16- Año III       El Charango en América        


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por  Julia Del Prado

 


DEFINICIÓN Y ORIGEN

                                El charango es un diminuto instrumento musical cardófono de la familia del laúd y la vihuela, sus antecedentes se generarían en la guitarra, el mandolín y la bandurria de cinco cuerdas y que el indio de procedencia aymara y quechua incorporó a su mundo musical y tiene actualmente una vigencia sustancial traspasando así las arbitrarias demarcaciones políticas que dividen a nuestros países como  Bolivia, Perú y con menor frecuencia suena en Argentina, Chile y Ecuador.

Héctor Soto destacado charanguista, historiador chileno afirma: “La real identidad del charango está por develarse. Es una tarea pendiente que hemos dejado los viejos cultores a las nuevas generaciones de charanguistas e investigadores”.

Su origen  coincide con la llegada de los españoles a nuestro continente. Hay pruebas fidedignas que los americanos no conocían los instrumentos de cuerda antes de la colonización española, salvo algunos casos como el arco musical. Los indios estaban ligados a los instrumentos de percusión principalmente y algo a los de viento los que incorporaban a sus ritos y ceremonias.

El charango es pues una mixtura de cardófonos europeos y esto se aprecia en sus características: “caja, mástil y clavijero, cuerdas en órdenes dobles y triples, diapasón con entrastadura, cajas armónicas abovedadas o planas, afinaciones irregulares y muy diversas, clavijas de madera incrustada en la paleta, cuerdas de tripas o alambre, cajas armónicas acinturadas con una abertura central, etc”(Soto), los nativos y los propios españoles que se quedaron en nuestras tierras lo reconstruyeron o lo reinventaron.

Es el charango un híbrido que bebió de variadas fuentes para tomar su aspecto actual, es fácil reconocer la variedad de charangos y sus diversas características. Representa dice Carlos Vega (1943) una antigua especie europea situada entre la guitarra y el mandolín modernos. El charango ahora es el alma y alegría de las fiestas indias junto con el arpa, el violín, la bandurria, el pinkullo y la antara. El charango y el kirkincho derraman lágrimas con tanta fuerza y con el mismo abatimiento que la quena y el pinkullo.

El charango anda amarrado a la cintura de los indios, forma parte de él en todos los ayllus del Ande donde se le toca. Es un instrumento expresivo, querido por indios y también por mestizos.  


CONSTRUCCIÓN

El charango está  constituido por una caja que en ocasiones es una caparazón de armadillo o quirquincho, animalito que abunda en Bolivia y en el norte argentino, o también es de madera labrada donde los artesanos muestran sus habilidades artísticas,  sobre el cual se adhiere una tapa armónica en forma de 8. El mango de madera está pegado por un extremo a la caja y en otro se  encuentra el clavijero donde están ubicadas cinco pares de cuerdas que antes eran de tripa y ahora son metálicas o de nylon. Se han encontrado charangos hechos de calabazas huecas y de cuero de cóndor. En estos años contemporáneos se les construye con material sintético. Los mayores centros de producción masiva del charango se dan en: Aquile, Anzaldo, Sacava y Temporal (Departamento de Cochabamba-Bolivia), Betanzos (Departamento de Potosí-Bolivia), Vallegrade (Departamento de Santa Cruz-Bolivia) Puno y Ayacucho(Perú). En Ayacucho, se utilizaba el sauce y el aliso para su construcción.

DENOMINACIÓN y EJECUCIÓN

Corresponde a la lengua quechua dar el nombre, porque la palabra Charango deriva del chajhucu que quiere decir alegre, bullangero, hablador y de Charanga del latín: changere, que curiosamente significa lo mismo. El vocablo chajhuncu se degeneró luego en chajhuanco y con el correr de los años adquirió su nombre definitivo, el de charango.

El intérprete sostiene el instrumento contra su pecho, lo cual exige una gran destreza en el uso de la muñeca derecha y puede expresarse en forma de rasgueados y punteos. Su sonido es totalmente diferente a la guitarra. Su afinación es irregular : mi-la-mi-do-sol y mide aproximadamente 63 cms, desde el clavijero hasta el final de la caja del instrumento.  Ya se ha dicho que pertenece a la familia de los cordófonos porque su sonido está constituido por un sistema cordal. Y es córdófono compuesto por tener un portacuerdas y un cuerpo de resonancia inseparables.

