Libro características del Salat

I

425. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) solía levantar ambas manos al nivel de sus hombros para iniciar el salat y cuan- do pronunciaba el takbîr para inclinarse. Cuando se erguía de la inclinación hacía lo mismo y decía: sami‘ Allâhu liman hamidah; rabbanâ wa laka al hamd (Dios escucha a quien le alaba; Señor nues- tro Tuya es la alabanza). Y no lo hacía en las pros- ternaciones.

II Situar la mano derecha sobre la izquierda (durante el salat)

426. Sahl bin Sa‘d relató: ‘A la gente se le orde- naba poner su mano derecha sobre su antebrazo izquierdo durante el salat’.

III Qué se dice después del takbîr

427. Anas relató que el Profeta (B y P), Abû Bakr y ‘Umar iniciaban el salat con: Alabado sea Dios Señor de los mundos... (Al-Fâtiha: Cap. I del Corán)

428. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) solía guardar silencio por un tiempo corto entre el takbîr y la recitación (del Fâtiha). Yo dije: ‘¡Mensajero de Dios! ¡Que mi padre y mi ma- dre sean sacrificados por ti! ¿Qué es lo que dices durante tu silencio entre el takbîr y la recitación?’ Me dijo: «Digo: Allahumma bâ‘id bayni wa bay- na jatayâya kamâ bâ‘adta bayna al mashriqi wal magrib. Allahumma naqqini min al jatâya kamâ yunaqqa az zawbul abyad minad danas. Allahum- ma agsil jatâya bilmâ‘i waz zalÿi wal barad» (¡Oh Dios! Aléjame a mí de mis pecados como alejas- te el naciente y el poniente. ¡Oh Dios! Purifícame de mis pecados como se purifica el tejido blanco de la suciedad. ¡Oh Dios! Lava mis pecados con agua, con nieve y con granizo).

IV

429. Asmâ’ bint Abi Bakr relató sobre salât al kusûf (la oración del eclipse)... (Ver el hadiz 76 y el siguiente hadiz).

430. En esta versión Asmâ’ relató que el Profe- ta (B y P) dijo: «El Paraíso se me mostró tan cerca que, si me hubiese atrevido, os hubiera traído uno de sus racimos. Y el Infierno se me trajo tan cerca que dije: ¡Señor! ¿estaré yo entre esta gente? Lue- go vi a una mujer a la cual un gato arañaba con sus garras. Cuando pregunté, me dijeron que la mujer había encerrado al gato hasta que murió de hambre, pues ella no lo alimentaba ni lo soltaba para que se alimente de las alimañas del suelo».

VLevantar la vista hasta ver al imâm en el salat

431. Abû Ma‘mar relató: Preguntamos a Ja- bbâb si el Profeta (B y P) recitaba el Corán du- rante el salat del dhuhur y el ‘asr. El respondió que si. Le dijimos: ‘¿Y cómo sabíais aquello?’ Dijo: ‘Su barba se movía’.

VI Mirar hacia el cielo durante el salat

432. Anas bin Mâlik relató que el Profeta (B y P) dijo: «¿Qué pasa con aquellos que elevan la mirada al cielo durante el salat?» su hablar se hizo más áspero hasta que dijo: «Esos deben de- jar de hacerlo porque sino lo hacen se les quitará la vista».

VII Desviar la vista hacia los cos- tados durante el salat

433. ‘Âisha dijo: ‘Pregunté al Mensajero de Dios (B y P) sobre desviar la vista hacia los lados durante el salat. El respondió: «Es una forma de robo, a través de la cual Satán roba de la oración del siervo»’.

VIII La recitación del Fâtiha es obligatoria para el imâm y los orantes en todas las oraciones

434. Ÿâbir bin Samura relató que la gente de Al-Kufa se quejó de Sa‘d ante ‘Umar y él lo desti- tuyó y designó en su lugar a ‘Ammâr como gober- nador. Ellos presentaron diversos reclamos contra Sa‘d; incluso alegaron que no rezaba apropiadamente. ‘Umar lo mandó llamar y le dijo: ¡Abû Is- hâq! Esta gente alega que tú no sabes rezar pro- piamente. Sa‘d dijo: ¡Por Dios! Yo rezaba con ellos según la oración del Mensajero de Dios (B y P), no le quitaba nada. Solía alargar las dos prime- ras rakát del salat del ‘ishá» y solía acortar las dos últimas. ‘Umar dijo: ‘Es lo que pensé de ti Abû Ishâq’ y mandó con él un hombre o varios hom- bres hasta Al-Kufa para que pregunten sobre él a la gente. A llegar fueron por todas las mezquitas preguntando sobre Sa‘d y en todas ellas lo elogia- ban bien; hasta que llegaron a la mezquita de los Banu ‘Abs. Allí se levantó un hombre al que le di- cen Usâma Ibn Abi Qatâda, de sobrenombre Abû Sa‘da, y dijo: ‘Como nos habéis puesto bajo jura- mento os diré que Sa‘d nunca salió con los ejérci- tos, nunca distribuyó correctamente los botines y nunca fue justo en sus veredictos’. Sa‘d dijo: ‘¡Por Dios! Hago tres invocaciones: ¡Oh Dios! Si este Tu siervo está mintiendo y se levantó sólo por ex- hibirse y ganar protagonismo, dale una larga vida, aumenta su pobreza y expónlo a las tentaciones’. Y así sucedió. Después, cuando se preguntaba a ese hombre cómo estaba, respondía que era un pobre viejo sufriendo a causa de la maldición de Sa‘d. Ÿâbir relató que después vio al hombre y sus cejas colgaban cubriendo sus ojos por la vejez y se dedicaba a molestar y acosar a las niñas en las calles.

