Las partes de una seta

 
 

1- Las partes de las setas

Lo que popularmente se conocen como setas u hongos, objeto fundamental de recogida de la mayoría de los aficionados a la micología, en realidad corresponden a los carpóforos de un determinado grupo de hongos, los Agaricales. Estos carpóforos comienzan con primordios como pequeños huevos con su correspondiente cáscara conocida como velo general. Cuando el primordio ha crecido suficientemente este velo general se desgarra y aparece en su interior un sombrero semicerrado y semiesférico en cuyo interior se encuentra el himenio formado por pliegues, laminillas o tubos en donde se forman las esporas, al principio cerrado por otra membrana que constituye el velo parcial. Este sombrero, especialmente en los carpóforos que se forman en el suelo, se eleva sobre un pie más o menos largo y fuerte para facilitar la dispersión de las esporas. Cuando el sombrero está suficientemente elevado y maduro se abre, se rompe el velo parcial y dejan salir las esporas teniendo así la típica seta (cuando tiene laminillas) u hongo (cuando tiene tubos a modo de esponja) que
todo el mundo conoce.

 

2- La volva y el anillo

La consistencia del velo general y del velo parcial es diferente en todas las especies, en la mayoría de los hongos estos velos son poco consistentes y cuando abren se desintegran y se pierden sin dejar apenas rastros, pero en otros casos son más consistentes, membranosos, algodonosos o filamentosos y dejan restos en los carpóforos adultos.

El velo general puede dejar restos en la base del pie en forma de saco o bandas que constituyen la volva y también puede dejar algunos restos sobre la superficie del sombrero que constituyen las escamas. Por su parte el velo parcial también puede ser más o menos consistente y dejar restos en el borde del sombrero o en la parte alta del pie formando estructuras como anillo, cortina, armilla, etc.

 

3- Características morfológicas macroscópicas

Aunque la mayor parte de la gente identifica como seta estas estructuras en forma de paraguas, con un sombrero y un pie, estas realmente solo representan una pequeña parte de todos los tipos de setas que podemos encontrar. La diversidad de formas, tamaños, colores, sabores y todo tipo de características es enorme de ahí el interés que despiertan estos vegetales entre los numerosos aficionados tanto a la Micología, como a la fotografía o simplemente a la Naturaleza. Sin embargo la mayoría de las setas disponen de cuatro partes fundamentales:

 

 

 

SOMBRERO

Parte superior cuya superficie puede ser seca o viscosa, lisa o desgarrada en escamas, a veces cubierta con escamas membranosas restos del velo general que se desprenden con la lluvia o con el dedo Al principio suele ser globoso y luego se abre y se hace cónico, convexo, aplanado o incluso embudado.
 

HIMENIO

 
Debajo del sombrero se encuentra la parte fértil, el himenio, donde se producen las esporas y que puede ser liso, con pliegues, láminas, tubos o aguijones lo que es de gran importancia para diferenciar por ejemplo las típicas “setas”, de los “hongos”, de las “trompetas de los muertos” o de las “lenguas de vaca” entre otras. El himenio recubre la parte inferior del sombrero hasta el lugar de inserción con el substrato o hasta el pie que los sostiene al suelo u otro substrato, y su inserción a éste también es un detalle de gran importancia para diferenciar unas setas de otras. Así las láminas, tubos o aguijones pueden terminar sin tocar el pie, libres, pueden tocarlo pero con una hendidura o entrante en su inserción, escotadas, pueden alcanzarlo en toda su anchura, adnatas o pueden descender más o menos por el pie, decurrentes.
 

 

PIE

Parte que sostiene y eleva el sombrero para favorecer la dispersión de las esporas. Causa la rotura del velo general y eleva al sombrero sobre las hierbas y la hojarasca.
Éste es un elemento importante en la identificación de una seta que no se aprecia bien si lo cortamos para recoger. Puede llevar ciertas estructuras de gran importancia sistemática, como son los restos de los velos parcial y general ya indicados anteriormente, es decir, el anillo o cortina en el tercio superior y la volva o membrana en forma de saco que puede presentar en la base semiinmersa en el suelo
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CARNE

 
Por último, y sobre todo desde un punto de vista gastronómico, otro de los aspectos a observar más importante es la carne, la materia que forma toda la fructificación o seta, su textura, sabor, olor, color, fractura, composición química, etc, son caracteres que nos puede ayudar mucho de deducir si puede o no ser comestible, así una seta puede ser de textura carnosa, coriácea o leñosa, de sabor amargo, picante o desagradable, de buen o de mal olor, blanca, amarilla, azul, etc, de color fijo o azulea, enrojece, ennegrece o enverdece al partir, de fractura astillosa o granuda como la del hígado o con componentes químicos muy especiales que reaccionan con ciertos reactivos químicos, todos estos aspectos y muchos más son necesarios observa para diferenciar unas setas de otros y sin duda constituyen en principal atractivo de la Micología.
 

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