Los ayacuchanos lo sostienen de manera diferente con la mano izquierda sobre el pecho, técnica que exige largo entrenamiento. En otros lugares usan cordones como sostén para tocar de pie, y lo apoyan sobre la pierna derecha para hacerlo sentado. Los estilos de ejecución varían según la zona de donde procede el ejecutante, ya sea si es solista o forma parte de un conjunto. Es un instrumento de mucha plasticidad, se asocia rápidamente  con otro de cuerda, percusión o viento. En el altiplano de nuestros países andinos el estilo característico es el rasgueado, y se suele interpretar como acompañante de otros instrumentos. En Ayacucho, Parinacochas propiamente se domina el rasgueado y el punteado. Los estudiosos han determinado que es la zona donde existen mayores matices y formas de ejecución de este cardófono, pues su cultivo y su propagación crean todo un distintivo tradicional.

En Huamanga-Ayacucho existe una antigua tradición relacionada con la afinación manejada por los morochucos de Pampa Cangallo. Según ellos, los sonidos de cada orden están basados

en los cinco sonidos de las campanas del templo de Santo Domingo mi-la-mi-do-sol, igual a: San-to-do-min-go.

EL CHARANGO Y LA SIRENA

En el Perú y en Bolivia –principalmente- el charango está ligado a la ceremonia del sembrío hasta el concierto mestizo dado en escenario y se conoce que hay una hermandad cultural con el poder de atraer y seducir mujeres en el llamado cortejo amoroso.

En algunas comunidades andinas quechuas y aymaras hablantes es de uso exclusivo de jóvenes solteros para cortejar a las muchachas. Los jóvenes se dirigen a a la sirena para obtener favores sobrenaturales con la finalidad expresa de capturar el corazón de una dama., así la sirena es la musa de estos músicos. Es curiosa esta actitud porque la sirena o nereida conquista hombres para bien o para mal usando la música, así el charango se reviste de similar enigma.

Es importante señalar que los instrumentos de cuerda ingresan al mundo andino junto con las sirenas en el periodo colonial y así se dio el proceso de sincretización de seres del agua precolombinos con sirenas y música.

Hay un ritual hermoso que se produce cuando  el charango es adquirido por un joven campesino, espera la noche de Luna llena y en compañía de amigos lo lleva al lugar donde está la sirena. El cardófono es envuelto en una manta, con regalos para ella, como hojas de coca, chuño, pequeñas figuras de adorno, aguardiente, monedas o lo que guste. Lo dejan toda la noche con los obsequios a la sirena y en la mañana siguiente lo recogen, así se llega a la conclusión que durante la noche fue afinado y tocado por este ser. El charango entonces tocará las más finas y delicadas notas, y con su lenguaje podrá conquistar a las cholas.

En Canas, en el Cusco los músicos adornan sus charangos con esmero, con cintas y espejos, ellos los jóvenes presumen que una cinta nueva que se suma a las otras es la representación de una muchacha conquistada. Se da en este juego el machismo y las hazañas en la seducción, generalmente en fiestas llamadas punchay kashwa o danzas de cortejo y tocan el charango en estilo rasgueado, mientras bailan.

También hay creencias que las sirenas pueden hacer daño  cuando los campesinos escuchan su canto, en virtud de lo cual han creado un charango sirena que tiene una “voz” especial la de la sirena y en ciertas regiones alto andinas del Perú sureño (Cusco y Puno) Y Bolivia se afirma que el Mi menor es el acorde de la sirena.

Hay ritos que se suman al de la sirena, como el de cortar la cabeza y la cola de las serpientes para colocarlas dentro de la caja sonora del charango. O en Acora, Puno toman un cabello de la amada y lo tuercen con uno de los propios, haciéndole tres nudos, poniéndola en la caja del cardófono. Así comentan los acoreños que si se toca el instrumento a medianoche el instrumento “hará llorar de amor por ti a la muchacha”. Pero la sirena es la que más fuerza tiene pues se dice que algunas personas entienden que ellas son la fuente de toda la música.

El resumen de la sirena y el charango es que la sirena es bella, tentadora y peligrosa, la chola en consecuencia también lo es, y el joven campesino dedica la música y su charango como medio de comunicación y como intermediario en la experiencia ansiada del cortejo y hacer el amor.

Por último apréciese que la sirena aparece en las iglesias andinas y en muchas ocasiones sobre la puerta de la catedral. Y que en muchos casos sostienen las sirenas instrumentos de cuerda. El rol de la sirena andina es del el del ángel en las iglesias europeas. Esto insinúa que la sirena fue usada como sustituto del ángel por los artistas andinos dándose el llamado sincretismo religioso.

