Libro de los obsequios

(I) (La virtud de dar obsequios)

1151. Abû Huraira dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «¡Mujeres musulmanas! Ninguna de voso- tras debe despreciar los obsequios de su vecina, aunque sean las patas del cordero»’.

1152. ‘Urwa relató: ‘ ‘Âisha me dijo: ‘¡Sobrino! Solíamos ver pasar una luna nueva, otra luna nue- va y así; pasaban tres lunas nuevas en dos meses sin que se encienda el fuego (para cocinar) en las casas del Mensajero de Dios (B y P)’. Yo dije: ‘¡Tía! ¿Y qué os mantenía?’ Dijo: ‘Los aswadan (los dos negros): El agua y los dátiles. Excepto que algunas veces los vecinos ansâríes del Mensajero de Dios (B y P) le obsequiaban la leche de sus mana‘ih y él nos daba a beber de ello».

1153. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «Aún si se me convida con una pata de cor- dero iría. Y si se me obsequia aunque sea con un brazuelo o una pata de cordero lo aceptaría».

II Aceptando el obsequio de una cacería

1154. Anas relató: ‘Acosamos a un conejo en Marr Al-Dhahrân hasta que empezó a brincar y la gente lo persiguió. Pronto se cansaron; pero yo lo alcancé y lo capturé; luego se lo entregué a Abû Talha y él lo degolló. Luego envió una parte al Mensajero de Dios (B y P), la cadera o ambos muslos, y él lo aceptó’. En otra versión dice: ‘Y él comió de ello’.

III Aceptación de un obsequio

1155. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Ummu Hufa- yd, tía de Ibn ‘Abbâs, obsequió al Profeta (B y P) un poco de yogurt seco, un poco de manteca y un lagarto. El Profeta (B y P) comió del yogurt seco y de la manteca; pero el lagarto lo dejó porque no le agradaba’. ‘Abdullah bin ‘Abbâs agregó: ‘El lagar- to fue comido en la mesa del Mensajero de Dios (B y P); si fuese ilícito comerlo no se habría comi- do en la mesa del Mensajero de Dios (B y P)’.

1156. Abû Huraira dijo: ‘Cuando se le traía una comida al Mensajero de Dios (B y P), el pre- guntaba si era una limosna o un regalo. Si le res- pondían que era una limosna, él decía a sus saha- bas: «Coman» pero él no comía. Si le decían que era un regalo, introducía su mano y comía con ellos’.

1157. Anas bin Mâlik dijo: ‘Se le trajo un poco de carne al Profeta (B y P) y se le dijo: ‘Es de una limosna dada a Barîra’. Él dijo: «Para ella era una limosna; para nosotros es un presente»’.

IV Quien da un obsequio a alguien y elige el momento en que él está con una de sus esposas evi- tando dárselo cuando está con otras

1158. ‘Âisha relató que las esposas del Mensa- jero de Dios (B y P) estaban divididas en dos gru- pos: En un grupo estaba ‘Âisha, Hafsa, Safiyya y Sawda; y en el otro grupo estaba Umm Salama y las demás mujeres del Mensajero de Dios (B y P). Los musulmanes conocían el amor que el Mensa- jero de Dios (B y P) sentía por ‘Âisha; así es que, cuando querían hacerle un regalo, lo posterga- ban hasta que el Mensajero de Dios (B y P) estaba en la casa de ‘Âisha, para entregarle el obsequio cuando él estaba allí. Las mujeres del grupo de Umm Salama le dijeron: ‘Di al Mensajero de Dios (B y P) que diga a la gente que quien desee darle un obsequio, lo haga donde él se encuentre con cualquiera de sus esposas’. Umm Salama le habló lo que le dijeron y él no le dijo nada. Las muje-

