Libro del Hawala

ISi se transfiere su deuda a un rico no podrá retractarse

1060. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si un rico retrasa el pago de una deuda comete una injusticia. Si la deuda de alguien es transferida a un rico debe aceptarlo».

II Es lícito transferir una deuda de un muerto a un vivo

1061. Salama bin Al-Akwa’ dijo: ‘Estábamos sentados con el Profeta (B y P) cuando trajeron un difunto y dijeron al Profeta (B y P): ‘Reza por él’. Él dijo: «¿Estaba endeudado?» Le dijeron: ‘No’. Él dijo: «¿Ha dejado algún bien?» Le dijeron: ‘No’ y él rezó por el difunto. Luego le trajeron otro di- funto y dijeron: ‘¡Mensajero de Dios! Reza por él’. Él dijo: «¿Estaba endeudado?» Le dijeron: ‘Sí’. Él dijo: «¿Ha dejado algún bien?» Le dijeron: ‘Tres dinares’ y él rezó por el difunto. Luego le trajeron un tercer difunto y dijeron: ‘Reza por él’. Él pre- guntó: «¿Ha dejado algún bien?»; le dijeron: ‘No’. Luego preguntó: «¿Estaba endeudado?»; dijeron: ‘Sí, por tres dinares’. Él les dijo: «Rezad vosotros por vuestro difunto». Abû Qatâda dijo: ‘Reza por él, Mensajero de Dios, yo me haré cargo de su deuda’ y el Mensajero de Dios (B y P) rezó por él’.

III Las palabras de Dios: ...y los unidos a vosotros por juramento, dadles su parte... (4:33)

1062. Anas bin Mâlik relató que se le dijo: ‘¿Se te ha relatado que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No hay más juramentos de alianza en el Islam»? Y él dijo: ‘El Profeta (B y P) realizó el juramento de alianza entre Quraysh y los ansâríes en mi propia casa».

IV Quien se compromete a saldar la deuda de un difunto no podrá retractarse de su compromiso

1063. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘El Profe- ta (B y P) me dijo: «Cuando llegue el dinero de Bahrayn te daré tanto y tanto». Y el dinero del Bahrayn no llegó hasta que el Profeta (B y P) ya había fallecido. Cuando llegó ese dinero Abû Bakr ordenó que se pregone: ‘Quien tenía algo prome- tido por parte del Profeta (B y P) o una deuda que venga’. Yo fui ante él y le dije: ‘El Profeta (B y P) me dijo esto y aquello’. Abû Bakr tomó una can- tidad de monedas con sus manos y me la dio. Me dijo: ‘Cuéntalas’ y yo las conté, y hallé que eran quinientas. Luego me dijo: ‘Toma dos veces más de lo que tomaste».



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