Libro de la Ablución

INo se acepta la oración de quien no hace previamente la ablución (que inicia el estado del pureza, tuhur)

110. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No se acepta la oración de quien co- metió un hadaz hasta que se haga la ablución (el wudû)»’. Un hombre de Hadramaut preguntó: ‘¿Qué es el hadaz, Abû Huraira?’ El respondió: ‘La emisión de ventosidades sonoras o silenciosas’.

II La excelencia de la ablución

111. Abû Huraira relató: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: «El Día de la Resurrección mis seguidores serán llamados Al-Ghurr Al- Muhaÿÿalún (rostros y extremidades blancas) por las huellas de la ablución y quien pueda aumentar el área de su radianza debe hacerlo ».

III No se hara la ablución por una duda si no despues de tener seguridad

112. ‘Abdullah Ibn Yazîd Al-Ansârî relató que preguntó al Mensajero de Dios (B y P) por la persona que se imagina sentir algo (como la sa- lida de gases intestinales) durante la oración. El Mensajero de Dios (B y P) respondió: «No aban- donará su oración excepto que oiga algo o sienta algún olor».

IV Realizando una ablución leve

113. Ibn ‘Abbâs relató que el Profeta (B y P) durmió hasta que se oyó su fuerte respiración y luego se levantó para orar –o, tal vez, dijo: ‘Se re- costó hasta que se oyó su respiración; luego se le- vanto y oró–’.

VPerfeccionando la ablución

114. Usâma bin Zayd dijo: ‘El Profeta (B y P) salió de ‘Arafat y se dirigió a un sendero de mon- taña; cuando tomó este sendero se detuvo a ori- nar. Luego, realizó una ablución sin demasiado es- mero. Yo le dije: ‘¡La oración Mensajero de Dios!’ El me respondió: «La oración será más adelante».

Así es que montó hasta que llegamos a Muzdali- fa. Allí, desmontó y realizó una ablución perfec- ta y con esmero. Luego se hizo al Iqâma para la oración y él rezó el magrib. Luego, cada uno sentó a su camello en su sitio. Luego, se hizo al Iqâma para la oración de la noche (Al-‘Ishâ’) y se reali- zó tal oración sin que haya oraciones voluntarias (entre ambas oraciones obligatorias)’.

VI Lavarse el rostro con ambas manos tomando agua una sola vez

115. Ibn ‘Abbâs realizó la ablución de la si- guiente manera: Se lavó la cara: Tomó un poco de agua y con ella lavó su boca y su nariz, luego tomó otro poco de agua en su mano y juntando ambas manos se lavó así el rostro. Luego tomó otro poco de agua con su mano y se lavó el brazo derecho. Luego tomó otro poco de agua y se lavó el brazo izquierdo. Luego pasó sus manos mojadas sobre su cabeza. Luego tomó otro poco de agua con su mano y la roció sobre su pie derecho hasta lavarlo. Luego tomó otra poca de agua con su mano y se lavó con ella –su pie izquierdo–. Luego dijo: ‘Así vi que el Mensajero de Dios hacía la ablución’.

VII Lo que se dice al ir al excusado

116. Anas relató que el Profeta (B y P) decía al entrar en el excusado: «¡Oh Dios! En Ti me refu- gio de los inmundos y las inmundas ».

VIII Proveer agua en los excusados

117. Ibn ‘Abbâs relató: ‘En cierta ocasión, el Profeta (B y P) fue al excusado y yo le puse cerca un poco de agua. Después, el Profeta (B y P) pre- guntó: «¿Quién puso el agua?» Cuando se le in- formó dijo: «¡Oh Dios! Haz que sea un entendido en religión»’.

IX La prohibición de orientarse hacia la qibla al orinar o defecar

118. Abû Ayûb Al-Ansâri relató que el Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «Quien vaya a un es- pacio abierto a defecar que no se oriente hacia la Qibla, de frente o de espaldas. Orientaos hacia el oriente o el occidente ».

