Libro de las ventas

ILo que nos ha llegado sobre las palabras de Dios: terminado el salat, ¡esparcíos por la tierra, buscad el favor de Dios! Y recor- dad mucho a Dios... (62:10)

984. ‘Abdu Rahmân bin ‘Awf dijo: ‘Cuando llegamos a Medina, el Mensajero de Dios (B y P) me hermanó con Sâ‘d bin Al-Rabí’. Entonces, Sâ‘d bin Al-Rabí’ dijo: ‘Yo soy uno de los ansâríes con más fortuna; así que te daré la mitad de mi fortu- na y vé cuál de mis dos esposas te gusta para que la divorcie y tú puedas casarte con ella». ‘Abdu Rahmân respondió: ‘No necesito eso. ¿Hay por aquí algún mercado donde haya comercio?’ Sâ‘d dijo: ‘El mercado de Qainuqá». ‘Abdu Rahmân fue allí al día siguiente y volvió con un poco de yogurt seco y manteca. Y empezó a frecuentar el mercado hasta que volvió un día con rastros de esencia amarilla. El Mensajero de Dios (B y P) le dijo: «¿Es que te has casado?» ‘Abdu Rahmân res- pondió: ‘Sí’. El Profeta (B y P) dijo: «¿Con quien?» ‘Abdu Rahmân dijo: ‘Con una mujer ansârí’. El Profeta (B y P) le preguntó: «¿Y cuánta dote le diste?» Respondió: ‘El peso de una pepa (como las del dátil) de oro o ‘una pepa de oro’. El Profeta (B y P) le dijo: «Haz un banquete nupcial, aunque sea con un solo cordero».

II Lo lícito es evidente y lo ilíci- to es evidente; entre ambos hay asuntos dudosos

985. Al-Nu‘mân bin Bashîr dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Lo lícito es evidente, lo ilíci- to es evidente; entre ambos hay asuntos dudosos. Quien evita lo que sospecha que sea pecado deja- rá con más seguridad, lo que sea evidentemente ilícito. Y quien se arriesga en lo que se sospecha que es ílícito, lo más probable es que caiga en lo evidentemente ilícito. Los pecados son los pastos reservados de Dios; quien pastorea (sus anima- les) cerca de los campos reservados, lo más pro- bable es que entre (uno de sus animales) en ellos en cualquier momento»’ .

III Explicación de lo que son los asuntos dudosos

986. ‘Âisha dijo: «Utba bin Abi Waqqâs tomó un juramento de su hermano Sâ‘d, le dijo: ‘El hijo que la esclava de Zam‘a dio a luz es mío (no de Zam‘a), así que tómalo bajo tu custodia’. Cuando llegó la conquista de Makka, Sâ‘d fue y se llevó al niño diciendo: ‘Es hijo de mi hermano, él me hizo jurar que lo tomaría bajo mi custodia’. ‘Abdu bin Zam‘a (hijo de Zam‘a) se levantó y dijo: ‘¡Es mi hermano! Es hijo de la sierva de mi padre, na- ció sobre el lecho de mi padre (es hijo suyo y no de ‘Utba)’. Así es que ambos se dirigieron ante el Profeta (B y P). Sâ‘d dijo: ‘¡Mensajero de Dios! Es hijo de mi hermano; él me hizo jurar que lo toma- ría bajo mi custodia’. ‘Abdu bin Zam‘a dijo: ‘Es mi hermano, el hijo de la sierva de mi padre, nació en su lecho (es hijo de mi padre)’. El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «La custodia es tuya ‘Abdu bin Zam‘a». Luego añadió: «El niño pertenece al lecho (donde nació) y las piedras son para el adúltero». Luego dijo a Sawda bint Zam‘a (también hermana de ‘Abdu), esposa del Profeta (B y P): «Debes cu- brirte ante él Sawda», cuando vio el parecido del niño con ‘Utba. Así pues, el niño no vio a Sawda hasta que murió’.

IV Quien no considera los susurros malignos y otros pen- samientos similares como asun- tos dudosos

987. ‘Âisha dijo: ‘Unas gentes dijeron: ‘¡Mensa- jero de Dios! Hay gente que nos trae carne que no sabemos si han mencionado el nombre de Dios al sacrificar o no’. El Mensajero de Dios (B y P) les respondió: «Mencionad el nombre de Dios y co- med de ella»’.

VQuien no se preocupa de dónde obtiene su dinero

988. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Llegará a la gente un tiempo en que la persona no se preocupará de dónde ob- tiene su fortuna, si legalmente o ilegalmente».

