Análisis:

Informe del Consejo Asesor Presidencial

para la Calidad de de la Educación

 


 

     Una de las cosas que originó el espíritu fúnebre de estos días, es que pasara casi inadvertida la entrega del documento final del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de de la Educación. En efecto, si bien nos privó de los comentarios cada vez menos ingeniosos de nuestra clase política, le quitó relevancia a un tema que ha tenido una sana discusión en nuestro país. De la primera lectura del documento, notamos que estamos en presencia de un trabajo serio y bien fundamentado, que si bien deja entrever las profundas defensas corporativas que se dieron en su interior, es capaz de concensuar opiniones que podrían cambiar profundamente nuestro sistema educacional.

 

La principal virtud de este informe, es que se constituye en una primera mirada, un corpus desde el cual se puede hablar sobre ese intangible que es la calidad de la educación. En 10 capítulos, comprendidos en 250 páginas, el acuerdo es continuador del informe de avance de hace algunos meses. En efecto, se establece una educación donde la libertad de enseñanza se equipara a la calidad de la misma; donde el Estado asume el deber de entregar esta educación con proveedores sin y con fines de lucro, donde estos últimos se enfrentaran a restricciones y evaluaciones; para asegurar esto, se creará una Superintendencia de Educación y una Agencia Pública de Aseguramiento de la Calidad, que vele por la calidad de la educación. El Estado, a través del ministerio del ramo, deberá dotar de los recursos económicos necesarios para que todos los alumnos puedan acceder a una educación de calidad, independiente del estrato social o capital cultura que posean.

Una de las partes más novedosas del informe, es la reestructuración de los Ciclos Escolares y la formación de una Carrera Profesional Docente. La primera, amplía a 5 los ciclos escolares, un nivel parvulario, 6 años de enseñanza básica, cuatro años de educación media inferior y, dos años de educación media diferenciada: educación científico humanista y educación técnico-profesional; situación que era ampliamente esperada por curriculistas, profesores y estudiosos. Pero es en el plano docente donde se expresan las mayores innovaciones, con la creación de una Carrera Profesional Docente que permita de forma meritocrática la obtención de mejores beneficios; además, implementa una serie de mejoras al sistema laboral de los profesores. Esta situación significaría un profundo cambio en la pedagogía, la que pasaría a ser una de las profesiones más modernas del país; en este sentido, el Informe tiene claro que la primera medida es cerrar la “llave de paso”, que son los entes que forman a los profesores, donde las reflexiones no aparecen estar a la altura del problema.

 Donde el Informe no sólo es vago sino exiguo, es en abordar el problema de las NTIC e materia educativa. Los consejeros lo ven radicado como un recurso para ser implementado en horas JEC, donde, en sus palabras, se debe “promover explícitamente nuevos enfoques pedagógicos, como la metodología de proyectos y el uso de TICS”. Claramente el consejo tiene una mirada a nivel de software de las TICs, la que no considera a estas tecnologías como verdaderos enclaves cognitivos en una educación hipertextual a la que nos aproximamos rápidamente. Debía haber una mirada explícita del Consejo en esta área, creo que sí, básicamente atendiendo a las siguientes consideraciones: Es un problema atingente en todos los países que aumentan la conectividad a Internet, en Chile ha aumentado la banda ancha domiciliaria y escolar (Ruta 5-D). La educación, en el mundo entero, está mirando en las TICs como una forma de dar respuestas educativas acertadas a la compleja dieta cognitiva de nuestros alumnos. Por último, muchos de los Consejeros han sido pioneros en el trato de este tema.