TIPOS DE CHARANGO

El charango logra gran diversidad de formas, tamaños, afinaciones, cantidad de cuerdas, según sea el grupo cultural, las necesidades de los cultores o la propia evolución del instrumento por lo cual su identidad en la mayor parte de las veces aparece relacionada a algunas de las características que lo diferencian. Veremos la descripción de algunos charangos en su mayoría de origen boliviano que es el lugar  donde más se toca este instrumento y  el país que mayor difusión le ha dado a nivel mundial. Está confirmado que es el instrumento de cuerda más popular a lo largo de la cordillera andina.

  Charango Modelo o Charango Tipo: consta de 10 cuerdas dispuestas en parejas y por tanto cinco ordenes. Su caja es de madera ahuecada aunque son frecuentes ta,bi´rn los fabricados de caparazón de armadillo. Su tamaño de regla ronda los 37 cms.

Charango Anzaldeño: se trata de un charango de caja laminada de la región de Anzaldo (Bolivia), su temple difiere algo del charango modelo o charango tipo.

Charango Ayquileño: De la región de Ayquile (Bolivia). Son muy famosos los charangos construidos en esta villa cochabambina. Su progenitor es el genial maestro Mauro Núñez. Y es el preferido por muchos maestros como Jaime Torres, argentino natural de Jujuy.

Charango Asimétrico: desarrollado por Gonzalo Hermosa del grupo Kjarkas. Tiene un sonido muy peculiar, ronco, que le da su nombre.

Ronroco: Es uno de los más extendidos en Bolivia. Se trata del charango de armadillo característico del mundo rural.

Charango de Juguete: charangos destinados al mundo infantil.

Charango bajo: Otra genial creación del maestro Mauro Núñez. De grandes dimensiones cuyo fin es proporcionar notas graves a la orquesta de charangos. Su ubicación geográfica es en Chuquibamba.

Charangón: Es una creación del maestro Ernesto Cavour y del Luthier Leonardo Rodríguez. Al igual que el charango bajo es de gran tamaño.

Khonkohota: También llamado Jitarrón o Pomputu, es típico de San Pedro de Buenavista, Caripuyo y Norte de Potosí. Fabricado con maderas muy livianas y con tapas ornamentadas con decoraciones fitomorfas que simbolizan la fertilidad.

Tajlachi: Pertenece a una familia de tres tamaños iguales (Tajalachi Alto,  Mediano y bajo) tan solo difiere en la altura de la caja de resonancia. Se toca en época de lluvias y su ubicación natural está en la Región de Potosí.

Charango diablo: Es de madera ahuecada y lleva tallado la careta de un Diablo de carnaval con cuernos y demás adornos típicos. En ocasiones sus ojos desmesurados van ornados con pedrería. Se extiende por toda Bolivia.

Charango de Pukarillo: Es otro tipo de charango boliviano. Se denomina charango de Chojllo-chojllo por el tipo de pegamento y cuerdas de raíces que utiliza.

Jitara: Es del tamaño aproximado de una guitarra. Tiene muchos adornos de pedrería y maderas nobles en los filetes y en la boca.  Se encuentra en Oruro, Chuquisaca, Cochabamba y Norte de Potosí.

Mediana: Es típico de las regiones de Cochabamba, Potosí  y Chuquisaca. Fabricado en maderas laminas y en tres variantes: Grave, Mediana y Mequeña. La mediana Grave es algo menor que una guitarra, 51 cms. Y se suele tocar desde Pascua hasta Carnaval que es época de lluvias.

Guitarrilla: También llamado Chilin Chilin. Es un charango laminado que se fabrica en el Norte de Potosí muy similar ala Mediana. La altura de su caja de resonancia suele rondar los 10 cms.  Y su longitud total los 87.

Kullu Charango: Su nombre significa charango de tronco. Para su construcción se utiliza el álamo como madera principal. Suele medir entre 46 y 65 cms. de longitud.

Putu Charango: Proviene de las regiones de Cochabamba y Chuquisaca; es también llamado Tilisito. Se trata de un charango de medidas reducidas, su caja de resonancia mide entre 15 y 19 centímetros y se construye tanto de madera como de caparazón de quirquincho.

Chillador: Típico de las regiones Puno, Cusco, Apurímac y Arequipa. Construido con maderas laminadas a modo de pequeña guitarra. Su acabado es muy meticuluso.

Están también el charango ayacuchano,  walaycho, palta charango, maulincho, charango chirki, sonko charango, ranka charango, muy muyu, vallegrandino, manguerito, p’alta de charango, hatun charango.