VI El comercio con telas

989. Al-Barâ’ bin ‘Âzib y Zayd bin Al-Arqam dijeron: ‘Eramos comerciantes en la época del Mensajero de Dios (B y P). Preguntamos al Men- sajero de Dios (B y P) sobre el cambio de moneda’. Dijo: «Si es de mano a mano (entrega inmediata) es permitido; si (la entrega de la otra moneda) no es inmediata no es permitido».

VII Salir a comerciar

990. Abû Mûsâ Al-Ash‘ari dijo: ‘Solicité entrar ante ‘Umar bin Al-Jattâb y no se me dio permiso, pues creo que estaba ocupado, así es que me vol- ví. Cuando ‘Umar se desocupó dijo: ‘¿No escuché la voz de ‘Abdullah bin Qays? Permitidle pasar’. Le dijeron: ‘Ya se fue’. Así que me hizo llamar y le dije: ‘Así se nos ordenó (irse cuando se ha pedi- do entrar tres veces y no se les responde)’. ‘Umar dijo: ‘Tráeme testigos que prueben lo que dices’. Fui donde se reúnen los ansâríes y les pregunté al respecto. Me dijeron sólo el menor de nosotros podrá darte testimonio al respecto; es Abû Sa‘îd Al-Judrî. Es así que fui acompañado de Abû Sa‘îd Al-Judrî. ‘Umar dijo: ‘¿Desconocía esta orden del Mensajero de Dios (B y P)? Realmente me distra- jo el comercio en los mercados’. Se refería a las sa- lidas para comerciar’.

VIII Quien desea aumentar su sustento

991. Anas bin Mâlik dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: «Quien desea ampliar su sus- tento y edad debe mantener buenas relaciones con sus parientes y familiares»’.

IX El Profeta (B y P) compró con préstamos (sin intereses)

992. Anas bin Mâlik llevó un poco de pan de cebada con manteca disuelta al Profeta (B y P). El Profeta (B y P) había empeñado su armadura a un judío de Medina a cambio de cebada para su fa- milia y yo le oí decir: «La familia de Muhammad (B y P) no tenía ni un sâ‘ de trigo o granos para cenar, a pesar de que él tenía nueve esposas».

XEl sustento del hombre y el trabajo de su mano

993. Al-Miqdâm relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Nadie comerá jamás una me- jor comida que la que se ganó con el trabajo de sus propias manos. Dawûd, el Profeta de Dios, co- mía del trabajo de sus manos».

XI La tolerancia y la bondad al comprar y vender

994. Ÿâbir bin ‘Abdullah relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) dijo: «Que Dios tenga miseri- cordia de un hombre que es tolerante al vender, al comprar y al cobrar una deuda».

XII Quien da espera a un rico (para que pueda pagar a su conveniencia)

995. Hudhayfa dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Entre vuestros predecesores, los ángeles toma- ron el alma de un hombre y le preguntaron: ‘¿Hi- ciste alguna buena obra?’ Dijo: ‘Sí, solía ordenar a mis empleados que excusen a los que estén en aprietos y den un tiempo de espera a los ricos’. Así que Dios dijo a los ángeles: ‘Excúsenlo’»’.

XIII Si el comprador y el vende- dor aclaran todo, no esconden nada y dan un consejo sincero

996. Hakîm bin Hizâm dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Ambos partidos (en una compraventa) tie- nen la opción (de devolver el producto o man- tenerlo) mientras no se separen», o dijo: «Hasta que se separen; y si ambos partidos son sinceros y aclaran todo, se les bendice por su transacción. Y si mienten u ocultan perderán las bendiciones de su compraventa»’.

XIV Vendiendo dátiles (de distintas calidades) mezclados

997. Abû Sa‘îd dijo: ‘Solíamos recibir (del bo- tín) dátiles de distintas calidades mezclados y so- líamos cambiar dos sâ‘ de los mezclados por un sâ‘ del bueno. El Profeta (B y P) dijo: «No más (trueques de) dos sâ‘ por uno ni dos dirhams por uno»’.

XV El que paga intereses

998. Abû Ÿuhayfa dijo: ‘Vi a mi padre comprar un esclavo que sabía la extracción de sangre. Mi padre pidió sus instrumentos (de extracción) y los rompió. Le pregunté por ello y me dijo: ‘El Profe- ta (B y P) prohibió recibir el precio de un perro o de la sangre; y prohibió hacer tatuajes y recibir tatuajes; y prohibió la usura y el pago de intereses. Y maldijo a los creadores de imágenes».

