El Frigorífico Gualeguaychú en el contexto económico Nacional y su significado para la Región

Por Eduardo Antonio Ramírez

“A los de Gualeguaychú es difícil hacerles doblar el cogote,

tardío pero seguro para atropellar,

parco y justo para pedir,

pero cuando embiste hay que abrirle cancha

y complacerlo en lo que pide.”

Justo José de Urquiza (10)

Durante la primera mitad del siglo XX, el modelo económico agroexportador, adoptado por el país en la segunda mitad del siglo XIX, comenzó a mostrar signos de insuficiencia para el desarrollo económico del Estado. La situación mundial se había modificado tras la primera conflagración. Surgió, entonces, Estados Unidos como nuevo actor en el contexto mundial que desplazó a Inglaterra en la hegemonía del sistema económico. En nuestro país, tal situación del nuevo esquema mundial comenzaba a reflejarse, pero no alcanzó a plasmarse en un cambio de relaciones en las estructuras de poder y, por ende, en las relaciones económicas establecidas. Por lo tanto, el sistema permaneció sin grandes alteraciones, Inglaterra seguía siendo su socio comercial más importante y el esquema de producción se mantenía sin alteraciones relevantes. El control del negocio de las carnes subsistió en los frigoríficos de capitales extranjeros, en su gran mayoría ingleses y algunos norteamericanos, “… teniendo en sus manos la totalidad de la industrialización de la carne destinada a los mercados exteriores, tenían también el contralor total de su comercialización y la fijación, como consecuencia del valor de los ganados” (11), situación que limitó el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales, salvo algunos establecimientos saladeriles de capitales nacionales que aún seguían funcionando, pero que no generaban volumen suficiente para incidir en la producción total.

Entonces, gran parte del sector ganadero resultó rehén del sistema, limitándose solamente a ser proveedor de materia prima para la fábrica que se encargaba no solo de su manufacturación, sino también de su transporte al mercado externo. En el nuevo sistema de relaciones internacionales, este diseño económico resultó limitativo, tanto para la clase ganadera como para el desarrollo del país, comenzando, en esta época, la onda decreciente del proceso económico nacional, al no poder, o no querer su clase dirigente, adaptarse a la diversificación productiva y económica, como lo exigían las nuevas reglas de juego del mercado mundial.

En 1923, durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, la clase ganadera, especialmente del Litoral, comenzó a mostrar signos de descontento por la situación comercial. La producción de carne para exportación, en manos de los capitales extranjeros, dominaba totalmente el crecimiento de la economía interna del país; pasando a depender de ellos las claves para el desarrollo de las clases productivas, hasta el caso de competir en la producción de materia prima en algunos casos. Así, por ejemplo:

La Casa Liebigs (capitales ingleses) tiene en el departamento Colón, Entre Ríos, uno de sus frigoríficos. El otro está en la vecina ciudad de Fray Bentos, Rca. Oriental del Uruguay; ambos con influencia en la adquisición de ganado de la zona, y llega a adquirir con sus pingües ganancias un millón de hectáreas de tierras en: Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Paraguay, estableciendo junto con otras firmas que operan en las provincias de Buenos Aires y La Pampa un verdadero feudalismo extranjero que se sustrae a las leyes de la herencia y a los impuestos hereditarios, creando y conservando latifundios que perjudican al país (12)

Tal circunstancia no resultó desconocida a los productores ganaderos locales que comenzaban a expresar malestar por el sistema de comercialización de su producto, al ver restringidas sus posibilidades de desplegar su potencial crecimiento económico:

Ante esta situación los productores ganaderos de Gualeguaychú establecen contactos con los de otras provincias y la prensa local apoya la campaña de esclarecimiento respecto de las causas de la grave crisis ganadera. El diario El Censor (13) del 19 de enero de 1923 publica un extenso artículo que titula “Una nueva ganancia de los frigoríficos” y expresa: “Sobre la base de la faena de 1.873.432 vacunos efectuada en los frigoríficos en el año 1922 puede calcularse que el ganadero dejó de percibir alrededor de m$n 7.500.000.- a causa de no habérsele computado todo el peso en carne, de los animales que vendió a esas empresas”.

“Hay una nueva ganancia de los frigoríficos que obtienen permanentemente y que constituyen uno de los resortes cuya opresión pasa inadvertida. Nos referimos a la diferencia resultante entre el peso que calculan para ofrecer precio a su dueño y el del rendimiento efectivo en carne que la faenada en la fábrica”.