XDefecar apoyándose en dos ladrillos

119. ‘Abdullah bin ‘Umar dijo: ‘Algunas perso- nas dicen: ‘Cuando vayas a hacer tus necesidades no te orientes hacia Makka ni hacia Jerusalén’. Yo les dije: ‘Una vez subí al techo de nuestra casa y vi al Mensajero de Dios (B y P) defecando apoyán- dose sobre dos ladrillos orientando su rostro ha- cia Jerusalén (pero había una tela cubriéndolo)’.

XI La salida de las mujeres al excusado

120. ‘Âisha relató que las esposas del Profeta (B y P) solían ir a Al-Manâsi’ por la noche a hacer sus necesidades; y éste es un lugar abierto. ‘Umar solía decir al Profeta (B y P): ‘Que tus esposas se cubran con el velo’, pero el Profeta (B y P) no las obligaba. Una noche, Sawda bint Zam‘a, esposa del Profeta (B y P) salió a la hora del ‘ishâ (ora- ción de la noche) y era una mujer alta; entonces, ‘Umar le gritó: «Sawda, te he reconocido», hizo esto pues deseaba fuertemente que Dios revele la orden de usar el velo. Al tiempo, Dios reveló la or- den de usar el velo.

XII Lavarse las partes privadas con agua despues de evacuar

121. Anas Ibn Mâlik dijo: ‘Cuando el Mensa- jero de Dios (B y P) salía a hacer sus necesidades, yo y otro muchacho lo acompañábamos con un recipiente lleno de agua’.

XIII Portar un cayado junto con el agua despues de evacuar

122. En otro relato dice: ‘...Con un recipiente lleno de agua y un cayado. El solía limpiarse con el agua’.

XIV La prohibición de limpiarse las partes privadas con la mano derecha

123. Abû Qatâda dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si bebe alguno de vosotros, que no respire dentro del recipiente; y si va al excusado que no toque su pene con su mano derecha ni se limpie con su derecha»’.

XV Limpiarse las partes íntimas (despues de evacuar) con piedras (u otro material higiénico)

124. Abû Huraira relató: ‘Seguí al Profeta (B y P) cuando él decidió alejarse para hacer sus necesidades. No desviaba su mirada hacia los la- dos; cuando me acerqué a él, me dijo: «Búscame algunas piedras para poder limpiarme con ellas , y no me traigas huesos ni excremento de equino». Luego le traje las piedras que recogí en la punta de mi túnica; se las dejé a un lado y me alejé. Cuando terminó de hacer sus necesidades las uso.’

XVI La prohibición de limpiarse (después de evacuar) con excremento

125. ‘Abdullah bin Mas‘ûd dijo: ‘El Profeta (B y P) fue al excusado y me ordenó que le traiga tres piedras. Sólo encontré dos piedras y por más que busqué la tercera no la encontré; así es que tome un pedazo (seco) de excremento de equino y se lo llevé. El tomó las dos piedras y desechó el excremento diciendo: «Esto es inmundo»’.

XVII La ablución lavando cada parte una sola vez

126. Ibn ‘Abbâs relató que el Profeta (B y P) hizo su ablución lavándose cada parte una sola vez.

XVIII La ablución lavando cada parte dos veces

127. ‘Abdullah bin Zayd Al-Ansârí relató: ‘Que el Profeta (B y P) hizo su ablución lavando cada parte dos veces’.

XIX La ablución lavando cada parte tres veces

128. Humrân, siervo de ‘Uzmân, relató que ‘Uzmân bin ‘Affân pidió un recipiente (con agua) y se vertió agua sobre las manos para después la- varlas tres veces. Luego metió su mano derecha en el recipiente; se enjuagó la boca y aspiró agua con su nariz y la expulsó. Luego lavó su rostro tres veces y sus manos hasta los codos tres veces. Luego se pasó la mano mojada por la cabeza y se lavó ambos pies tres veces hasta los tobillos. Lue- go dijo: ‘El Mensajero de Dios dijo: «Quien hace la ablución como yo lo hice y reza dos rak‘ât sin distraer su mente en algo más tendrá todos su pe- cados pasados perdonados»’.