XVI Dios hace malograr la usura y hace fructificar la caridad... (2:276)

999. Abû Huraira dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: «El juramento (del vendedor) puede persuadir al comprador de comprar el pro- ducto, pero retira la bendición de Dios»’.

XVII Mención del herrero

1000. Jabbâb dijo: ‘Yo era herrero en la Ÿahiliya y Al-‘ás bin Wâ‘il me debía dinero; así es que fui a cobrarle. Me dijo: ‘No te pagaré hasta que re- niegues de Muhammad (B y P)’. No renegaré de Muhammad (B y P) hasta que Dios te haga morir y te resucite. Al-‘ás dijo: ‘Espera hasta que muera y resucite, se me darán descendencia y fortuna, entonces te pagaré’. Fue entonces que descendió la aleya: ¿Y te parece que, quien no cree en nues- tros signos y dice: ‘Recibiré, ciertamente, hacienda e hijos, conoce lo oculto o ha concertado una alianza con el Compasivo’? (19:77-78)’.

XVIII Mención del sastre

1001. Anas bin Mâlik dijo: ‘Un sastre invitó al Mensajero de Dios (B y P) a una comida que le había preparado. Yo fui con el Mensajero de Dios (B y P) a esa comida. Se le presentó pan con sopa, en la cual había calabaza y carne seca; y vi al Men- sajero de Dios (B y P) tomar los pedazos de cala- baza del plato. Desde entonces me gusta la cala- baza’.

XIX La compra de bestias y asnos

1002. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘Acompaña- ba al Profeta (B y P) en una campaña militar y mi camello iba a paso lento y cansado. El Profe- ta (B y P) llegó a mí y dijo: «¿Ÿâbir?» Dije: ‘¿Sí?’ Me dijo: «¿Qué te pasa?» Le dije: Mi camello va a paso lento y cansino, así que me retrasé’. Él se bajó y picó a mi camello con su vara; luego me dijo: «Monta»; y monté. En seguida me vi que iba tan rápido que tenía que contenerlo para no de- jar atrás al Mensajero de Dios (B y P). Él me dijo: «¿Te has casado?» Le dije: ‘Sí’; me dijo: «¿Con una virgen o con una zayyib ?» Le dije: ‘Con una zai- yyib’. Me dijo: «¿Por qué no te casaste con una virgen para que juguetees con ella y ella jugue- tee contigo?» Le dije: ‘Tengo hermanas; por eso quise casarme con una mujer adulta que las jun- te, las peine y las cuide’. Él dijo: «Ya estás llegan- do; cuando llegues acércate a tu mujer para que tengas un hijo inteligente»; luego dijo: «¿Vendes tu camello?» Le dije: ‘Sí’ y me lo compró por una Uqiyya de oro. El Mensajero de Dios (B y P) lle- gó a Medina antes que yo llegue, pues yo llegué a la mañana siguiente. Cuando llegué fui hacia la mezquita y lo encontré en la puerta; me pregun- tó: «¿Acabas de llegar?» le dije: ‘Sí’, me dijo: «Pues deja tu camello y entra a rezar dos rak‘ât». Entré y recé. Entonces. Él ordenó a Bilâl que me pese una uqiyya de oro. Bilâl me pesó justamente y yo me fui. Luego el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Llámame a Ÿâbir». Dije: ‘Ahora me devolverá mi ca- mello y no hay cosa que odie más que ese animal’. Pero el Profeta (B y P) me dijo: «Toma tu camello y el precio que pagué por él».

XX La compra de un camello que padece una enfermedad que le causa sed extrema

1003. ‘Abdullah bin ‘Umar relató haber com- prado un camello que padecía una enfermedad que lo dejaba extrema e insaciablemente sediento, de un hombre que lo tenía en sociedad con otro. El socio del vendedor llegó ante ‘Abdullah bin ‘Umar y le dijo: ‘Mi socio te vendió un camello enfermo con sed extrema sin informarte’. Le dijo: ‘Llévatelo pues’. Cuando el socio quiso llevárselo, Ibn ‘Umar le dijo: ‘Déjalo, pues estoy conforme con el veredicto del Mensajero de Dios (B y P) de que: «No hay contagio» (sin el permiso de Dios)’.

XXI Mención de quien trabaja extrayendo sangre

1004. Anas bin Mâlik relató que Abû Tayba

extrajo sangre del Mensajero de Dios (B y P) , por lo que él ordenó que se le dé un sâ‘ de dátiles y ordenó a sus amos que le reduzcan sus cuotas. (Abû Tayba era esclavo y debía dar parte de su ga- nancia a sus amos).