435. ‘Ubâda Ibn Al-Sâmit relató que el Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «A los que no recitan Al-Fâtiha del Corán en su salat, su salat les será inválido.»

436. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) entró a la mezquita y un hombre en- tró después. El hombre rezó y luego fue a saludar al Profeta (B y P); el Profeta (B y P) respondió su saludo y le dijo: «Vuelve a rezar, pues tú no has rezado». El hombre volvió y rezó como lo había hecho y retornó donde el Profeta (B y P) estaba y le saludó; el Profeta (B y P) le dijo: «Vuelve a rezar, pues tú no has rezado» tres veces. El hom- bre dijo: ‘¡Por el que te mandó con la Verdad! No se rezar de otra manera ¡Enséñame!’ El Profeta (B y P) le dijo: «Si te levantas para el salat pro- nuncia el takbîr, luego recita lo que puedas del Corán. Luego, te inclinas hasta estabilizarte en la inclinación; luego yérguete hasta que te estabili- ces erguido; luego prostérnate hasta que te esta- bilices en la prosternación. Luego, siéntate hasta que te estabilices sentado. Hazlo así en todas tus oraciones».

IX La recitación del Corán en el salat del dhuhur

437. Abû Qatâda relató que el Profeta (B y P) recitaba Al-Fâtiha en el salat del dhuhur junto con otras dos suras en las primeras dos rak‘ât: Una sura larga en la primera (rak‘a) y una más corta en la segunda. A veces los versos se hacían audibles. En el salat del ‘asr el Profeta (B y P) re- citaba Al-Fâtiha y otras dos suras en las primeras dos rak‘ât y solía prolongar la primera rak‘a. Y so- lía prolongar la primera rak‘a del salat del faÿr (el alba) y acortar la segunda.

XLa recitación del Corán en el salat del magrib

438. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que Umm Al- Fadl (su madre) le oyó recitando: Wal mursaláti ‘urfan... (sura 77 del Corán) y le dijo: ‘¡Por Dios! ¡Hijito mío! Tu recitación me hizo recordar que esta fue la última sura que oí del Mensajero de Dios (B y P). La recitó en la oración del magrib.’

439. Zayd bin Zâbit dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) recitar en el salat del magrib la más extensa de las dos suras extensas ’.

XI Recitar en voz alta en el salat del magrib

440. Ÿubayr bin Mut‘im dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) recitar (la sura) Al-Tûr (Nro. 52) en el salat del magrib’.

XII La recitación con prosterna- ción en el salat del ‘ishâ’

441. Abû Huraira dijo: ‘Recé detrás de Abûl Qâsim (B y P) el ‘ishá’ y recitó: Idhâ as samâ‘unshaqqat... (sura 84) y se prosternó. Así que no dejaré de prosternarme en ella hasta que me encuentre con él’.

XIII La recitación en el salat del ‘ishâ’

442. Al-Barâ’ relató que el Profeta (B y P) es- taba en un viaje y recitó en el ‘ishá’: Wat tîni waz zaytûn... (sura 95) en una de las dos rak‘ât. Y en otra versión dice: ‘Nunca oí una voz o una recita- ción más dulce que la suya’.

XIV La recitación del Corán en el salat del faÿr

443. Abû Huraira dijo: ‘En cada salat se debe recitar (el Corán). Lo que el Mensajero de Dios (B y P) recitó en voz alta para nosotros lo hemos recitado en voz alta para vosotros. Y lo que reci- tó en voz imperceptible lo hemos recitado en voz imperceptible. Si recitas sólo la Madre del Corán (Al-fâtiha) te bastará; pero si añades algo será me- jor’.