129. En otra versión, ‘Uzmân dice: ‘Os relataré un hadiz que, sino fuese por una aleya del Corán, no os lo hubiera contado: Oí al Profeta (B y P) de- cir «Todo hombre que hace su ablución en buena forma y hace la oración tendrá los pecados entre esa oración y la siguiente perdonados»’. La aleya es: Quienes ocultan las pruebas claras y la Direc- ción que hemos revelado, después de habérselo nosotros aclarado a los hombres en la Escritura, incurren en la maldición de Dios y de los hom- bres (2:159).

XX Absorber y expulsar agua con la nariz durante la ablución

130. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «Quien hace la ablución debe lavar su na- riz absorbiendo agua con ella y luego expulsando. Quien se limpia, después de evacuar, lo debe ha- cer un número impar de veces».

XXI Limpiarse con piedras (u otro material higiénico) un número impar de veces

131. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios dijo: «Si alguien de vosotros hace la ablu- ción: Que tome agua y la absorba con su nariz y que la expulse. Y si os tenéis que limpiar con piedras (después de evacuar) hacedlo un número impar de veces. Y al despertar lavaos las manos antes de meterlas en el recipiente con agua para la ablución, pues no sabéis donde ha pasado la no- che vuestra mano».

XXII Lavarse los pies, para quien viste zapatos

132. Ibn Ÿurayÿ dijo a Ibn ‘Umar: ‘Veo que nunca tocas los pilares de la Ka‘ba sino los dos que dan al sur (al Yemen); veo que usas zapatos de cuero curtido y que tiñes tu cabello con hin- na (henna). También noté que cuando estuvis- te en Makka, la gente asumió el ihrâm al ver la luna (del mes de Dhul Hiÿÿa) mientras que tú no lo asumiste hasta el día octavo del mes (yaum al tarwia)’. Ibn ‘Umar respondió: ‘Sobre los pilares: Pues nunca vi al Mensajero de Dios (B y P) tocar sino los dos del sur; sobre los zapatos de cuero, pues, ciertamente, he visto al Mensajero de Dios (B y P) usarlos; y se lavaba los pies aún cuando vestía estos zapatos , así que me gusta usar estos zapatos. Sobre teñirme el cabello con hinna, pues sin duda que vi al Profeta (B y P) teñir su cabello con hinna y por ello me gusta hacerlo. Y sobre el ihrâm, pues yo nunca vi que el Mensajero de Dios asuma el ihrâm antes de salir hacia el haÿÿ’.

XXIII Empezar por la derecha al ba- ñarse o hacer la ablución

133. ‘Âisha relató que: ‘El Profeta (B y P) gus- taba de empezar por la derecha al vestir su calza- do, al peinarse, al lavarse y en todos sus asuntos’.

XXIV Procurar agua (para la ablución) cuando llega la hora de la oración

134. Anas Ibn Mâlik dijo: ‘Vi al Profeta (B y P) cuando entró la hora de la oración de la media tarde (Al-‘asr). La gente procuraba agua, pero no encontraron. Entonces, se le trajo al Mensajero de Dios (B y P) un recipiente con agua. Él introdujo su mano en el recipiente y ordenó que todos rea- licen la ablución de allí. Vi el agua brotar de sus dedos hasta que todos hicieron la ablución’.

XXV El agua con el que algún ser humano lavó su cabello

135. Anas Ibn Mâlik relató que, cuando el Mensajero de Dios (B y P) rapó su cabeza, Abû Talha fue el primero en tomar algo de su cabello.

XXVI Si un perro bebe de los recipien- tes de alguien de vosotros

136. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si un perro bebe de algún reci- piente vuestro es necesario lavarlo siete veces».

137. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que: ‘Durante la vida del Mensajero de Dios (B y P) los perros solían ir y venir y orinar, en la mezquita y nunca vertieron agua sobre ello’.

XXVII Quien opina que la ablución es necesaria sólo cuando se excre- ta algo por el ano o la uretra

138. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Una persona se considera en oración mientras está en la mezquita esperando por la oración, mientras no incurra en el hadaz».

139. Zayd bin Jâlid relató que preguntó a ‘Uz- mân bin ‘Affân sobre la persona que inicia las re- laciones sexuales pero no llega a eyacular. ‘Uzmân me respondió: ‘Debe realizar la ablución normal (wudû) como para cualquier oración, excepto que debe lavar su pene’. ‘Uzmân agregó: ‘Lo oí del Mensajero de Dios (B y P)’. Zayd añadió: ‘Pregun- té a ‘Alí, Al-Zubayr, Talha y Ubayy bin Ka‘b sobre ello y me dieron la misma repuesta ’.

