Libro Adhan

IEl inicio (de la práctica) del adhân

370. Ibn ‘Umar relató: ‘Cuando los musulmanes arribaron a Medina solían reunirse para la oración y solían calcular el tiempo de la mis- ma. En esos días aún no se había introducido la práctica de llamar a la oración. Un día, hablaron al respecto. Algunos dijeron: ‘Usemos campanas como las de los cristianos’. Otros dijeron: ‘Use- mos una trompeta como el cuerno de los judíos’. ‘Umar dijo: ‘¿Por qué no enviar a un hombre para que llame a la gente a la oración?’ El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «¡Bilâl! Levántate y llama a la gente a la oración»’.

II Pronunciando las frases del adhân dos veces

371. Anas relató: ‘Se ordenó a Bilâl repetir las frases del adhân y decir una sola vez las del iqâ- ma, excepto la frase: Qad Qâmat is Salât (la ora- ción está a punto de iniciarse)’.

III Las virtudes del adhân

372. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Cuando se llama para la ora- ción, Satán da media vuelta y echa ruidosas ventosidades mientras huye, para no oír el llamado. Cuando se termina el adhân, vuelve y huye nue- vamente cuando se pronuncia el iqâma. Cuando se termina el iqâma vuelve nuevamente para su- surrar en la mente de los orantes, diciendo: ‘Re- cuerda esto y recuerda aquello’ (para distraerlos), recordando cosas olvidadas hasta que queda el hombre sin saber cuánto rezó».

IV Levantar la voz al pronunciar el adhân

373. Abû Sa‘îd Al-Jurdrî dijo: ‘Oí al Mensaje- ro de Dios (B y P) decir (sobre levantar la voz en el Adhân): «Todos los que oyen la voz del muecín durante el Adhân: Genios, hombres y cualquier otra criatura, atestiguan por él en el Día de la Re- surrección»’.

VNo se vierte sangre cuando se oye el adhân

374. Anas Ibn Mâlik relató: ‘Cuando el Profeta (B y P) salía con nosotros a combatir una nación, nunca nos dejaba atacar hasta el alba; entonces esperaba y escuchaba; si oía el Adhân detenía el ataque y si no oía el Adhân ordenaba que ataque- mos’.

VI Qué se dice cuando se oye el adhân

375. Abû Sa‘îd Al-Judrî relató que el Mensaje- ro de Dios (B y P) dijo: «Si oís el Adhân, decid lo mismo que dice el muecín».

376. Mu‘âwiya relató algo similar al hadiz ante- rior, hasta las palabras wa ash-hadu anna Muham- madan rasûlullah (y doy testimonio que Muham- mad es Mensajero de Dios). Cuando (el muecín) dice: haiia ‘ala assalât (venid a la oración) dirá: La hawla wa lâ quwata il la billâh (no hay fuerza ni poder sino en Dios). Y añadió (Mu‘awiya): ‘Oí- mos al Profeta (B y P) decir lo mismo’.

VII La plegaria (que se dice) despues del adhân

377. Ÿâbir bin ‘Abdullah relató que el Men- sajero de Dios (B y P) dijo: «Quién dice después del Adhân: Allâhumma rabbi hadhihi ad da‘wati at tammati was salâtil qâimati. áti Muhammadan Al-wasîlati wal fadîlati wab‘azhu maqâman ma- hmûdan alladhi wa‘adtahu. (¡Dios! Señor de este perfecto llamado y de esta oración que se realiza- rá; dale a Muhammad el derecho a intercesión y la superioridad; y envíale al mejor y más elevado lugar (en el Paraíso) que le has prometido) (verá que) se me permitirá interceder por él en el Día de la Resurrección».

VIII Un sorteo para poder pronun- ciar el adhân

378. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si la gente supiera lo bueno que hay en el Adhân y en la primera fila (de la oración en grupo) y no encontrasen otra mane- ra de acceder a ello que sorteárselos, se los sor- tearían con seguridad. Y si supieran lo bueno que hay en la oración del dhuhur en su primer tiem- po, competirían unos con otros (por hacerla temprano). Y si supieran de la gran recompensa que hay en (la oración de) la noche y en el alba (en grupo), vendrían a ella aunque sea a gatas».

