Antonio Gregorio Daneri nació en Montevideo, Uruguay, el 15 de febrero de 1847, durante el sitio de los nueve años. Fue hijo de Francisco Daneri, un comerciante mayorista italiano, y Juana Lavagna. En 1851 la familia viajó a Europa, pero en el viaje de regreso al continente americano, su madre enfermó de fiebre amarilla durante una escala en Brasil y falleció en altamar, siendo sepultada en el océano.
Cansado de los conflictos políticos en Uruguay, su padre decidió trasladar a la familia a la Confederación Argentina. El 14 de marzo de 1858, Antonio y su hermano menor Pablo llegaron junto a su padre a la incipiente villa de San José de Gualeguaychú a bordo de la goleta "La Pastora".
Desarrollo comercial y empresarial Tras el fallecimiento de su padre en 1860, el joven Antonio quedó a cargo de la casa de comercio familiar, la cual orientó hacia el rubro de la joyería y platería. En 1870, estableció su propia platería en sociedad con su hermano Pablo y, años más tarde, trasladó el negocio a la actual calle 25 de Mayo, manteniéndolo en funcionamiento por más de 55 años. Gracias a su gran destreza como orfebre, logró hacer fortuna y convertirse en una figura de renombre en la ciudad. En su local comercial forjó una estrecha amistad con el reconocido poeta Olegario V. Andrade, quien solía visitarlo y escribir versos apoyado sobre el mostrador.
Además de la platería, Antonio Daneri fue el propietario y responsable de la empresa "Tramway Ciudad de Gualeguaychú", la cual en 1890 inauguró el servicio de tranvías tirados por caballos que unía la estación del ferrocarril con el puerto.
El 8 de junio de 1873 contrajo matrimonio con Dolores Chichizola, una distinguida dama local. Juntos formaron una numerosa familia patricia con profundas vinculaciones en la sociedad, teniendo numerosos hijos (Juan Francisco, María Dolores, Juana, Luis María, Carlos César, María Celia, Zaida Elvira, Angélica Romilda y Sofía Haydée). El matrimonio celebró sus bodas de oro en 1923 sin haber sufrido la pérdida de ninguno de sus descendientes.
Antonio Daneri tuvo una prolífica vida institucional impulsada por el altruismo y el progreso. En 1872 integró la Junta de Fomento (gobierno comunal) y en 1885 se convirtió en el primer Intendente Municipal de Gualeguaychú electo mediante comicios públicos.
Durante su gestión, que se extendió mediante una reelección hasta 1889, llevó adelante grandes obras edilicias y comunitarias. Entre sus logros se destaca la dirección personal y eficiente de la campaña sanitaria durante las terribles epidemias de viruela y cólera de 1887. Asimismo, impulsó la expansión urbana hacia el oeste de la ciudad abriendo nuevas calles y avenidas (con ayuda de trabajo de presidiarios) e inició y concretó la habilitación del actual Cementerio Municipal. Daneri era conocido por su trato humanitario hacia los condenados, intercediendo por ellos y dándoles participación en la organización de los grandes asados populares durante las fiestas cívicas.
Tras su paso por la intendencia, en 1890 fue designado Presidente del Honorable Concejo Deliberante. Su vocación de servicio también abarcó el ámbito diplomático: en 1898 fue nombrado Cónsul local de la República Oriental del Uruguay, cargo en el que fue ascendido hasta jubilarse en 1917, momento en que el gobierno uruguayo lo distinguió como Vice-Cónsul honorario "ad-vitam".
Su participación institucional parecía no tener límites; Daneri fundó y presidió la "Colonizadora Entrerriana", fue socio fundador de la Sociedad Rural y del Centro Industrial (que instaló la Escuela de Artes y Oficios), presidió la Sociedad Italiana "Unione e Benevolenza", y fue gerente del Banco local, entre muchos otros cargos.
El fallecimiento de su amada esposa el 15 de marzo de 1925 significó un duro golpe para su salud. Antonio Daneri falleció pocos meses después, el 26 de agosto de 1925, a los 78 años de edad. Su partida generó un profundo pesar en toda la población; fue despedido con honores por la municipalidad y el entonces Intendente Claudio Méndez Casariego, quien destacó su probidad, bondad y su incansable labor pública.
Como justo homenaje a su rol como pionero y promotor del desarrollo local, en 1931 el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza para bautizar con su nombre (actual Bulevar Antonio Daneri) a la principal avenida del oeste de la ciudad, aquella misma arteria que él había ayudado a trazar como vía de acceso hacia el cementerio.