Libro del Ayuno

ILa virtud del ayuno

919. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «El ayuno es una protección (del Fuego). El ayunante debe, pues, abandonar toda relación sexual y todo mal comportamien- to. Y si alguien lo agrede o la insulta, debe decir: ‘Yo estoy ayunando’ –dos veces–. ¡Y por Aquél en cuyas manos está mi vida! El olor que proviene de la boca del ayunante es mejor para Dios que el perfume del almizcle. (Dios dice del ayunante): Deja su comida, su bebida y sus deseos por Mí. El ayuno es para Mí y yo recompensaré por él. La buena obra tiene su recompensa multiplica- da por diez».

II Al-rayyân para los ayunantes

920. Sahl relató que el Profeta (B y P) dijo: «En el Paraíso hay una puerta llamada Al-Ra- yyán. Por ella entrarán los ayunantes el Día de la Resurrección, y no entrará nadie más fuera de ellos. Se dirá: ‘¿Dónde están los ayunantes?’; ellos se levantarán y nadie más entrará por ella fuera de los ayunantes. Tras que los ayunantes entren se cerrará la puerta y nadie más podrá entrar por ella».

921. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Quien da en caridad dos tipos de bienes por la Causa de Dios será llamado des- de los portales del Paraíso y se les dirá: ‘¡Siervos de Dios! Aquí está la prosperidad’. Los que solían practicar el salat serán llamados desde los porta- les del salat. Los que participaban en el ÿihâd se- rán llamados desde los portales del ÿihâd. Los que ayunaban serán llamados desde el portal de Al- Rayyán y los que daban limosnas serán llamados desde el portal de las limosnas». Abû Bakr dijo: ‘¡Que mis padres sean ofrendados por ti! Segura- mente que quien es llamado desde estos portales no pasará apuro alguno. ¿Habrá alguien que sea llamado desde todos los portales juntos?’ El Pro- feta (B y P) dijo: «Sí, y espero que seas tú uno de ellos».

922. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Cuando llega Ramadán se abren los portales del Paraíso»’.

923. En otra versión Abû Huraira dice: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Cuando llega Ramadán se abren los portales del Paraíso, se cie- rran los portales del Infierno y se encadenan los demonios»’.

III ¿Se dice ‘Ramadán’ o ‘el mes de Ramadán’ o ambos son permitidos?

924. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Oí la Mensaje- ro de Dios (B y P) decir: «Si la veis (la luna nueva de Ramadán) ayunad. Y si la veis, nuevamente, (la luna nueva de Shawwâl) dejad de ayunar. Y si se os nubla el cielo calculad los días del mes»’.

IV Quien no deja de hablar mal y cometer maldades durante Ramadán

925. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Quien no deja de hablar mal y hacer maldades durante Ramadán, pues Dios no tiene necesidad alguna de que deje de comer y beber»’.

V¿Debe decir: ‘estoy ayunando’ si alguien lo insulta?

926. Abû Huraira también relató el hadiz ante- rior agregando: «(Dios dice): Toda obra del hom- bre es para él, excepto el ayuno que es para Mí y Yo mismo lo recompensaré». Luego agrega: «El ayunante goza de dos alegrías: Cuando desayuna se alegra; y cuando se encuentra ante su señor se alegra por su ayuno».

VI El ayuno para quien teme por su alma en la soltería

927. ‘Alqama dijo: ‘Mientras caminaba con ‘Abdullah me dijo: ‘Estábamos con el Profeta (B y P) y nos dijo: «Quien esté en condiciones de vosotros para casarse que lo haga; pues es más re- cato para la vista y más seguro para las partes ínti- mas. Y quien no pueda, que ayune, pues eso apla- cará sus deseos»».

VII Las palabras del Profeta: «si veis la luna nueva ayunad; y si la veis (nuevamente) suspended el ayuno»

928. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «El mes tiene veinti- nueve días; así pues, no ayunéis hasta que la veáis (la luna nueva de Ramadán, a los veintinueve días de Sha‘bán). Y si se os nubla el cielo, completad treinta días (de Sha‘bán y luego empezáis el ayu- no)».

