Libro de la Menstruación

ILa menstruación es algo que Dios determinó para las mujeres

203. ‘Âisha dijo: ‘Salíamos con la única inten- ción de realizar el peregrinaje; pero, cuando llegué a Sarif, me llegó la menstruación. El Mensajero de Dios entró a visitarme y me vio llorando. Me dijo: «¿Qué te pasa? ¿Estás menstruando?» Dije: ‘¡Si!’ Me dijo: «Esto es algo que Dios determinó para las mujeres. Haz lo que hace el peregrino excepto que no realizarás el tawâf (alrededor de la Ka‘ba)» ‘Âisha añadió: ‘El Mensajero de Dios (B y P) sa- crificó vacas como ofrendas por sus esposas’.

II La mujer menstruante que lava la cabeza de su marido y lo peina

204. ‘Âisha relató: ‘Solía peinar el cabello del Mensajero de Dios (B y P) mientras estaba men- struando’.

205. ‘Âisha añadió que, cuando el Profeta (B y P) estaba en i‘tikâf en la mezquita, le acerca- ba su cabeza, estando ella en su habitación, para que lo peine, mientras ella menstruaba.

III Recitar el Corán mientras se está apoyado en el regazo de la esposa

206. ‘Âisha relató: ‘El Profeta (ByP) solía apoyarse en mi regazo y recitar versos del Corán mientras yo menstruaba’.

IV Usando la palabra nifâs para la menstruación

207. Umm Salama relató: ‘Mientras yo estaba acostada junto al Profeta (B y P) bajo una manta de lana, me empezó a bajar la menstruación. Yo me salí (del lecho) y me vestí las ropas que solía usar durante la menstruación. El Profeta (B y P) me preguntó: «¿Te vino al-nifâs (la menstrua- ción)?» Dije: ‘Si’. Entonces me llamó y me acosté junto a él bajo la manta’.

VAcariciándose con una mujer menstruante

208. ‘Âisha relató: ‘El Profeta (B y P) y yo solíamos tomar baño de un mismo recipiente cuan- do estabamos en ÿanâba. Durante mi menstrua- ción, él me mandaba vestir una falda (izâr) y me acariciaba. Cuando el se enclaustraba en (i‘tikâf), solía acercar su cabeza a mi y yo se la lavaba cuan- do estaba menstruando’.

209. ‘Abdu Rahmân bin Al-Aswad relata que su padre dijo que ‘Âisha dijo: ‘Cuando el Mensaje- ro de Dios deseaba acariciar a alguna de nosotras, estando en la menstruación, solía ordenarle que vista el izâr y entonces empezaba a acariciarla.’ ‘Âisha añadió: ‘¡Ninguno de vosotros podrá con- trolar sus deseos como los controlaba el Profeta (B y P)!’

VI La mujer menstruante deja el ayuno

210. Abû Sa‘îd Al-Judrî dijo: ‘El Mensajero de Dios salió a nosotros, un día de ‘îd ul-Adha o ‘îd ul-Fitr (la festividad del Sacrificio o la del Desayu- no), en el oratorio. Cuando pasó frente a las muje- res les dijo: «¡Mujeres! ¡Dad limosna! Pues se me ha mostrado que sois la mayoría de la gente del Infierno». La mujeres dijeron: ‘¿Porqué Mensaje- ro de Dios?’ El dijo: «Por que maldecís frecuente- mente y sois ingratas con vuestros esposos. No he visto gente tan disminuida en el raciocinio y en la práctica religiosa que sean capaces de perder a un hombre precavido y sensible como lo hacen algu- nas de vosotras». Dijeron: ‘¿Y por qué somos dis- minuidas en el raciocinio y en la práctica religiosa Mensajero de Dios?’ El dijo: «¿Acaso no equivale el testimonio de la mujer a solo medio testimo- nio del hombre?» Dijeron: ‘Claro que sí’. El dijo: «Pues eso es muestra de que sois disminuidas en el raciocinio ¿Y acaso no dejan de rezar y ayunar cuando están menstruando?» Dijeron: ‘Claro que sí’. Les dijo: «Pues eso es muestra de que sois dis- minuidas en la práctica religiosa»’. 

VII El i‘tkâf de la mujer que padece de hemorragia uterina

211. ‘Âisha relató: ‘En cierta ocasión el Profeta (B y P) hizo el i‘tikâf con alguna de sus esposas, ella sufría de hemorragias uterinas; veía la sangre brotar y solía ponerse un plato debajo para recibir la sangre’.

VIII La mujer se perfuma despues de tomar el baño al salir de la menstruación

212. Umm ‘Atîya relató: ‘Se nos prohibió llorar a un difunto por más de tres días, excepto un ma- rido, por el cual se puede cuatro meses y diez días. (Durante ese tiempo) no podemos usas kohl en nuestros ojos, ni podemos usar perfume ni vestir ropas coloridas, excepto vestidos hechos de ‘asb . Sí se nos permitía usar el kust azfar al momento de tomar el baño después de cada menstruación. También se nos prohibió acompañar los cortejos fúnebres’.