XV La recitación en voz alta en el salat del faÿr

444. Ibn ‘Abbâs dijo: ‘El Profeta (B y P) salió camino a Sûq ‘Ukâz (el mercado de ‘Ukâz) con algunos de sus sahabas. En esa época se impuso una barrera entre los demonios y las noticias del cielo. Se les disparaba fuego ardiente. Los demo- nios fueron con su pueblo, quienes les pregunta- ron: ‘¿Qué os pasa?’ Dijeron: ‘Se ha puesto una ba- rrera entre nosotros y las noticias del cielo y se nos dispara fuego ardiente. Su pueblo dijo: ‘Lo que ha impuesto esta barrera entre vosotros y las noticias del cielo es seguramente algo que sucedió recién. Id por los confines de la tierra y ved qué es lo que se interpone entre vosotros y las noticias del cielo’. Algunos partieron hacia la región de Tihâma y allí se encontraron con el Profeta (B y P), en un lugar llamado Najla, camino a ‘Ukâz. En ese momento el Profeta (B y P) rezaba el salat del faÿr con sus sahabas. Cuando los demonios oyeron el Corán escucharon atentos y dijeron: ‘¡Por Dios! Esto es lo que se interpone entre vosotros y las noticias del cielo’. Cuando volvieron a su pueblo dijeron: ‘¡Pueblo nuestro! ...Hemos oído una recitación maravillosa que conduce a la guía recta, así que creímos en ella y no asociamos a ningún otro con nuestro Señor... (72:1-2) y fue revelado al Profeta (B y P): Di: Se me ha revelado... (72:1) y lo que se le reveló fue la conversación de los genios’.

445. Ibn ‘Abbâs dijo: El Profeta (B y P) recitó en voz alta donde se le mandó y recitó en voz im- perceptible donde se le mandó. Y tu Señor no es olvidadizo (19:64). Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo (33:21).

XVI Recitar dos suras en una rak‘a, recitar sin seguir el orden de las suras y recitar el principio de una sura

446. Abû Wâ‘il relató: ‘Un hombre vino ante Ibn Mas‘ûd y le dijo: Anoche recité todas las mu- fassal (64 suras) en una sola rak‘a’. Ibn Mas‘ûd res- pondió: ‘Es una recitación muy rápida, como la de los poemas; yo sé qué suras el Profeta juntaba’. Y mencionó veinte suras de las mufassal, dos su- ras en cada rak‘a.

XVII Recitar sólo al fâtiha en las dos últimas rak‘ât (en un salat de cuatro)

447. Abû Qatâda relató que el Profeta (B y P) solía recitar Al-Fâtiha y dos suras más en las dos primeras rak‘ât del dhuhur; y en las dos últimas rak‘ât recitaba sólo Al-Fâtiha. A veces alguna ale- ya se hacía audible. Y solía prolongar la primera rak‘a más que la segunda; así también lo hacía en las oraciones del ‘asr y el faÿr.

XVIII El imâm dice: ‘amín’ en voz alta

448. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «Decid: Amîn cuando el imâm diga: Amîn. Y si el Amîn de alguno de vosotros coincide con el de los ángeles, entonces se le perdonarán todos sus pecados pasados».

XIX La virtud de decir: amîn

449. Abû Huraira también relató que el Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «Si uno de vosotros dice: Amîn y los ángeles dicen: Amîn en el cielo y ambos coinciden, se le perdonarán todos los pe- cados pasados».

XX Si alguien se inclina antes de unirse a la formación del salat

450. Abû Bakra relató que llegó a la mezqui- ta del Profeta (B y P) y él se estaba inclinando (el rukû‘ del salat). Abû Bakra se inclinó también antes de llegar a las filas de los orantes. Después mencionó aquello al Profeta (B y P) y él le dijo: «Que Dios aumente tu amor por el bien; pero no lo repitas (inclinarse de esa manera)».

XXI El takbîr correcto en el rukû‘

451. ‘Imrân bin Husayn relató que rezó con ‘Alí en Al-Basra; dijo: ‘Este hombre nos hizo recordar una oración, la que rezábamos con el Mensajero de Dios (B y P)’ y mencionó que ‘Alí pronunciaba el takbîr cada vez que se levantaba o se inclinaba.

XXII Pronunciar el takbîr al levan- tarse de la prosternación

452. Abû Huraira dijo: ‘Cuando el Mensaje- ro de Dios (B y P) iniciaba la oración, pronun- ciaba el takbîr para empezar y pronunciaba el takbîr al inclinarse. Al erguirse de la inclinación decía: sami’ Allâhu liman hamidah (Dios escucha a quien le alaba). Luego, cuando ya estaba ergui- do, decía: Rabbana walakal hamd (Señor nuestro Tuya es la alabanza).

