Yo quiero a mi Bandera

Escrito por el Diseñador de la Bandera de Gualeguaychú, Francisco Melchiori


    Aprovecho que mañana, día de la bandera Argentina, se hará la presentación oficial de la bandera de Gualeguaychú al final del acto organizado en la Plaza Belgrano de nuestra ciudad, para ampliar un poco la descripción entregada en el concurso. 

    Es importante, a la hora de crear un símbolo que sintetice algo tan basto como una ciudad , tomar referentes desde los comienzos hasta el presente y pensar en ellos como algo que también nos sigan identificando en el futuro.

La serpenteante presencia de tu río...

    El río es la fuente de nuestra ciudad, de él viene el agua que nos lava y el agua que bebemos, nuestra ciudad esta aquí porque el rio estaba aquí y junto a su isla son protagonistas citados a la hora de fundamentar el emplazamiento de la nueva ciudad según su fundador Tomas de Rocamora, teniendo en cuenta el aspecto de aprovisionamiento de agua y la especial belleza de su paisaje.

    Considero que es el símbolo mas fuerte que tiene la ciudad, que siempre estuvo y siempre estará si lo cuidamos.

    Nuestro río esta expresado en la bandera con color azul celeste, como color mas usado del elemento agua en sí y también como color que toma el rio cuando refleja el cielo como tantas veces lo vemos. Esto le aporta a la bandera una economía en el uso de colores, dando síntesis y pregancia como símbolo, en relación a la opción que se probó usando el color arcilloso de nuestro río. De esta manera trabaja en armonía flameando acompañada de la enseña nacional y provincial.

El ondulante horizonte de tus cuchillas...

    Basta salir un poco de la ciudad, dentro de los limites del ejido, para apreciar e identificar las lomadas como paisaje característico de nuestra zona. 

    Pero también las vemos reflejadas en la misma ciudad en las lomadas del hospital, la del regimiento y la del cementerio como puntos visiblemente mas altos. Esa geografía que nos acompaña la vemos expresadas en las suaves curvas centrales enlazando colores de espacios representando naturaleza, sembrados y playas. La naturaleza en su máxima expresión biológica de la planta viva. Los sembrados como fruto maduro de la tierra que permite el desarrollo de una de las fuerzas productivas de nuestro suelo. Pero ademas en esa licencia de asociaciones adoptamos el mismo color amarillo representando a las playas y arenas de la ribera como parte del atractivo natural para el disfrute del habitante de la ciudad y del visitante.

La leyenda de tu origen...

    La elección de la leyenda de sobre la creación de la ciudad tiene, como toda leyenda, múltiples connotaciones que a su vez se van resignificando en los diferentes momentos de la historia. Pero es algo que, si bien no es conocida por la mayoría de la población, se ha transmitido de generación en generación y por eso lo tome como un icono fuerte de nuestra historia.

    No muchas ciudades del mundo tienen el privilegio poético de contar con una leyenda en su origen, y ese es el caso de nuestra ciudad a partir de la narración de José S. Álvarez -Fray Mocho. En nuestra leyenda, como síntesis, aparecen dos especies del reino animal cotidiano - la serpiente y el toro-, disputando en un encuentro fortuito con el hombre, y definiendo en esa lucha de vida y muerte la decisión de éste de construir una capilla a San José en agradecimiento por haber salvado su vida. Esa construcción reafirmaría la voluntad de poblar la zona con los primeros caseríos y serviría de punto de partida para tenerla encuentra a la hora de fundar la nueva ciudad.

    La leyenda se ve plasmada con la presencia de los dos animales en pugna en esa escena que nos caracteriza como una particularidad del universo, definido en once estrellas que los rodean en el sector representado como cielo. Se verán también las once estrellas como números de distritos que contiene nuestro departamento.

La pujanza hecha historia, Gualeguaychú...

    Con la especial caracterización de su gente dispuesta a forjar su destino como "madre de sus propias obras", producto quizá de su condición mesopotámica, se planta tanto en esa lucha frente a las adversidades como respuesta a esa situación de aislamiento, como por la defensa de su integridad ambiental frente a las agresiones contaminantes . Nuevamente, cerrando el circulo, vemos la puja de la leyenda como un símbolo de esa característica de lucha de nuestra sociedad frente a la adversidad y el desarrollo de su historia.

    Cuidemos nuestro río, naturaleza, patrimonio histórico-cultural , nuestra gente y su identidad.

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