929. Umm Salama relató que el Mensajero de Dios (B y P) hizo un voto de apartarse de sus es- posas por un mes. Cuando pasaron veintinueve días él volvió con ellas, o fue con ellas. Alguien le dijo: ‘Juraste que te apartarías de tus esposas por un mes’. El dijo: «El mes es de veintinueve días».

VIII Los dos meses de ‘îd no son dis- minuidos (en el número de días)

930. Abû Bakra relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Dos meses no son disminuidos: Los dos meses de ‘îd: Ramadán y Dhul Hiÿÿa» .

IX Las palabras del Profeta: «no escribimos ni llevamos cuentas»

931. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «Somos una nación analfabeta; no escribimos ni llevamos cuentas. El mes es así y así» (a veces de veintinueve días y a veces de treinta).

XNo ayunar un día o dos antes de empezar Ramadán

932. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «Que nadie se anticipe a Ramadán ayunan- do un día o dos antes de que empiece. Excepto que sea su costumbre ayunar regularmente, en ese caso podrá ayunar».

XI Las palabras de Dios: durante el mes del ayuno os es lícito por la noche uniros con vuestras mujeres... (2:187)

933. Al-Barâ’ dijo: ‘Los sahabas de Muha- mmad (B y P) tenían una costumbre, cuando el hombre estaba ayunando y llegaba la hora del de- sayuno; si él dormía antes de desayunar no comía esa noche ni en todo el día siguiente hasta que anochecía. Qays bin Sirma Al-Ansârí estaba ayu- nando; cuando llegó la hora del desayuno pregun- tó a su esposa: ‘¿Tienes algo de comer?’ Ella dijo: ‘No, pero saldré a buscarte algo’. Qays había tra- bajado duramente durante el día, así que le venció el cansancio y se durmió. Cuando su esposa llegó y lo vio dijo: ‘¡Qué pena por ti!’ Cuando llegó el mediodía del día siguiente Qays se desmayó y se le mencionó la costumbre y el asunto al Profeta (B y P); entonces, descendió esta aleya: Durante el mes del ayuno os es lícito uniros por la noche con vuestras mujeres... (7:189) y la gente se ale- gró mucho por ello; luego descendió comed y be- bed hasta que, al alba, se distinga un hilo blanco de un hilo negro... (2:187)’.

XII Las palabras de Dios: ...comed y bebed hasta que, al alba, se dis- tinga un hilo blanco de un hilo negro... (2:187)

934. ‘Adiy bin Hâtim dijo: ‘Cuando descendió la aleya: Hasta que, al alba, se distinga un hilo blanco de un hilo negro... tomé dos cuerdas, una blanca y una negra, y las puse bajo mi almoha- da. Durante la noche las miraba constantemen- te, pero no obtuve nada. En la mañana fui ante el Mensajero de Dios (B y P) y le relaté lo sucedido; él dijo: «Eso se refiere a la negrura de la noche y la blancura del día»’.

XIII ¿Cuánto hay entre el sahûr y el faÿr?

935. Zayd bin Zâbit dijo: ‘Compartimos el sahûr con el Mensajero de Dios (B y P); luego se levantó a rezar (el faÿr)’. Le preguntaron: ‘¿Cuánto

tiempo hubo entre el sahûr y el adhân?’ El dijo: ‘El tiempo suficiente para recitar cincuenta aleyas del Corán’.

XIV El sahûr es una bendición y no es obligatorio

936. Anas bin Mâlik dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Comed el sahûr; pues en el sahûr hay una bendición»’.

XV Si la intención de ayunar se hizo durante el día

937. Salama bin Al-Akwa’ relató que el Profeta (B y P) envió a un hombre el día de ‘Ashurâ’ que diga a la gente: ‘Quien haya comido hoy que ter- mine el día (ayunando) –o: Que ayune– y quien no haya comido que no coma.’

