Informe del Bloque Social a la Crisis de la Educación

 

    Días antes de que el Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación evacuara su informe final, en la última sesión ordinaria, el Bloque Social anunció que se separaba por no estar de acuerdo con el planteamiento final que se reflejaba en él. El sector que agrupa al  30% del Consejo, está integrado por estudiantes secundarios, universitarios, profesores y apoderados, el que anunció además la creación de un Informe alternativo, que recoja en su totalidad las propuestas del sector. Lo que el presidente del Colegio de Profesores, Jorge Pavez, definió en su momento como: “una dispersión y poca nitidez en las ideas que se plantean en el texto, lo que no le sirve de nada a la Presidenta”, escondía una prolongada lucha de poder que se dio al interior del Consejo, entre los que defendían la educación pública versus la educación con fines de lucro.

     El documento alternativo, que no tiene diferencias profundas con el informe del Consejo presidencial, tiene un claro y legítimo fin político en su concepción. En efecto, el Bloque Social está constituido básicamente por estudiantes, los mismos que este año pusieron en jaque a la sociedad al colocar a la educación como un punto prioritario de la agenda pública. Por esto, el salirse del Consejo les permite un mejor pie de negociación en el proceso legislativo que se avecina.

    El documento es lúcido en explicar la crisis, por un lado en la revolución científica tecnológica, a la que solo menciona; y por el otro, a los efectos del sistema neoliberal. En este último punto, es perspicaz en develar los aspectos negativos del régimen de sostenedores privados, sin exigir su extinción; apuntando a exigencias de entradas y regulaciones en su accionar, al igual que el Informe presidencial. Donde se muestra ambiguo es en el “lucro” que deberían obtener los agentes privados, el que se toma como sinónimo de enriquecimiento ilícito. En efecto, apelando a la tradición, la que no siempre es la mejor consejera al momento de crear políticas públicas, apela a poner límite al lucro, cuestión que reviste más bien un carácter ideológico. A mi juicio la pregunta debiera ser la siguiente: ¿puede un empresario poner en riesgo su capital, invirtiendo en educación y obtener ganancia? Sí, siempre y cuando cuente con la infraestructura material y humana óptima, entregue una educación de excelencia y demuestre prácticas laborales responsables en el tiempo. El texto deja entrever lo difícil que será un proceso que conduzca a ésto, debido al grado de atomización de los llamados sostenedores y a la poca profesionalización del gremio.

     En 50 páginas, el documento da cuenta siete propuestas generales, tales cómo: Una reforma constitucional que iguale la calidad a la libertad de enseñanza y la formulación de una nueva LOCE; plantea una nueva estructura del MINEDUC, con la creación de una Superintendencia de Educación encargada de regular el mercado educativo, y una entidad denominada Servicios Públicos de Educación encargada fundamentalmente de la gestión curricular. En el plano del financiamiento, reconoce los que imperan hoy día, poniendo énfasis en que los agentes privados no lucren; además, piden que el 10% de las utilidades del cobre que hoy son entregados a las FF.AA, sean invertidos en educación.

    Donde se nota la mayor discrepancia entre ambos documentos, es en la carrera docente, en la cual en Informe presidencial plantea la meritocracia en tanto su contraparte se aferra a la estabilidad laboral. En este sentido, los profesores deberían entender que lo que mejor asegura estabilidad, es un buen desempeño profesional que esté inserto en un clima de respeto y profesionalismo, como el que debería implementarse.

    En definitiva, es un documento serio, que será evaluado por sus hechos más que por sus palabras, ya que el Bloque Social sabe que su fuerza no está en el loby, en técnicos a honorarios, ni en reuniones a puertas cerradas, sino en las calles o en los colegios como lo hicieron este año.

Guillermo Bastías. Stgo Centro, 21 de Diciembre de 2006

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