140. Abû Sa‘îd Al-Judrî relató: ‘El Mensaje- ro de Dios (B y P) mandó llamar a un hombre que llegó con su cabeza goteando agua. El Profe- ta (B y P) dijo: «¿Te obligamos a apresurarte, no es así?» El ansârí respondió: ‘Sí’. El Mensajero de Dios (B y P) dijo después: «Si tienes prisa o no lle- gas a eyacular (en el acto sexual) debes hacer la ablución (wudû) ».

XXVIII El hombre que ayuda a otro en su ablución (virtiendo el agua)

141. Al-Mughîra bin Shu‘ba relató que acom- pañaba al Mensajero de Dios (B y P) en un viaje y que el Profeta (B y P) fue al excusado. (Luego) Al-Mughîra le vertía el agua para su ablución; así que se lavó la cara y los brazos, se pasó la manos mojada por la cabeza y se pasó la mano mojada por sus medias de cuero (juffayn).

XXIX La recitación del Corán y otras cosas despues de hadaz

142. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que pasó una noche en casa de Maymûna, esposa del Profeta (B y P), su tía materna. Ella lo acostó sobre la al- mohada a lo ancho del lecho y el Mensajero de Dios (B y P) se acostó con su esposa a lo largo del lecho. El Mensajero de Dios (B y P) durmió hasta la media noche, tal vez un poco antes o un poco después; luego se despertó y se frotó la cara con su mano para quitarse el sueño. Luego recitó las úl- timas diez aleyas de la sura ‘La familia de ‘Imrân’. Luego se dirigió hacia un odre que colgaba y se hizo la ablución con esmero; luego se paró para rezar. Ibn ‘Abbâs añadió: ‘Me levanté e hice lo que él hizo; luego fui y me paré a su lado izquierdo; él me tomó con su diestra, por la oreja derecha (y me puso a su lado derecho) torciéndomela’. Rezó dos rak‘ât, luego dos rak‘ât, luego dos rak‘ât, luego dos rak‘ât, luego dos rak‘ât y luego dos rak‘ât. Fi- nalmente rezó una sola. Luego se acostó en su le- cho hasta que le llegó el llamado del muecín. Des- pertó y rezó dos rak‘ât ligeras; luego salió y rezó la oración del alba’.

XXX Pasarse las manos mojadas por toda la cabeza

143. ‘Abdullah bin Zaid relató que un hombre le preguntó: ‘¿Puedes mostrarme cómo hacía la ablución el Mensajero de Dios (B y P)?’ Él asin- tió y pidió agua. Se vistió un poco de agua en las manos y se las lavó dos veces; luego se enjuagó la boca y absorbió y expulsó agua de su nariz tres veces. Luego se lavó la cara tres veces, y después, se lavó las manos hasta los codos dos veces. Lue- go se pasó la mano mojada sobre la cabeza, desde su frente hasta la nuca y de vuelta hasta su frente, donde había empezado y luego se lavó ambos pies.

XXXI El uso del agua restante de la ablución

144. Abû Ÿuhayfa dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) vino a nosotros al mediodía y se le trajo agua para la ablución. La gente comenzó a reco- ger las sobras de su ablución y se la untaban por el cuerpo. El Profeta (B y P) rezó dos rak‘ât para el mediodía y dos rak‘ât por la tarde (Al-‘asr) y tenía frente a él una vara de madera (como sutra) ’.

145. Al-Sâ‘ib bin Yazîd relató: ‘Mi tía materna me llevó ante el Profeta (B y P) y le dijo: ‘¡Mensa- jero de Dios! El hijo de mi hermana tiene una en- fermedad en sus piernas’. El pasó sus manos sobre mi cabeza y rogó a Dios que me bendiga. Luego realizó la ablución y yo bebí de esa agua que usó. Me paré detrás de él y vi en sus espaldas la marca de la Profecía; era como la mancha de la perdiz’.