1005. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Profe- ta (B y P) se hizo extraer sangre y pagó a quien se la extrajo. Si esta actividad fuese ilegal, el Profeta (B y P) no le hubiese pagado.

XXII Comerciar con algo cuyas ganancias se consideran detestables

1006. ‘Âisha, madre de los creyentes, relató que había comprado una almohada con imágenes en ella. Cuando el Mensajero de Dios (B y P) la vio se quedó en la puerta sin querer entrar. ‘Âisha agregó: ‘Por su expresión supe que estaba disgustado, así es que dije: ‘¡Mensajero de Dios! Vuelvo arrepentida ante Dios y ante Su Mensa- jero (B y P). ¿Qué pecado cometí?’ El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «¿Qué hace aquí esta almo- hada?» Le dije: ‘La compré para que te sientes so- bre ella o te reclines’. El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «La gente de estas imágenes será castigada el Día de la Resurrección; se le dirá: ‘¡Dad vida a lo que creasteis!’» También dijo: «Los ángeles no en- tran a la casa donde hay imágenes»’.

XXIII Si se compra una cosa y se la regala inmediatamente, antes de separarse del vendedor

1007. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Estábamos viajando con el Mensajero de Dios (B y P) y yo montaba un camello difícil de controlar que per- tenecía ‘Umar. El camello me vencía y se ade- lantaba al grupo, luego ‘Umar lo obligaba a vol- ver; luego se adelantaba nuevamente y ‘Umar lo obligaba a volver. El Profeta (B y P) dijo a ‘Umar: «Véndemelo». ‘Umar le dijo: ‘Ya es tuyo Mensa- jero de Dios (B y P)’. El Profeta (B y P) le repitió: «Véndemelo». Así es que ‘Umar lo vendió al Men- sajero de Dios (B y P). El Profeta (B y P) dijo: «Es tuyo ‘Abdullah bin ‘Umar. Haz con él lo que quie- ras»’.

XXIV Lo detestable del engaño en el comercio

1008. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que un hom- bre le dijo al Profeta (B y P) que siempre lo enga- ñaban en sus compras. El Profeta (B y P) le dijo que al comprar algo diga: ‘Sin engaños’ (es decir, que tenía el derecho de devolver el producto que no le satisfacía).

XXV Lo que se menciona sobre los mercados

1009. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Un ejército atacará la Ka‘ba; cuando estén en Al-Baydá’, la tierra se abrirá y se los tragará del

primero al último». Dije: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Cómo se los tragará la tierra desde el primero hasta el último? ¿Y sus mercados (los comercian- tes que no combaten)? ¿Y la gente que no es de ellos?’ Él dijo: «La tierra se los tragará del prime- ro al último; luego resucitarán (y serán juzgados) según sus intenciones»’.

1010. Anas bin Mâlik dijo: ‘El Profeta (B y P) estaba en un mercado cuando un hombre dijo: ‘¡Hey Abûl Qâsim !’ Y el Profeta (B y P) se volvió hacia él. El hombre dijo: ‘Yo llamaba a éste (otro hombre)’. El Profeta (B y P) dijo: «Llamaos con mi nombre, pero no os llaméis con mi kunya»’.

1011. Abû Huraira Al-Dawsî dijo: ‘Una vez el Mensajero de Dios (B y P) salió durante el día. No me habló ni le hablé hasta que llegamos al mer- cado de los Banu Qaynuqâ’ y se sentó en el patio de la casa de Fâtima (su hija). Luego dijo: «¿Está allí el chiquillo? ¿Está allí el chiquillo?» (pregun- taba por su nieto Hasan, hijo de Fâtima y ‘Alî). Fâtima retuvo al niño un poco. Creo que lo esta- ba vistiendo o bañando. Después de un tiempo el niño salió corriendo y el Profeta (B y P) lo abra- zó y besó; y dijo: «¡Oh Dios! Quiérelo y quiere a quien lo quiera»’.

1012. ‘Abdullah bin ‘Umar relata que solían comprar comida de las caravanas en la época del Profeta (B y P). El Profeta (B y P) les prohibía que vendan la comida en el mismo lugar de la com- pra, hasta que lo lleven al mercado de alimentos. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘El Profeta (B y P) pro- hibió que se revenda la comida comprada antes de recibirla en su totalidad’.

