘Infórmame de algo que recuerdes del Profeta (B y P); ¿Dónde rezó el dhuhur y el ‘asr el día de Al-Tarwiya?’ Anas dijo: ‘En Mina’. Luego preguntó ‘Abdul ‘Azíz: ‘¿Y dónde rezó el ‘asr en el día del regreso (12 o 13 del mes)?’ Dijo: ‘En Al- Abtah’; y luego añadió: ‘Haz como hacen tus au- toridades’.

XLVII El ayuno del día de ‘Arafa

829. Umm Al-Fadl relató: ‘La gente dudaba si el Profeta (B y P) estaba ayunando en el día de ‘Arafa; así que le mandé algo de beber y el lo be- bió.’

XLVIII Partir hacia ‘Arafa al mediodía (el día noveno del mes)

830. Sâlim, hijo de‘Abdullah bin ‘Umar rela- tó que su padre, al llegar el mediodía del día de ‘Arafa, fue a gritarle a Al-Haÿÿâÿ fuera de su tien- da. Éste salió cubriéndose con un izâr teñido con azafrán y dijo: ‘¿Qué te pasa Abû ‘Abdu Rahmân?’ Ibn ‘Umar le dijo: ‘Debemos partir si quieres se- guir la sunna’. Al-Haÿÿâÿ dijo: ‘¿A esta hora?’ le dijo: ‘Sí’. Al-Haÿÿâÿ le dijo: ‘Espérame hasta que me vierta un poco de agua sobre la cabeza y lue- go salgo’. Ibn ‘Umar bajó de su montura y esperó hasta que salió Al-Haÿÿâÿ y partió. Sâlim dijo a Al-Haÿÿâÿ –estando en compañía de su padre–: ‘Si quieres seguir la sunna sé breve en el sermón y apresúrate hacia la estadía en ‘Arafa’. Al-Haÿÿâÿ miró a Ibn ‘Umar, cuando se dio cuenta de ello, Ibn ‘Umar le dijo: ‘Está en lo cierto’. ‘Abdul Mâlik (el Califa) había escrito a Al-Haÿÿâÿ que no con- tradiga a ‘Abdullah bin ‘Umar sobre el haÿÿ.

XLIX Apresurarse a la estadía (de ‘Arafa)

LLa estadía en ‘Arafa

831. Ÿubayr bin Mut‘im dijo: ‘Perdí uno de mis camellos y salí a buscarlo el día de ‘Arafa. Y vi al Profeta (B y P) parado en ‘Arafa; me dije: ‘¡Por Dios! Este es de los Hums . ¿Qué hace aquí?»

LI La marcha rápida al salir de ‘Arafa

832. ‘Urwa dijo: ‘Usâma bin Zayd fue pre- guntado: ‘¿A qué velocidad partió el Mensajero de Dios (B y P) (en su camello) cuando salió de ‘Arafa en la Peregrinación de Despedida?’ Usâma dijo: ‘Salió a un paso regular, pero cuando se abría un espacio aceleraba».

LII El Profeta (B y P) ordenó la calma a la gente al salir de ‘Arafa y les señaló con su látigo

833. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que partió junto con el Profeta (B y P) de ‘Arafa. El Profeta (B y P) oyó detrás de él un gran alboroto y mu- cho fustigamiento a los camellos. Así que señaló a la gente con su látigo y les dijo: «¡Gentes! Debéis proceder con calma, pues apresurarse no es señal de piedad».

LIII Quien envía a los débiles de su familia (de Muzdalifa a Mina) por la noche y se queda en Muz- dalifa a orar, para luego par- tir hacia Mina cuando se pierde la luna

834. Se relata de Asmâ’ bint Abi Bakr; que lle- gó la noche de Ÿam‘ a Muzdalifa y se puso a re- zar. Rezó por un tiempo y luego dijo (a su siervo ‘Abdullah): ‘¡Hijito! ¿Ya se perdió la luna?’ El le dijo: ‘No’. Así es que rezó un tiempo más y luego preguntó: ‘¿Ya se perdió la luna?’ El dijo: ‘¡Sí!’ Así que ella ordenó partir y partieron hasta llegar a Mina y lanzar las piedras en Al-ÿamarât. Luego volvió y rezó el faÿr en su tienda. Abdullah aña- dió: ‘Le dije: ‘¡Señora! Creo que nos apresuramos en la noche’. Ella respondió: ‘¡Hijito! El Mensajero de Dios (B y P) permitió esto a las mujeres’.