 

José María Arguedas, novelista, etnólogo y folklorista peruano, que tocaba el charango ayacuchano con infinita ternura habla del charango peruano comunicándonos que “El charango de Ayacucho es más chiquito, unos 40 centímetros; sus cuerdas gruesas tienen voz grave y pastosa. Y mientras el del Kollao tiene doce trastes, el de Ayacucho sólo tiene seis. Este charango casi nunca se toca punteado; rasgan todas sus cuerdas, y al mismo tiempo, en las cuatro cuerdas y con los seis trastes se da la melodía. Es para música de quebrada; no es para esos waynos de la gente de puna, bravíos o desesperados; es para canto dulce; y cuando es de tristeza, no es tan tremenda y de tocarla fuerte, como para que lo oigan todos los pueblos que hay en la pampa. La quebrada repite el wayno; y junto al río, en medio de los maizales o de los sauces que cabecean, mojándose en el agua, no hay necesidad de gritar tanto, ni para decir la pena ni para  cantar la alegría o el amor que nace”.  Si toda la música del Ande es de tono general y característico, la de Ayacucho es la que más estilos y variaciones tiene. Dos pueblos separados sólo por algunas leguas en esta zona ya cuentan con su estilo propio.

El charango del kollao es barnizado y siempre tiene pintada en la  caja junto a la boca, una paloma en vuelo. El charango de los pokras (ayacuchanos) es llano y de madera blanca, pero del extremo cuelgan 10 o más cintas de color, y entre las cintas a veces va una trencita de mujer. La voz del charango del kollao es aguda y se oye lejos; sus 15 cuerdas chillan; “chillador” le llaman en los pueblos grandes como Arequipa y cuando el indio o el mestizo del kollao lo toca el wayno o huayño hiere.

 

Jaime Guardia, el gran maestro del charango peruano de origen ayacuchano afirma que en el Perú es propio del mundo mestizo andino. “En realidad ha devenido en un instrumento capaz de reflejar por autenticidad nuestra múltiple realidad expresada en distintas formas musicales como el wayno, el yaraví, los carnavales, la marinera y otros géneros… . Puede afirmarse por ello que es un instrumento verdaderamente representativo del Perú actual”.

Tanto Bolivia como Perú lo han declarado al charango Patrimonio cultural. 

MAESTROS Y EJECUTANTES

Contamos con grandes charanguistas en los países andinos, en este orden: Bolivia, Perú, Argentina, Chile y Ecuador e incluso en lugares del planeta tan insospechados como Japón.

Gozan así de renombre internacional el maestro Jaime Torres, tucumano, recibió las primeras enseñanzas del desaparecido artista boliviano Mauro Núñez quién le construyó sus primeros charangos. Jaime toca el charango en música andina, música de fusión, música espiritual y rock.

Mauro Núñez, boliviano, maestro de maestros. Ha dado ricas piezas musicales como compositor. Ha sido el precursor de la charangología (orquesta de charangos). Ernesto Cavour, boliviano, charanguista autodidacta y escritor de libros sobre este instrumento. Boris Villegas Tincopa, peruano, natural de Puquio en Ayacucho. Arreglista y compositor. Angel Muñoz Alpaca, bautizado como El torito, representante del charango pampeño y rescate del yaraví arequipeño con este instrumento. Su nieto Pedro Barrios Muñoz sigue la tradición de torito.

Jaime Guardia Neyra, el virtuoso peruano más reconocido, desde los 16 años se hizo popular en Lima con el auge de los coliseos donde asistían músicos, artistas y pueblo provincianos. Ayacuchano, toca yaravíes y música ayacuchana. Fundador de la Lira Paucina., muy amigo del escritor y también tocador de este cardófono: José María Arguedas.

Jesús Alvarado Gutiérrez, ayacuchano, natural de Parinacochas. Ha tocado huaynos, wayllachas, marineras y yaravíes, en ocasiones a dúo con su hermano Justino. “Toqto López” de Coracora-Ayacucho, charanguista bohemio que ejecutó con inigualable maestría el Himno Nacional y el huaino “Adiós Pueblo de Ayacucho” en   el desaparecido Palais Concert de la Plaza San Martín, en Lima. Justino Alvarado Gutiérrez, gran referente del charango peruano. Félix Paniagua Loza, charanguista de magistral “toque puneño” investigador y compositor de música popular puneña, cantor de profundo acento y pronunciación aymara,   Avelino Rodríguez Pavón, limeño, hijo de padres ayacuchano y madre apurimeña. Autodidacta, tiene una melodiosa voz. Ha musicalizado a algunos poetas peruanos. Uno de sus mejores trabajos es la musicalización de poemas de César Vallejo.  Roberto Tevés Jiménez, conocido como “El brujo del charango”, por su destreza y virtuosismo para ejecutar el estilo de su natural Cora Cora, Provincia de Parinacochas, departamento de Ayacucho. Julio Mendívil, joven valor del charanguismo, difusor de este instrumento en Latinoamérica, Asia y Europa. Es miembro de la Sociedad de Investigación Musical de Alemania y del International Study Group On Music Archaeology. Escribe artículos sobre este cardófono.