IX El adhân de un ciego cuando hay quien le informe (del horario)

379. Ibn ‘Umar relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Bilâl hace el (primer) Adhân cuando es aún de noche; seguid comiendo y be- biendo (el sahûr) hasta que Ibn Umm Maktûm pronuncie el adhân». Sâlim añadió: ‘Era un hom- bre ciego que no hacía el Adhân hasta que se le decía: ¡Llegó el alba, llegó el alba!’

XEl adhân despues del faÿr (el alba)

380. Hafsa relató que cuando el muecín pro- nunciaba el Adhân para el faÿr y el alba se hacía clara, el Profeta (B y P) realizaba dos rak‘ât ligeras antes de que se haga el iqâma.

XI El adhân antes del faÿr (el alba)

381. ‘Abdullah bin Mas‘ûd relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «El Adhân que Bilâl pronuncia no debe evitar que toméis vuestro sahûr, pues él pronuncia el Adhân por la noche, para que quie- nes están haciendo las oraciones nocturnas (al tahaÿÿud) se apresuren y para que los que duer- men se despierten. No significa que el tiempo del faÿr (el alba) haya empezado». Luego indicó con sus dedos, los levantó y los bajó. Así: (Ibn Mas‘ûd nos mostró los gestos del Profeta) indicó con am- bos índices, los puso uno sobre otro y luego los llevó hacia la izquierda y hacia la derecha.

XII Entre ambos llamados (adhân e iqâma) hay una oración (opcio- nal) para quien quiera

382. ‘Abdullah bin Mugaffal Al-Muzani relató que el Profeta (B y P) dijo tres veces: «Entre am-

bos llamados hay una oración para quien quiera». En otra versión dijo dos veces: « entre ambos lla- mados hay una oración» y la tercera vez añadió: «Para quien quiera».

XIII Quien dice: debe haber un solo muecín durante el viaje

383. Mâlik bin Huwayrith dijo: ‘Fui ante el Pro- feta (B y P) con algunos de mi tribu y nos queda- mos allí veinte noches. El Profeta (B y P) fue muy atento y clemente con nosotros; cuando vio cuan- to extrañábamos a nuestras familias, dijo: «Vol- ved y quedaos con vuestras familias. Enseñadles la religión y haced el Salat. Uno de vosotros debe pronunciar el Adhân para el Salat cuando llegue la hora y el mayor entre vosotros deberá dirigiros (en la oración)»’.

384. Mâlik bin Huwayrith dijo: ‘Dos hombres se presentaron ante el Profeta (B y P) con la in- tención de hacer un viaje; él les dijo: «Si salís, pro- nunciad el Adhân, luego el Iqâma y luego, que os dirija el mayor de ambos»’.

XIV El adhân y el iqâma para el via- jante si está en un grupo

385. Ibn ‘Umar relató que el Mensajero de Dios (B y P) solía ordenar al muecín que pronun- cie el adhân para el salat y después decía: «Rezad en vuestras tiendas» en las noches muy frías o llu- viosas durante los viajes.

XV Cuando un hombre dice: se nos pasó el tiempo de la oración

386. Abû Qatâda dijo: Mientras rezábamos con el Profeta (B y P) oímos el tumulto que cau- saban unas personas. Después del Salat les dijo: «¿Qué sucede?» Ellos respondieron: ‘Nos apresu- ramos para llegar a la oración’. El les dijo: «No os apresuréis cuando vengáis a la oración; debéis venir con calma, rezad lo que alcancéis (con la gente) y completad seguidamente lo que se os pasó».

XVI Cuándo se debe levantar la gen- te para el salat si ven al imâm durante el iqâma

387. Abû Qatâda relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si el Iqâma se pronuncia, no os levantéis hasta que me veáis (frente a vosotros)».