res le preguntaron y ella dijo: ‘No me dijo nada’. Le dijeron: ‘¡Háblale!’ y ella le habló cuando pasó por allí y él no le dijo nada. Las mujeres le pre- guntaron y ella les dijo: ‘No me dijo nada’. Ellas le dijeron: ‘Háblale hasta que te diga algo’. Cuan- do el Mensajero de Dios (B y P) pasó nuevamen- te por su casa, Umm Salama le habló y él le dijo: «No me lastimes con ‘Âisha; pues la revelación nunca me viene cuando estoy acostado con una mujer, excepto cuando estoy con ‘Âisha «. Ante eso, Umm Salama dijo: ‘Me arrepiento ante Dios de molestarte ¡Oh Mensajero de Dios!’ Luego, las mujeres llamaron a Fâtima, hija del Mensajero de Dios (B y P), para pedirle que diga al Mensajero de Dios (B y P): ‘Tus mujeres te piden por Dios que seas justo respecto al trato con ‘Âisha’. Fâtima así lo hizo y el Mensajero de Dios (B y P) le dijo: «Hijita, ¿No amas lo que yo amo?» Ella respondió: ‘Claro que sí’ y luego volvió a relatarles al respec- to. Le pidieron que vaya nuevamente pero ella se rehusó. Entonces, las mujeres enviaron a Zaynab bin Ÿahsh. Ella llegó ante el Profeta (B y P) y le habló ásperamente; le dijo: ‘Tus mujeres te piden por Dios que seas equitativo en el trato a ‘Âisha’. Mientras decía eso, levantó la voz hasta que al- canzó a ‘Âisha que estaba sentada y la insultó tan- to que el Profeta (B y P) miraba a ‘Âisha para ver qué diría. ‘Âisha respondió a Zaynab hasta que la calló. El Mensajero de Dios (B y P) miró a ‘Âisha y dijo: «¡Es la hija de Abû Bakr!»

VLo que no se puede devolver de los obsequios

1159. Anas bin Mâlik dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) no devolvía los obsequios de perfu- me’.

VI La compensación por un regalo

1160. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) solía aceptar regalos y dar algo en retorno’.

VII Procurar testigos para un obsequio

1161. Al-Nu‘mân bin Bashîr dijo: ‘Mi padre me dio un obsequio y ‘Umra bint Rawâha dijo: ‘No estaré complacida hasta que el Mensajero de Dios (B y P) sea testigo’. Mi padre fue ante el Mensajero de Dios (B y P) y dijo: ‘Yo di al hijo que tengo con ‘Umra bint Rawâha un obsequio y ella me mandó que obtenga tu testimonio en ello’. El Mensajero de Dios (B y P) le dijo: «¿Has ob- sequiado al resto de tus hijos lo mismo?» Él dijo: ‘No’. El Profeta (B y P) le dijo: «Teme, pues, a Dios y sé equitativo con tus hijos». Entonces mi padre devolvió el obsequio’.

VIII Obsequio del hombre a su esposa y de la mujer a su esposo

1162. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «El que recupera un regalo que dio es como el perro que vomita y luego come su vómito»’.

IX Obsequios de una mujer a otros fuera de su esposo y la manumi- sión en vida de su esposo

1163. Maymûna bint Al-Hâriz (esposa del Profeta (B y P)) relató haber manumitido a una sierva sin pedir permiso al Profeta (B y P). Cuan- do llegó el día en que él la visitaba, le dijo: ‘¿No te has dado cuenta de que yo he liberado a mi sier- va?’ Él dijo: ‘¿Ya lo hiciste?’ Ella dijo: ‘Sí’. Él dijo: «Tendrías una mayor recompensa de habérsela dado a alguno de tus tíos maternos».

1164. ‘Âisha dijo: ‘Cuando el Mensajero de Dios (B y P) quería viajar solía sortear entre sus esposas. La que salía elegida lo acompañaba en su viaje. Solía destinar un día con su noche a cada una de sus esposas’. Pero Sawdâ bint Zam‘a obse- quió su turno a ‘Âisha para obtener la complacen- cia del Mensajero de Dios (B y P).

XCómo tomar un esclavo o un bien (obsequiado)

1165. Al-Miswar bin Majrama dijo: ‘El Profeta (B y P) distribuyó capas y no dio ninguna a Ma- jrama. Majrama me dijo: ‘Ven hijito mío, acom- páñame ante el Mensajero de Dios (B y P)’ y lo acompañé. Me dijo: ‘Entra y llámamelo’. Yo se lo llamé y el Mensajero de Dios (B y P) salió vistien- do una de las capas y le dijo: «Guardamos esto

para ti». Majrama la miró y dijo: ‘Majrama está complacido».

XI Regalar ropas cuyo uso es detestable

1166. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘El Profe- ta (B y P) fue a la casa de Fâtima, su hija, pero no entró en ella. Cuando ‘Alí llegó, Fâtima se lo mencionó. Cuando ‘Alí se lo mencionó al Profeta (B y P), él le dijo: «Yo vi en su portal una cortina decorada con muchos colores. No estoy interesa- do en las cosas mundanales». ‘Alí fue con Fâtima y le relató lo dicho. Ella dijo: ‘Haré con ella lo que él me mande’. El Profeta (B y P) dijo: «Envíaselo a fulano, gente necesitada»’.