835. ‘Âisha dijo: ‘Llegamos a Muzdalifa y Sawdâ pidió permiso al Profeta (B y P) para par- tir antes que la gente en la noche de ÿam’, pues era una mujer de lento andar. El Profeta (B y P) se lo permitió y ella partió antes que la gente lo haga. Nosotros nos quedamos hasta el amanecer y partimos al partir el Profeta (B y P). Deseé ha- ber pedido permiso al Profeta (B y P) como lo pi- dió Sawda, mucho más que cualquier otra cosa.’

LIV Quien reza el faÿr en Ÿam‘

836. ‘Abdu Rahmân bin Yazîd relató: ‘Salimos con ‘Abdullah (de ‘Arafa) hacia Ÿam‘. Al llegar, él rezó dos oraciones, cada una con su propio adhân y su propio iqâma, el ‘ishâ’ era una de ellas. Luego rezó el faÿr cuando llegó el alba, algunos decían: ‘Llegó el alba’ y otros decían: ‘No llegó el alba’. Lue- go dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Estas dos oraciones han sido removidas de sus tiempos, en este lugar: El magrib y el ‘ishâ’, porque la gen- te llega aquí cuando ya está entrada la noche (es hora del ‘ishâ’) y el faÿr a esta hora»’. Luego espe- ró allí hasta que el amanecer tomó un tono ama- rillento. Luego dijo: ‘Si el Emir de los Creyentes parte ahora habrá cumplido con la sunna’. Y no sé que vino primero: Las palabras de ‘Abdullah o la partida de ‘Uzmân (el Califa). ‘Abdullah se man- tuvo entonando la talbiya hasta que lanzó las pie- dras en Ÿamrat al ‘Aqaba el día del sacrificio’.

LV Cuándo se parte de Ÿam‘ (muzdalifa)

837. Se relata que ‘Umar rezó el faÿr en Ÿam‘ y luego se puso de pie y dijo: ‘Los incrédulos no partían hasta que salía el sol; y decían: ‘Que el sol brille en (el monte) Zâbir’. Y el Profeta (B y P) los contradijo y partió antes de que salga el sol’.

LVI Montar los camellos de ofrenda

838. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (ByP) vio a un hombre a pie guiando a su camello de ofrenda y le dijo: «Móntala». El hom- bre dijo: ‘¡Pero es una ofrenda!’ El Profeta (B y P) le dijo: «Móntala». El hombre le repitió: ‘¡Pero es una ofrenda!’ El Profeta (B y P) le dijo: «¡Ay de ti! ¡Móntala!» a la tercera o la segunda vez.

LVII Quien condujo con él su ofren- da

839. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) realizó la ‘umra y el haÿÿ juntos en la Peregrinación de la Despedida y presen- tó ofrendas. Condujo con él sus ofrendas desde Dhul Hulayfa. El Mensajero de Dios (B y P) vis- tió el ihrâm pronunciando la intención de ‘umra y luego la intención de haÿÿ. Así que la gente juntó ambas intenciones al igual que el Profeta (B y P). Algunas personas traían ofrendas y las conducían con ellos; otros no presentaban ofrendas. Cuan- do el Profeta (B y P) llegó a Makka dijo a la gen- te: «Quien ha conducido sus ofrendas no podrá suspender su ihrâm hasta que complete el haÿÿ. Quien no ha venido conduciendo su ofrenda que circunvale la Casa Sagrada y entre Al-Safa y Al- Marwa; que se corte el pelo y termine su ihrâm. Después pronunciará su intención de hacer el haÿÿ sólo. Quien no pueda ofrecer una ofrenda que ayune tres días durante el haÿÿ y siete días cuando vuelva a su hogar»’.

LVIII Quien marca y adorna su ofren- da en Dhul Hulayfa y luego asu- me el ihrâm

840. Al-Miswar bin Majrama y Marwân dije- ron: ‘El Profeta (B y P) salió de Medina en tiem- pos de Al-Hudaibîa con más de mil de sus sahabas hasta que llegaron a Dhul Hulayfa. Allí el Profeta (B y P) marcó y engalanó a sus ofrendas y asumió el ihrâm para la ‘umra’.