XVII Si se le presenta algún incon- veniente al imâm despues del iqâma

388. Anas relató: ‘Una vez, se pronunció el Iqâma mientras el Profeta (B y P) hablaba con un hombre en una esquina de la mezquita y no di- rigió la oración hasta que algunos se durmieron (sentados)’.

XVIII La oración en grupo es obliga- toria (salat ul-yamâ‘a)

389. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «¡Por aquel en cuya mano está mi alma! Tuve la intención de ordenar que se jun- te leña y entonces ordenar que alguien pronun- cie el Adhân para el Salat y luego ordenar que alguien dirija la oración; mientras, yo iría por de- trás y quemaría las casas de los hombres que no se presentaron para el salat. ¡Por aquel en cuya mano está mi alma! Si uno de ellos supiera que puede conseguir un hueso cubierto de carne gor- da o dos costillas con su carne asistirían al ‘ishâ’ (en la mezquita)».

XIX La virtud de la oración en con- gregación (salat ul-yamá‘a)

390. Ibn ‘Umar relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «La oración en congregación aventaja a la oración en solitario por veintisiete grados.

XX La virtud de la oración del faÿr en congregación

391. Abû Huraira dijo: ‘Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: «La oración en congregación

aventaja a una de vuestras oraciones en solitario en veinticinco partes y los ángeles de la noche y los ángeles del día se encuentran en el salat del faÿr»’. Luego añadió Abû Huraira: ‘Recitad si que- réis: Y la recitación del alba, que la recitación del alba tiene testigos (17:78).

392. Abû Mûsâ dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «La gente con más recompensa en la oración (congregacional) son los que desde más lejos caminan y luego los que les siguen en lejanía; y el que espera por la oración, para rezarla con el Imâm tiene mejor recompensa que quien reza y se va a dormir»’.

XXI La virtud de rezar el salat del dhuhur temprano

393. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Mientras un hombre andaba por un camino, encontró en él una rama espino- sa y la retiró del camino. Dios se lo agradeció y le perdonó por ello», luego dijo: «Los mártires son cinco: Quien muere por una plaga, quien mue- re por una enfermedad abdominal, quien muere ahogado, quien es enterrado en vida y quien es muerto luchando por la causa de Dios». El resto de este hadiz ya lo citamos. (Ver hadiz 378)

XXII Cada paso dado (hacia una bue- na obra) es recompensado

394. Humayd relató que Anas dijo: ‘Los Banu Salama quisieron mudarse de sus casa (en las afue- ras de Medina) para irse a vivir cerca del Profeta (B y P) (en el centro). Al Profeta (B y P) le disgus- tó la idea de que las afueras de la ciudad se queda- ran desiertas y les dijo: «¿No veis que en vuestros pasos (hacia la mezquita para asistir a la oración congregacional) hay una recompensa?»

XXIII La virtud de la oración del ‘ishâ’ en congregación

395. Abû Huraira dijo: ‘El Profeta (B y P) dijo: «No hay una oración más pesada para los hipó- critas que la oración del ‘ishâ’ y la del faÿr, si supieran lo que hay en ellas, asistirían aunque sea gateando»’.

XXIV Quien se sienta en la mezquita esperando el salat y sobre las virtudes de las mezquitas

396. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «Dios cubrirá a siete con su sombra, en el día en que no haya sino su sombra:

1. Al gobernante justo, 2. Al joven que se crió adorando a su Señor, 3. Un hombre cuyo corazón está apegado a las

mezquitas (reza en ellas las cinco oraciones), 4. Dos personas que se quieren por Dios; que

se reúnen y se separan por Dios, 5. Un hombre que rehusa la invitación de una

mujer atractiva y noble a fornicar diciéndole: ‘Temo a Dios’,

6. Un hombre que da en caridad de forma oculta hasta que ni su izquierda sabe lo que dio la mano derecha (nadie sabe de sus donaciones caritativas),

7. Y un hombre que recuerda a Dios en solita- rio y sus ojos se llenan de lágrimas».

XXV Las virtudes de ir a (rezar en grupo en) la mezquita

397. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «A quien va a la mezquita (cada) mañana o tarde (para la oración en congregación) Dios le prepara un lugar honrado en el Paraíso por cada vez que va en la mañana y en la tarde».