1167. ‘Alí dijo: ‘El Profeta (B y P) me obsequió una vestimenta de seda; yo la vestí y vi el disgus- to en su cara. Así que la corté y la distribuí entre mis mujeres’.

XII Aceptar obsequios de los politeístas

1168. ‘Abdu Rahmân bin Abû Bakr dijo: ‘Era- mos ciento treinta personas acompañando al Pro- feta (B y P). El Profeta (B y P) nos preguntó: «¿Al- guno de vosotros tiene alimentos?» y resultó que un hombre tenía con él un sâ‘ de harina de trigo, la cual se amasó. Luego llegó un politeísta muy alto conduciendo ovejas. El Profeta (B y P) dijo: «¿Esto es para vender o es un regalo –o dijo: Un obsequio–?» El hombre dijo: ‘Es venta’. El Profe- ta (B y P) le compró una oveja, la cual se prepa- ró. El Profeta (B y P) ordenó freír el hígado y el resto de las vísceras. Y ¡Por Dios! Ninguno de los ciento treinta quedó sin recibir su parte de vísce- ras; a los presentes les entregó sus porciones y a los ausentes se las guardó. El Profeta (B y P) lue- go puso la carne en dos bandejas grandes y todos comieron hasta llenarse. Cuando terminaron las bandejas tenían aún más carne que al principio, y éstas fueron cargadas en un camello’ –o como haya dicho–.

XIII Dar obsequios a los politeístas

1169. Asmâ’ bint Abi Bakr dijo: ‘Mi madre vino a visitarme y ella era idólatra, en la época del Mensajero de Dios (B y P). Yo consulté al Mensa- jero de Dios (B y P); le dije: ‘Mi madre vino a vi- sitarme y desea un obsequio de mí ¿Debo mante- ner las buenas relaciones con mi madre?’ Él dijo: «Sí, mantén buenas relaciones con tu madre»’.

XIV

1170. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que testificó ante Marwân a favor de los hijos de Suhayb; que el Mensajero de Dios (B y P) dio a Suhayb dos ca- sas y una habitación. Marwân dictaminó a favor de ellos por su testimonio.

XV La ‘umrâ y la ruqba

1171. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘El Profeta (B y P) dictaminó que la ‘umrâ sea para la perso- na a quien se la obsequian’.

XVI Pedir prestado para la novia en su casamiento

1172. ‘Âisha relató que Ayman entró a verla mientras ella vestía un vestido de una tela burda –en otra versión dice que era de algodón– cuyo precio era ocho dirhams y ella le dijo: ‘Mira a ésta mi sierva que rehusa vestir este vestido en la casa. Yo tenía uno similar en la época del Mensajero de Dios (B y P) y ninguna mujer que quería ver- se elegante (ante su esposo) dejaba de pedírmelo prestado’.

XVII La virtud de la manîha

1173. Anas bin Mâlik dijo: ‘Los muhâÿirûn llegaron de Makka a Medina sin posesiones. Los ansâríes tenían tierras y propiedades; así es que se las dieron a los muhâÿirûn con la condición de que les den la mitad de la cosecha y que se en- carguen del trabajo y los insumos necesarios para la agricultura’. La madre de Anas, Umm Sulaym, también madre de ‘Abdullah bin Abû Talha, dio algunas palmeras datileras al Mensajero de Dios (B y P) (maníha). El Profeta (B y P), a su vez, se las dio a Umm Ayman, su mawla, también madre de Usâma bin Zayd.

Anas bin Mâlik añadió: ‘Cuando el Profeta (B y P) terminó de combatir a la gente de Jaybar y retornó a Medina, los muhâÿirûn devolvieron a los ansâríes las manâ’ih (pl. de maníha) que les habían dotado para que disfruten de sus frutos’. El Profeta (B y P) devolvió a la madre de Anas sus palmares y dio a Umm Ayman una parcela de su huerto en lugar de su anterior obsequio.

1174. ‘Abdullah bin ‘Amrû dijo: ‘El Mensaje- ro de Dios (B y P) dijo: Hay cuarenta virtudes; la más elevada de ellas es la maníha de una cabra. Quien practica una de estas virtudes, esperando la recompensa de Dios, con la confianza de que la obtendrá, será introducido por Dios al Paraíso por eso’.

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