(1) Sobrino de ‘Abdu Rahmân bin ‘Awf. Nació en Makka el año segundo después de la Hiÿra. Fue llevado a Medina el año octavo. Realizó el haÿÿ junto con el Profeta (B y P) y se aprendió de memoria sus ritos. Se asentó en Medina y murió en Makka el año 73H. Fue alcanzado por un proyectil de catapulta mientras rezaba en la Ka‘ba.

LIX Quien engalana el cuello de la ofrenda con su propia mano

841. A ‘Âisha le llegó la noticia de que ‘Abdu- llah bin ‘Abbâs decía: ‘Quien envía una ofrenda (a la Ka‘ba) tiene prohibidas las mismas cosas que el peregrino hasta que sacrifica la ofrenda’. ‘Âisha dijo: ‘No es como él dice; yo personalmente até las guirnaldas alrededor del cuello de la ofrenda del Mensajero de Dios (B y P) con mi mano. Luego la marcó el Mensajero de Dios (B y P) con su mano y la envió con mi padre (cuando Abû Bakr dirigió la Peregrinación). Y nada que Dios haya permi- tido se le prohibió al Mensajero de Dios (B y P) hasta que la ofrenda se sacrificó’.

LX Engalanando las ovejas

842. ‘Âisha relata: ‘El Mensajero de Dios (B y P) envió corderos como ofrenda...’. En otra versión dice: ‘El Profeta (B y P) engalanó los corderos y se quedó con su familia sin asumir ihrâm.’

LXI Las guirnaldas de lana colorida

843. ‘Âisha relata en otra versión: ‘Yo até sus guirnaldas con lana colorida que llevaba conmi- go’.

LXII Las cubiertas de los camellos y darlas en caridad

844. ‘Alî relató: ‘El Mensajero de Dios (B y P) me ordenó que dé en caridad las cubiertas de los camellos sacrificados y sus pieles.’

LXIII El hombre que sacrifica vacas por sus esposas sin que ellas se lo hayan mandado

845. ‘Âisha relató: ‘Salimos con el Mensajero de Dios (B y P) cuando restaban cinco días de Dhul Qa‘da...’ (ver Nros. 791, 792). En esta versión se agrega: ‘En el día del sacrificio se nos trajo carne de vaca. Pregunte: ‘¿Qué es esto?’ Me dije- ron: ‘El Mensajero de Dios (B y P) sacrificó por sus esposas».

LXIV Sacrificar en el lugar de sa- crificio del Mensajero de Dios (B y P)

846. Nâfi’ relató que ‘Abdullah bin ‘Umar solía sacrificar sus ofrendas en el lugar de sacrificio; es decir: El lugar de sacrificio del Mensajero de Dios (B y P).

LXV Degollar los camellos después de atarles una pierna

847. Zayd bin Ÿubayr dijo: «Abdullah bin ‘Umar pasó cerca de un hombre que había hecho recostarse a su camello para degollarlo. Le dijo: ‘Haz que se pare y le atas una pierna. Es la sunna de Muhammad (B y P).»

LXVI No se debe dar nada de la ofrenda al carnicero

848. ‘Alî dijo: ‘El Profeta (B y P) me ordenó que supervise las ofrendas y que no dé nada al carnicero por desollarlas’.

LXVII Lo que se come de la ofrenda y lo que se da en caridad

849. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘No comíamos de la carne de nuestras ofrendas por más tiempo que los tres días de Mina. El Mensajero de Dios (B y P) nos autorizó, pues dijo: «Comed de ellas y llevad un poco con vosotros». Así que comimos de ellas y llevamos un poco con nosotros’.

LXVIII La rapada y el corte de cabello al terminar el ihrâm

850. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) se rapó la cabeza en su peregri- nación’.

851. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) dijo: «¡Oh Dios! Ten miseri- cordia de los rapados». Le dijeron: ‘¿Y los que sólo se recortaron Mensajero de Dios?’ El dijo: «¡Oh Dios! Ten misericordia de los rapados». Le dije- ron: ‘¿Y los que sólo se recortaron Mensajero de Dios?’ El dijo: «Y también de los que sólo se re- cortaron».