XXVI Es detestable levantar la voz en los mercados

1013. ‘Abdullah bin ‘Amrû bin Al-‘Âs relató que fue preguntado por la descripción del Men- sajero de Dios (B y P) en la Torá y él respondió: ‘Claro. ¡Por Dios! Él fue descrito en la Torá por algunos de sus atributos mencionados en el Co- rán: ¡Oh Profeta! Te hemos enviado como testi- go, albriciador y advertidor; y como un guardián para los iletrados. Tú eres Mi siervo y Mensajero, te llamé: Al-Mutawakkil (encomendado a Dios). No eres descortés ni duro; tampoco eres de los que alborotan en los mercados. No respondes a la maldad con maldad, pero sí perdonas y toleras. Dios no lo hará morir hasta que corrija a la gente torcida haciéndoles decir: Lá iláha illa Allah (no hay más Dios sino Dios), con lo cual se abrirán los ojos ciegos, los oídos sordos y los corazones sellados’.

XXVII El pesaje y la medición los hace el vendedor o el comprador

1014. Ÿâbir dijo: «Abdullah bin ‘Amrû bin Ha- rám murió debiendo a varias personas. Pedí al Profeta (B y P) que interceda ante sus acreedores para que le reduzcan un poco las deudas. El Pro- feta (B y P) se los pidió pero ellos se negaron. En- tonces, el Profeta (B y P) me dijo: «Vé y separa tus dátiles según las calidades; el ‘Aÿua por un lado, el ‘îdhq Zayd por otro y así; luego me llamas». Así hice y luego llamé el Profeta (B y P). Él vino y se sentó a la cabeza o en medio de los montones de dátiles y me dijo: «Mide los dátiles para los acree- dores». Yo les fui midiendo (y pagando con dáti- les) hasta que pagué todas las deudas y mis dáti- les quedaron como si no hubiese tomado nada de ellos’.

XXVIII Lo recomendable respecto al peso y la medida

1015. Al-Miqdâm bin Ma‘d Yakrib relató que el Profeta (B y P) dijo: «Medid vuestra comida que se os bendecirá».

XXIX La bendición que tiene el sâ’ y el mudd del Profeta (B y P)

1016. ‘Abdullah bin Zayd relató que el Profeta (B y P) dijo: «Ibrâhîm hizo de Makka un santua- rio y yo declaro a Medina un santuario como hizo Ibrâhîm con Makka. También rogué a Dios por Medina, que la bendiga en su sâ‘ y su mudd, así como Ibrâhîm lo hizo con Makka».

XXX Lo que se dice acerca de vender alimentos y almacenarlos

1017. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Vi a los que compraban alimentos sin pesarlos o medirlos, ser golpeados en castigo durante la época del Mensa- jero de Dios (B y P) si los vendían antes de llevar- los a sus casas’.

1018. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Men- sajero de Dios (B y P) prohibió que alguien venda alimentos antes de haberlos recibido. Se pregun- tó a ‘Abdullah bin ‘Abbâs: ‘¿Cómo es eso?’ Él dijo: ‘Sería como vender dinero por dinero, pues la co- mida aún no ha sido entregada al primer compra- dor (que ahora es vendedor)’.

1019. ‘Umar bin Al-Jattâb relató que el Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «Cambiar oro por oro es usura, excepto que sea en cantidades igua- les y entregado de mano a mano. Cambiar trigo por trigo es usura, excepto que sea en cantidades iguales y entregado de mano a mano. Cambiar dátiles por dátiles es usura, excepto que sea en cantidades iguales y entregado de mano a mano. Cambiar cebada por cebada es usura, excepto que sea en cantidades iguales y entregada de mano a mano».

XXXI No vender sobre la venta de un hermano ni regatear sobre el regateo de un hermano

1020. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) prohibió que el citadino venda lo del cam- pesino; también prohibió el naÿash . Nadie debe presionar a un comprador para que devuelva lo que compró, para poder venderle sus productos; tampoco es lícito pedir la mano de una mujer que ha sido pedida por un hermano. Y ninguna mu- jer puede provocar el divorcio de otra mujer para ocupar su lugar’.

La venta por subasta

1021. Ÿâbir bin ‘Abdullah relató que un hom- bre decidió que un esclavo sea liberado después de su muerte; pero después cayó en necesidad. Así que el Profeta (B y P) tomó al esclavo y dijo: «¿Quién me compra este esclavo?» Y lo compró Nu‘aym bin ‘Abdullah por tanto y tanto; y el Pro- feta (B y P) se lo entregó.

XXXIII La prohibición de bai‘ al-garar y la venta de un feto en la matriz

1022. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Men- sajero de Dios (B y P) prohibió la venta del feto en la matriz de un animal preñado. Esta era una venta acostumbrada durante la (época de la) Ig- norancia: Un hombre compraba un camello que aún no había nacido para recibirlo cuando su ma- dre lo dé a luz.

