Con Hipertextos,

se Educa Mejor

 
“… es la presentación de información como una Red de nodos enlazados a través de los cuales los lectores pueden navegar libremente en forma no lineal. Permite la coexistencia de varios autores, desliga las funciones de autor y lector, permite la ampliación de la información en forma casi ilimitada y crea múltiples rutas de lectura”.


 

     Cuando Theodore Holm Nelson acuñó el término Hipertexto, el año 1965, no imaginó que estaba sentando las bases sobre la cual se está generando hoy una verdadera revolución en el ámbito del conocimiento. Es sabido, que el elemento esencial que anima a las TICs es la capacidad de re-vincularse a través de una red de múltiples conexiones y de nodos informativos, donde cada uno de estos nodos es una posibilidad de nuevas re-vinculaciones sucesivas. La hipertextualidad de la información, está generando cambios no sólo en la producción de ésta, sino también en su incorporación y comprensión, lo que cambiaría radicalmente la forma de cómo concebidos actualmente la educación.

            La posibilidad de “navegar libremente en forma no lineal”, que señala T.H. Nelson, es la base como se articula una educación basada en TICs. Lo que trae como resultado la desconstrución del conocimiento guiado, tutelado y direccionado de la educación tradicional, por uno que se articule a través de lecturas paralelas, de diferentes densidades, significados y entornos multimediales, sobre la base de un lector activo que construye significados propios. 

        La experiencia extranjera, indica que cuando los alumnos aprenden en entornos hipertextuales e hipermediales, se logran mayores grados de concentración, motivación y entendimiento. En Chile, deberíamos tener presente -ahora que nos ha dado por hablar de educación- que cualquier proceso que apunte a “la calidad”, debería considerar las TICs como uno de los soportes tecnológicos fundamentales en la educación del Siglo XXI.

           Qué estamos haciendo en esa dirección, no mucho desde el Estado, a la fecha las señales vienen de afuera, desde lo civil y lo privado. En efecto, dos hechos vienen a coronar el año; el primero fue el proyecto Salamanca, que se erigió como la primera ciudad en estar dotada de Internet inalámbrica, al igual que el proyecto en la municipalidad de Peñalolen; el segundo, desde los hogares, que dan cuenta del explosivo aumento de banda ancha domiciliaria, según el Índice de Generación Digital, este año habría aumentado un 65%.

            Pero, qué está pasando en la educación, nuestras escuelas y liceos han entrado en la Hipertextualidad. Es sabido el esfuerzo que significó la creación del Proyecto Enlaces, este permitió que los estudiantes tuvieran acceso a estas tecnologías, fue un esfuerzo de acercamiento, con una proporción de 1 PC para 100 alumnos promedio. El proyecto tuvo la virtud chilena de la masificación, pero no se contempló la actualización propia de esta tecnología y su debida utilización pedagógica, convirtiéndose en muchas escuelas en salas fantasmas; tampoco se previó el rechazo casi generalizado que estas tecnologías tuvieron en el mundo docente. En efecto, las evidencias demuestran que los profesores son reacios a incorporar TICs en sus actividades, básicamente por que, primero, los cursos de perfeccionamientos fueron demasiado básicos y sin continuidad; segundo, no se les dotó de acceso eficiente a la tecnología, ya sea por su alto valor o por la escasa valoración que los directivos docentes dieron a estos medios; tercero, tampoco se crearon incentivos que permitieran estimular su utilización, para qué trabajar más si se va a percibir lo mismo, y por último; cuarto, una cierta vergüenza que tienen los docentes de enfrentarse a un medio donde los alumnos, generalmente tienen una mayor expertise. 

 Qué están haciendo las Universidades. Desgraciadamente no mucho, de la simple lectura a la malla curricular de las carreras de pedagogía, se aprecia que en la mayoría de ellas no se imparte ninguna cátedra asociada con TICs en educación. Los recién egresados manejan herramientas office, que pueden aliviar el trabajo administrativo; al contrario, carecen de competencias en herramientas gráficas como procesadores de fotografías, animación, edición, etc. Más aún, se carece de una mirada pedagógica que permita a las TICs ser un instrumento de verdadero apoyo en los procesos de aprendizaje.

            Creo, francamente, que la Comisión Asesora de la Presidenta debiera, en este segundo impulso, tomar en consideración que es necesario mirar los cambios que se vienen experimentando en el mundo del conocimiento y la tecnología, los que sin lugar a dudas están afectando a la educación tradicional.

Santiago Centro, 2 de Noviembre de 2006