Los Micreros de la Educación
 

 

 

    Uno de los aspectos más polémicos del Informe de Avance del Consejo Asesor para la Calidad de la Educación, es el que dice relación con la existencia de la denominada Educación Particular Subvencionada. En efecto, este sector que si bien existía en el país desde mediados de la década del 50, es bajo los cánones del sistema neoliberal de los 80, que cobra su plena vigencia dándole el sello que permite a operadores particulares poder obtener lucro.

     “Primero el sostenedor construyó un refugio en la playa, luego compró un 
bus de turismo, todo esto fue anunciado profusamente en
 la propaganda para captar matrícula… Cuando empezó 
el año, primero trataron de obligar a los profesores 
a ir al refugio un día sábado, claro, pagando $2000 y $500 por usar las instalaciones el y b
us. Como la mayoría no fue, por que no podían 
obligarnos ya que nosotros no trabajábamos
 los sábados, comenzó la presión a los cabros. 
Se nos reunió y se nos dijo a todos los profesores 
jefes que era una obligación llevarlos… que si no tenían plata, 
debíamos utilizar los fondos del curso… el 80% del alumnado tuvo que ir”.(1)


      Dice el adagio que donde hay mercado, hay mercaderes y mercanchifles… Cuál es la realidad de los llamados “sostenedores”, qué se sabemos de este sector de la economía. La verdad es que bastante poco, debido a las defensas corporativas éste se constituye en uno de los sectores menos estudiados de la Economía. En lo que si hay consenso en la academia, es que por el grado de atomización y extracción social los Sostenedores guardan abundantes similitudes con el antiguo gremio de la locomoción colectiva; esto, unido a circunstancias propias del gremio, -a juicio de los entendidos- hace muy difícil su inserción en el campo de la empresa del tercer milenio. A continuación, veamos algunas características que los identifican.

Primero, que hoy en día se constituyen en un universo de 3200 operadores, que controlarían unos 4300 colegios, de los cuales sólo el 32% funcionaría en redes, situación que incidiría directamente en la calidad de su funcionamiento.(2)

Segundo, en su gran mayoría, con la escasa inversión inicial, lograron amasar poderosas fortunas, tanto por el cobro directo, como por la subvención compartida que pagan los apoderados directamente al sostenedor. Para los operadores que no tienen título profesional y no pueden auto designarse director, se nombran a sí mismo gerente del colegio y se asignan remuneraciones millonarias por sus servicios, con lo que esos dineros pasan a ser "gastos operacionales" del colegio. Otro expediente ampliamente extendido, es nombrar familiares y amigos en cargos financiados con la subvención estatal. Pero, si eso les parece poco, pueden obtener lucro de: fondos del MINEDUC en infraestructura de construcción o equipamiento, que incrementa el peculio personal del sostenedor; “venta ‘obligatoria’ a su mercado cautivo de uniformes, artículos escolares con logo, poleras, buzos de gimnasia, libretas de comunicaciones, alimentos, servicios de transportes, etc.; captación de los aportes de sus centros de apoderados y centros de alumnos, los que trabajan gratis para aportar computadores, equipos audiovisuales, materiales didácticos, laboratorios, reparación de infraestructura, etc. gastos que deberían ser de cargo del sostenedor” (3).
 
Tercero, Claramente, este sector se ha fortalecido al amparo de una legislación que privilegió a actores particulares sobre el sector público; pero, lo que han aportado en términos de calidad, en cifras generales –como se muestra en el cuadros contiguo (4)-, deja mucho que desear:

     En efecto, como se aprecia, si bien en los quintiles B y C (5) este sector tiene mayores logros, en los quintiles A y D es superado por la Educación Pública. Este ejemplar nivel de logros se da sin ninguna de las ataduras que impone el Estatuto Docente, debido a que los profesores en este sector se rigen por el Código Laboral. Esto genera una rotación constante de profesores (6), inseguridad laboral, prácticas anti-laborales, situación que es bien conocida en Inspección del Trabajo y en el Depto. Jurídico del Colegio del Profesores.

            Ahora bien, de lo visto precedentemente, uno tiene derecho a preguntarse, ¿este es el tipo de empresa educacional que defienden el CEP, J.J. Brunner y otros?, o ¿el principio de que puede existir una educación con fines de lucro? En este sentido, está claro que es prácticamente imposible que el Estado pueda hacerse cargo de la educación en su totalidad; primero, por que la legislación y los “consensos políticos” no lo permiten, y segundo, el costo ascendería a cerca de US$ 2000 millones, cifra que podría utilizarse en otros ítems. Pero, si el CEP está tan interesado en preservar este sector, por qué no entran ellos que agrupan a las 240 familias más ricas… dónde están los colegios de la familia Hurtado, Angelini, Luksic, Piñera, etc., o acaso a los empresarios no les interesa una población educada, dónde pueden obtener mejores ganancias. Uno esperaría que esta discusión fuera saldada con mayor humildad, con una visión de futuro que no esté asociada a intereses pequeños, discusiones como ésta no se tiene todos los años… responsabilidad.


Santiago Centro, 13/10/2006 

 

Notas

1.- Testimonio de un profesor(a), que exigió anonimato para impedir represarías.

2.- School choice in Chile: Scale matters. Dante Contreras, Gregory Elacqua y Felipe Salazar.

3.- Roberto Molina Viveros, Profesor de Historia de la Educación, (http://www.granvalparaiso.cl/educacion/reforma/sostenedores.htm).

4.- Fuente: MINEDUC.

5.- En el quintil B, medio bajo, la educación particular subvencionada, sólo sobrepasa a la pública por un punto.

6.- Dos años de trabajo y después no se renueva contrato, con el fin de no pasar a indefinido.