PREDICAS

1.  Prédica Escrita , en Audio  ó  Video :  la Amistad que Desagrada a Dios .

FRATERNIDAD CRISTIANA DE GUATEMALA .  Dr. JORGE H. LOPEZ 

http://frater.org/recursos/2010/09/19/la-amistad-que-desagrada-a-dios/?postTabs=0

 

2. Prédica Escrita , en Audio  ó  Video :  PODEMOS CONSTRUIR UNA GRAN NACIÓN .

FRATERNIDAD CRISTIANA DE GUATEMALA .  Dr. JORGE H. LOPEZ

http://frater.org/recursos/2010/09/12/podemos-construir-una-gran-nacion/?postTabs=2

 

 

 

 

 

El Rey vino para servir


Tener trabajo es una bendición muy grande, también hay personas que no lo tienen y cuando conocen a alguien que está en un puesto de eminencia en la iniciativa privada o en el Estado, no pierden la ocasión de pedirle una oportunidad cuando lo ven. Y de ahí que cuando alguien alcanza un puesto de diputado en el Congreso de la República, de alcalde en un municipio, de ministro de gabinete de Estado, Presidente de la República, Vicepresidente, es normal que cuando lo vean lo aborden para pedirle un puesto de trabajo, ya sea para ella o para un familiar, para uno  los hijos.

La Biblia nos enseña en Mateo 20:21 que una madre estaba buscando trabajo para sus hijos. No quería cualquier trabajo, buscaba uno extraordinario, dice Mateo que. “Entonces la madre de Jacobo y de Juan, junto con ellos, se acercó a Jesús y, arrodillándose, le pidió un favor. ¿Concede usted un favor a una madre que se le arrodilla delante de todos y le pide un favor para sus hijos? Por supuesto que sí, es incómodo encontrarse con una señora que se le arrodilla y demuestra de esa manera su humildad o su necesidad y solicita el favor. Captó la atención del Señor quien le dijo — ¿Qué quieres? —le preguntó Jesús. —Ordena que en tu reino uno de estos dos hijos míos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda”.

¡Qué interesante petición la de esta señora! Israel esperaba que Jesús tomara el control del reino, que liberara a la nación y estableciera un reino terrenal y, por supuesto, si Jesús era el rey del reino de Israel cualquiera que se sentara a su derecha o izquierda iba a tener mucha influencia en Jesús, iba a tener muchísimos privilegios en el reino. Esta madre sabía qué pedir. Y por supuesto estos discípulos de Jesús aspiraban a actuar en ese reino terrenal, no comprendían que Él  no venia como el León de Judá, sino como el cordero de Dios, dispuesto a pagar, en la cruz del Calvario, el precio de su autoridad y de su reino milenial. Es interesante lo que dice Mateo, pero si vamos a ver lo que dice Marcos 10 que es un mensaje paralelo, relata la misma historia, Marcos 10:35 en adelante “Se le acercaron Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo. Ahí está la misma historia, sólo que ahí no aparece la madre. Ya cuando Mateo escribió el Evangelio 25 años después, Jacobo y Juan eran don Jacobo y don Juan, era los apóstoles reconocidos de la iglesia. Mateo ya les puso un poco más diplomática la situación. Ya no lo presenta como una iniciativa propia de Jacobo y Juan sino de la mamá.

¿Quién era esta señora? Porque para haberse acercado a Jesús de esa manera tan franca y pedir algo tan concreto y tan atrevido, tuvo que haber sido una mujer de influencia, de confianza. No es fácil acercarse a un personaje así a pedir algo tan abiertamente. Mateo en el capítulo 27:56 cuando narra el acontecimiento de la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo muestra que varias mujeres estaban al pie de la cruz acompañándolo. Jesús siempre fue bien acompañado por las mujeres en su ministerio, lo sostuvieron económicamente, le acompañaron en los momentos de gozo, pero también en la cruz. Y dice Mateo 27:56 que en la cruz se le llama la madre de los hijos de Zebedeo, que eran Jacobo y Juan. Marcos en 15:40 la llama Salomé y Juan en 19:25 la llama la hermana de Su madre, madre de Jesús. ¿Qué hace usted cuando viene su tía y se le arrodilla,  y pide que le dé un puesto en el gobierno a su hijo? Se lo da, aunque sea de director de aduanas. Ni modo, es la tía la que viene a solicitar un puesto para sus hijos, sus primos.

