Transantiago v/s Educación

 

    

    Muchas son las consecuencias que se pueden advertir a partir de la precaria puesta en marcha del nuevo plan de transporte capitalino, pero sin duda una de las más relevantes, pero a la vez más sutil en su cognición, es la falta de confianza del gobierno en la educación, como motor en el proceso socializador ciudadano. En efecto, durante estas semanas hemos observado como un porcentaje importante de la población, carece de elementos mínimos para interpretar un mapa simple; pero, a la vez lo más impactante, es la ausencia casi absoluta de una cultura ciudadana, que permita a la población un ordenamiento natural  y racional ante contingencias urbanas, tales como congestiones u otros hechos contingentes.

 

Una Mirada Crítica.

            Chile está ubicado en el concierto latinoamericano como uno de los países con mayor cobertura educacional, cerca del 100% en básica y 94% en Enseñanza Media. Este dato, ciertamente objetivo, viene a poner entredicho una vez más la tan manoseada calidad de la educación nacional. En efecto, la cruda realidad en la implementación del Transantigo, nos demuestra el archiconocido déjà vu, vale decir, cuál es el papel de la educación en la implementación del nuevo proyecto de transporte.

 
La Ley de la Selva 

 

Lo transcurrido en estos últimos días, guarda mucha distancia de ciudadanos con 12 años de educación continua. Al contrario, la situación revela básicamente lo contrario, a saber:

1.- Mínimo nivel de ordenamiento ciudadano, natural y racional. Lo que pone en entredicho 12 años de formaciones en actos, jornadas matutinas, etc. Todo indica que estas tediosas rutinas, no fueron sino un ritual carente de contenido, donde hasta hoy, a lo jóvenes no se les enseña para qué hay que formarse y por qué respetar el orden de llegada a una fila; al contrario, sólo se hace si esta el inspector o carabineros, como en este caso.

2.- Escasa cultura cívica para interactuar en medios congestionados. Pasajeros sentados en los pisos, circulando con mochilas al hombro, subiendo a la locomoción sin pagar el importe, etc.

3.- Poca valoración a los Derechos Humanos. Dejando que impere la ley de la selva, sin la más mínima consideración a mujeres embarazadas, minusválidos y tercera edad. En este sentido, hay que consignar que el respeto a la persona no sólo se pone a prueba en dictaduras, sino también e democracia.

4.- La ciudadanía reprobó geografía. El hecho que mucha gente fuera incapaz de interpretar el mapa de recorridos del Transantiago, debe hacer sonar las alarmas ministeriales; en el sentido de cómo se está enseñando la unidad de geografía en la Enseñanza Media.

Un proyecto que pretende hacer cambios radicales en los hábitos del transporte urbano, no pede tener sólo un enfoque tecnocrático, el que a la fecha se ha demostrado a lo menos dudoso, sino que debe ser asumido en gran medida por aquellas instituciones que sirven de soporte en el proceso de socialización ciudadano. En este sentido, el MINEDUC no sólo se mostró tímido sino poco proactivo para asumir el rol que se demanda de él.

 

Enseñemos Transantiago
 

 Todo indica que el proceso de asimilación del nuevo transporte santiaguino, será una vía larga y tortuosa de recorrer, por lo cuál la educación debe jugar el papel que le corresponde. En este sentido, el MINEDUC debiera estimular en las diferentes unidades educativas, como curriculum emergente en el área de Historia y Ciencias Sociales, actividades que permitan a nuestros jóvenes ser agentes activos en la implementación de este servicio público. Por otra parte, en el curriculum permanente, en 1° año de Enseñanza Media, reforzar las unidades de geografía, educación cívica y ciudadana en el área de Historia Local.

            El Transantiago significa, como muchos han repetido, un cambio fundamentalmente cultural, por lo cual la educación formal puede jugar un rol relevante, que permita a los ciudadanos una mejor adaptación a estas nuevas realidades sociales. De lo que se trata es de aprovechar el carácter coadyuvante, de instituciones que tienen la experiencia, la voluntad y el deber de aportar a este cambio cultural.


Santiago Centro, 13 de Marzo de 2007.