XXVI Si se pronuncia el iqâma no se debe rezar sino la oración obligatoria

398. ‘Abdullah bin Mâlik bin Buhayna, de la tribu de Azd, relató que el Mensajero de Dios (B y P) vio a un hombre, después de que se pro- nunció el Iqâma, rezando dos rak‘ât (voluntarios). Cuando el Mensajero de Dios (B y P) terminó la oración, la gente lo rodeó y el Mensajero de Dios (B y P) le increpó diciéndole: «¿Acaso el salat de

faÿr es de cuatro rak‘ât? ¿Acaso el salat del faÿr es de cuatro rak‘ât?»

XXVII El límite puesto al enfermo para atender la oración en con- gregación

399. ‘Âisha dijo: ‘Cuando el Mensajero de Dios enfermó con la enfermedad de la cual murió y se presentó el momento de la oración y el Adhân fue pronunciado, el dijo: «Digan a Abû Bakr que diri- ja a la gente en la oración». Se le dijo: ‘Abû Bakr es un hombre muy sensible; cuando esté en tu lugar no podrá dirigir a la gente en la oración’. El Profe- ta (B y P) repitió la orden pero se le dio la misma réplica. El Profeta (B y P) dio nuevamente la or- den y añadió: «Vosotros sois como la gente de Yû- suf (José, la paz sea con él). Ordenad a Abû Bakr que dirija a la gente en la oración». Así que salió Abû Bakr y dirigió la oración. Mientras tanto, el Profeta (B y P) se sintió algo aliviado y salió ayu- dado por dos hombres a su lado; aún me parece ver sus piernas arrastrando por el suelo de dolor. (Al verlo salir) Abû Bakr quiso retroceder, pero el Profeta (B y P) le indicó que se quede en su sitio. El Profeta (B y P) fue llevado hasta que se sentó al lado de Abû Bakr. El Profeta (B y P) rezaba y Abû Bakr se guiaba con su oración. La gente atrás se guiaba con la oración de Abû Bakr’.

En otra versión dice que el Profeta (B y P) ‘... se sentó a la izquierda de Abû Bakr y Abû Bakr rezaba de pie’.

400. En otro relató, ‘Âisha dijo: ‘Cuando el Profeta (B y P) se puso seriamente enfermo y su dolencia se agravó, pidió a sus esposas ser atendi- do en mis aposentos y ellas se lo permitieron’. El resto del hadiz es similar al anterior.

XXVIII ¿Puede el iman rezar con los presentes? ¿puede pronunciar el sermón (jutbat ul-ÿum‘a) del viernes si está lloviendo?

401. Ibn ‘Abbâs relató que estaba hablando a la gente en un día (lluvioso) de mucho barro (en las calles); cuando el muecín llegó a pronunciar: ‘Venid a la oración’. Ibn ‘Abbâs le ordenó decir: ‘¡Rezad en vuestros hogares!’: La gente empezo a mirarse, los unos a los otros, como si esto les disgustara. Ibn ‘Abbâs dijo: ‘Veo que desaprobáis esto. Ciertamente que esto lo hizo quien es mejor que yo –se refería al Profeta (B y P)–. (La oración) es una orden estricta y yo no quise causaros mo- lestias (por el barro en las calles)’.

402. Anas relató que un hombre de los ansâríes dijo (al Profeta (B y P)): ‘Yo no puedo rezar la ora- ción (en congregación) contigo. Era un hombre muy gordo; preparó una comida para el Profeta (B y P) y lo invitó a su casa. Le extendió una es- tera y lavó uno de sus lados con agua; entonces el Profeta (B y P) rezó dos rak‘ât sobre ella. Un hom- bre de la familia Al-Ÿârûd preguntó a Anas: ‘¿So- lía el Profeta (B y P) rezar la oración del duhâ?’ Anas respondió: ‘Nunca lo vi rezar sino ese día.’