Lo que ocurre con los discípulos de Jesús es lo que ocurre con los integrantes de todo partido político donde hay personas que trabajan para llevar a un candidato a un puesto público. Y ¿qué están buscando? Y no sólo un puesto, están buscando prominencia. Cuando usted es una persona que está cerca de las esferas gubernamentales, es una persona que encuentra prominencia y además a veces puede encontrar o por lo menos busca recompensa. Por eso se habla mucho de los favores que se hacen en campañas electorales, recibiendo algunos tratos especiales, algunos negocios, carreteras, medicinas o construcciones, provisiones de muchas cosas. Es muy humano querer buscar prominencia, recompensa y distinciones personales. Y por eso los discípulos de Jesús, incluyendo los primos hermanos, buscaban prominencia, recompensa y distinciones personales. Por eso aspiraban a estar a la derecha y a la izquierda de nuestro Señor Jesucristo.

Y ¿Qué dijo Jesús ante esto? En el versículo 22 leemos No saben lo que están pidiendo —les replicó Jesús—”. A veces humanamente no sabemos lo que pedimos. Alguien puede pedir que lo hagan ministro de gobernación y le sale la petición y lo nombran ministro y una vez en el puesto se da cuenta que la cosa es difícil, luchar contra el crimen organizado, contra las maras, contra los secuestradores, contra los ladrones, contra todos los problemas. Y dice: “Mejor hubiera pedido el ministerio de salud pública, ahí solamente hay problemas de la influenza A H1N1, dengue y de desnutrición”. Todos los puestos tienen problemas, tienen complicaciones, por eso Jesús les dijo “ustedes no saben lo que están pidiendo”. A veces un trabajador llega a la fábrica donde trabaja y se le queda viendo al gerente general, luego piensa “yo quisiera ese cargo”. No sabe lo que está pidiendo.

Cada vez que pedimos algo debemos entender que, con la petición, viene el costo del puesto. Todo puesto tiene su costo, todo privilegio en la vida tiene su sacrificio. No es fácil. La Biblia nos exhorta a que oremos por todos los hombres que están en eminencia, porque tienen grandes responsabilidades, y necesitan la ayuda de Dios. Jesús les dijo “No saben lo que están pidiendo ¿Pueden acaso beber el trago amargo de la copa que yo voy a beber? En Marcos 10:38 dice “¿pueden pasar por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado? Y ante esa pregunta que Jesús les hizo respondieron —Sí, podemos. No sabían a lo que se estaban metiendo. Jesús les dijo “si están dispuestos a beber el trago amargo de la copa que yo voy a beber”. ¿Cuál fue el trago amargo que bebió Jesucristo? En el Getsemaní, Jesús estaba orando delante del Señor y de su frente caían gotas de sudor como gotas de sangre. Era tal la tensión, la angustia, la aflicción que sentía sólo de pensar que en cualquier momento le iban a capturar para juzgarlo, acusarlo falsamente y crucificarlo. Ahí en el Getsemaní dijo “Señor si he de beber de esta copa que sea conforme a tu voluntad y no conforme a la mía”. Muchas veces buscamos una posición y cuando la alcanzamos nos toca beber el cáliz del dolor, del sufrimiento, de la critica, de la infamia, de la calumnia, de la cárcel, del secuestro, de las amenazas.

Jesús cuando oyó que ellos dijeron sí podemos, les dijo —Ciertamente beberán de mi copa —les dijo Jesús—, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde concederlo. Eso ya lo ha decidido mi Padre. El que Dios lo ponga en determinado lugar en la vida, en lo económico, en lo social, en lo político, en lo espiritual, eso no depende de usted, depende del Padre. No es del que quiere, no es del que corre, es de aquel a quien Dios tiene misericordia.

Hay que pagar el precio de la grandeza

Ser grande significa precio grande, ser grande significa factura grande. La Biblia dice que al que mucho le ha sido dado, mucho le será demandado. Por eso dice la  Biblia: si fuiste fiel en lo poco, serás fiel en lo mucho. Si Dios nos da algo, tenemos que entender que nos demanda una responsable administración del don de los recursos del puesto que nosotros tenemos. El trago amargo del cual Jesús hablaba a Jacobo y a Juan y a su tía Salomé, era su muerte en la cruz. Ahora, si le dijeran le vamos a dar el puesto de ministro de la defensa de Guatemala, pero eso si, dentro de un año lo vamos a matar ¿aceptaría? Contestaría “mejor déjeme aquí de encargado de esta intendencia”.