XXXIV El vendedor tiene prohibido ofrecer camellos, vacas o ovinos que no han sido ordeñados en mucho tiempo

1023. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Quien compra una oveja que no ha sido ordeñada por bastante tiempo deberá ordeñarla (algunas veces). Si le complace se que- dará con ella; si no le complace deberá devolverla y deberá pagar un sâ‘ de dátiles por la leche».

XXXV La venta de un esclavo fornicador

1024. Abû Huraira también dijo: ‘El Profe- ta (B y P) dijo: «Si la esclava de alguien comete adulterio, su dueño deberá azotarla y no la recri- minará después. Si repite su fornicación su due- ño deberá azotarla y no la recriminará después. Si comete fornicación por tercera vez deberá ven- derla aunque sea por un trozo de cuerda»’.

XXXVI ¿Podrá un citadino vender para un beduino sin recibir un pago? ¿podrá ayudarle y aconsejarle?

1025. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘El Mensaje- ro de Dios (B y P) dijo: «No vayáis a encontrar las caravanas en el camino (para comprarles sus productos sin que lleguen a conocer el precio del mercado). Tampoco venderá un citadino los pro- ductos de un beduino»’. Se preguntó a ‘Abdullah bin ‘Abbâs: ‘¿Qué significan las palabras: «Tampo- co venderá un citadino los productos de un be- duino»?’ Él dijo: ‘Significa que el citadino no será agente intermediario del beduino’.

XXXVII La prohibición de salir al encuentro de las caravanas

1026. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «No debéis cancelar las ventas de vuestros hermanos (para beneficia- ros vendiendo), ni debéis comprar los productos hasta que llegan y se colocan en el mercado».

XXXVIII La venta de pasas por pasas y alimentos por alimentos

1027. ‘Abdullah bin ‘Umar relató también que el Mensajero de Dios (B y P) prohibió la muzâba- na. La muzábana consiste en cambiar dátiles fres- cos por dátiles secos, en la misma medida o ven- der pasas por uvas frescas en la misma medida.

XXXIX La venta de cebada por cebada

1028. Mâlik bin Aws relató que estaba procu- rando cambio para cien dinares; dijo: ‘Talha bin ‘Ubaydillah me llamó y discutimos el asunto hasta que aceptó cambiarme el dinero. Tomó el oro y lo volteaba entre sus manos; luego dijo: ‘Espera has- ta que mi almacenero regrese del bosque’. ‘Umar oyó todo por coincidencia y dijo: ‘¡Por Dios! No te separes de él hasta que te dé el cambio. El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Cambiar oro por oro es usura, excepto que sea inmediato y en medidas iguales»», y mencionó el resto del hadiz que ya mencionamos (Nro. 1019).

XL Cambiar oro por oro

1029. Abû Bakra dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No cambiéis oro por oro sino en pe- sos iguales. No cambiéis plata por plata sino en pesos iguales. Y vended el oro por plata y la plata por oro como queráis»’.

XLI Cambiar plata por plata

1030. Abû Sa‘îd Al-Judrî relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) dijo: «No vendáis el oro por el oro si no son equivalentes en peso; y no vendáis menos por más o viceversa. No vendáis plata por plata sino son equivalentes en peso; y no vendáis menos por más o viceversa. Y no vendáis lo au- sente (de oro o plata) a cambio de algo presente (de oro o plata)».

XLII Cambiar dinares por dinares a plazos

1031. Abû Sa‘îd Al-Judrî también dijo: ‘El di- nar por el dinar y el dirham por el dirham (es per- mitido)’. Se le dijo: ‘Pues ‘Abdullah bin ‘Abbâs no dice lo mismo’. Entonces Abû Sa‘îd Al-Judrî dijo a ‘Abdullah bin ‘Abbâs: ‘¿Eso lo oíste del Profeta (B y P) o lo encontraste en el Libro de Dios?’ Ibn ‘Abbâs dijo: ‘Eso no lo digo yo, y vosotros cono- céis al Mensajero de Dios (B y P) mejor que yo. Sin embargo, Usâma me informó que el Profeta (B y P) dijo: «No hay usura sino en las ventas a plazos»’.

XLIII Vender plata por oro a plazos

1032. Al-Barâ’ bin ‘Âzib y Zayd bin Al-Arqam relataron que fueron preguntados sobre el cambio de monedas y cada uno dijo: ‘Él es mejor que yo’. Y cada uno dice: ‘El Mensajero de Dios (B y P) prohibió vender plata por oro a crédito’.