XXXII El hombre que hace la ablución junto a su esposa

146. ‘Abdullah bin ‘Umar relató: ‘Los hom- bres hacían la ablución junto con las mujeres en la época del Mensajero de Dios (B y P)’.

XXXIII El Profeta vertió el agua de su ablución sobre una persona inconsciente

147. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) vino a visitarme mientras yo estaba enfermo e inconsciente. El hizo la ablución y regó sobre mí el agua de la misma; y recuperé la cons- ciencia y dije: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Con quién quedará mi herencia si no tengo ancestros ni des- cendientes vivos?’ Entonces las aleyas divinas que tratan sobre la herencia fueron reveladas’.

XXXIV Tomar baño o hacer la ablución de un mijdab

148. Anas relató: ‘Llegó la hora de la oración; quien vivía cerca fue a su casa (a lavarse) y quedó un grupo (sentado). Entonces, se trajo un peque- ño mijdab de roca pintada con agua para el Men- sajero de Dios (B y P). El mijdab era tan pequeño que no se podía ni extender la palma de la mano en él. Y se hizo la ablución todo el grupo. Pre- guntamos: ‘¿Cuantos erais?’ Anas dijo: ‘Éramos ochenta o más’.

149. Abû Mûsâ relató que: El Mensajero de Dios (B y P) pidió un recipiente con agua; se lavó en él las manos y la cara; luego se enjuagó la boca.

150. ‘Âisha relató: ‘Cuando la enfermedad del Profeta (B y P) se agravó y la dolencia se hizo más fuerte, pidió a sus esposas que le permitan ser tra- tado en mi casa y ellas se lo concedieron. Salió, pues, el Profeta (B y P) hacia mi casa, cargado por dos hombres; sus piernas arrastraban por el suelo. Estaba apoyado entre ‘Abbâs y otro hombre’. ‘Âis- ha añadió: ‘El Profeta (B y P) dijo, después de ser llevado a su casa y que haya empeorado su enfer- medad: «Vertid sobre mí el agua de siete odres sin desatar sus ataduras, para que pueda dar algún consejo a la gente». Lo sentamos en un recipiente que pertenecía a Hafsa, esposa del Profeta (B y P); luego empezamos a rociarle el agua de los odres, hasta que nos indicó: «Habéis hecho lo que pedí». Luego salió a ver a la gente’.

151. Anas relató que: ‘El Profeta (B y P) pidió un recipiente con agua y se le trajo un recipiente con base ancha con un poco de agua y él puso sus dedos en él. Vi como el agua brotaba entre ellos’. Y añadió: ‘Calculé cuántos hicieron la ablución del recipiente y eran entre setenta y ochenta’. 

XXXV La ablución con un solo mudd

152. Anas relató que el Profeta (B y P) solía to- mar baño con un sâ‘ o con hasta cinco mudd y solía hacer la ablución con un mudd.

XXXVI Pasar la mano mojada por me- dias de cuero (juffayn)

153. Sa‘d bin Abi Waqqâs relató que el Profe- ta (B y P) solía pasarse la mano mojada sobre sus medias de cuero (en vez de lavarse los pies). ‘Ab- dullah bin ‘Umar consultó sobre esto a ‘Umar y él le dijo: ‘Sí. Si Sa‘d te relata algo del Profeta (B y P) no necesitas preguntar a nadie más sobre ello’.

154. ‘Amr bin Umayya Al-Damrî relató que vio al Profeta (B y P) pasar sus manos mojadas sobre sus medias de cuero (en la ablución).

155. ‘Amr bin Umayya también relató: ‘Vi al Profeta (B y P) pasar su mano mojada sobre su turbante y sus medias de cuero’.

XXXVII Si las viste estando en estado de ablución

156. Al-Mughîra bin Shu‘ba relató: ‘Estaba con el Profeta (B y P) en un viaje y me incliné para sacarle sus media de cuero. El me dijo: «Dé- jalas, pues las vestí después de hacer la ablución (sin haber cometido un hadaz)». Así que sólo se pasó la mano mojada sobre ellas’.