Nadie quiere morir, hasta los cristianos. Todos queremos ir al cielo, pero ninguno se quiere ir hoy, pero Jesús les dijo “yo me voy a morir, me van a matar”.  Aunque no sabemos con certeza qué fue lo que entendieron Jacobo y Juan, este lugar de honor es  dado por el Padre como quiere, enfatiza Jesús. ¿Cómo creen ustedes que  fue la copa que bebió Jacobo?  Pues ya saben cual fue la copa que bebió Jesús, quien fue desnudado ante todo el mundo, obligado a cargar su propia cruz, le arrancaron la barba sus enemigos burlándose de Él, lo coronaron con espinas, lo clavaron en el madero, lo traspasaron con una danza. A Jesús lo avergonzaron, se mofaron, lo ridiculizaron dándole una caña para hacer pensar que era el rey de los judíos. En la cruz pusieron el texto: “He aquí al rey de los judíos”, era una burla. ¿Pero cual fue la copa que tuvo que beber Jacobo? En Hechos 12: 1-2  esta descrita la vida sufrida que tuvo que vivir Jacobo, porque dijo Sí puedo Señor, Si puedo beber la vida que tu va a beber, si puedo Señor. Sí puedo ser bautizado con el bautismo de sufrimiento con que tú serás bautizado. La porción bíblica dice: En ese tiempo el rey Herodes hizo arrestar a algunos de la iglesia con el fin de maltratarlos. A Jacobo, hermano de Juan, lo mandó matar a espada. ¿Cómo terminó Jacobo? Maltratado por Herodes. Allá debió acordarse la tía Salomé: para qué le pedí a Jesús que le diera ese puesto a mi hijo, si me lo mataron. Jacobo o Santiago como le llaman otras versiones, fue muerto por Herodes en los albores de la iglesia. ¿Y cuál fue la copa que tuvo que saborear Juan el hermano? A Juan le tocó de otro modo, le tocó saborear la disciplina de la rutina de una vida santa y larga.

Cuando usted vive 70, 80 ó 90 años ya le cuesta caminar, le duele todo, tiene artritis, lumbago, tapadas las venas, tiene problemas para respirar y le cuesta moverse. No se trata sólo de vivir cien años, se trata de vivirlos con buena salud. Jesucristo tomó su copa a los 33 años y medio y murió, resucitó al tercer día. Jacobo vivió unos años más y lo mataron, pero a Juan le tocó vivir casi cien años, cien años de lucha, persecución, cien años de rutina, cien años de mantenerse íntegro, luchando contra las tentaciones, cien años de mantenerse luchando contra las críticas de todos los enemigos de la iglesia, hasta que terminó en Éfeso. Juan también saboreó el cáliz amargo de la grandeza.

A Jacobo le tocó estar dispuesto para el sacrificio y lo mataron. A Juan le tocó el trabajo largo de año tras año, década tras década, así como nos toca a muchos de nosotros la disciplina del trabajo. ¿Y qué dijeron los demás discípulos cuando la tía Salomé fue a pedir el puesto para sus hijos? Sí, Jesús dales a ellos, porque son tus primos hermanos, ellos merecen ese puesto, a nosotros cualquier otra cosita. A mi nada más déjame el Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas, a mí nada más déjame la Dirección General de Aduanas. ¿Cómo reaccionaron los demás discípulos ante esa petición de sus compañeros apóstoles? Molestos, se enojaron, se indignaron, ¿por qué? porque ya les habían quitado los mejores puestos.

Jesús los llamó y los ubicó en la perspectiva del reino. Porque lo que ocurre en las naciones de la tierra, incluyendo a la de Israel en aquella época, no debe ocurrir en el verdadero reino de Dios. Veamos que dice Mateo 20:25-28“Jesús los llamó y les dijo: —Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. Jesús es el máximo ejemplo de grandeza, porque es el máximo ejemplo de servicio.

Ahora hay que ver quienes quieren hacerse grandes, la verdad es que todos queremos ser grandes. Es como que se preguntara si a alguien le gusta tener dinero. Es normal, a muchos les gusta tener abundancia de pan en la casa, es normal A muchos les gusta estrenar ropa, muchos quieren tener una esposa sabia, prudente y callada. Es normal. A las señoras les gusta tener un esposo trabajador, diligente fiel y parecido a Brad Pitt, es normal.

Filipenses capítulo 2 dice que Jesús fue exaltado a lo sumo, porque se humilló a lo sumo. Siendo Dios se hizo hombre. Estando en la condición de hombre se hizo obediente, se hizo siervo, hasta la muerte y muerte de cruz. Si usted quiere ser grande, usted debe ser servidor., porque el que sirve, sirve, y el que no sirve no sirve. En la  vida,  para que nosotros lleguemos a escalar los niveles de grandeza, primero tenemos que descender a los niveles de servicio. Cuando nosotros somos buenos servidores nos convertimos en buenos y grandes servidores. Nadie que es grande como Jesús deja de servir. Nosotros tenemos que aprender de Jesucristo, Él vino a servir, a dar su vida en rescate por muchos. Si usted es médico debe servir no por la cuota que le van a pagar por la  consulta, usted debe servir a su paciente, no importa que no le cobre. Conozco médicos acá en la congregación que salen un sábado en la madrugada de Jalapa para estar 3 o 4 de la mañana en Guatemala  y salir con otros médicos de la ciudad rumbo a un lugar lejano y rural del país, para participar en una jornada médica, la próxima será en San Miguel Mojón, Jalapa.