XXIX Si se sirve la comida y se pro- nuncia el iqâma para el salat

403. Anas también relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si se sirve la cena, empezad por ella antes de rezar la oración del magrib; y no os apresuréis a terminar vuestra cena».

XXX Quien está ocupado con un asunto doméstico hasta que se pronuncia el iqâma y luego sale (a la oracion)

404. ‘Âisha fue preguntada acerca del Profeta (B y P): ‘¿Qué hacía en su casa?’ Ella dijo: ‘Lo man- tenía ocupado el servicio de su familia. Cuando se presentaba la oración salía a realizarla’.

XXXI Quien dirige a la gente en la oración y desea enseñarles cómo era la oración del Profe- ta (B y P) y su Sunna

405. Mâlik bin Al-Huwayriz dijo: ‘Yo os dirijo en la oración y no quiero dirigiros en ella sino que quiero mostraros cómo he visto al Profeta (B y P) rezar’.

XXXII La gente de sabiduria (religio- sa) y virtud tienen la preferen- cia en la imâma (dirigir la ora- ción grupal)

406. ‘Âisha relató el hadiz donde dice: «Orde- nad a Abû Bakr que dirija a la gente en la ora- ción»; ya lo mencionamos anteriormente. En esta versión dice ‘Âisha, dije: ‘Si Abû Bakr se para en tu lugar no podrá oírlo la gente por su llanto. Or- dena a ‘Umar que dirija a la gente en la oración’. Dije, pues, a Hafsa: ‘Dile tú: Que Abû Bakr, si se para en tu lugar, no podrá oírlo la gente por el llanto. Así que ordena a ‘Umar que dirija la ora- ción de la gente’. Así lo hizo Hafsa y el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «¡Basta! Realmente sois vo- sotras las de Yûsuf. ¡Ordenad a Abû Bakr que di- rija a la gente en la oración!»’ Hafsa le dijo a ‘Âis- ha: ‘Nunca obtuve nada bueno de ti’.

407. Anas relató que Abû Bakr dirigía sus ora- ciones durante la enfermedad de la que murió el Profeta (B y P) hasta el día lunes, cuando ellos estaban alineados en la oración. (Anas dijo): «El Profeta (B y P) abrió la cortina de su habitación y nos miró mientras estaba de pie. Su rostro era (tan brillante) como las hojas donde se escribe el Corán; luego sonrió como riendo. Estuvimos a punto de ser tentados por la alegría de ver al Pro- feta (B y P). Abû Bakr retrocedió queriendo unir- se a las filas pensando que el Profeta (B y P) salía al Salat. El Profeta (B y P) nos indicó que comple- temos nuestra oración y luego cerró la cortina. Y murió ese mismo día’.

XXXIII Quien dirige a la gente (en el salat) y llega el imâm usual

408. Sahl bin Sa‘d al Sâ‘idi relató que el Mensa- jero de Dios (B y P) fue a los Banu ‘Amrû bin ‘Awf para establecer la paz entre ellos. Mientras tanto, llegó la hora del Salat y el muecín fue con Abû Bakr y le dijo: ‘¿Dirigirás la oración de la gente para que yo pronuncie el Iqâma?’ Abû Bakr asin- tió y empezó a dirigir la oración. Entonces, lle- gó el Mensajero de Dios (B y P) mientras la gente rezaba; y se introdujo entre las filas hasta llegar a la primera. La gente empezó a aplaudir, pero Abû Bakr nunca desviaba su mirada durante la oración. Cuando los aplausos aumentaron, Abû Bakr miró y vio al Mensajero de Dios (B y P). El Mensajero de Dios (B y P) indicó a Abû Bakr que se quede en su posición. Abû Bakr elevó sus ma- nos al cielo y alabó a Dios por la orden que le ha- bía dado el Mensajero de Dios (B y P) en ese mo- mento y luego retrocedió hasta entrar en la fila. El Mensajero de Dios (B y P) se adelantó y terminó de dirigir la oración. Después, dijo: «¡Abû Bakr! ¿Qué evitó que te quedes en su posición si yo te lo ordené?» Abû Bakr respondió: ‘Ibn Abi Quhâfa no debe rezar frente al Mensajero de Dios (B y P) (dirigiendo la oración)’. Luego dijo el Mensajero de Dios (B y P): «Vi que aplaudíais mucho duran- te la oración. Si algo sucede durante la oración glorificad a Dios; pues, si glorificáis se os atende- rá; y el aplauso es para las mujeres».

