libro del Divorcio

61. El Libro del Divorcio

1872. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que divorció a su esposa en su menstruación en la época del Mensajero de Dios (B y P). ‘Umar bin Al-Jattâb consultó al Mensajero de Dios (B y P) sobre eso y él dijo: «Ordénale que la haga volver y que se que- de con ella; que se purifique de la menstruación y cuando tenga otra menstruación y se purifique de ella, que la mantenga si quiere o que la divorcie antes de tener relaciones con ella (después de su segunda purificación). Esa es la ‘îdda que Dios or- denó que se respete al divorciar a las mujeres».

ISi la mujer es divorciada du- rante su menstruación ese di- vorcio cuenta como un divorcio legal (de los tres permitidos)

1873. ‘Abdullah bin ‘Umar relató (sobre el mismo caso): ‘Se me contó el divorcio (como uno de los tres permitidos)’.

II Quien divorcia ¿debería divor- ciar a su mujer en frente de ella?

1874. ‘Âisha relató que Ibnat Al-Yawn, cuando fue presentada al Mensajero de Dios (B y P) (en matrimonio) y él se acercó a ella, dijo: ‘Me refu- gio en Dios de ti’. El Profeta (B y P) le dijo: «Has pedido refugio ante alguien Grandioso, vete con tu familia ».

1875. En otra versión (del hadiz anterior Nro. 1874), relatada por Abû Usayd: ‘Ella fue introdu- cida al Mensajero de Dios (B y P) (como esposa) acompañada por su nodriza. El Profeta (B y P) le dijo: «Prepárate para ser mi esposa» y ella respon- dió: ‘¿Y acaso la princesa se debe preparar para un plebeyo?’ El Profeta (B y P) le acercó su mano para tranquilizarla; ella dijo: ‘¡Pido refugio a Dios contra ti!’ El Profeta (B y P) dijo: «Has pedido re- fugio a Alguien que sí da refugio». Luego salió a nosotros y dijo: «¡Abû Usayd! Le daré dos vestidos de lino y que se vaya de vuelta con su familia»’.

III Quien opina que es permitido di- vorciar tres veces (a la vez)

1876. ‘Âisha relató que el mujer de Rifá‘a Al- Quradhi se presentó ante el Mensajero de Dios (B y P) y le dijo: ‘¡Mensajero de Dios! Rifá‘a me divorció irrevocablemente (tres divorcios). Yo me casé después con ‘Abdu Rahmân bin Al-Zubayr Al-Quradhi, que resultó tener algo como impo- tencia. El Mensajero de Dios (B y P) le dijo: «¿Tal vez deseas volver a Rifá‘a? Pues no; hasta que tú pruebes su miel y él (‘Abdu Rahmân) pruebe la tuya (que ambos tengan relaciones sexuales)»’.

IV Las palabras de Dios: ¡Profeta! ¿por qué, para agradar a tus mujeres, declaras prohibido lo que Dios declaró lícito para tí? (66:1)

1877. ‘Âisha relató que el Mensajero de Dios (B y P) gustaba mucho de la miel y de los dulces. Cuando el Profeta (B y P) terminaba la oración del ‘asr, solía visitar a sus esposas y quedarse con una de ellas. Un día entró a ver a Hafsa bint ‘Umar y se quedó con ella mucho más de lo acostum- brado. Yo sentí celos y pregunté al respecto; me dijeron: ‘Una mujer de su gente le regaló un odre con miel y ella preparó una bebida con eso para el Profeta (B y P)’. ‘Âisha agregó: ‘Yo dije: ‘¡Por Dios! que le haremos una treta’ y dije a Sawdâ bint Zam‘a: ‘El (Profeta (B y P)) vendrá a verte; cuan- do venga pregúntale: ‘¿Has comido magâfir (una planta de mal olor)?’ él dirá: «No» y tú le dirás: ‘¿Qué es este mal olor que tienes?’ él te dirá: «Ha- fsa me dio de beber una bebida de miel». Tú le

dirás: ‘Tal vez las abejas se habían alimentado del árbol del ‘urfut’ y yo le diré lo mismo y tú también Safiyya dirás lo mismo’. Sawdâ dijo después: ‘¡Por Dios! tan pronto se paró en el umbral de la puer- ta quise decirle lo que me ordenaste, por temor a ti’; cuando el Profeta (B y P) se le acercó, Sawdâ le dijo: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! ¿Has comido magáfir?’ y él dijo: «No». Ella agregó: ‘¿Y que mal olor es ese que siento en ti?’, él le dijo: «Hafsa me dio de beber una bebida de miel». Sawdâ le dijo: ‘Seguramente las abejas se alimentaron del árbol de ‘urfut’. Cuando vino a verme le dije lo mismo y cuando fue a ver a Safiyya ella le dijo lo mismo. Cuando fue a ver a Hafsa, ella le dijo: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! ¿te doy de beber de eso?’ y el Pro- feta (B y P) le respondió: «No lo necesito». Sawdâ dijo: ‘¡Por Dios! ¡Lo hemos privado de ello!’ y yo le dije: ‘¡Cállate!’’