XXIII Poner las palmas de las manos sobre las rodillas al inclinarse

453. Sa‘d bin Abi Waqqâs rezó junto a su hijo Mus‘ab y este último relató: ‘(Al inclinarme) junté mis manos y las puse entre mis muslos; mi padre me lo prohibió y me dijo: ‘Solíamos hacerlo así, pero se nos prohibió y se nos ordenó poner las palmas de nuestras manos sobre las rodillas».

XXIV Tener la espalda recta en el rukû‘ y estabilizarse en la posi- ción

454. Al-Barâ’ relató: ‘El rukû‘, el suÿûd, el asiento entre ambas prosternaciones y el pararse después del rukû‘ del Profeta (B y P) tenían casi la misma duración, excepto la posición de pie y la posición de sentado’.

XXV La plegaria durante el rukû‘

455. ‘Âisha dijo: ‘El Profeta (B y P) solía de- cir en sus inclinaciones y en sus prosternaciones: «Subhânaka Allâhumma Rabbaná wa bihamdik» (Glorificado seas ¡Oh Dios! Nuestro Señor; y to- das las alabanzas son para Ti)’.

456. ‘Âisha añade en otra versión una mención sobre el Corán.

XXVI La virtud de decir: allahumma rabbana lak al-hamd (oh Dios nuestro Señor, tuya es toda la alabanza)

457. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si el imâm dice: Sami’ Allahu liman hamidah. Decid: Allahumma rabbanâ lak al hamd. Pues si coinciden vuestras palabras con las de los ángeles, se os perdonará todo pecado pa- sado.»

XXVII

458. Abû Salama relató que Abû Huraira dijo: ‘No hay duda que mi salat es similar al del Profeta (B y P)’. Abû Huraira solía recitar du‘â al qunût después de decir sami’ Allâhu liman hamidah en la última rak‘a del dhuhur, el ‘ishâ’ y el faÿr, pedía a Dios que perdone a los creyentes y que maldiga a los incrédulos.

459. Anas relató que el qunût solía recitarse en las oraciones del magrib y del faÿr.

460. Rifâ‘a bin Râfi‘ Al-Zuraqí dijo: ‘Estaba- mos rezando tras el Profeta (B y P) un día. Cuan- do se erguía del rukû‘ dijo: sami’ Allâhu liman ha- midah . Un hombre detrás de él dijo: Rabbana wa lak al hamd, hamdan kazîran tayyiban mubârakan fîh (¡Señor nuestro! Todas las alabanzas son para Ti, muchas buenas y benditas alabanzas). Cuan- do el Profeta (B y P) terminó el salat preguntó: «¿Quién pronunció esas palabras?» El hombre respondió: ‘Yo’. El Profeta (B y P) dijo: «Vi a más de treinta ángeles competir entre sí para registrar- las primero».’

XXVIII Erguirse del rukû‘ hasta estabi- lizarse de pie con calma

461. Zâbit relató: ‘Anas nos describía el salat del Mensajero de Dios (B y P); mientras lo hacía, solía erguirse del rukû‘ y quedarse tanto tiempo erguido que pensábamos que se había olvidado del suÿûd’.

XXIX Se debe pronunciar el takbîr al prosternarse

462. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) al erguirse del rukû‘ decía: Sami’ Allâhu liman hamidah. Rabbana wa lak al hamd. Lue- go invocaba a Dios por algunas personas men- cionándolas por sus nombres; decía: « ¡Oh Dios! Salva a Al-Walîd ibn Al-Walîd, a Salama bin His- hâm, a ‘Ayyásh ibn Al-Rabi‘a y a los débiles entre los creyentes. ¡Oh Dios! Sé duro con la tribu de Mudar, hazlos sufrir por años como en la época de Yûsuf». La gente del este, en esa época, la tribu de Mudar, estaban contra él.’ 

XXX La virtud de la prosternación (al-suÿûd)