852. Abû Huraira relató lo mismo, con la ex- cepción que dijo: ‘...Perdona...’ en vez de ‘Ten mi- sericordia...’; lo dijo tres veces y luego dijo: «Y también a los que se recortaron».

853. Mu‘âwiya dijo: ‘Recorté el cabello del Abû Huraira con el filo de una punta de flecha’.

LXIX Ramyi al-ÿimâr (arrojar las piedras)

854. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que un hom- bre le preguntó: ‘¿Cuándo debo hacer el ramyi a las ÿamarât?’ Le dijo: ‘Haz el ramyi cuando tus lí- deres lo hagan’. El hombre repitió la pregunta e Ibn ‘Umar le dijo: ‘Solíamos esperar el tiempo en que el sol pasaba el cenit para hacer el ramyi’.

LXX Realizar el ramyi de las ÿamarât desde el fondo del valle

855. ‘Abdullah bin Mas‘ûd relató que hizo el ramyi desde el fondo del valle y se le dijo que al- gunos lo habían hecho desde la parte superior. El dijo: ‘¡Por Aquél que no hay deidad sino Él! Este es el lugar donde le descendió la sûra al baqara (La vaca, Nro. 2)’.

LXXI Ramyi al-ÿimâr con siete peque- ñas piedras

856. ‘Abdu Rahmân bin Yazîd relató que Ibn Mas‘ûd llegó hasta la ÿamara al kubra (la piedra mayor) y se colocó de manera que la Ka‘ba quedó a su izquierda y Mina a su derecha. Lanzó las sie- te piedras hacia la ÿamra y dijo: ‘Así lanzó aquel a quien se reveló sûra ul-baqara (la sura de La vaca, Nro. 2)’.

LXXII Después de lanzar a las otras dos ÿamarât se debe ir a nivel del suelo e invocar a Dios de cara a la qibla

857. Se relata de ‘Abdullah bin ‘Umar que so- lía lanzar siete pequeñas piedras a la ÿamra me- nor, pronunciando el takbîr después de lanzar cada una. Luego se adelantaba hasta volver al ni- vel de la planicie y se paraba por largo tiempo con el rostro hacia la qibla pronunciando plegarias mientras levantaba sus manos. Luego lanzaba las piedras a la ÿamra mediana y se dirigía hacia la izquierda hasta la planicie; allí se paraba miran- do hacia la qibla por largo tiempo, mientras pro- nunciaba plegarias con las manos levantadas. Fi- nalmente lanzaba las piedras a ÿamrat ul-‘Aqaba desde el fondo del valle y no se detenía después, sino que se retiraba y decía: ‘Así vi que hacía el Profeta (B y P)’.

LXXIII Tawâf al-wadâ’ (la circunvala- ción de despedida)

858. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Se ordenó a la gente que (Tawâf al wadâ’) sea lo último que ha- gan en la Casa Sagrada, excepto que se toleró de las menstruantes (que no lo hagan)’.

859. Anas bin Mâlik dijo: ‘El Profeta (B y P) rezó el dhuhur y el ‘asr, luego el magrib y el ‘ishâ’. Después durmió un poco en Al-Muhassab. Luego montó hacia la Casa Santa y la circunvaló (tawâf al wadá’)’.

LXXIV Si la mujer menstrua después de hacer tawâf al-ifâda

860. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘A la mujer menstruante se le permitió partir si ya había he- cho tawâf al ifâda’ y agregó: ‘Oí a Ibn ‘Umar decir:

‘Ella no puede partir’; después de un tiempo le oí decir: ‘El Profeta (B y P) se los permitió».

LXXV Al-muhassab

861. ‘Abdullah bin ‘Abbâs también dijo: ‘Al- Muhassab no es un rito del haÿÿ sino que es un lugar donde el Mensajero de Dios (B y P) acampó (durante la Peregrinación de Despedida)’.

LXXVI Acampar en Dhu Tuwa antes de entrar a Makka y acampar en Al-Bathâ’ en Dhul Hulayfa al volver de Makka (hacia Medi- na)

862. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que solía acampar en Dhu Tuwa antes de llegar a Makka, cuando amanecía entraba a la ciudad. Al volver, pasaba por Dhu Tuwa y pernoctaba allí hasta el amanecer. Y solía decir que el Mensajero de Dios (B y P) hacía así.




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