IX La mujer debe frotarse cuando se purifica de la menstruación

213. ‘Âisha relató: ‘Una mujer preguntó al Pro- feta (B y P) sobre su baño después de la menstrua- ción. El le instruyó cómo hacerlo; le dijo: «Toma un paño untado de almizcle y te purificas con él». Ella preguntó: ‘¿Y cómo me purifico con él?’ El dijo: «¡Subhâna Allah! ¡Purifícate!». ‘Âisha agregó: ‘La atraje hacia mí y le dije: ‘Frotas el rastro de la sangre con el paño’’».

XLa mujer se peina cuando toma el baño (purificatorio) de la menstruación

214. ‘Âisha relató: ‘Asumí el ihrâm junto con el Mensajero de Dios (B y P) para la Peregrinación de despedida (hiÿÿat ul-wadâ’). Fui de las que de- cidieron hacer haÿÿ tamattu’ y no llevaron con-

sigo sus ofrendas (hadyi)’. Luego relató que le vino la menstruación y no se había purificado aún cuando llegó la víspera del día de ‘Arafa. Entonces dijo: ‘¡Mensajero de Dios! Estamos en la víspera de ‘Arafa y yo ya decidí hacer el haÿÿ tamattu‘». El Mensajero de Dios le dijo: «Desata tu peinado, péinate de nuevo y pospón tu ‘umra». ‘Âisha agre- gó: ‘Así lo hice. Y cuando terminé con los ritos del haÿÿ, (el Profeta (B y P)) ordenó a mi hermano ‘Abdu Rahmân que me lleve a Al-Tan‘îm para que haga una ‘umra por la que yo había decidido ha- cer en el haÿÿ tamattu‘».

XI La mujer se suelta el cabello cuando toma el baño post menstrual

215. ‘Âisha relató: ‘Salimos con la intención de hacer el haÿÿ cuando salió la luna nueva del mes Dhil Hiÿÿa. El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Quien quiera vestir el ihrâm con intención de hacer ‘umra (y luego haÿÿ) que lo haga; si yo no hubiese traído conmigo mi ofrenda (hady) hubiese hecho la intención para ‘umra (haÿÿ ta- mattu’)». Así pues, algunos hicieron la intención de hacer primeramente ‘umra y otros hicieron la intención de haÿÿ exclusivamente (haÿÿ ifrâd)...’. Luego mencionó su menstruación, dijo: ‘El Pro- feta (B y P) envió a mi hermano ‘Abdu Rahmân conmigo a Al-Tan‘îm y allí asumí el ihrâm para la ‘umra. No tuve que presentar ofrenda, ni ayuno ni dar limosna alguna’.

XII La menstruante no debe repo- ner la oración (perdida)

216. Mu‘âdha relató: ‘Una mujer consultó a ‘Âisha: ‘¿Debo reponer las oraciones que no hice durante mi menstruación?’ ‘Âisha le dijo: ‘¿Eres Haruría ? Solíamos menstruar en días del Profeta de Dios (B y P) y él no nos mandaba hacerlo» –o dijo ‘no lo hacíamos’–.

XIII Durmiendo junto a (la esposa) menstruante con sus ropas

217. Umm Salama relató: ‘Mientras yo estaba acostada con el Profeta (B y P) bajo una manta de lana, me empezó a bajar la menstruación...’ (hadiz Nro. 207) y agregó: ‘El Profeta (B y P) solía besar- me mientras ayunaba’.

XIV Asistencia de las menstruantes a los dos ‘îd

218. Umm ‘Atîya dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir, «Saldrán las vírgenes, las ma- duras y las menstruantes; para que asistan a las buenas obras y las plegarias de los creyentes. Sin embargo, las menstruantes estarán retiradas del oratorio (musalla)». Se le dijo: ‘¿Las menstruan- tes?’ Ella respondió: ‘¿Acaso no asisten a ‘Arafa y a tal y a tal?’.

XV Las secreciones amarillentas fuera del tiempo de la menstruación

219. Umm ‘Atîya dijo: ‘Nunca consideramos el flujo intermestrual como parte de la menstrua- ción’.

XVI La mujer que menstrua después de tawâf al-ifâda

220. ‘Âisha, esposa del Profeta (B y P), relató que dijo al Mensajero de Dios (B y P): ‘¡Mensa- jero de Dios! Safiyya bint Huyay empezó a men- struar’. El Mensajero de Dios (B y P) le dijo: «Talvez nos retrase... ¿Hizo el tawâf con vosotras?» respondimos: «Sí». Entonces, él le dijo que vaya saliendo (de la mezquita)’.

XVII La oración fúnebre por una mujer fallecida (durante o después del parto)

221. Samura bin Yundab relató que el Profe- ta (B y P) dirigió las oraciones fúnebres por una mujer que falleció al dar a luz y el se paró frente a la mitad de su cuerpo.

XVIII

222. Maymûna, esposa del Profeta (ByP), relató que cuando ella estaba con la menstrua- ción no hacía la oración; pero sí solía sentarse al lado de la mezquita de Mensajero de Dios (B y P) mientras el rezaba sobre su tapete. Cuando él se prosternaba solía tocarla con sus ropas.

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