463. Abû Huraira relató que la gente dijo: ‘¡Mensajero de Dios! ¿Veremos a nuestro Señor en el Día de la Resurrección?’ El respondió: « ¿Tenéis alguna duda de ver la luna en una no- che de luna llena sin nubes?» Ellos respondieron: ‘No, Mensajero de Dios’. El les dijo: « ¿Y tenéis alguna duda de ver el sol en un día soleado?» Di- jeron: ‘No’. Dijo: «Pues así mismo lo veréis. En el Día de la Resurrección se reunirá a la gente y se dirá: ‘Quien adoraba algo que lo siga aho- ra.’ Algunos seguirán al sol; otros seguirán a la luna; otros seguirán a otras deidades y quedará sólo esta nación incluyendo a los hipócritas que en ella hay. Luego Dios viene a ellos y les dice: ‘Yo soy vuestro Señor.’ Ellos dirán: Dios es nues- tro Señor y aquí nos quedaremos hasta que lle- gue nuestro Señor; cuando nuestro Señor llegue a nosotros sabremos reconocerlo.’ Y Dios vuelve a ellos y les dice: ‘Yo soy vuestro Señor’ Y ellos dirán: ‘Tú eres nuestro Señor’. Entonces se creará un sendero cruzando sobre el Infierno. Yo seré el primero de los Mensajeros en pasar con su na- ción. Ese día no hablará nadie excepto los mensa- jeros; y ellos dirán ese día: ‘¡Oh Dios! ¡Sálvanos! ¡Oh Dios! ¡Sálvanos!’ Del Infierno saldrán garfios como las espinas del sa‘dán. ¿Habéis visto las es- pinas de la planta de sa‘dán?» La gente dijo: ‘Sí’. El dijo: «Pues son como las espinas del sa‘dán, ex- cepto que nadie sabe su tamaño sino Dios; arre- batarán a la gente por sus obras. Algunos caerán y quedarán por siempre en el Infierno; otros, se- rán despedazados y luego se salvarán. Cuando Dios quiera tener misericordia con quienes quie- ra de la gente del Infierno, ordenará a los ánge- les que saquen de allí a todos los que adoraban a Dios. Los sacarán, pues, y los reconocerán por las marcas que deja la prosternación. Pues Dios ha prohibido que las marcas que deja la proster- nación sean consumidas por el fuego infernal. A cada ser humano lo consume el fuego excepto las marcas de la prosternación. Los sacarán del fue- go y saldrán convertidos en esqueletos; se les ver- tirá encima el agua de la vida y surgirán como brota una planta a las orillas de un arroyo. Luego Dios termina de juzgar a sus criaturas; y queda un hombre entre el Infierno y el Paraíso; será el último de las gentes del Infierno que entra al Pa- raíso. Estará de cara al Fuego quemándole el ros-

tro y dirá: ‘¡Señor! Retira mi rostro del Infierno, pues sus vientos me han secado y sus emanacio- nes me han quemado’. Dios le dirá: ‘¿Pedirás algo más si cumplo con este ruego?’ Dirá: ‘No ¡Por Tu gloria!’ y dará a Dios lo que quiera de promesas y juramentos. Dios retirará entonces su rostro del Infierno y cuando su rostro esté hacia el Paraí- so estará quieto contemplando sus delicias por el tiempo que Dios quiera. Luego, él dirá: ‘¡Señor! Llévame hasta el portal del Paraíso’. Dios le dirá: ‘¿No habías jurado y prometido que no pedirías más de lo que pediste al principio?’ El dirá: ‘Se- ñor, no me hagas el más desdichado en Tu crea- ción’. Dios dirá: ‘Si cumplo con tu petición ¿Me pedirás algo más?’ El dirá: ¡No! ¡Por Tu gloria! Y dará a Dios lo que quiera de promesas y juramen- tos. Dios lo dejará, entonces, ir hasta el portal del Paraíso. Cuando llegue allí y vea su vida, su goce y sus placeres se quedará quieto mientras Dios así lo desee; luego dirá: ‘¡Señor! Déjame entrar en el Paraíso’. Dios dirá: ‘¡Ay de ti humano! ¡Qué taimado eres! ¿No habías jurado y prometido que no pedirías más de lo que ya te concedí?’ El dirá: ‘¡Señor! No me hagas el más desdichado de Tu creación’. Dios, Glorificado y ensalzado sea, se reirá de él y le permitirá entrar al Paraíso y le dirá que pida todo lo que desee. El hombre hará así hasta que todos sus deseos sean satisfechos. En- tonces Dios le dirá: ‘Pide más, de esto y de aque- llo’. Dios le hará recordar más deseos y cuando se terminen todos sus deseos, Dios le dirá: ‘Se te concederá todo lo que pediste y algo igual a ello además’ «. Abû Sa‘îd Al-Judrî dijo a Abû Hurai- ra: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo que Dios le dijo: ‘Se te concederá lo que pediste y diez veces más». Abû Huraira dijo: ‘No recuerdo del Men- sajero de Dios (B y P) sino: «Se te concederá lo que pediste y algo igual a ello además’». Abû Sa‘îd dijo: ‘En verdad, yo lo oí decir: «Se te concederá lo que pediste y diez veces más»’.

XXXI Prosternarse sobre siete huesos

464. Ibn ‘Abbâs relató, en una versión, que el Profeta (B y P) dijo: «Se me ordenó hacer el suÿûd sobre siete huesos: Sobre la frente –y apuntó con su mano a su nariz–, las dos manos, las dos rodi- llas y las puntas de los pies. Y que no nos recoja- mos las vestiduras y el cabello».