XXXVIII Quien no repite la ablución despues de comer carne de cordero y sawiq

157. ‘Amr bin Umayya relató que vio al Men- sajero de Dios (B y P) comiendo del omoplato del cordero, luego se lo llamó al salat; así que dejó el cuchillo y fue a rezar sin hacer ablución.

XXXIX

158. Suwayd bin Al-Nu‘mân relató que salió con el Mensajero de Dios el año de la conquis- ta de Jaybar hasta que llegaron a Sahbâ’, un lu- gar cercano a Jaybar: Allí el Mensajero de Dios (B y P) realizó la oración del ‘Asr. Luego pidió las provisiones y sólo le trajeron sawîq. Mandó que se lo ablande con agua y todos comimos. Luego el Profeta (B y P) se levantó para la oración del ocaso (salât al magrib), se lavó la boca con agua y nosotros hicimos lo mismo, luego hicimos la ora- ción sin repetir la ablución.

159. Maymûna relató que el Profeta (B y P) comió con ella del omoplato del cordero y luego rezó sin realizar la ablución.

XL ¿Hay que enjuagarse la boca despues de beber leche?

160. Ibn ‘Abbâs relató que: El Mensajero de Dios (B y P) bebió leche, se enjuagó la boca y dijo: «Tiene grasa».

XLI La ablución por dormir y quien opina que por estar somnolien- to hasta dormir una o dos veces o inclinar la cabeza por sueño no obliga a repetir la ablución

161. ‘Âisha relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si sentís sueño mientras estáis re- zando idos a dormir, hasta que se os pase el sue- ño, porque quien reza estando somnoliento no sabe si está pidiendo perdón o está maldiciéndose a sí mismo».

162. Anas relató: Que el Profeta (B y P) dijo: «Si sentís sueño durante vuestra oración, dormid, hasta que sepáis qué recitáis».

XLII Hacer la ablución sin haber cometido hadaz

163. ‘Amr bin ‘Amîr relató: Anas dijo: ‘El Pro- feta (B y P) solía realizar la ablución por cada ora- ción’. Yo pregunte: ‘¿Vosotros qué hacíais?’ Anas respondió: ‘Nos bastaba rezar con la misma ablu- ción hasta romperla con el hadaz’.

XLIII Entre los mayores pecados está no cuidarse de ser alcanzado por la orina

164. Ibn ‘Abbâs relató: ‘Mientras el Profeta (B y P) pasaba por uno de los (jardines o cemen- terios) amurallados de Medina o de Makka, escu- chó la voz de dos personas que eran castigadas en sus tumbas. Entonces dijo el Profeta (B y P): «Es- tas dos personas esta siendo torturadas; y no es- tán siendo castigadas por un gran pecado». Luego agregó; «¡Pues sí! (si están siendo castigados por un pecado mayor) uno de los dos no se protegía de su propia orina; y el otro, andaba divulgando chismes (para crear conflictos entre la gente)». Luego pidió una rama verde de palmera y la par- tió en dos poniendo un pedazo sobre cada tum- ba. Se le dijo: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Porqué hiciste eso?’ Respondió: «Tal vez les disminuya un poco la tortura mientras se secan» .

XLIV Sobre el lavado de la orina

165. Anas Ibn Mâlik dijo: ‘Cuando el Profe- ta (B y P) iba a hacer sus necesidades yo le traía agua, con la cual limpiaba sus partes privadas’.

XLV El Profeta (B y P) y la gente dejaron que el beduino termine de orinar en la mezquita

166. Abû Huraira relató que un beduino se le- vantó y empezó a orinar en la mezquita. La gente se apresuró a asegurarlo; sin embargo el Profeta (B y P) les dijo. «Dejadlo (que termine) y vertid sobre su orina un balde de agua o una cubeta de agua. Fuisteis enviados para facilitar las cosas y no para dificultarlas».

XLVI La orina de los niños

167. Umm Qays bint Mihsan relató que se presentó ante el Mensajero de Dios con su hijo pequeño que aún no había probado alimento sóli- do. El Profeta (B y P) sentó al niño en sus piernas y éste se orinó en sus ropas; así que pidió un poco de agua y lo roció sobre el área alcanzada por la orina y la lavó.