XXXIV El imâm es designado para ser seguido

409. ‘Âisha dijo: Cuando el Profeta (B y P) se puso gravemente enfermo preguntó: «¿Ha reza- do la gente?» Respondimos. ‘No, esperan por ti’. Dijo: «Vertidme agua en una batea». Así lo hi- cimos y se bañó; pero, cuando quiso pararse, se desmayó. Luego despertó y dijo: «¿Ha rezado la gente?» Dijimos: ‘No, te están esperando ¡Men- sajero de Dios!’ Dijo: «Vertidme agua en una ba- tea» Se bañó y cuando quiso levantarse se desma- yó. Luego despertó y dijo: «¿Ha rezado la gente?» Dijimos: ‘No, te están esperando ¡Mensajero de Dios!’ Dijo: «Vertidme agua en una batea». Lue- go se sentó y se bañó; cuando quiso levantarse se desmayó. Luego despertó y dijo: «¿Ha rezado la gente?» Dijimos: ‘No, ellos te están esperando ¡Mensajero de Dios!’ Y la gente estaba en la mez- quita esperando al Profeta (B y P) para la oración del ‘ishâ’. El Profeta (B y P) mandó decir a Abû Bakr que dirija a la gente en la oración. El enviado fue ante Abû Bakr y le dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) te ordena que dirijas a la gente en la ora- ción’. Abû Bakr era un hombre muy sensible (así que dijo): ‘ ‘Umar reza tú dirigiendo a la gente’. ‘Umar le dijo: ‘Tú eres el más indicado para ello’. Y Abû Bakr dirigió a la gente esos días. El resto del Hadiz ya fue mencionado.

410. ‘Âisha también relató que cuando el Pro- feta (B y P) enfermó y estuvo en su casa (el ha- diz ya fue mencionado), dijo: «Cuando el Imâm reza sentado, vosotros también debéis rezar sen- tados»

XXXV ¿Cuándo debe postrarse la gen- te detrás del imâm?

411. Al-Barâ’ relató: ‘Cuando el Mensajero de Dios (B y P) decía. sami‘a Allâhu liman hamidah (Dios escucha a quien Le alaba) nadie de noso- tros se inclinaba para la prosternación hasta que el Profeta (B y P) se prosternaba; entonces nos prosternábamos después de él’.

XXXVI La falta de quien levanta su cabeza antes de que el imâm lo haga

412. Abû Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: «¿Acaso no teme uno de vosotros que si le- vanta su cabeza antes que la del Imâm, convier- ta Dios su cabeza en la de un burro, o que Dios transforme su apariencia en la de un burro?»

XXXVII Un esclavo, un liberto o un niño que no ha llegado a la puber- tad pueden dirigir el salat

413. Anas relató que el Profeta (B y P) dijo: «Escuchad y obedeced a vuestros líderes, aunque se os imponga un etíope cuya cabeza es como una uva pasa» (negra).

XXXVIII

414. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Ellos rezan para dirigiros. Si (el Imâm) ellos os dirigen correctamente en la oración, entonces, vosotros y ellos recibiréis la recompensa; pero si ellos cometen una falta, la re- compensa de la oración será vuestra y la falta será de ellos».

XXXIX Ubicarse a la derecha del imâm en la misma línea y altura si son solo dos

415. Ibn ‘Abbâs relató el hadiz de su estadía en la casa de su tía Maymûna. En esta versión dice: ‘...Luego el Profeta (B y P) se acostó hasta que em- pezó a respirar ruidosamente, pues el solía dor- mir y su fuerte respiración era claramente audible. Luego, llegó el Muecín (y pronunció el Adhân) y él salió y rezó sin hacer la ablución» ’.