XXXII Sentarse un momento entre am- bas prosternaciones

465. Anas dijo: ‘No cejaré en rezar con voso- tros como vi al Profeta (B y P) hacerlo’. El resto del hadiz fue citado (ver Nro. 461).

XXXIII No se debe apoyar los ante- brazos en el suelo durante el suÿûd

466. Anas relató que el Profeta (B y P) dijo: «Poneos derechos en el suÿûd y no apoyéis vues- tros antebrazos en el suelo como los perros».

XXXIV Sentarse un momento al final de una rak‘a impar y luego po- nerse de pie

467. Mâlik bin Huwayriz dijo que vio rezar al Profeta (B y P) y que solía quedarse sentado un tiempo antes de levantarse de una rak‘a impar.

XXXV Decir el takbîr después de le- vantarse de las dos prosterna- ciones

468. Sa‘îd bin Al-Hâriz relató que rezó con Abû Sa‘îd Al-Judrî y él pronunciaba el takbîr en voz alta al levantarse del suÿûd, al prosternarse y al levantarse después de la segunda rak‘a. Dijo: ‘Así vi que hacía el Profeta (B y P)’.

XXXVI Es de la sunna hacer el tash- ahhud de sentado

469. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que cruzaba sus piernas al sentarse en el salat y que vio a su hijo sentarse en la misma manera y se lo prohibió. Le dijo: ‘La sunna en el salat es que dobles hacia atrás la pierna derecha y mantengas tu pie derecho levantado; y que cruces la pierna izquierda por debajo’. Su hijo lo cuestionó diciendo: ‘Pero tu haces así (cruzas las piernas)’. El le dijo: ‘Lo hago porque mis pies ya no aguantan mi peso’.

470. Abû Humayd Al-Sâ‘idi dijo: ‘Yo soy el que mejor recuerda el salat del Mensajero de Dios (B y P) entre vosotros. Vi que levantaba sus ma- nos hasta la altura de sus hombros al pronunciar el takbîr. Cuando se inclinaba apoyaba sus manos sobre sus rodillas y doblaba su espalda teniéndo- la recta, luego se erguía hasta que todas sus vér- tebras volvían a su lugar. Cuando se prosternaba apoyaba sus manos en el suelo alejando sus ante- brazos de sus costados y del suelo y los dedos de sus pies quedaban en dirección de la qibla. Cuan- do se sentaba en la segunda rak‘a, se sentaba so- bre su pierna izquierda y su pie derecho quedaba apoyado en el suelo (sobre la punta de sus dedos). Cuando se sentaba en la rak‘a final, adelantaba un poco su pie izquierdo (por debajo de su cuerpo) y dejaba el pie derecho apoyado (sobre los dedos), sentándose sobre sus nalgas.’

XXXVII Quien no considera el primer tashahhud como obligatorio

471. ‘Abdullah bin Buhayna, de la tribu Azd Shanû‘a, aliados de los ‘Abd Manâf, y uno de los sahabas del Profeta (B y P), relató que el Profe- ta (B y P) los dirigió en el salat del dhuhur; des- pués de la segunda rak‘a se levantó sin sentarse y la gente se levantó con él. Cuando la oración ter- minó y la gente esperaba el taslîm , pronunció el takbîr e hizo dos prosternaciones antes de hacer el taslîm.

XXXVIII El tashahhud en la rak‘a final

472. ‘Abdullah bin Mas‘ûd dijo: ‘Cuando re- zábamos detrás del Profeta (B y P) decíamos (de sentados): ‘La paz sea con Dios, la paz sea con Ÿibrîl y Mika‘íl (Gabriel y Miguel) y la paz sea con fulano y con sutano’. Una vez que el Mensajero de Dios (B y P) nos oyó, se dio vuelta para decirnos: «Dios es la paz, cuando recéis decid: Attahiyyâtu lillah was salawâtu wat tayyibât. As salâmu ‘alayka ayyuha an nabiyyu wa rahmatullahi wa barakâ- tuh. As salâmu ‘alaynâ wa ‘ala ‘ibâdillah as sâlihîn –si decís eso será para todos los siervos piadosos de Dios en los cielos y la tierra– Ashhadu an lâ ilâha illâ Dios wa ashhadu anna Muhammadan ‘abduhu wa rasûluhu (Las salutaciones, las oracio- nes y las obras buenas sean para Dios. La paz, la misericordia y las bendiciones de Dios sean con- tigo ¡Oh profeta! La paz sea con nosotros y con los siervos de Dios piadosos. Doy testimonio de que no hay deidad fuera de Dios y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y mensajero)»’.