XVI Si el ayunante amanece en estado de ÿanâba

938. ‘Âisha y Umm Salama relataron que al Mensajero de Dios (B y P) le llegaba el faÿr estan- do él en ÿanâba, por sus esposas, luego se lavaba y ayunaba.

XVII Los abrazos y caricias del ayunante

939. ‘Âisha dijo: ‘El Profeta (B y P) solía besar y abrazar (a sus esposas) mientras ayunaba; y él controlaba sus deseos mejor que cualquiera de vosotros’.

XVIII Si el ayunante come o bebe por descuido

940. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si alguien se olvida y come o bebe debe seguir con su ayuno, pues fue Dios mismo quien lo alimentó y le dio de beber».

XIX Quien tiene relaciones sexua- les en (los días de) Ramadán y no tiene nada; si se le da algo en caridad debe expiar su falta

941. Abû Huraira dijo: ‘Estábamos sentados con el Profeta (B y P) y llegó un hombre que dijo: ‘¡Mensajero de Dios (B y P)! ¡Estoy perdido!’ El Profeta (B y P) dijo: «¿Qué tienes?» El hombre dijo: ‘Tuve relaciones sexuales con mi mujer du- rante mi ayuno de Ramadán’. El Profeta (B y P) dijo: «¿Tienes algún esclavo para libertar?» El hombre dijo: ‘No’. El Profeta (B y P) dijo: «¿Y pue- des ayunar dos meses seguidos?» El hombre dijo: ‘No’. El Profeta (B y P) dijo: «¿Tienes para alimen- tar a sesenta pobres?» El hombre dijo: ‘No’ y se quedó en silencio. Mientras estábamos así llegó para el Profeta (B y P) un canasto lleno con dá- tiles. El Profeta (B y P) dijo: «¿Dónde está el que preguntaba?» El hombre dijo: ‘Soy yo’. El Profeta (B y P) le dijo: «Toma esto y dalo en caridad». El hombre dijo: ‘¿Se lo debo dar a alguien más pobre que yo? ¡Por Dios! No hay entre estas dos lavas –refiriéndose a Medina y las dos montañas que la rodean– una casa más pobre que la mía’. El Profe- ta (B y P) rió hasta que se vieron sus dientes late- rales y dijo: «Alimenta con ello a tu familia»’.

XX La extracción de sangre y el vómito durante el ayuno

942. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Profeta (B y P) se hizo extraer sangre durante su ihrâm y se hizo extraer sangre durante su ayuno.

XXI Ayunar durante el viaje o no ayunar

943. Ibn Abi Awfa dijo: ‘Estábamos viajando con el Mensajero de Dios (B y P) cuando le dijo a un hombre: «Desmonta y prepárame un poco de sawíq con agua». El hombre dijo: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Y el sol? (aún no se puso)’ Le dijo: «Des- monta y prepárame un poco de sawíq con agua». El hombre dijo: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Y el sol?’ Le repitió: «Desmonta y prepárame un poco de sawíq con agua». El hombre desmontó, le preparó el sawíq y él lo bebió. Luego apuntó con su mano

al este y dijo: «Cuando veáis que la noche llega por este lado, el ayunante debe desayunar»’.

944. ‘Âisha, esposa del Profeta (B y P), relató que Hamza bin ‘Amrû al Aslami dijo al Profeta (B y P): ‘¿Ayuno durante los viajes?’, él acostum- braba ayunar mucho. El Profeta (B y P) le dijo: «Ayuna si quieres; y si no quieres no ayunes».

XXII Si ayuna algunos días de Rama- dán y luego viaja

945. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) salió hacia Makka ayunando durante Ramadán. Cuando llegó a Al-Kadîd, de- sayunó (durante el día) y la gente desayunó con él.

XXIII

946. Abû Al-Dardâ’ dijo: ‘Salimos de viaje con el Mensajero de Dios (B y P) en un día ca- luroso. El calor era tan intenso que teníamos que cubrirnos la cabeza con las manos. Ninguno de nosotros estaba ayunando excepto el Profeta (B y P) e Ibn Rawâha.