XLIV La venta de al-muzâbana

1033. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «No vendáis las frutas hasta que estén evidentemente en buen estado y tampoco vendáis frutas frescas por fruta seca» y dijo: ‘Zayd bin Zâbit me informó que el Mensaje- ro de Dios (B y P) después permitió cambiar dá- tiles aún en los árboles por dátiles frescos o secos (bay‘ al ‘Ariyya), pero sólo permitió ese tipo de ventas.’

1034. Ÿâbir relató que el Profeta (B y P) pro- hibió vender las frutas hasta que se evidencie que están bien y que sólo se deben vender por dinares o dirhams (dinero), excepto bay‘ al ‘Ariyya.

XLV La venta de frutas aún en los árboles por oro o plata

1035. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) permitió bay’ al ‘Ariyya si es de cinco awsuq (aprox. 675 Kg.) o menos de cinco awsuq.

XLVI La venta de frutas antes de que su buen estado sea evidente

1036. Zayd bin Zâbit dijo: ‘Las gentes en la época del Profeta (B y P) solían venderse entre sí frutas. Cuando el comprador se presentaba para recoger su compra (cosecharla), el vendedor de- cía: ‘Mis frutas se pudrieron, mis frutas se en- fermaron, mis frutas cayeron antes de madurar’ y se quejaban de alegados defectos en las frutas. Cuando se hicieron frecuentes los conflictos por ese motivo, el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No vendáis las frutas hasta que se haga evidente que ninguna plaga las podrá arruinar» como un con- sejo por tantos conflictos suscitados’.

1037. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) prohibió que las frutas se vendan antes de que coloreen’. Le preguntaron: ‘¿Qué sig- nifica colorear?’ El dijo: ‘Que se pongan rojas o amarillas y ya se puedan comer’ (según las frutas que había en la región).

XLVII Si vende las frutas antes de evidenciarse su buen estado y des- pués las azota una plaga

1038. Anas bin Mâlik relató que el Mensajero de Dios (B y P) prohibió vender la fruta hasta que esté casi madura. Se le preguntó: ‘¿Qué significa: casi madura?’ Dijo: ‘Hasta que enrojece; pues el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «¿Qué opináis si después Dios impide que madure la fruta? ¿Con qué derecho tomaréis del dinero de vuestros her- manos?»’

XLVIII Si alguien desea cambiar dáti- les por dátiles mejores

1039. Abû Sa‘îd Al-Judrî y Abû Huraira rela- taron que el Mensajero de Dios (B y P) empleó a un hombre para gobernar Jaybar y este hombre le presentó dátiles de excelente calidad. El Profe- ta (B y P) dijo: «¿Todos los dátiles de Jaybar son así?» El hombre respondió: ‘¡Por Dios que no Mensajero de Dios! Sin embargo, nosotros cam- biamos un sâ‘ de este dátil por dos de los nuestros y cambiamos dos sâ‘s de este por tres de los nues- tros’. El Profeta (B y P) le dijo: «No lo hagas. Ven- de el dátil mezclado de calidad regular por dirha- ms y compra con los dirhams el dátil de excelente calidad».

XLIX Al-mujâdara (la venta de hortalizas o verduras antes de que se evidencie su buen estado)

1040. Anas bin Mâlik dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) prohibió Al-Muháqala (vender trigo en espigas por trigo en granos solos), Al-Mujâda- ra (vender las verduras antes de que maduren), al Mulámasa (lo que se toque se debe comprar), Al- Munâbadha (lo que le lancen debe comprar) y Al- Muzâbana (vender frutas secas por frescas)’.

LQuien juzga según las costum- bres de los pueblos en las ven- tas, los alquileres, las medidas y los pesos (en los casos donde no hay un veredicto establecido)

1041. ‘Âisha relató que Hind, madre de Mu‘âwiya, dijo al Mensajero de Dios (B y P): ‘Abû Sufyân es un hombre mezquino ¿Hay algún im- pedimento de que yo tome de su dinero sin que él sepa?’ El Profeta (B y P) dijo: «Tú y tus hijos pueden tomar lo que sea reconocido como sufi- ciente y justo».

LI La venta del socio a su socio

1042. Ÿâbir relató que el Mensajero de Dios (B y P) prescribió la preferencia de compra (Al- Shuf ‘a) al socio en toda propiedad que no se pue- da repartir. Pero, si se demarcan los límites y se disponen los caminos, no hay más preferencia.