Si a esto le agregamos que tienen los frigoríficos el monopolio de los precios, es sencillo verificar como se esquilma al productor (14)

El diario local tan solo reflejaba el sentimiento que se estaba gestando en el núcleo de la clase ganadera de la región sur del Litoral, que no tardaría en reaccionar y actuar firmemente por la modificación del escenario en que se hallaba inserto.

En este contexto, los ganaderos comenzaron a movilizar sus fuerzas y convocaron a una asamblea a realizarse en Gualeguaychú el día 29 de junio, impulsada por integrantes de la Sociedad Rural Gualeguaychú. A principios de junio, la Comisión Organizadora redactó un manifiesto en el que expresaba la situación e invitaba a los ganaderos de la república a participar. En el documento exteriorizaban el descontento del sector y sintetizaban la situación de agitación en la que se hallaban:

El desastre sin precedentes que soporta nuestra industria madre ha determinado en los ganaderos del litoral la decisión inquebrantable de defender la riqueza fundamental del país por todos los medios y en todos los terrenos, si los Poderes Públicos no se resuelven a colocarse del lado de la producción (…). El momento no es de palabras sino de acción conjunta y solidaria de todos los que producen y trabajan creando nuestra riqueza pública… (15)

Durante el mes de junio, previo a la asamblea, comenzaron a recibirse expresiones de adhesión y participación. Finalmente, el día 29 se realizó con la presencia de delegaciones de todo el país. En ella se trataron los temas más urgentes del sector ganadero y las acciones que se deberían seguir para encontrar soluciones efectivas para superar la crisis.

En este sentido, el diario porteño La Razón del día 13 de junio de 1923 calificó a la asamblea ganadera, en el título de una nota al respecto, como “Un nuevo pronunciamiento en Entre Ríos”, estableciendo un paralelo con el realizado por Urquiza en 1851, ubicando en su justa medida el significado que, para la región y el sector ganadero, tenía el mensaje que se impulsaba desde Gualeguaychú al país. De la reunión surgieron una serie de medidas con el fin de afrontar la crisis ganadera. Algunas de ellas fueron: adoptar como medio de defensa de la producción ganadera el conjunto de despachos de la “Comisión Especial de Asuntos Ganaderos” de la Cámara de Diputados de la Nación; constituirse con carácter permanente para defender la producción, organizando la fuerza agraria sin tendencias partidarias; elegir, a estos efectos, una comisión de dos miembros ganaderos-criadores por cada provincia, capital federal y territorios nacionales, con carácter de “Junta Ejecutiva”; convocar a un congreso de productores a realizarse en Rosario; entre otras. Pero tales intenciones no pudieron concretarse en los meses subsiguientes:

Al no lograr la asamblea la concreción de los objetivos propuestos, los ganaderos de departamento de Gualeguaychú y su zona de influencia resuelven agremiarse y en asamblea del 10 de septiembre de 1923 constituyen la “Sociedad Anónima de Abastecimiento Urbano, Saladeril y Frigorífico de Gualeguaychú” con un capital subscrito y realizado de 100.000.- m$n (16).

Cuyo directorio estaba conformado por ganaderos de la región: Dr. Francisco Troisse como presidente, Sr. Julián Irazusta, vicepresidente, Sr. Beltrán Morrogh Bernard, secretario, entre otros. La empresa frigorífica nació, en 1923, como fruto de la asamblea realizada y en respuesta a la crítica situación del sector. Sus primeras instalaciones fueron en las del Saladero Rossi. En enero de 1924, comenzaron las tareas de faenar el ganado para su comercialización.

Hacia 1925 se decidió la creación del Frigorífico Gualeguaychú S.A. (FG) (17), construido con las más modernas instalaciones frigoríficas, permitiéndole competir con los de capitales extranjeros y desarrollar la producción ganadera del sur del Litoral para su exportación directa a mercados europeos.

Realizadas sus dos primeras zafras como saladero, se inició en 1926 la instalación de su planta frigorífica, convencidos sus fundadores de que, como tal, prestaría a la ganadería un beneficio ilimitado, pues el procedimiento anticuado del saladero resultaba inapropiado y poco remunerador para los ganados de la zona, que a ese entonces eran ya de calidad muy refinada y al país la base de su independencia económica. Superadas, luego de grandes vicisitudes, las etapas de la construcción, la Empresa inició sus actividades como frigorífico exportador en enero de 1932, constituyéndose así como el primer establecimiento netamente argentino exportador

de carnes refrigeradas (18).