XXIV Las palabras del Profeta (B y P): «ayunar durante un viaje no es de la piedad»

947. Ÿâbir dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) estaba de viaje; vio gente reunida en conmoción y vio que le daban sombra a un hombre. Dijo: «¿Qué es esto?» Le dijeron: ‘Está ayunando’. El dijo: «Ayunar durante un viaje no es parte de la piedad»’.

XXV Los sahabas del Profeta (B y P) no se criticaron por ayunar o no ayunar

948. Anas bin Mâlik dijo: ‘Estábamos de viaje con el Mensajero de Dios (B y P) y el ayunante no criticaba al que desayunaba, a la vez que el desa- yunante no criticaba al ayunante’.

XXVI Quien muere debiendo ayuno

949. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si alguien muere debiendo días de ayuno (de Ramadán), su custodio (albacea) deberá ayu- nar por él»’.

950. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Un hombre vino ante el Profeta (B y P) y le dijo: ‘¡Mensaje- ro de Dios! Mi madre murió debiendo un mes de ayuno (de Ramadán) ¿Debo compensarlo por ella?’ El Profeta (B y P) dijo: «Sí, las deudas con Dios son las que más merecen ser saldadas»’.

XXVII ¿Cuándo le es permitido desayu- nar al ayunante?

951. El hadiz de Ibn Abi Awfa con las palabras del Profeta (B y P): «Desmonta y prepárame un poco de sawîq con agua» fue mencionado recien- temente (Nro. 943). En esta versión dice: «Si veis que la noche avanza desde allí, que desayune el ayunante» y apuntó con su dedo al este.

XXVIII Apresurar el desayuno (iftâr)

952. Sahl bin Sâ‘d relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «La gente seguirá bien mientras se apresuren a desayunar».

XXIX Si desayuna durante Ramadán y después ve que el sol aún es visi- ble (que no se había puesto)

953. Asmâ’ bint Abi Bakr dijo: ‘Un día nubla- do, en la época del Profeta (B y P), desayunamos y después vimos el sol entre las nubes’.

XXX El ayuno de los menores

954. Al-Rubay’ bint Mu‘awwadh dijo: ‘El Pro- feta (B y P) mandó un enviado a las viviendas de los ansâríes en el día de ‘Ashurâ’; dijo: ‘Quien

amaneció y comió que complete su día (ayunan- do) y quien amaneció ayunando que siga con su ayuno». Luego agregó: ‘Desde esa vez ayunamos regularmente ese día y hacemos ayunar a nues- tros niños; les hacemos juguetes de lana y si uno de ellos llora por la comida le damos los juguetes hasta que llega la hora del desayuno’.

XXXI La continuación del ayuno (por más de un día)

955. Abû Sa‘îd dijo que oyó al Mensajero de Dios (B y P) decir: «No continuéis vuestro ayuno (sin comer por más de un día o dos). Quien quie- ra continuar ayunando debe hacerlo sólo hasta un poco antes del alba (del día siguiente)».

XXXII El castigo de quien se excede continuando el ayuno con fre- cuencia

956. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) prohibió el ayuno continuado y un hom- bre de los musulmanes le dijo: ‘Pero tú también lo haces Mensajero de Dios (B y P)’. El Profe- ta (B y P) dijo: «¿Y quién de vosotros es igual a mí? Por las noches mi Señor me da de comer y de beber». Cuando vio que se rehusaban a dejar el ayuno continuado, lo practicó con ellos por un día y luego otro, hasta que vieron la luna nueva de Shawwál. El Profeta (B y P) dijo: «Si la luna no hubiese llegado seguiría con el ayuno». Como castigo porque ellos se rehusaron a dejarlo’.

En otra versión les dice: «Realizad las obras que están dentro de vuestras posibilidades».