Omar Ponce Valdivia, cusqueño. Pianista. Su vinculación con la música andina está sustentada en la interpretación e investigación del charango, instrumento que lo acercó e identificó con los estilos del sur peruano (Cusco y Puno). Participa como charanguista en diversos escenarios del mundo. Julio Benavente Díaz, cusqueño, natural de Anta, a los 16 años descubre el charango, después de haber tocado quena y zampoña, constituyéndose en su instrumento predilecto. Hernán Gutiérrez, Néstor Canales, Víctor Olaechea, viejos cultores del charango de Parinacochas, en Ayacucho. Armando Allende, considerado por varios lustros como genial ejecutante del charango en Huamanga. Los hermanos Alvarado, hermanos Huamán, Tulio Gutiérrez Guardia, la familia Zuzunaga, Ricardo García, Erick Zubieta, Daniel Altamirano, Juan Antonio Ypanaqué, otros valores peruanos. Agustín Alonso, Alberto Arteaga, Saúl Callejas, Alejandro Cámara, Celestino Campos, Edwin Castellanos, Alfredo Coca., Dúo Caneo-Valdivia, William Centellas, Juan Carlos Cordero, Iver Dávila, Donato Espinoza, Pepe Murillo, Eddy Navia, Jorge Oporto, Clarken Orozco, Randolf, Julio Rocabado, Tarateño Rojas, Bonny Alberto Terán, Celestino Campos, Villy Loredo, Gerardo Pareja, René Gamboa, Jorge Laura, Jorge Alvarado, Antonio Pérez, Winer Candia, Lucho Echeverría, Marco Peña, Mariano Llanos, Juan Achá, Hermanos Rodríguez, Sabino Orozco, Milena Nogales (Bolivia) Rolando Goldman, Jorge Milcheberg, Daniel Navarro, Gustavo Santolalla, Adriana Lubiz, Ariel Carlino (Argentina). Héctor Soto, el más famoso charanguista chileno, estudioso e investigador de este cardófono aymara y quechua. Freddy Torrealba,  César Palacios, Pedro Plaza, Horacio Durán, Gastón Ávila (Chile), entre otros.

Con el charango ahora se trabaja fusiones y también se toca música clásica, el joven Marcos Tabera paceño boliviano residente en Estados Unidos, trabaja el rock boliviano con este instrumento, destaca de su producción “Litoral y el “tinku rock” que se ha difundido por la cadena Telemundo. Federico Tarazona, joven valor peruano con estudios elevados de música clásica en Alemania creo el hatun charango, es decir un charango que le permite tocar repertorio de arpa y guitarra ayacuchana hasta partituras para violín  de Bach, obras de Piazzola, Villalobos, Manuel de Falla y música contemporánea. El hatun charango fue construido por Fernando Luna, diseñado por este músico y patentado en el INPI de Alsace-Francia. Hace dúo este músico con Antonello Lixi en la guitarra barroca

Federico Tarazona confirma la teoría que los charanguistas chilenos y ecuatorianos han contribuido a hacer conocer más el charango boliviano, mientras que los argentinos, en donde el charango, a pesar de haber llegado del norte, adquiere una fuente identidad propia, como por ejemplo, en manos del maestro Jaime Torres o de Jorge Milcheberg.

Charango de extraña construcción, extrañas sonoridades, extraña tapladura, extraños timbres, todo en fin es raro y nuevo arcaico y a la vez actual en la naturaleza musical del Charango. (Giacobbe).

 

Bibliografía:

  1. Alejandro Vivanco Guerra. El charango y los charanguistas. Extraído de su libro: “Cien temas del Folklore Peruano”.La Prensa de Buenos Aires, marzo de 1940.
  2. http://www.charango.cl
  3. El Peruano. Diario Oficial del Perú. Lima, 30.03.2009
  4. http://www.trioloscholos.com/maestros.html
  5. http:// www.charango.cl
  6. http://www.charango.galeon.com
  7. http://www.econoticiasbolivia.com
  8. http://www.charangoperu.com
  9. Héctor Soto. Algunas aproximaciones conciliatorias en relación al origen e historia del charango. Artículo
  10. http://tq.educ.ar/grp001/charango.htm
  11. Thomas Turino. Traducción Juan Luis Dammert. El charango y la sirena. Música, magia y el poder del amor. Artículo.

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juliadelprado@gmail.com