¿Por qué vienen a hacer servicio en las jornadas médicas? ¿Porque las Fráter les va a pagar mil dólares a cada uno por esa jornada? No, si es posible le sacamos una buena ofrenda, ¿Por qué? ¿Por qué sirven entonces? Sirven porque quieren ser grandes y cuando uno los mira metidos en las aldeas ayudando a los pobres, sacándoles los dientes, haciendo operaciones como si estuvieran en un estado de guerra, porque a veces les toca hacer cirugías en las aldeas, en donde la gente llega enferma y gracias a las ofrendas y diezmos de ustedes se les puede dar víveres, medicina, ropa, la consulta gratis. ¿Por qué hacemos eso? Porque queremos ser grandes, pero para ser grandes primero tenemos que ser servidores. Usted es un mecánico, cuando llegan las señoras con sus carros, porque les están fallando, usted debe servirles con tal honestidad, con tal integridad y no debe aprovecharse para cobrar trabajos que no hay que hacer. Es importante servir. Una nación de servidores es una nación que se hará grande. Todo funcionario de Estado es un servidor público, que debe servir con esmero, con atención y ser agradable y no la cara agria que pone. Si es empleado de la iniciativa privada también debe atender y no esconderse cuando entra un cliente y darle una respuesta necesaria y agradable. Un país con gente que sabe servir, es un país que va a ser grande y por eso el que quiera hacerse grande deberá primero ser servidor.

A mí me da gusto ver aquí a gente importante, jueces sirviendo, gente que trabaja en grandes posiciones en el Estado, en la iniciativa privada trabajando unos en la Zona de Pequeños Gigantes cuidando niñitos, ¿Por qué lo hacen, porque les pagamos un buen sueldo? No, tienen en su corazón el deseo de servir. Hombres y mujeres importantes que abren sus casas para recibir a hombres y mujeres con necesidades y ahí los reciben, oran por ellos, los consuelan, los instruyen en la Palabra, ¿les pagamos? No, pero lo hacen porque quieren servir. Si es una persona que quiere ser grande en este mundo, debe ser una persona dispuesta a servir al Padre que está en los cielos, hasta la muerte, a sus hermanos debe servirlos al predicarles del reino de los cielos y orar por sus enfermedades y sanarlos. Servir con un ejemplo de liderazgo diferente. Jesús enseñó de esta manera. Juan 13:12-17 Cuando terminó de lavarles los pies, se puso el manto y volvió a su lugar. Entonces les dijo:    — ¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Ciertamente les aseguro que ningún siervo es más que su amo, y ningún mensajero es más que el que lo envió. ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica”. Jesús les dijo: este es el ejemplo que les doy, lávense los pies los unos a los otros, esto quiere decir que voy a estar dispuesto a servirle.

Nosotros podemos seguir el ejemplo de Jesús y lavarnos los pies los unos a los otros. Los versículo 26-27de Mateo 20 dicen “Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás”. Así que si lo llaman para una ayuda no reniegue, sirva. Así que si lo buscan para un servicio, no reniegue, sirva con humildad, con obediencia. Por eso es que nosotros enseñamos que la misión del discípulo en la Fráter es servir en la obra con excelencia. Mateo 4:8-11 dice “De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor.  —Todo esto te daré si te postras y me adoras.  — ¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”. Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle”.

A veces en la vida cometemos el error de servir a todo lo que el mundo ofrece, su esplendor. Nos ponemos servir a nuestras fincas, nuestras casas, nuestros negocios, nuestras empresas, nuestros vehículos, nuestras posesiones y luego llega un momento en la vida que nos damos cuenta que las cosas en vez de servirnos a nosotros nos han hecho esclavos de ellas. Debemos recordar que Dios es el dueño de todas las cosas y nosotros somos administradores. El Diablo quiso distraer a Jesús y le mostró todas las cosas que el mundo ofrece y le dijo: todo esto te daré si postrado me adoras, pero Jesús solamente se postraba para adorar a Dios, quien es el dueño verdadero de todas las cosas. y cuando buscamos primeramente el reino de Dios y su justicia, todas las demás cosas vienen por añadidura. Yo lo animo a que si usted quiere entregar su vida al Señor para servirle,  no solamente para que le perdone, que le bendiga, que lo sane, que lo proteja, que le prospere sino para decirle Señor, “Aquí estoy para servirte, quiero multiplicar mi discipulado en otros, quiero llevar salud a los enfermos, quiero llevar consejo al que no saber que hacer. Palabra de Dios al que no la conoce. Tenemos que servir.

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