XXXIX La plegaria (ad du‘â) antes del taslîm

473. ‘Âisha, esposa del Profeta (B y P), relató que el Profeta (B y P) hacía la siguiente plegaria en el salat: «Allahumma inni a‘ûdhu bika min ‘ad- hâbil qabri, wa a‘ûdhu bika min fitnat il masîhid daÿÿâl, wa a‘ûdhu bika min fitnat ilmahya wa fit- nat il mamât. Allahumma inni a‘ûdhu bika min al ma‘zam wal magram» (¡Oh Dios! Me refugio en Ti del castigo de la tumba, de la tentación del Fal- so Mesías, de la tentación de la vida y la tentación de la muerte. ¡Oh Dios! En Ti me refugio de los pecados y de las deudas). Y se le preguntó: ‘¿Qué tanto te refugias en Dios contra las deudas?’ Res- pondió: «Cuando un hombre debe, habla y mien- te; promete y no cumple».

474. Abû Bakr Al-Siddîq relató que dijo al Mensajero de Dios (B y P): ‘Enséñame una plega- ria que pueda decir en mi salat’. El Profeta (B y P) dijo: «Di: Allahumma innî dhalamtu nafsi dhulman kazîran wa la yagfirudh dhunûba illa ant; fa- g firli mag firatan min ‘indika wa arhamni; innaka anta al gafûr ul-rahîm» (¡Oh Dios! He sido muy injusto con mi ser; y nadie perdona los pecados sino Tú, por favor perdóname y sé misericordioso conmigo, pues Tú eres el Perdonador, el Miseri- cordioso).

XL Plegarias opcionales después del tashahhud

475. ‘Abdullah Bin Mas‘ûd relató un hadiz si- milar al del tashahhud (Nro. 472), excepto que al final añadió: Luego elige la plegaria que le plazca y la pronuncia.

XLI El taslîm (el saludo a izquierda y a derecha)

476. Umm Salam dijo: ‘Cuando el Mensajero de Dios terminaba el salat con el taslîm las muje- res se levantaban inmediatamente y el se quedaba un momento más antes de levantarse’.

XLII Saludar cuando saluda el imâm

477. ‘Itbân bin Mâlik dijo: ‘Rezamos con el Mensajero de Dios (B y P) y solíamos pronunciar el taslîm junto con él’.

XLIII Al-dhikr (la remembranza, la alabanza y la glorificación de Dios) después del salat

478. Ibn ‘Abbâs relató que el dhikr en voz alta, cuando la gente termina la oración prescrita, su- cedía en la época del Profeta (B y P). Y añadió: ‘Solía saber que terminaron la oración cuando los oía pronunciando el dhikr’.

479. Abû Huraira dijo: ‘Los pobres llegaron ante el Profeta (B y P) y dijeron: ‘Los ricos se lle- varán los grados más elevados y el goce eterno, mientras que rezan y ayunan lo mismo que nosotros. Pero ellos tienen más dinero, con el que realizan el haÿÿ y la ‘umra, aprovisionan a los que combaten por la causa de Dios y dan limosna’. El Profeta (B y P) dijo: «¿Queréis que os indique algo que si lo hacéis alcanzaréis a quienes os han sobrepasado? Nadie podrá superaros y nadie será mejor que vosotros entre vuestra gente excepto que hagan lo mismo, decid: Subhân Allâh, al ha- mdu lillah wa Allahu akbar (Glorificado sea Dios, alabado sea Dios y Dios es el más grande) trein- ta y tres veces después de cada oración prescrita obligatoria». Diferimos entre nosotros; algunos dijeron que debíamos decir ‘subhân Allâh’, trein- ta y tres veces, ‘al hamdu lillâh’ treinta y tres ve- ces y ‘Allâhu Akbar’ treinta y cuatro veces. Yo fui ante el Profeta y él dijo: «Decid: Subhân Allâh y al hamdu lillah y Allâhu Akbar todas treinta y tres veces»’.

480. Al-Mughîra bin Shu‘ba relató que el Pro- feta (B y P) solía decir después de cada salat pres- crito: «Lâ Ilâha illâ Allâh wahdahu la sharîka lah, lahul mulk walahul hamd wa hua ‘ala kulli shai‘in qadîr. Allahumma la mâni’ lima a‘tayt wala mu‘ti lima mana‘t wa la yanfa’ dhal ÿadd mink al ÿadd» (No hay Dios sino Dios, el único sin copartícipes. Suya es la soberanía y suyas son todas las alaban- zas y El es Todopoderoso. ¡Oh Dios! Nadie puede retener lo que Tú das y nadie puede dar lo que Tú retienes. Los esfuerzos y la fortuna de alguien no pueden nada contra Tu voluntad).