XXXIII Quien obliga a su hermano mu- sulmán a romper su ayuno vo- luntario (supererogatorio) con un juramento

957. Abû Ÿuhayfa dijo: ‘El Profeta (B y P) her- manó entre Salmân y Abû Al-Dardâ’. Un día Sal- mân fue a visitar a Abû Al-Dardâ’ y vio a su esposa con ropa andrajosa; le dijo: ‘¿Qué te sucede?’ Ella dijo: ‘Tu hermano Abû Al-Dardâ’ no tiene interés alguno en (los lujos de) este mundo’. Cuando Abû Al-Dardâ’ llegó preparó una comida para Salmân. Salmân le dijo: ‘Come’. Abû Al-Dardá’ respondió: ‘Estoy ayunando’. Salmân juro: ‘¡No comeré has- ta que tú comas!’ Y Abû Al-Dardá’ comió. Lue- go, llegó la noche y Abû Al-Dardâ’ quiso rezar (al tahaÿÿud). Salmân le dijo: ‘Duerme’ y durmió. Después quiso levantarse a rezar y Salmân le re- pitió: ‘Duerme’ y durmió. Al final de la noche Sal- mân le dijo: ‘Levántate ahora’ y rezaron ambos. Después Salmân le dijo: ‘Tu Señor tiene derecho sobre ti, tu cuerpo tiene derecho sobre ti y tu fa- milia tiene derecho sobre ti. Dales a todos los que tienen derechos sus derechos’. Abû Al-Dardâ’ fue ante el Profeta (B y P) y le relató lo sucedido. El Profeta (B y P) dijo: «Salmân dijo la verdad»’.

XXXIV El ayuno de Sha‘bân

958. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) ayunaba hasta que decíamos que no dejaría de ha- cerlo; luego dejaba de ayunar hasta que decíamos que no iba a ayunar más. Y nunca vi al Mensajero de Dios (B y P) ayunar un mes completo excepto el mes de Ramadán. Y nunca lo vi ayunar más que en el mes de Sha‘bân’.

959. ‘Âisha agrega en otra versión: ‘Y decía: «Realizad las obras que podéis, pues Dios no se aburre (de recompensaros) hasta que vosotros os aburrís» y la mejor oración para el Profeta (B y P) era la que se realizaba continuamente, aunque fuera poca. Cuando el Profeta (B y P) rezaba una oración lo hacía regularmente’.

XXXV Lo que se menciona del ayuno del Profeta (B y P) y su desayuno

960. Anas relató que fue preguntado sobre el ayuno del Profeta (B y P) y respondió: ‘Cuan- do yo deseaba ver al Profeta (B y P) ayunando en cualquier mes, podía ver tal cosa; y cuando de- seaba ver al Profeta (B y P) sin ayunar, podía ver tal cosa. Cuando deseaba verlo rezando por las noches, podía ver tal cosa; y cuando quería verlo durmiendo (sin rezar por las noches) podía. Nun- ca toqué seda o gamuza más suave que la palma de la mano del Mensajero de Dios (B y P). Y nun-

ca sentí almizcle o perfume más agradable que el olor del Mensajero de Dios (B y P)’.

961. El hadiz de ‘Abdullah bin ‘Amrû bin Al- ‘ás ya fue mencionado (ver hadices 962 y 963).

XXXVI El derecho del cuerpo en el ayuno

962. En esta versión dice: ‘Cuando se hizo an- ciano ‘Abdullah bin ‘Amrû bin Al-‘ás decía: ‘Oja- lá hubiese aceptado la permisión del Profeta’ (B y P).

XXXVII El derecho de la familia en el ayuno

963. En otra versión de él dice: ‘Cuando men- cionaba el ayuno de Dawûd (el rey David)(P) de- cía: «...Y no huía al encontrarse con el enemigo..». Dijo: ‘¿Cómo puedo lograr eso Profeta de Dios?’ y el Profeta (B y P) dijo: «Quien ayuna todos los días es como quien no ayuna» (lo repitió) dos ve- ces’.