VAl-julû’ y cómo se da el divor- cio en él. Las palabras de Dios: No os es lícito recuperar nada de lo que les disteis, a menos que las dos partes teman no obser- var las leyes de Dios (2:229)

1878. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que la mu- jer de Zâbit bin Qays fue ante el Profeta (B y P) y le dijo: ‘¡Mensajero de Dios! No culpo a Zâbit por defectos en su carácter o su religión, pero me disgusta la incredulidad después del Islam (temo comportarme como una incrédula con él)’. El Mensajero de Dios (B y P) le dijo: «¿Le devolverás el huerto (que te dio como dote)?» Ella dijo: ‘Sí’. Entonces, el Profeta (B y P) dijo (a Zâbit): «Acep- ta el huerto y divórciala una sola vez».

VI La intercesión del Profeta (B y P) por el esposo de Barîra

1879. ‘Abdullah bin ‘Abbâs también relató: Que el esposo de Barîra era un esclavo llamado Mugíz. ¡Aún me parece verlo caminando detrás de ella llorando y con las lágrimas rodando por su barba! El Profeta (B y P) dijo a ‘Abbâs: «¡‘Abbâs! ¿No te sorprende cuánto ama Mugíz a Barîra y cuánto odia Barîra a Mugíz?», el Profeta (B y P) dijo, entonces, a Barîra: «¿Por qué no vuelves con él?» ella respondió: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! ¿Me estás ordenando?’ el Profeta (B y P) dijo: «Sólo estoy intercediendo por él» ella respondió: ‘No tengo ninguna necesidad de él’.

VII Al-li‘ân: Quienes acusen a sus esposas sin poder presentar a más testigos que a sí mismos... e imprecando una quinta la ira de Dios sobre sí si él dijera la ver- dad (24:6-9)

1880. Sahl bin Sa‘d Al-Sâ‘idí dijo: ‘El Mensaje- ro de Dios (ByP) dijo: «Yo y los que crían a los huérfanos estaremos en el Paraíso así» mostran- do su dedo índice y su dedo medio separándolos un poco’.

VIII Quien expresa dudas y niega su paternidad sobre un niño

1881. Abû Huraira relató que un hombre fue ante el Profeta (B y P) y dijo: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! ¡Me ha nacido un niño negro!’ el Profe- ta (B y P) le dijo: «¿Tienes camellos?» el hombre dijo: ‘Sí’; le dijo: «¿Cuáles son sus colores?» dijo: ‘Son rojizos’. El Profeta (B y P) le dijo: «¿No hay grises entre ellos?» el hombre dijo: ‘Sí’. El Profeta (B y P) le dijo: «¿Cómo explicas eso?» dijo: ‘Debe ser algo hereditario’. El Profeta (B y P) dijo enton- ces: «Pues tal vez lo de tu hijo sea también algo hereditario».

IX Exhortación (de la autoridad) a los participantes del li‘án ha- cia el arrepentimiento

1882. ‘Abdullah bin ‘Umar relató, en el hadiz de los dos del li‘ân: ‘El Profeta (B y P) dijo a los dos que iban a maldecirse: «Dios os tomará cuen- tas; uno de vosotros dos está mintiendo. Y tú (al esposo) no tienes ningún derecho sobre ella (es- tán divorciados)». El marido dijo: ‘¿Y mis bienes (la dote)?’ El Profeta (B y P) le dijo: «No hay nada

de bienes para ti; si eres sincero pues la dote es compensación por lo que disfrutaste de su cuerpo y si mientes pues tienes menos razón para que se te devuelva tu propiedad»’.

XEl kuhl (kohol) para la que está de luto

1883. Umm Salama relató de una mujer cuyo esposo murió y temieron por sus ojos (que te- nían alguna enfermedad); entonces fueron ante el Mensajero de Dios (B y P) y le pidieron permiso para que use kuhl. El Profeta (B y P) dijo: «No usará kuhl. La mujer (en la ignorancia preislámi- ca) se quedaba en su peor apariencia o en la peor parte de la casa; y cuando pasaba un año y pasa- ba cerca de ella un perro, le lanzaba excrementos. Pues no (usará kuhl), hasta que pasen cuatro me- ses y diez días».

62. El Libro de la Manutención y la Virtud de Sustentar a la Familia

1884. Abû Mas‘ûd Al-Ansâri relató que el Profeta (B y P) dijo: «Cuando el musulmán da el sustento a su familia, con devoción a Dios, se le cuenta como una caridad».

1885. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «El que cuida de la viuda o el pobre es como un guerrero esforzado en la causa de Dios o como quien reza de noche y ayuna de día».

IEl hombre que presenta a su fa- milia el sustento de un año en- tero y cómo se debe sustentar a la familia

1886. ‘Umar relató que el Profeta (B y P) solía vender los dátiles del huerto de los Banu Al-Na- dîr y almacenar para su familia el sustento de un año.


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