XL Si el imâm alarga mucho la ora- ción y alguien con una necesi- dad urgente se retira y reza solo

416. ‘Amr relató que Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo que Mu‘âdh bin Ÿabal rezaba con el Profeta (B y P) y luego iba y dirigía a su gente. Una vez, rezó con ellos salât ul-‘ishâ y recitó sûrat ul-Baqara (la sura de la vaca) completa. Un hombre se retiró (de la oración) y luego Mu‘âdh lo criticó. La noticia llegó hasta el Profeta (B y P) y le dijo: «¡Fattân! ¡Fattân! ¡Fattân! (¡Eres una atribulación para la gente!) tres veces, o dijo algo así. Y le ordenó que recite dos suras medianas de Al-Mufassal .

XLI El imâm acorta el tiempo de pie pero hace las inclinaciones (rukû‘) y las prosternaciones (suÿûd) correctamente

417. Ibn Mas‘ûd relató que un hombre dijo: ‘¡Mensajero de Dios! Yo me abstengo de ir a la ora- ción del alba sólo porque fulano prolonga la ora- ción demasiado’. Nunca vi al Mensajero de Dios (B y P) hacer una prédica con tanto enojo como la de ese día. Dijo: «Algunos de vosotros hacen que la gente evite hacer buenas obras. Cualquie- ra de vosotros que dirija a la gente en la oración debe hacerla corta, pues entre ellos hay ancianos, niños y gente con urgencias.»

418. Ÿâbir bin ‘Abdullah agregó, sobre el hadiz anterior de Mu‘âdh, que el Profeta (B y P) le dijo: «¿Porqué no recitas en la oración: sûrat al A‘la (la sura 87) sûrat ash Shams (la sura 91) y sûrat al layl (la sura 92)?».

XLII La oración congregacional corta pero correcta

419. Anas relató que el Profeta (B y P) solía re- zar la oración (en congregación) de manera breve pero muy correcta.

XLIII Quien apresura un poco la ora- ción cuando escucha el llanto de un niño

420. Abû Qatâda relató que el Profeta (B y P) dijo: «Cuando me levanto para la oración tengo la intención de prolongarla. Entonces, oigo el llanto de un niño y apresuro un poco la oración acor- tándola, pues me disgustaría causar incomodidad a su madre».

XLIV Enderezar las líneas durante el iqâma y después

421. Al-Nu‘mân bin Bashîr relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «¡Enderezad vuestras filas o Dios os transformará vuestras caras!» (en rostros de animales o las virará para atrás).

XLV El imâm da la cara a los segui- dores mientras ordena las filas

422. Anas relató que el Mensajero de Dios (B y P) se volvió hacia ellos y les dijo: «Enderezad vuestras filas y acercaos unos a otros, pues yo os veo por detrás de mi espalda».

XLVI Cuando hay una pared o una su- tra entre el imâm y los orantes

423. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) estaba haciendo la oración nocturna (voluntaria) en su habitación. La pared de la habitación era bastante baja y la gente veía el cuerpo del Profe- ta (B y P); así que algunos lo siguieron en su ora- ción. A la mañana siguiente lo comentaron. A la noche siguiente, el Profeta (B y P) se levantó para su oración nocturna y la gente siguió su oración, y así lo hicieron por dos o tres noches. Hasta que, una noche, el Profeta (B y P) no salió para hacer sus oraciones nocturnas. A la mañana siguiente la gente le comentó sobre ello. El dijo: «Yo temí que la oración nocturna se os haga obligatoria».

XLVII La oración nocturna (salât ul- layl)

424. El hadiz anterior se transmitió también del relató de Zayd bin Zâbit con la diferencia que este último añade que el Profeta (B y P) dijo: «Yo sabía lo que os ví hacer. Rezad pues, ¡Oh gentes! En vuestras casas. Las mejores oraciones del hom- bre son en su casa; excepto las oraciones prescri- tas (las cinco oraciones obligatorias)».



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