XLVII Orinar de pie o sentado

168. Hudhayfa dijo: ‘El Profeta (B y P) fue a los terrenos baldíos de alguien y allí orinó de pie; luego pidió agua. Le traje el agua y se hizo la ablu- ción con ella’.

XLVIII Orinar cerca del compañero mientras se cubre con una pared

169. Hudhayfa también relató: ‘(El Profeta (B y P) y yo caminamos hasta los basureros de alguien. El se paró, como cualquiera de vosotros lo hace, detrás de una pared y orinó). Yo me ale- jé, pero él me señaló (que regrese). Así es que me acerqué y me paré detrás de él hasta que termi- nó’.

XLIX El lavado de la sangre

170. Asmâ’ relató que una mujer vino ante el Profeta (B y P) y le dijo: ‘Si alguna de nosotras tiene su menstruación y (la sangre) alcanza sus ropas... ¿Cómo hace?’ El respondió: «Ella debe tomarla (la parte afectada) y frotar; luego debe remojarlo en agua y restregarlo y vertirle encima agua limpia. Entonces podrá hacer la oración vis- tiendo esa ropa».

171. ‘Âisha relató: ‘Fâtima bint Abi Hubaish vino ante el Profeta (B y P) y dijo: ‘¡Mensajero de Dios! Soy una mujer que sufre de una permanen- te hemorragia uterina y no llego a limpiarme (de la sangre). ¿Debo dejar la oración?’ El mensajero de Dios (B y P) respondió: «No. Esto es de los va- sos sanguíneos; no es la menstruación. Cuando te venga la menstruación dejas la oración; cuan- do termine te lavas la sangre y luego rezas. Luego haces la ablución para cada oración hasta que te venga la siguiente menstruación»’.

LLavar el semen y frotarlo

172. ‘Âisha relató: ‘Solía lavar el semen de la ropa del Profeta (B y P) y el iba a la oración con los rastros del agua (aún visibles) en su ropa’.

LI La orina del camello, de las bestias, de las ovejas y los establos

173. Anas relató: ‘Algunas personas de la tribu de ‘Ukal o la de ‘Uraina vinieron a Medina y su clima no les sentó bien. El Profeta (B P) les man- dó que vayan a la manada de camellos y que be- ban de su leche y su orina. Fueron allí y cuando recuperaron la salud mataron al pastor del Pro- feta (B y P) y se llevaron los camellos. La noticia llegó (a los musulmanes) al principio del día. El Profeta (B y P) mandó que se les persiga. Al me- diodía fueron capturados y traídos de vuelta. El Profeta (B y P) mandó que se les corte las manos y los pies y se les perfore los ojos con hierro can- dente. Se los dejó en Al-Harra y cuando pidieron agua nadie se las dio’. Abû Quilâba añadió: ‘Estas personas cometieron asesinato, robo, apostasía y combatieron contra Dios y su Mensajero (B y P)’.

174. Anas relató: ‘El Profeta (B y P) solía rezar y antes de que se construya la mezquita, en los co- rrales de la ovejas.’

LII La inmundicia que cae en la manteca y en el agua

175. Maymûna relató que el Profeta (B y P) fue preguntado sobre un ratón que cayó en manteca. Respondió: «Sacad al ratón y la manteca alrede- dor de él y echadlos. Y comed vuestra manteca».

176. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «Toda herida que el musulmán sufre en la causa de Dios aparece en el Día de la Resurrec- ción en su forma original al ser causada. Y saldra de ella sangre; con el color de la sangre y el aroma del almizcle».

LIII Orinar en agua estancada

177. Abû Huraira relató también que el Profe- ta (B y P) dijo: «No orinéis en el agua estancada que no corre (pues) después os bañaréis en ella».