El desenvolvimiento del frigorífico, hasta su cierre definitivo, fue el de una empresa de nivel internacional que modificó la economía regional, estuvo al servicio de los productores de la zona y desarrolló la potencialidad económica de la ciudad de Gualeguaychú. Además, se convirtió en el centro de las relaciones laborales y sociales. A su amparo crecieron no solo los ganaderos de la región, sino también los obreros de la fábrica y todos aquellos que tuvieron alguna relación directa o indirecta con el frigorífico.

En sus épocas de esplendor llegó a contar con un plantel de 1.200 empleados directos que, extendido a sus familias, influenció en una población de alrededor de 5.000 personas que dependían de él directamente. Debemos sumarle la economía indirecta que es afectada por el movimiento de sus empleados, entre ellos los diferentes comercios relacionados con la vida familiar, la construcción, el transporte, el ocio, etcétera.

Durante más de cincuenta años, un sector importante de la economía de la ciudad giró en torno a la producción frigorífica.

El establecimiento inició sus exportaciones de Chilled Beef al mercado del Reino Unido en enero de 1932 (19).

Tiene, además, en su haber, el mérito de marcar hitos en la penetración de las carnes argentinas en países consumidores del exterior, pues ha sido iniciadora de las exportaciones de “carnes cuadradas” a los Estados Unidos de Norte América y de carnes “enfriadas” a los mercados de Italia, España y Bélgica (20).

En el transcurso de sus años de funcionamiento, además de los destinos ya mencionados, exportó a Hungría, Francia, Alemania Occidental, Alemania Oriental, Israel, Polonia, Holanda, Perú, Portugal y República del Congo, entre otros.

Además, al desencadenarse el escándalo de las carnes por la denuncia de la implementación del Pacto Roca-Runciman, llevada adelante por el senador de la nación Lisandro de la Torre en 1935, los movimientos contables del FG fueron evaluados y presentados como caso testigo de los frigoríficos de capitales nacionales, que se encontraban desfavorecidos con respecto de aquellos frigoríficos de capitales extranjeros. En el alegato de presentación donde “solicitaba el nombramiento de una comisión investigadora a fn de establecer cuál era la situación del comercio de exportación de carnes argentinas y verificar los precios pagados por los frigoríficos en la

Argentina…” (21), realizado el 1º de septiembre de 1934, Lisandro de la Torre menciona:

Así, por ejemplo, las estadísticas presentadas por el Ministerio de Agricultura adolecían de inexactitudes que se ignoraban y fueron comunicadas a la comisión sin hacerle la menor advertencia de sus errores y diferencias.

Las clasificaciones del ganado que aparecían hechas en el ministerio, puesto que fundaba en ellas los promedios de precios de los novillos chilled resultaron hechas por los mismos frigoríficos y copiadas al pie de la letra, sin control alguno por los inspectores del ministerio (…).

A pesar de todos estos inconvenientes (…), la comisión investigadora en minoría establecerá en este informe los costos de industrialización de la carne bovina chilled, los costos a bordo y en destino y las utilidades que produce su negociación. Los papeles encontrados en el vapor Norman Star, la documentación entregada por la compañía Swift y los libros de las empresas argentinas Frigorífico Gualeguaychú y Grondona y Compañía cooperarán a los cálculos y a las demás comprobaciones (22).

De esta manera, el Frigorífico hacía posible cumplir con uno de los principios de la asamblea de ganaderos de 1923: la defensa de los intereses del país ante los manejos de los intereses de capitales ingleses.

Pero estos no fueron los únicos aspectos por los cuales resultaba importante, también desarrolló una intensa actividad de preocupación social y altruista,

(…) sensible a la situación planteada en 1964 en lo referente al abasto local, el establecimiento contribuyó a la solución del problema en su zona de influencia, destinando al consumo 3.863 toneladas de carnes y una apreciable cantidad de menudencias que fueron distribuidas por las Municipalidades de Gualeguaychú, Paraná, Gualeguay, Ibicuy, Holt, Urdinarrain, Larroque, Basavilbaso, etcétera (23).