XLIV El imâm se vuelve hacia la gen- te después del taslîm

481. Samura bin Ÿundab dijo: ‘El Profeta (B y P) se volvía hacia nosotros después de cada salat’.

482. Zayd bin Jâlid Al-Yuhani dijo: ‘El Men- sajero de Dios (B y P) nos dirigió en la oración del faÿr en Al-Hudaybiya después de una noche lluviosa. Cuando terminó el salat, se volvió hacia nosotros y dijo: «¿Sabéis qué ha dicho vuestro Se- ñor?» Dijeron: ‘Dios y Su Mensajero saben más’. Dijo: «Esta mañana algunos de mis siervos ama- necieron creyendo en Mí y otros amanecieron in- crédulos. Quien dijo: ‘Nos llovió por la gracia de Dios y su misericordia’; aquél cree en mí y es in- crédulo con los astros. Pero quien dijo: ‘Nos llovió por tal o cual astro’; es un incrédulo conmigo y es un creyente de los astros»’.

XLV Quien dirige el salat de la gen- te, luego recuerda una necesi- dad urgente y tiene que pasar por sobre ellos

483. ‘Uqba dijo: ‘Recé el ‘asr en Medina detrás del Profeta (B y P); cuando hizo el taslîm se le- vantó apresuradamente, pasando sobre los hom- bros de la gente hasta la habitación de una de sus esposas. La gente se asustó por su prisa. Luego salió a ellos y vio que estaban sorprendidos por su prisa; dijo: «Recordé que teníamos algo de oro allí, así que no me gustó que me pueda distraer (de la adoración de Dios) y mandé que sea repar- tido en caridad»’.

XLVI Retirarse por la derecha o por la izquierda después de termi- nar el salat

484. ‘Abdullah bin Mas‘ûd dijo: ‘Ninguno de vosotros debe dejar parte de su salat para Satán, porque opine que debe salir del salat sólo por la derecha. Yo he visto que el Profeta (B y P) salía muchas veces girando hacia su izquierda’.

XLVII Lo que se dice del ajo crudo, la cebolla y el puerro

485. ‘Atá dijo: ‘Oí a Ÿâbir bin ‘Abdullah decir: ‘El Profeta (B y P) dijo: «Quien coma de esta plan- ta –refiriéndose al ajo– que no se acerque a no- sotros en nuestras mezquitas»’. Pregunté a Ÿâbir: ‘¿Qué quería decir con ello? Me respondió: ‘Yo pienso que se refería sólo al ajo crudo’. También se dice: Sólo al hedor del ajo.

486. Ÿâbir bin ‘Abdullah relató que el Profe- ta (B y P) dijo: «Quien coma ajo o cebolla que se aparte de nosotros –o dijo: Que se aparte de nuestra mezquita y se quede en su casa–». (En otra ocasión) se le trajo una olla conteniendo verdu- ras cocidas de algunos huertos. Él notó que tenían un olor desagradable y preguntó: «¿Qué es?» Le mencionaron los nombres de todas las verduras que había allí. (Luego) el Profeta (B y P) hizo que la olla sea acercada a algunos de sus sahabas que estaban con él. Cuando el Profeta (B y P) las vio no le gustaron y no quiso comerlas. Dijo: «Cóme- las tú, pues yo converso con quien tú no conver- sas (los ángeles)».

487. En otra versión: ...Se le trajo un plato con- teniendo verduras.

XLVIII La ablución de los menores

488. Ibn ‘Abbâs relató que el Profeta (B y P) pasó por una tumba separada de las demás y diri- gió a la gente en una oración fúnebre; la gente se formó detrás de él.

489. Abû Sa‘îd Al-Judrî relató que el Profeta (B y P) dijo: «El baño del día viernes (yawm al- ÿum‘a) es obligatorio para todos los que alcanza- ron la pubertad».

490.‘AbduRahmânbin‘ábisrelatóquealguien preguntó a Ibn ‘Abbâs: ‘¿Saliste alguna vez a la ora- ción del ‘îd con el Mensajero de Dios (B y P)?’ y él respondió: ‘Sí; si no fuese por mi cercanía a él no lo hubiese hecho –por su corta edad–. El Profeta (B y P) fue hasta la marca cerca a la casa de Kazîr bin Al-Salb; luego pronunció el sermón (jutba). Luego se dirigió a las mujeres y les predicó y les mandó que den limosna. Las mujeres se llevaban las manos al cuello y, arrancándose los collares, los lanzaban en el vestido de Bilâl. Luego el Profe- ta (B y P) fue con Bilâl a la casa’.

XLIX Salida de las mujeres a las mez- quitas en la noche y la oscuri- dad

491. Ibn ‘Umar relató que el Profeta (B y P) dijo: «Si vuestras mujeres os piden permiso para ir por la noche a las mezquitas, dadles permiso».

 

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