LII Adquisición de un esclavo de un enemigo de guerra como regalo y su manumisión

1043. Abû Huraira dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Ibrâhîm (B y P) emigró con Sâra y llegó con ella a una ciudad donde había un rey o un tira- no. Al rey se le dijo: ‘Ibrâhîm viene acompañado de una de las mujeres más hermosas que se haya visto’. El rey mandó emisarios que preguntaron a Ibrâhîm: ‘¿Quién es la mujer que está contigo?’ El dijo: ‘Es mi hermana’, luego dijo a Sâra: ‘No des- mientas mis palabras, cuando yo les dije que tú eres mi hermana, pues tú y yo somos los únicos creyentes sobre la faz de la tierra (somos herma- nos en la fe)’. Después Ibrâhîm se la envió al rey. Cuando el rey se acercaba a ella, ella hizo ablu- ción y rezó; dijo: ‘¡Oh Dios! Si realmente he creí- do en Ti y en Tu mensajero y he conservado mi sexo sólo para mi esposo, pues no dejes que este incrédulo me posea’. En eso, el rey cayó víctima de un ataque, perdiendo la consciencia y pataleando en el suelo»’.

Abû Huraira agregó: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Ella dijo: ¡Oh Dios! Si él muere dirán: ‘Ella lo mató’. Así que el hombre recuperó sus fuerzas y trató de tomarla nuevamente. Entonces, ella hizo ablución nuevamente y rezó; dijo: ‘¡Oh Dios! Si realmente he creído en Ti y en Tu mensajero y he conservado mi sexo sólo para mi esposo, pues no dejes que este incrédulo me posea’. En eso, el rey cayó víctima de un ataque, perdiendo la cons- ciencia y pataleando en el suelo»’.

Abû Huraira agregó: ‘Ella dijo: ¡Oh Dios! Si él muere dirán: ‘Ella lo mató’. Así que el hombre re- cuperó sus fuerzas. A la segunda o la tercera vez el rey dijo: ‘¡Por Dios! ¡No me enviasteis sino un demonio! ¡Devolvedla a Ibrâhîm y dadle a Aÿar (Hagar)!’ Así que Sâra volvió con Ibrâhîm (B y P) y dijo: ‘Dios humilló al incrédulo y nos dio una muchacha que nos sirva’ (e Ibrâhîm aceptó el pre- sente del rey).

LIII Matar cerdos

1044. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «¡Por Aquél que tiene mi alma en Sus manos! Ya se acerca el tiempo en que (Jesús) el hijo de María descienda a vosotros como un go- bernante justo. Romperá las cruces, matará a los cerdos y abolirá la ÿizia . El dinero será tan abun- dante que nadie aceptará limosnas»’.

LIV La venta de imágenes de objetos sin vida y lo que es detestable de ello

1045. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que un hom- bre vino a él y le dijo: ‘¡Ibn ‘Abbâs! Yo soy un ser humano. Mi sustento depende del trabajo de mis manos. Y yo hago estas imágenes’. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘No te relato sino lo que oí del Men- sajero de Dios (B y P); él dijo: «Quien hace estas imágenes será castigado por Dios hasta que les dé vida, algo que no podrá hacer nunca»’. El hombre se asustó mucho y el rostro se le puso amarillen- to. ‘Abdullah bin ‘Abbâs le dijo: ‘¡Ay de ti! Si insistes en hacer imágenes te aconsejo que hagas cosas como este árbol, objetos inanimados’.

LV La falta de quien vende a un hombre libre

1046. Abû Huraira relató: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Dios dice: ‘Estaré contra tres personas el Día de la Resurrección:

1. Un hombre que da su palabra en mi nombre y después traiciona su palabra,

2. Quien vende a un hombre libre y come de su precio,

3. Quien emplea a un obrero y después de que obtiene su trabajo completo no le paga su remu- neración’»’.

LVI La venta de carroña y (o) estatuas

1047. Ÿâbir bin ‘Abdullah relató haber oído al Mensajero de Dios (B y P) decir el año de la con- quista en Makka: «Dios y Su Mensajero han pro- hibido el comercio de licores, carroña, cerdos y estatuas (ídolos). La gente preguntó: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Qué de la grasa entre la carroña? La usa- mos para impermeabilizar los barcos, los cueros y para la iluminación de la gente’. Él dijo: «No, eso también es ilícito» y agregó: «Que Dios maldiga a los judíos; cuando Dios les prohibió la grasa de los animales, la derretían y comerciaban con ella, alimentándose de las ganancias».

LVII La venta de perros

1048. Abû Mas‘ûd Al-Ansâri relató que el Mensajero de Dios (B y P) prohibió las ganancias de vender perros, las de la prostitución y de la adivinación.


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