LIV Si se pone una inmundicia o carroña sobre la espalda del orante, esto no anula su oración

178. ‘Abdullah bin Mas‘ûd relató que el Profeta (B y P) estaba rezando cerca de la Ka‘ba mientras Abû Yahl y sus compañeros se sentaban cerca. Uno de ellos dijo a los demás: ‘¿Quién de vosotros es capaz de traer las tripas del camello de tal tribu para ponérselas en la espalda a Muhammad cuan- do se prosterne?’ El más infeliz de ellos se levantó y fue a traerlas. Esperó hasta que Muhammad se prosternó y se la puso encima, entre los hombros. Dijo: ‘Yo lo vi todo pero no pude hacer nada. ¡Si tan solo hubiese tenido gente conmigo para resis- tirlos!’. Ibn Mas‘ûd añadió: ‘Se pusieron a reír y se apoyaban unos en otros. El Profeta (B y P) estaba prosternado y no levantó la cabeza hasta que Fâti- ma vino y le retiró de encima las tripas; entonces, él se incorporó y dijo: «¡Oh Dios! ¡Castiga a Qu- raysh!» Esto afectó fuertemente a Abû Ÿahl y sus compañeros, pues ellos creían que las oraciones en ese lugar eran respondidas por Dios. El Profe- ta luego empezó a mencionarlos por sus nombres: «¡Oh Dios! ¡Castiga a Abû Yahl! ¡Castiga a ‘Utbah bin Rabî‘a! Y a Shayba bin Rabî‘a y a Al-Walîd bin ‘Utba y Umayya bin Jalaf y ‘Uqba bin Abi Mu‘it.»’ –Y mencionó a un séptimo que el transmisor del hadiz olvidó–. Y añadió: ‘¡Por Dios, que tiene mi alma en Su mano! Vi los cuerpos, de quienes mal- dijo el Mensajero de Dios (B y P) caídos en uno de los pozos de Badr’.

LV Escupir o soplarse la nariz o algo similar en la ropa

179. Anas relató que el Profeta (B y P) una vez escupió en sus ropas. 

LVI La mujer que lava la sangre del rostro de su padre

180. Abû Hâzim relató que Sahl bin Sa‘d As Sa‘îdi fue preguntado por la gente: ‘¿Cómo se curó de las heridas el Profeta (B y P)?’ Sahl res- pondió: ‘No queda nadie que sepa de ello tanto como yo. ‘Alî traía agua en su escudo y Fâtima lavaba la sangre en su cara. Entonces, tomó un poco de paja y se la quemó. Y con las cenizas se cubrió la herida’.

LVII El siwâk

181. Abû Mûsâ dijo: ‘Fui ante el Profeta (B y P). Lo encontré limpiándose los dientes con un siwâk en su mano. Decía: «...U’... u’...» como si estuviese teniendo arcadas, mientras el siwâk es- taba en su boca’.

182. Hudhayfa relató: ‘Cuando el Profeta (B y P) se levantaba durante la noche, se limpiaba la boca con el siwâk’.

LVIII Dar el siwâk a la persona mayor

183. Ibn ‘Umar dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Soñé que me estaba limpiando los dientes con un siwâk y dos hombre vinieron a mi, uno era mayor que el otro. Yo le di el siwâk al menor. Se me dijo que se lo dé al mayor y así lo hice»’.

LIX La excelencia de quien va a dormir con ablución

184. Al-Barâ’ bin ‘Âzib dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Si te vas a acostar, haz la ablución que haces para tus oraciones; luego recuéstate sobre tu lado

(1) Su nombre era Hazn (tristeza) y el Profeta (B y P) lo llamó Sahl. Su sobrenombre era Abû Al-‘Abbás. Murió el año 91 H. En Medina; se dice que fue el último sahabí que murió en Medina.

(2) El siwâk es un cepillo para limpiar los dientes. Los árabes solían hacerlos del árbol del Arak.

derecho; luego di: ‘¡Oh Dios! Me entrego a Ti; en- comiendo a Ti todos mis asuntos y dependo de Ti para que me bendigas con temor y con esperan- za. No hay escapatoria de Ti ni refugio de Ti sino en Ti mismo. ¡Oh Dios! Tengo fe en Tu Escritura, la cual revelaste y en tu Profeta que enviaste’. Y si mueres en la noche, morirás, pues, en la fe natural (al fitra). Haz que estas sean tus últimas palabras en la noche». Al-Barâ’ añadió que se las repitió al Profeta (B y P): ‘Pero, cuando llegué a: ... Y en Tu Mensajero... él me corrigió y me dijo: ...Y en tu Profeta que enviaste...’.





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