Asimismo, el Frigorífico tuvo una participación activa en el cuidado de sus empleados, creó dentro de sus instalaciones una sección de Acción Social Femenina que velaba por el cuidado no solo de la obrera del establecimiento, sino de su familia, con asistencia médica, educativa y deportiva. A tales efectos se puso en funcionamiento una escuela de apoyo que funcionaba a contra turno de las escuelas oficiales, brindando apoyo educativo no solo a los hijos de obreros, sino también a aquellos obreros que decidían completar su educación. Se fundó una biblioteca para satisfacer las necesidades educativas. Se realizaba teatro. Se impartían, en su planta fabril, gimnasia rítmica, esgrima de bastón y también se desarrollaron diferentes deportes como fútbol, bochas y básquet, llegando a fundar un club, cuyas instalaciones aún funcionan en el centro de la ciudad. También desarrolló una vasta actividad en el sector de servicios, creando una funeraria, una supervisión de comercialización de productos para el hogar, así como una farmacia; estas últimas aún se encuentran en funcionamiento. Tan prolifera actividad determinó el arraigo, en la conciencia colectiva de la población,

de una deuda moral y afectiva muy fuerte hacia el Frigorífico, puesto que no solamente representó un ingreso económico, sino también un ámbito de formación cultural que convirtió su eterna gratitud en sentimiento nostálgico al cerrarse definitivamente, con la perpetua esperanza de poder recuperar el bien perdido a través de su reapertura, que aún hoy perdura en ella como un sentimiento de compromiso permanente.

A mediados de los años 70 comenzó a declinar el esplendor que conociera en las décadas de los 40 y 50, en las que había llegado a faenar cerca de 1.100 novillos diarios. Esta situación prosiguió hasta que, en concurso de acreedores, la sindicatura presentó la quiebra en el año 1991. Desde ese momento, comenzó el derrotero por su reapertura, cuya mejor oportunidad fue en el año 1997, cuando la firma Latinoamericana Víktor IVSA, de capitales rusos, compró la empresa, generando gran expectativa en los ex empleados del FG, pero esta solo realizó actividades de reparación y nuevamente presentó quiebra. Hacia el 2005, salieron nuevamente a remate las instalaciones. En

esta oportunidad, fueron adquiridas por la vicegobernación de la provincia de Entre Ríos. En poder de la provincia, a través de una ley que autoriza su compra pero que no permite que las instalaciones se destinen a la empresa cárnica, comienza una nueva etapa. Pero la presión social de la comunidad de Gualeguaychú, producida por la expectativa de que la posibilidad de una nueva apertura alimentaba el deseo de recobrar los puestos de trabajos perdidos, hizo rever la decisión tomada por el gobierno provincial. Se convocó y conformó una comisión para que elaborara un estudio de factibilidad y un diagnóstico del estado edilicio, que permitiera presentar ante los empresarios cárnicos más importantes del país la posibilidad de invertir.

Una vez presentada en los primeros meses del año 2006, se mostró interesado un empresario de la provincia de Santa Fe que comenzó las tratativas ante el gobierno provincial. Esta situación nuevamente movilizó el cúmulo de recuerdos que motorizaron la vida de gran parte de la comunidad de Gualeguaychú. Finalmente, la provincia cedió la posesión de las instalaciones al municipio de Gualeguaychú, quedando solamente la formalización por parte de la Escribanía Mayor del Gobierno de Entre Ríos.

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10 Diario La Razón, “Un nuevo pronunciamiento en Entre Ríos”, Buenos Aires, 13 de junio de 1923.

11 Discurso ante la Asamblea General Ordinaria del Frigorífico Gualeguaychú, Gualeguaychú, Entre Ríos, Archivo FG, julio 1975, p. 1.

12 Bortairy, Renée y Ferrari, Ángela, Antecedentes de fundación del Frigorífico Gualeguaychú S.A., Gualeguaychú, s/editar, 1987, p. 7.

13 Diario local que apareció entre los años 1901-1945.

14 Bortairy y Ferrari, ob. cit., pp. 7-8.

15 Manifiesto de la Comisión Organizadora, Gualeguaychú, junio de 1923.

16 Bortairy y Ferrari, ob. cit., p. 22.

17 A partir de aquí, la sigla “FG” significa Frigorífico de Gualeguaychú.

18 Discurso ante la Asamblea General Ordinaria del Frigorífico Gualeguaychú, Gualeguaychú, Entre Ríos, Archivo FG, julio 1975, p. 1.

19 Discurso ante la Asamblea General Ordinaria del Frigorífico Gualeguaychú, Gualeguaychú, Entre Ríos, julio 1968, p. 2.

20 Discurso ante la Asamblea General Ordinaria del Frigorífico Gualeguaychú, Gualeguaychú, Entre Ríos, Archivo FG, julio 1975, p. 2.

21 De la Torre, Lisandro, Obras de Lisandro de la Torre, t. II, comp. Raúl Larra, Buenos Aires, Ed. Hemisferio, 1952, p. 7.

22 De la Torre, ob. cit., pp. 22-23.

23 Discurso ante la Asamblea General Ordinaria del Frigorífco Gualeguaychú, Gualeguaychú, Entre Ríos, julio 1968, p. 2.

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