XXXVIII Quien visita a alguien y no sus- pende su ayuno (opcional) con ellos

964. Anas dijo: ‘El Profeta (B y P) fue a visitar a Umm Sulaym y ella le trajo dátiles y mantequi- lla. El le dijo: «Devuelve tu mantequilla y tus dáti- les a sus recipientes, pues estoy ayunando». Luego se paró en un rincón de la casa y rezó una oración opcional y luego pidió por Umm Sulaym y por la gente de su casa. Umm Sulaym dijo: ‘¡Mensaje- ro de Dios! Tengo un pedido especial’. «¿Qué es?» le dijo el Profeta (B y P). Ella dijo: ‘Tu sirvien- te Anas’. Y el Profeta (B y P) no dejó bien algu- no de esta vida y de la otra sin invocarlo para mí, dijo: «¡Oh Dios! Concédele fortuna, descenden- cia y bendícelo». Y heme aquí que soy uno de los ansâríes más ricos; y me relató mi hija Umayna que, cuando Al-Haÿÿâÿ llegó a Basora enterraron a más de ciento veinte de mi descendencia’.

XXXIX El ayuno al final del mes

965. ‘Imrân bin Husayn relató que el Profeta (B y P) preguntó a un hombre: «¡Abû Fulân! ¿Has ayunado los últimos días de este mes?» El hombre dijo: ‘No, Mensajero de Dios’. El Profeta (B y P) dijo: «Cuando termines el ayuno (de Ramadán) ayuna dos días (al final de Shawwâl)».

En otra versión dijo: «¿Has ayunado los últi- mos días de Sha‘bân?» .

XL El ayuno el día viernes

966. Ÿâbir fue preguntado: ‘¿El Profeta (B y P) prohibió ayunar el día viernes?’ El respondió: ‘Sí’. 967. Abû Ayyûb relató que el Profeta (B y P)

visitó a Yuwayriya bint Al-Hâriz y la encontró ayunando. El dijo: «¿Ayunaste ayer?» Ella dijo: ‘No’. El dijo: «¿Y quieres ayunar mañana?» Ella dijo: ‘No’. El agregó: «Entonces suspende tu ayu- no».

XLI ¿Se puede seleccionar ciertos días para ayunar?

968. ‘Âisha fue preguntada: ‘¿El Mensajero de Dios (B y P) solía seleccionar algunos días en es- pecial (para aumentar sus buenas obras)?’ Ella dijo: ‘No, sus obras eran regulares y constantes. ¿Y quien de vostros puede hacer lo que el Mensa- jero de Dios (B y P) hacía?’

XLII El ayuno en los días del tashrîq (días 11, 12 y 13 del mes de Dhul Hiÿÿa)

969. ‘Âisha y‘Abdullah bin ‘Umar dijeron: ‘Na- die tenía permitido ayunar en los días del tashrîq, excepto los que no tenían posibilidades de conse- guir una ofrenda (para el sacrificio en el haÿÿ)’.

XLIII El ayuno en el día de ‘Ashûrâ’

970. ‘Âisha dijo: ‘Quraysh solía ayunar el día de ‘Ashûrâ’ durante la época de la ignorancia. El Mensajero de Dios (B y P) también lo ayunaba y cuando llegó a Medina lo siguió ayunando y orde- nó que se ayune. Cuando el ayuno de Ramadán se prescribió dejó de ayunar ‘Ashûrâ’; así pues, quien quería lo ayunaba y quien no quería no ayunaba’.

971. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘El Profeta (B y P) llegó a Medina y vio que los judíos ayuna- ban el día de ‘Ashûrâ’; dijo: «¿Qué es esto?» Ellos dijeron: ‘Es un día bueno; en este día Dios salvó a Banu Isra‘íl de sus enemigos. Mûsâ ayunaba en este día’. El Profeta (B y P) dijo: «Pues yo tengo más derecho a Mûsâ que vosotros». Lo ayunó, pues, y mandó que lo ayunen’.


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